El desabastecimiento de mantequilla, ¿síntoma del agotamiento de un sistema?

Kikuchi Masanori [Perfil]

[18.11.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | Русский |

Un año más, importaciones de emergencia

“Por escasez de existencias, limitamos la compra a una unidad por cliente”. El anuncio se ha visto durante la primavera y el verano de este año en muchas secciones de lácteos de supermercados y otras tiendas de alimentación de todo el país. Es la forma como ha solido anunciarse, a lo largo de los últimos años, el recurrente agotamiento de la mantequilla, una situación que en muchos establecimientos se trata de compensar ofreciendo en grandes cantidades, como producto sustitutivo, la margarina.

En mayo de 2015 el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, previendo una insuficiencia de mantequilla de más de 7.000 toneladas, anunció una importación de emergencia de unas 10.000 toneladas de este producto, que debería realizarse para el mes de octubre, cuando llega a su pico la demanda en previsión de las fechas navideñas. Esta insuficiencia se hizo patente a partir de 2008 y el año pasado llegaron a hacerse dos importaciones de urgencia por un total de 10.000 toneladas.

Estas importaciones no son realizadas directamente por el ministerio, sino, con carácter exclusivo, por la agencia administrativa independiente Corporación de Industrias Agrícolas y Ganaderas (ALIC, por sus siglas en inglés). El consumo de mantequilla en Japón se sitúa entre las 70.000 y 80.000 toneladas anuales, de las cuales se importan cada año unas 10.000. Al aplicarse a este producto un arancel elevado, las empresas privadas apenas lo importan. Esta situación es debida a que el Estado, a fin de proteger la industria láctea nacional, controla en principio el equilibrio oferta-demanda de mantequilla y leche desnatada en polvo.

Este año, tras ser decidida la medida de emergencia, la mantequilla de importación está en las estanterías a disposición del cliente a partir del otoño. Pero el precio del bloque de 200 gramos ronda los 430 yenes, un 5 % o 6 % más que el año pasado. Entre los consumidores está creciendo el descontento por lo difícil que resulta adquirir artículos de primera necesidad a precios asequibles.

Hokkaidō suministra el 90 % de la mantequilla de Japón

Pero, ¿por qué se agota de esta manera el producto? Observemos el problema, en primer lugar, desde la perspectiva de la producción y distribución de la leche y sus derivados. Como es de sobra conocido, la mantequilla se produce a partir de la leche cruda de vaca. En centrifugadoras, se separa la leche desnatada. La parte grasa que queda se desinfecta y se bate hasta conseguir el producto. Para hacer un bloque de 200 gramos de mantequilla se necesita algo más de cuatro litros de leche. La leche desnatada que se produce en el proceso de fabricación de la mantequilla se deshidrata y convierte en leche desnatada en polvo.

En la distribución se ha seguido el principio de “expedición centralizada, venta descentralizada”. La leche producida por las granjas se transporta a las diez entidades territoriales que se han designado oficialmente en el país para ese cometido (la mayoría de ellas, cooperativas agrícolas), que son las que venden la leche a las fabricantes (envasadoras) como Meiji Seika o Yukijirushi Megumilk. Las citadas entidades funcionan con el visto bueno estatal o prefectural y se rigen por una disposición transitoria de 1966 que subvencionaba la actividad de los productores de leche cruda para procesado de productos.

Estas entidades y las fabricantes negocian un precio y establecen un contrato anual para la compraventa de la leche. El precio varía según el uso que vaya a dársele: leche entera, queso, mantequilla, etcétera. Las granjas también pueden negociar individualmente con las fabricantes, pero si eligen esa vía dejan de percibir muchas subvenciones y ayudas estatales, por lo que este método es elegido solo por el 3 % de ellas.

Según datos ministeriales, en julio de este año Hokkaidō aportó cerca del 90 % de las 132.000 toneladas de leche para producción de mantequilla y desnatada en polvo, es decir, 115.000 toneladas. Sin embargo, su contribución a la producción de leche para consumo directo es mucho menor, pues solo representa el 23 % de las 280.000 toneladas anuales, unas 65.000.

Con el equilibrio oferta-demanda como bandera, a lo largo de los cincuenta años que han transcurrido desde que se estableció la normativa, el Estado ha controlado la producción y distribución de la leche y sus derivados por medio de las referidas entidades, manteniendo así un reparto de funciones según el cual al lejano Hokkaidō le correspondía producir leche para procesar, mientras que la producción de leche para consumo directo, en la que la frescura es esencial, quedaba encomendada a las otras prefecturas más cercanas al área metropolitana y a las otras grandes concentraciones de consumidores.

La producción de mantequilla, para el final

El precio de la leche cruda para procesado de productos es entre un 30 % y un 40 % más bajo que el de la leche para consumo directo. Sobre todo cuando hay un exceso de producción, puede ocurrir que la leche de las granjas de Hokkaidō, que normalmente son de mayor escala y ofrecen precios más bajos, se canalice hacia las grandes áreas de consumo del gran Tokio, Chūbu (Nagoya y su área) y Kansai (Osaka, Kioto, etc), afectando a los productores del resto de las regiones. Para ello, apoyándose en la citada disposición transitoria y a través de las referidas entidades, el Estado ha venido ajustando el equilibrio entre la oferta y la demanda complementando con subvenciones a las granjas de Hokkaidō los ingresos que estas no podían obtener de la venta de la leche para procesar. De esta forma se conseguía impedir también que la excesiva producción hiciera que los precios de ambos tipos de leche se desplomasen.

Actualmente se oferta en Japón anualmente una cantidad total de leche para consumo directo y derivados equivalente a 12 millones de toneladas de leche cruda. De este total, 8 millones de toneladas son de producción nacional, la mayor parte de la cual corresponde a leche para consumo directo. Las importaciones, en su mayor parte productos derivados, ascienden a unos cuatro millones de toneladas.

La mayor parte de estas importaciones son quesos y helados, artículos que han sido liberalizados. De estas importaciones de quesos y helados, una parte, si bien no demasiado grande, corresponde al cupo de importaciones que Japón se comprometió a realizar en la Ronda de Uruguay (1993) del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Las importaciones se hacen principalmente de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y los países europeos.

A diferencia de otros productos agropecuarios, la leche cruda se produce todos los días y no es posible conservarla mucho tiempo. Por esta razón y para evitar que se pierda, se establece un orden preferencial de uso, encabezado por la leche para consumo directo, la crema y el queso. La mantequilla, cuya demanda es menor y que, además, se conserva mejor, se produce y conserva en los momentos de mayor producción de leche para usar las existencias cuando la producción de leche cruda baja. La mantequilla ocupa el último lugar en el orden preferencial y esta es la razón de que se vea muy afectada por las oscilaciones en la producción de leche.

El año pasado, la circunstancia que obligó al Estado a decretar una importación de emergencia fue un descenso en la producción de leche a consecuencia de las altas temperaturas veraniegas del año anterior. El efecto ha perdurado este año y, ante la posibilidad de otra ola de calor, se ha procedido a una nueva importación.

El número de granjas continúa reduciéndose

La producción de leche sufre un descenso continuo y prolongado. Tras la Segunda Guerra Mundial siguió una línea ascendente gracias al aumento del tamaño de las explotaciones y a la mejora de la productividad. El récord de producción, 8,66 millones de toneladas, se alcanzó en 1996. Luego, la producción entró en fase de descenso y el año pasado solo se llegó a los 7,33 millones. Paralelamente, el consumo también se ha reducido durante los últimos 10 años por efecto del envejecimiento y del menor número de niños.

Según las estadística ministeriales de producción ganadera, a fecha de 1 de febrero de 2015 el total de granjas lecheras del país era de 17.700, lo cual marca un descenso de cerca de un 5 % con respecto a igual fecha del año pasado. La cifra equivale más o menos a dos tercios de las 28.000 granjas existentes hace 10 años. El descenso afecta especialmente a las granjas situadas fuera de Hokkaidō, que suelen ser más pequeñas. Las granjas tratan de mejorar su productividad aumentando de tamaño, pero encuentran grandes dificultades para afrontar el fuerte aumento de los costos de personal, electricidad y piensos de importación. En estas condiciones las perspectivas de futuro son oscuras y muchos propietarios no encuentran quien reciba el relevo.

Yoshizaku Shimomura, asesor del Grupo de Producción y Distribución de la Asociación Lechera de Japón (J-Milk), una entidad formada por empresas del sector lechero y cooperativas agrícolas que publica periódicamente datos sobre oferta y demanda de leche cruda y sus derivados, sostiene que el sector inició un cambio de rumbo en 2008 con la situación desatada por la quiebra de la financiera Lehman Brothers.

“Dentro de una tendencia general a la caída en la producción de leche cruda”, explica Shimomura, “las preferencias del consumidor se han dirigido de la leche hacia los productos elaborados con nata, queso o mantequilla. Los productores están haciendo todo lo posible por producir leche cruda superando los factores estacionales que condicionan la extensión del periodo y la frecuencia de ordeño, pero es difícil evitar que la producción de mantequilla para consumo casero, última en el orden preferencial, quede algo desatendida. Nos enfrentamos a un problema estructural”.

  • [18.11.2015]

Periodista nacido en Hokkaidō en 1965. Tras trabajar como reportero de plantilla en el Hokkaidō Shimbun, se estableció por cuenta propia. Actualmente su trabajo se centra en entrevistas y artículos de sociedad para revistas como AERA, Chūō Kōron, Shinchō 45 y President. Autor del libro Sokkishatachi no kokkai hiroku (Apuntes de los taquígrafos de la Dieta; Shinchō Shinsho, 2010).

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