Corea del Norte desde el prisma de sus finanzas

Roh Daniel [Perfil]

[06.01.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 |

Un país incomprensible

El día 29 de octubre de 2014 finalizó, sin ningún resultado digno de mención, la llamada Investigación Especial desarrollada por el Gobierno de Corea del Norte para esclarecer la suerte que corrieron los ciudadanos japoneses secuestrados por ese país. La investigación levantó grandes expectativas en Japón, pues fue llevada a cabo de forma excepcional por el Departamento de Seguridad Nacional norcoreano, que desempeña el papel de una “policía política” para proteger a la dirigencia del país, pero finalmente ha sido más el ruido que las nueces y todas las expectativas se han visto defraudadas. Una vez más, Japón, que se aferraba ingenuamente a su confianza en la buena voluntad de su interlocutor, ha caído en las redes de la dura y taimada diplomacia de un régimen que lucha por su supervivencia. Es la única forma de decirlo.

Lo que, una vez más, se pone de manifiesto con estos hechos es la naturaleza de esta “comunidad” llamada Corea del Norte. Pero, ¿qué es Corea del Norte? ¿Cuál sería la mirada correcta para acercarnos a esta “comunidad” sobre la que resulta imposible dar explicaciones o hacer previsiones lógicas partiendo del sentido común universal, incluso en esta época en que gente de todo el mundo comparte informaciones sobre todos los hechos conocidos y por conocer en internet?

Un sistema económico-financiero único en el mundo

Aquí abordaré el tema por el lado pecuniario, que podría aportarnos una nueva forma de comprender este país. Tengo mis razones para elegir este acercamiento. En 2000, impartí un curso sobre sistemas financieros comparados en el Departamento de Investigadores del Banco Popular Chino, una especie de escuela de posgrado interna. Justo en esa época asistían a los cursos algunos empleados del Banco Central de Corea del Norte. Esta experiencia me regaló una primera visión clara del sistema financiero norcoreano.

En aquella época, yo manejaba algunas suposiciones, como que Corea del Norte iría construyendo un sistema financiero socialista de tipo cubano, fundamentado en un monobanking en torno a la banca estatal. Pero lo que en realidad ha construido Corea del Norte es un sistema financiero deforme como el que nunca la civilización humana haya conocido. Mi idea es que una comprensión de este sistema nos puede ayudar a tener una idea más clara no solo de los principios de acción del régimen, sino incluso del destino que le espera.

De una parte, personas obligadas a vivir como animales en campos de concentración y niños que mendigan por los mercados de estraperlo; de la otra, dirigentes del partido que adquieren en Pyongyang apartamentos en rascacielos que alcanzan precios de mercado de hasta 100.000 dólares, casados con mujeres con claras preferencias de consumo como los cosméticos y ollas electrónicas surcoreanas. ¿Cómo hemos de comprender estas contradicciones e incoherencias? La respuesta puede obtenerse mediante el análisis, y lo primero que hay que desmontar es la palabra “república” del nombre oficial del país: República Popular Democrática de Corea. El sistema político republicano es aquel en que los representantes elegidos por el pueblo soberano ostentan el poder. En ese caso, Corea del Norte, donde el poder supremo se ha transmitido de Kim Il-sung a Kim Jong-il, y de ese a Kim Jong-un, lejos de ser una república democrática, no es otra cosa que una versión actualizada del sistema político monárquico. A continuación analizaré este “reino” dividiéndolo en tres esferas económicas y cuatro esferas financieras.

Tres clases dominantes, tres esferas económicas

Uno de los elementos constitutivos del estado moderno es la economía nacional, que a su vez necesita para su existencia de un ámbito de la moneda emitida y controlada por el gobierno central de ese estado, y de unas finanzas públicas sostenidas con los impuestos del pueblo. Si aceptamos lo anterior, entonces hay que concluir que en Corea del Norte no existe una verdadera economía nacional. El won norcoreano tiene una existencia formal como moneda, pero ha perdido su función monetaria. Además, como impera una economía planificada socialista, no hay impuestos ni propiedad privada. Parece normal suponer que esto se está compensando con el sistema de racionamiento, algo que es una rareza ya en nuestro mundo, pero lo cierto es que dicho sistema tampoco funciona. Ante este fracaso, lo que se ha hecho es crear en el país tres esferas económicas que paso a exponer a continuación.

Los expertos suelen caracterizar a Corea del Norte como un reino y llaman a la esfera económica de la que disfrutan las clases privilegiadas “economía cortesana”. Este concepto podría servir para descargar la desilusión y las frustraciones que produce este país, pero como explicación no es demasiado convincente. Yo utilizaría la expresión “coalición vencedora” (winning coalition), que es un concepto que permite una mejor comprensión del carácter de Corea del Norte. El introductor de esta expresión en el mundo académico fue el grupo encabezado por el politólogo estadounidense Bruce Bueno de Mesquita. La coalición vencedora es el grupo de personas que consiguen defender sus derechos adquiridos e intereses elevando a un líder al poder supremo y sosteniéndolo. Los miembros de la coalición vencedora norcoreana comparten con el régimen de Kim Jong-un un mismo destino. Esta es la razón por la que los poderosos de este país subsisten al margen de ideas como las que contienen los libros sobre politología cuando nos hablan de unos “gobernantes que se esfuerzan por alcanzar las metas nacionales” o de una “burocracia que persigue la racionalidad”.

Una economía al servicio de 250 personas

¿Cuántas personas pertenecen a esta coalición vencedora? Se habla de que son una de cada 10.000 personas en este país de 25 millones de habitantes. En la edición de 2014 de un anuario sobre personalidades clave de Corea del Norte publicado por el Ministerio de la Unificación de Corea del Sur se incluyen datos sobre 315 personas. Excluyendo del listado aquellas que por su avanzada edad no ejercen ya un poder real, obtenemos más o menos 250. De ellos, un 10 % aproximadamente son los miembros del clan Kim, con sus parientes de sangre y políticos. El resto son o bien los “hijos póstumos de la revolución”, o bien las personas que han sido educadas como “nobles” en la Escuela Revolucionaria Man’gyōngdae. La mayor parte de ellas han sido colegas en la Universidad Kim Il-sung o en la Universidad Militar Kim Il-sung y su nivel intelectual es elevado. La recompensa por pertenecer a la coalición y compartir el destino de esta monarquía contemporánea es el disfrute del poder y de la riqueza. Su posición les permite manejar los negocios de todo el país a su antojo y obtener un patrimonio que no lo ponen en la moneda nacional, sino en determinadas divisas, como dólares, euros, yenes o yuanes chinos.

La segunda de las esferas económicas a las que me refería es lo que podríamos llamar la “república de Pyongyang”. Es allí donde se escenifica la imagen exterior de Corea del Norte como estado, una imagen en la que pueblo y gobierno –que junto al territorio serían los tres elementos constitutivos del estado–, aparecen superpuestos. Las personas pertenecientes a esta esfera económica, que se cifran en cerca de 1,8 millones, no necesariamente residen en la capital. Con la expresión “república de Pyongyang” nos referimos a la clase social que funciona como mecanismo para poner en marcha cada día la comunidad política llamada Corea del Norte. Esta capa social que sustenta desde abajo a la coalición vencedora son, o bien personas con educación superior, o bien profesionales con trayectoria de más de 10 años en sus respectivos campos, a quienes hay que sumar sus familiares.

Los que reciben las migajas y los que no reciben nada

Quienes dirigen las infraestructuras del poder en Corea del Norte, sea en el partido, en el gabinete, en el ejército, en los gobiernos regionales o en otros ámbitos como fábricas, empresas y escuelas, no disfrutan de especiales privilegios pero, a cambio, reciben los artículos de racionamiento que dispensa esta economía planificada. Reciben también los “extras” procedentes de la gran corrupción institucional que sostiene esta economía. Por ejemplo, los médicos pueden complementar sus ingresos vendiendo en el mercado negro artículos que extraen de los hospitales donde trabajan. Los soldados encargados de vigilar las fronteras subsisten también gracias a los sobornos que les entregan quienes deciden huir del país. Cuando la televisión nos muestra imágenes del medio urbano, interiores de apartamentos con sus inquilinos o gente de aspecto normal pasando por las calles, debemos pensar que, en principio, estamos ante miembros de esta “república de Pyongyang”.

Bajo estas clases sociales que apenas representan el 10 % de la población vive, en condiciones de total abandono, el pueblo llano. Digo “pueblo llano”, pero no es la mejor denominación para esta abrumadora mayoría de 23 millones de personas. Como condiciones para la existencia de un auténtico “pueblo” (staatsvolk) como elemento constitutivo del estado, es la pertenencia permanente de sus miembros a la comunidad, y su lealtad inquebrantable a la misma. Si tal es la definición, difícilmente puede considerarse un “pueblo” a ese conjunto de personas que aprovechan la menor oportunidad para escapar de su país. En Corea del Sur hay expertos que vaticinan que hasta un 10 % de la población del Norte podría abandonar el país. Además, todas estas personas no pagan impuestos ni reciben ningún servicio social del estado. La situación es la de una monumental lucha de todos contra todos entre esas multitudes que no eligieron nacer en Corea del Norte, a quienes no se reconoce ningún derecho a alcanzar su propia felicidad y que por sobrevivir usan todos los medios a su alcance. Son las masas abandonadas a su suerte por el estado.

Cuatro esferas financieras

Esfera financiera La “corte” y el partido Ejército Gobierno Economía sumergida
Beneficiarios (1) Clan Kim
(2) Coalición vencedora
(1) Clan Kim
(2) Coalición vencedora
(3) Miembros de la República de Pyongyang (1), (2), (3) más
(4) Pueblo abandonado
Objetivos, funciones (1) Obtención de fondos secretos para fines exclusivos (1) ,
(2) Autonomía financiera de los distintos rangos militares
(3) permisividad ante la corrupción para evitar revueltas
(1), (2), (3),
(4) Manejo de las finanzas del “falso estado”
(1)-(4) y
(5) Método de subsistencia del pueblo abandonado.
Principales organismos y entidades intermediarias Bancos especializados, bancos joint venture Bancos especializados, bancos joint venture Banca estatal Mercado negro
Entidades financieras más representativas Banco Corea Daesong, Banco Kumgang, Banco Koryo, etc Banco de Crédito Changgwang, Primer Banco de Crédito, Banco Kumsong, etc Banco Central de Corea, Banco de Comercio Exterior de Corea Negocios de cambio de divisas en el mercado negro

La liquidez necesaria para el funcionamiento de estas tres esferas económicas es controlada desde cuatro esferas financieras que trataré a continuación.

1. Finanzas del Gobierno

En un estado normal el encargado de controlar las finanzas de la economía nacional es el banco central. Sobre la base de ese control financiero, el Gobierno maneja la economía nacional. Pero este mecanismo tan básico no existe en Corea del Norte. Desde un punto de vista puramente formal ese banco central existe (su nombre es Banco Central de la República Popular Democrática de Corea), como existe un gabinete de Gobierno. Oficialmente este país está dotado de un sistema monobanking en el que el banco central monopoliza todas las funciones financieras. Este banco central ejercería todas las funciones que ejercen en un estado capitalista el banco central y la banca comercial, quedando el cambio de divisas, la liquidación de cuentas y otras funciones exteriores en manos del Banco de Comercio Exterior de Corea del Norte. Sin embargo, según opinan expertos surcoreanos, en esta división solo entra un 20 % del total del valor agregado creado en Corea del Norte. Dicho en pocas palabras, por lo que a las finanzas y a la economía respecta, el de Corea del Norte es un pseudogobierno. El otro 80 % se explica por las finanzas de la “corte”, el partido y el ejército.

2. Finanzas de la “corte” y del partido

Para comprender el funcionamiento de la economía y de las finanzas norcoreanas hay que fijarse especialmente en las esferas financieras de la “corte” y del partido, elementos ambos de gran importancia. Para sostener el régimen dictatorial se necesitan fondos, y para conseguirlos y controlarlos se han montado los “bancos especializados”. Estos bancos, que tienen entre sus funciones el control de las entradas y salidas de divisas y la introducción del capital extranjero, son organizaciones creadas por los principales agentes de la coalición vencedora y, aunque actúan en diversas áreas, están coordinados por varios secretarios que son quienes ejecutan los deseos del líder supremo. Las interioridades de estos secretariados nunca ven la luz pública y entre ellos no hay ni cooperación ni transacciones. Vienen a ser celdas o compartimentos estancos que se supervisan por separado. El nacimiento de estos bancos especializados, casi todos los cuales han sido objeto de sanciones por parte de la Red de Persecución de Delitos Financieros del Departamento de Finanzas de Estados Unidos, se produjo con la entrada en escena de Kim Jong-il a mediados de los años setenta, una época de movilizaciones para demostrar la lealtad al régimen ganando divisa extranjera. Posteriormente, en la crisis de los años noventa, la denominada Ardua Marcha, estos bancos se expandieron a todas las esferas y se utilizaron como instrumento para asegurar la subsistencia de la coalición vencedora y para competir en las muestras de lealtad al líder.

Los waak o ámbitos de privilegio

Esta movilización para hacer acopio de divisas recibió un nuevo impulso con el sistema denominado waak. Este término, hoy imprescindible cuando se debate sobre la economía norcoreana, debe de haber tomado su inspiración en el japonés waku (marco, ámbito, límite). El waak es el permiso o autorización que concede el líder supremo para hacer negocios en un determinado ámbito. Las divisas son imprescindibles para conseguir los “fondos revolucionarios” y los “fondos de garantía para la convivencia” entre los miembros de la coalición vencedora, y los permisos en los diversos ámbitos de actividad que se les concedieron a los organismos privilegiados se dirigían a ese fin. Entre los organismos más representativos que reciben adjudicaciones de waak están las oficinas (rooms) 38 y 39 del partido, el Departamento (Ministerio) del Frente para la Unificación, el Cuartel General de la Guardia, el Departamento (Ministerio) de Seguridad del Estado y el Segundo Comité Económico, que se encarga de coordinar el Departamento (Ministerio) de las Fuerzas Armadas Populares y la industria nacional de armamento. Y se crearon los bancos especializados que realizan los cambios de divisas, los pagos y las liquidaciones necesarias para llevar a cabo estos negocios.

La más conocida de estas entidades es el Banco Corea Daesong (Taesong). Se trata de un banco especializado perteneciente al Grupo Daesong, que está supervisado y controlado por la citada Habitación 39, una de las divisiones especializadas bajo la autoridad del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea del Norte. Estos organismos especializados son los encargados de aportar y manejar los fondos secretos que serán usados libremente por el líder supremo. El Banco Corea Daesong, que funciona en el extranjero bajo el nombre de Golden Star Bank, ha llegado a tener una sucursal en Viena (Austria). Otro ejemplo es el Banco Kumgang, establecido por el Departamento de Inspección del partido en 1978, para realizar los pagos de las compañías Korea Pyongyang Trading Corporation y Korea Ponghwa General Trading Corporation.

3. Finanzas del ejército

En un país como Corea del Norte, en el que el líder supremo extiende su poder sobre todos los organismos de gobierno, no cabe establecer una línea de separación entre la economía de la “corte” y del partido, y la del ejército. Ambas comparten un mismo terreno, surtiendo de “fondos revolucionarios” a la coalición vencedora, aunque pueden también entrar en competencia, dado el caso. El elemento más llamativo en el campo de la economía y las finanzas del ejército es el Banco de Crédito Changgwang de Corea, creado en 1986 para encargarse de los pagos al exterior de la Lyongaksan (Yongaksan) General Trading Corporation, una compañía fundada por el Segundo Comité Económico, encargado principalmente de las exportaciones de armas. Además, a fin de controlar las divisas necesarias para que las empresas bajo su tutela desarrollen sus actividades, el ejército estableció en 1992 el Primer Banco Fiduciario y cuatro años más tarde el Kumsong (Geumseong) Bank (que más tarde recibiría el nombre de Banco Internacional Ilsim).

4. Finanzas sumergidas

El mercado negro, donde se hacen transacciones no controladas por la administración del estado, ha sido una realidad en las dos Coreas desde tiempo inmemorial. Especialmente en el Norte, la economía sumergida ha tenido un crecimiento explosivo, a pesar del férreo control ideológico y de la unificación que supuestamente corresponde a una economía planificada. Tuvo su origen en los años cincuenta, en un movimiento espontáneo de los agricultores que llevaban sus productos a mercados no reconocidos oficialmente, donde eran objeto de intercambio. Posteriormente, con las sucesivas llegadas de personas procedentes de Japón (coreanos y familiares japoneses de estos) que querían iniciar una nueva vida en Corea del Norte hubo un auge en la compraventa de productos japoneses y del yen japonés. Sin embargo, el crecimiento de la economía sumergida hasta niveles incontrolables por el Gobierno o los poderes públicos se debe sobre todo al derrumbamiento del sistema de racionamiento ocurrido durante la Ardua Marcha de los años noventa, que equivalió a un acta de defunción para la economía planificada norcoreana.

La economía sumergida se mueve gracias a los pequeños cambistas ilegales que manejan principalmente dólares, yenes y yuanes, además de dólares falsificados. Merece especial atención lo ocurrido en 2009, cuando muchos norcoreanos que perdieron su patrimonio como consecuencia de la reforma monetaria efectuada ese año pasaron a utilizar la moneda china, considerada más segura, tanto en sus transacciones como en sus ahorros. Esto está acarreando una progresiva sujeción de la economía norcoreana a la china. Por otra parte, resulta irónico comprobar que en un estado dirigista como Corea del Norte se escenifica un antagonismo entre el dólar, la moneda segura en la que los miembros de la coalición vencedora gustan formar su capital, y el yuan, manejado por la gran masa de desheredados en la economía sumergida.

Único punto en común con el mundo: la existencia de una economía

Mientras el mundo avanza en su integración hasta el punto de hablarse ya de una verdadera “aldea global”, en un rincón de Asia Oriental campa por sus respetos una comunidad política que constituye una rareza dentro de la civilización contemporánea. Como indica la existencia de ese producto de la política internacional llamado Conversaciones a Seis Bandas, el futuro de Corea del Norte afecta fuertemente a sus países vecinos. A la hora de medir ese influjo, el pecuniario, un aspecto que no ha recibido hasta el momento el interés que merecía, puede aportar un buen ángulo. Y es que, al margen de cuál sea el sistema político imperante, los norcoreanos son, como el resto de los humanos, animales económicos que desarrollan día a día sus actividades vitales.

(Fotografía del titular: La vida de la población urbana de Corea del Norte en la capital, Pyongyang, una vida de apariencia plácida e incluso dichosa. Cortesía de Barcrft Media/Aflo)

  • [06.01.2015]

Experto en economía política, investigador de la historia de Asia y autor de diversas obras. Nació en Seúl (Corea del Sur). Se especializó y doctoró en Economía Política Comparada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Tras una carrera docente y de investigación en instituciones como la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, el Departamento de Investigadores del Banco Popular Chino, la Universidad Tongji de Shanghái, la Universidad Hitotsubashi (Tokio) o el Centro Internacional de Estudios Japoneses, desde 2014 es investigador invitado en la Universidad Industrial de Kioto. Entre sus obras publicadas en Japón destacan Takeshima Mitsuyaku (“El Acuerdo secreto de Takeshima”; Sōshisha, 2008, obra ganadora de la 21 edición del Premio Asia-Pacífico). Actualmente trabaja en Nikkan kankei no genshō to shinri: 1965-2015 (“Fenómeno y psicología en las relaciones Japón-Corea del Sur: 1965-2015”).

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