Editorial 12
Corea del Sur, TPP y previsiones sísmicas, tres dolores de cabeza para Japón

Shiraishi Takashi [Perfil]

[27.09.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

Una declaración conjunta liquidada

Este mes de octubre cumple 14 años la declaración conjunta “Una nueva asociación nipo-surcoreana de cara al siglo XXI”, acordada en 1998 por el entonces primer ministro de Japón, Obuchi Keizō, y el también a la sazón presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung. En la declaración se afirma lo siguiente:

Tras recapitular las relaciones que Japón y la República de Corea del Sur han mantenido hasta el momento presente, ambos líderes han reafirmado las actuales relaciones de amistad y cooperación, e intercambiado opiniones sobre cómo deberían ser estas relaciones bilaterales en el futuro.

Como resultado del encuentro, ambos líderes han declarado su común determinación de elevar a una nueva dimensión las estrechas relaciones de amistad y cooperación establecidas entre los dos países a partir de la normalización de las relaciones diplomáticas de 1965, y construir una nueva asociación nipo-surcoreana de cara al siglo XXI.

Los dos líderes comparten la opinión de que para ir construyendo sólidas relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación en el siglo XXI, es importante que ambos países miren cara a cara al pasado y vayan desarrollando una relación basada en el mutuo entendimiento y la confianza.

En una mirada retrospectiva sobre las relaciones bilaterales nipo-surcoreanas durante el presente siglo, el primer ministro Obuchi reconoció con humildad el hecho histórico de que durante un periodo del pasado su país infligió grandes daños y sufrimientos al pueblo coreano como consecuencia de su dominio colonial, en relación a lo cual expresó su profundo arrepentimiento y sus más sinceras disculpas.

Por su parte, el presidente Kim aceptó con sinceridad este reconocimiento de la historia expresado por el primer ministro Obuchi y, tras reconocer su valor, manifestó que es una exigencia de los tiempos que ambos países se esfuercen para superar esta desafortunada historia y desarrollar, sobre la base de la reconciliación, la buena vecindad y la cooperación amistosa, unas relaciones orientadas al futuro.

Este comunicado conjunto debería haber servido para cimentar las relaciones nipo-surcoreanas en este siglo XXI. Sin embargo, en vista de las declaraciones que realiza y de la conducta que muestra últimamente el actual presidente surcoreano, Lee Myung-bak, nos vemos obligados a decir que Corea del Sur ha liquidado ya totalmente esta declaración, su espíritu y la voluntad política de desarrollar unas relaciones orientadas al futuro.

Tanto desde el punto de vista geopolítico como económico, Corea del Sur es para Japón un país extremadamente importante. Pero, al mismo tiempo, es necesario para Japón considerar muy seriamente que esta declaración conjunta que debía haber cimentado las relaciones bilaterales nipo-coreanas, ha quedado de hecho totalmente anulada cuando solo dos personas han sucedido en la presidencia a Kim Dae-jung. Las relaciones nipo-surcoreanas son importantes, y en tanto lo sean, es aconsejable que Japón no se apresure a restablecerlas después de las elecciones previstas para diciembre en aquel país, aunque pudiera haber un cambio en la presidencia. Porque si Japón trata de hacerlo, muy pronto volveremos a la misma situación. Conviene que los políticos y ciudadanos de Japón y de Corea del Sur se den tiempo para pensar hasta qué punto son importantes las relaciones bilaterales. Para ello, el único método es aguantar durante algún tiempo un enfriamiento de las mismas.

Noda debe encarar las elecciones con el aval de la participación en las negociaciones del TPP

Entre el 25 de agosto y el 1 de septiembre se celebraron la reunión de ministros de economía y otras citas de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) en Siem Reap (Camboya, país que ostenta este año la presidencia de la asociación). Entre las reuniones que se llevaron a cabo, el 30 de agosto se dieron cita los ministros de economía de los países del grupo ASEAN+6, del que forman parte Japón, China, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda. En la reunión se aprobó el texto titulado Principios Rectores y Objetivos Básicos de la Negociación para la Asociación Económica Regional Integral (RCEP, por sus siglas en inglés). En la próxima reunión, que se celebrará en noviembre de este año, se espera que los 16 países que constituyen el grupo ASEAN+6 den inicio a las negociaciones del RCEP, con miras a llegar a un acuerdo al respecto antes de que finalice 2015.

Según el citado texto, con el RCEP se aspira a conseguir un acuerdo muy amplio, pues sus negociaciones abarcarán, además de temas de comercio internacional de bienes y servicios y de inversiones, otros asuntos como la propiedad intelectual o la competencia. También se aspira a conseguir acuerdos integrales, de un nivel superior incluso a los tratados de libre comercio existentes actualmente entre ASEAN y el resto de los países del grupo. La cooperación económica enmarcada en el grupo ASEAN+6 ofrece numerosas ventajas a las empresas japonesas con redes productivas en Asia Oriental, como rebajas en los costes arancelarios. En ese sentido, será una buena noticia que las negociaciones para el RCEP comiencen este mismo año.

Sin embargo, esto nunca puede ser una justificación para posponer la decisión de participar en las negociaciones para el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés).

En la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), inaugurada en Vladivostok (Rusia) el pasado 8 de septiembre, el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, no hizo público si Japón participará o no en tales negociaciones. El TPP viene a ser un modelo para el mantenimiento y desarrollo de un orden que haga posible un comercio internacional libre y justo en la región de Asia-Pacífico, centro del desarrollo económico mundial durante el presente siglo. En una negociación es lógico considerar en qué puntos es posible ceder, qué puntos hay que defender y qué se puede obtener. Pero, a la hora de tomar una decisión estratégica, en ningún caso es posible que Japón no participe en la elaboración de las reglas que regirán el comercio internacional en la región Asia-Pacífico. Además, la participación en las negociaciones del TPP es una decisión que corresponde al primer ministro. Dejar pasar el tiempo no va a favorecer que quienes están en contra pasen a estar a favor. Noda ha conseguido ya hacer realidad la subida del impuesto sobre el consumo, lo cual es un gran mérito. La siguiente decisión que debe tomar es la de participar en las negociaciones del TPP. Una vez tomada, podrá afrontar las elecciones y pedir la confianza de los ciudadanos con el aval de las decisiones que ha sabido tomar.

Irresponsables previsiones sísmicas del gobierno

La Oficina del Gabinete hizo públicas, el pasado 29 de agosto, sus previsiones para la eventualidad de un gran terremoto que tuviera su epicentro en la zona del Océano Pacífico denominada Depresión de Nankai, supuesto para el que pronostica una magnitud máxima de 9,1 en la escala de Richter con un número máximo de 320.000 víctimas mortales. Hasta el momento, el gobierno se había basado en los resultados de estudios sobre el gran terremoto de 1707, conocido en Japón como Terremoto de Hōei, y dibujado un escenario en que ocurrieran sincrónicamente temblores en tres zonas sismológicas contiguas en el Pacífico: Tōkai, Tōnankai y Nankai, resultando en un terremoto de una magnitud máxima de 8,8 en la escala de Richter), pero nunca se había trabajado con el supuesto de un terremoto similar al que afectó al Este de Japón en marzo de 2011, que solo ocurre una vez cada varios cientos de años o quizás cada mil años. Por ello, el gobierno establecerá supuestos de daños y hará previsiones a largo plazo aunque se trate de terremotos con un ciclo de ocurrencia extremadamente largo, e incluso en el caso de que no se tengan pruebas de que hayan ocurrido alguna vez, siempre que científicamente sean posibles. Esto es lo que ha llevado a anunciar las proyecciones de magnitud y daños causados por un supuesto terremoto en la Depresión de Nankai. En resumen, tomando prestada una expresión de Donald Rumsfeld, quien fuera secretario de Defensa norteamericano durante la administración de George W. Bush, los “supuestos” a los que se refiere aquí el gobierno de Japón no quedan fijados porque se haya conocido algo que se desconocía hasta ahora, sino porque se ha decidido incluir entre ellos posibilidades que, sabiendo que científicamente eran posibles, se venían excluyendo y desestimando hasta ahora a la hora de establecer política al respecto.

Representación de la ley de potencias

Pero llegando a este punto debemos prestar atención a las probabilidades de ocurrencia de terremotos, que para los próximos 30 años se sitúan en un 70% en el caso de la zona sismológica de Tōnankai y en un 60% en el de la zona de Nankai. En comparación con estas cifras, la probabilidad de ocurrencia de un gran terremoto a lo largo de toda la Depresión de Nankai debería ser mucho más baja. Desde un punto de vista estadístico, la probabilidad que ocurra de un terremoto debería seguir la llamada “ley de potencias”, lo que significa que cuanto mayor sea la magnitud de un seísmo (en el gráfico, eje horizontal), tanto más se acercará a 0 su probabilidad de que ocurra (eje vertical). El coste de las políticas variará mucho, dependiendo de cuánto espacio abarque hacia la derecha en las abscisas, el supuesto sobre el que se basen. Personalmente me parece una gran irresponabilidad que, en estos momentos, el gobierno anuncie unos “supuestos” de ocurrencia de un gran terremoto y de sus daños, sin aclarar este punto.

(Escrito el 10 de septiembre de 2012 y traducido al español del original en japonés)

  • [27.09.2012]

Es doctor en historia por la Universidad de Cornell. En la actualidad es presidente del Instituto Nacional de Doctorados para Estudios Políticos (en inglés GRIPS, National Graduate Institute for Policy Studies); presidente del Instituto de las Economías en Desarrollo (en inglés IDE, Institute of Developing Economies) de la Organización Japonesa para el Fomento del Comercio Exterior (en inglés JETRO, Japan External Trade Organization); también es miembro ejecutivo del Consejo de Política de Ciencia y Tecnología, Oficina del Gabinete. Es autor, entre otras obras, de Teikoku to sono genkai (El Imperio y sus límites) y Más allá de Japón: La dinámica del regionalismo en el Este Asiático (coeditor). Es jefe de redacción de Nippon.com.

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