Utada Hikaru: nuevos retos en su carrera musical

Uno Koremasa [Perfil]

[31.03.2017] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 |

A por todas con cada álbum

Desde su puesta a la venta en septiembre de 2016, Fantôme, el último disco de Utada Hikaru, no deja de ocupar los primeros puestos en las listas de éxitos. Además, en enero de 2017, superó el millón de copias vendidas, tanto sumando los ejemplares en formato físico y las descargas por Internet en Japón y en el extranjero. Con su álbum First Love, la cantante se convirtió en 1999 en la artista del país con mayor número de ventas, de ahí que haya quienes crean que no hace falta armar escándalo precisamente por tratarse de ella. No obstante, han pasado unos ocho años y medio desde que publicó Heart Station, su último disco inédito orientado al mercado nacional; si se tiene en cuenta que en ese tiempo todo el mercado japonés de cedés se ha reducido, puede considerarse prodigioso el hecho de que Fantôme continúe siendo todo un éxito de ventas y la cantante no haya perdido peso en comparación con su anterior trabajo. Si se piensa en los mercados nacional e internacional, la hazaña de Utada Hikaru es equiparable a la de la cantante británica Adele, que consigue vender constantemente cerca de diez millones de ejemplares de sus discos, incluso una vez entrada la década de 2010.

En el panorama musical japonés, Utada Hikaru sigue ocupando una posición única e incomparable: no tiene club de fans y apenas da conciertos (en sus 18 años de carrera solo ha ido de gira por todo Japón en dos ocasiones). En su país, es una de las cantantes con mayor capacidad de ventas –destacan, particularmente, sus sencillos–, pero estas no han crecido ni disminuido de forma continuada, sino que han venido fluctuando marcadamente hasta la fecha. A diferencia de otros artistas con una larga carrera sustentada sobre un grupo fijo de seguidores surgido de los clubes de fans y de quienes van asiduamente a sus conciertos, Utada Hikaru va a por todas, con cierta quemazón, en cada nuevo trabajo.

Un reto prematuro: un álbum sin género

Si la artista tuviera un grupo fijo de seguidores, los discos Exodus y This Is The One, que publicó en todo el mundo bajo el nombre “Utada” en 2004 y 2009, respectivamente, se hubieran vendido un poco más en Japón. En ambos casos, la producción del sonido se enfocó hacia el extranjero –Estados Unidos, principalmente­–, y todas las canciones eran en inglés. Desde el punto de vista de la melodía y las letras, se trataba de un álbum creado con entusiasmo, pero pasó prácticamente desapercibido incluso entre sus seguidores nipones. Encontramos una prueba de ello en los puestos que ocuparon en la lista de álbumes Billboard: Exodus, el 160; This Is The One, el 69. En aquel entonces se anunció a bombo y platillo que se trataba del proyecto con el que la cantante debutaba en el extranjero, pero la desilusión derivada de que, contra todo pronóstico, el disco vendiera poco en otros países se trasladó a los fans de Japón.

En 1998-nen no Utada Hikaru (La Utada Hikaru de 1998) se analiza en profundidad los motivos del fracaso de Exodus y This Is The One. En pocas palabras, se debe a que las canciones de ambos trabajos no se podían encuadrar en ningún género. Timbaland, el productor de moda en aquella época que tantos éxitos de R&B ha generado, se encargó de algunos temas; también contó con la participación de los miembros de The Mars Volta, un grupo de rock alternativo poco heterodoxo. Los pinchadiscos de las emisoras de radio de Estados Unidos, donde se suele realizar una división exhaustiva por géneros, debieron de quedarse perplejos al escuchar el primer disco de Utada.

No obstante, al entrar en la década de 2010, el muro entre lo que tradicionalmente se conocía como música de color –R&B y hip hop– y la denominada música blanca –rock alternativo o indie y música electrónica– se derrumbó. Para ser exacto, el R&B y el hip hop, géneros que ya habían pasado a la corriente principal del mercado musical, absorbieron elementos de la música blanca. En la actualidad, es prácticamente normal que músicos de rock participen en los discos de artistas populares del R&B como Beyoncé, Rihanna y Solange. En ese sentido, puede decirse que Exodus y This Is The One fueron álbumes sin género prematuros.

Los medios de comunicación y los puestos en las listas de éxitos

En 2016, inmediatamente después de la puesta a la venta de Fantôme, los medios de comunicación informaron, sorprendidos, de que el disco había llegado al tercer puesto de la lista de álbumes en la tienda de iTunes en Estados Unidos. De hecho, la propia Utada Hikaru manifestó su sorpresa mediante un tuit. Posteriormente, en enero de 2017, la canción Hikari: Ray of Hope Mix, una remezcla del sencillo de 2004 y banda sonora del videojuego Kingdom Hearts, se colocó en el segundo puesto de la lista de singles de la tienda estadounidense de iTunes. Tanto el disco como el sencillo llegaron a la posición máxima en varios países de Europa, Asia y Oriente Medio. Seguro que muchos pensaron, teniendo en cuenta estas circunstancias, que había llegado el momento en que Utada Hikaru debía volver a lanzarse seriamente al resto del mundo.

Sin embargo, es necesario prestar atención a ciertas cuestiones: en primer lugar, en el extranjero, tanto Fantôme como Hikari: Ray Of Hope Mix solo estaban disponibles mediante descarga de pago. En Japón ocurrió lo mismo con el sencillo, aunque lo que se estila en la industria musical actual sea que un disco se pueda descargar, escuchar en línea o comprar en soporte físico (CD o vinilo). Servicios de reproducción en Internet como Apple Music o Spotify no lo incluían en su catálogo. En otros países, a donde el álbum tardaría en llegar, ocurrió lo lógico: los seguidores se centraron en las descargas de la tienda de iTunes. Además, la lista de esta cambia cada hora, por lo que, si se tiene en cuenta esta velocidad, no es apropiado decir con exactitud que una canción o disco se ha situado, por ejemplo, en el segundo o tercer puesto. De hecho, solo una parte de los medios de comunicación nacionales se dedicó a difundir este dato.

La presencia en el extranjero por la banda sonora de videojuegos y dibujos animados de popularidad

Por otra parte, la acogida en el extranjero de Fantôme y Hikari: Ray Of Hope Mix pone de relieve la gran cantidad de fans que Utada Hikaru tiene en otros países. Los medios de comunicación japoneses apenas se hicieron eco de ello, pero cuando se puso a la venta This Is The One, hace siete años, la cantante se esforzó en promocionarlo e incluso hizo una pequeña gira en salas de conciertos de diferentes ciudades de Estados Unidos y en Londres. Quizás también aprendiera la lección de su anterior trabajo, Exodus. Ahí se formó su grupo fijo de seguidores. Además, sin que los japoneses se percataran de ello, la música de Utada Hikaru fue cobrando presencia entre el público extranjero por su aparición en contenidos dirigidos al mercado internacional como la serie de videojuegos Kingdom Hearts y la saga cinematográfica Evangelion, así como en vídeos de YouTube, algunos no oficiales.

En estas circunstancias, cobra protagonismo el futuro desarrollo de su carrera artística en el extranjero. En marzo de 2017, la cantante cambió de discográfica, de Emi a Sony. Se supone que su contrato con Universal, bajo el cual se puso a la venta en 2010 el disco Utada The Best (la artista no estaba conforme), ha terminado, de ahí que a partir de ahora su único sello discográfico sea Sony. Como curiosidad, cabe señalar que los derechos de autor de sus temas los ha venido gestionando una firma del grupo al que pertenece ahora. Huelga decir que Sony es una discográfica de las más importantes y con una red que se extiende por todo el mundo; tiene la base necesaria para lanzar una carrera fuera de Japón. No obstante, no parece que Utada Hikaru vaya a usar, como antes, otro nombre para sus actividades en el extranjero. Aunque publique un trabajo enfocado a los mercados extranjeros, no creo que vaya a ser algo aislado con lo que haga en su país de origen, sino que ambas facetas de su carrera se complementarán a la perfección.

Nuevas formas de desarrollarse en el extranjero

Entre los artistas japoneses que se lanzan al extranjero se puede encontrar un importante punto en común: todos se plantean si adaptar su sonido y sus letras a otros mercados, como hizo Utada, o seguir cantando en japonés. En la actualidad, podemos ver ejemplos de ambas corrientes. Por un lado, grupos como One Ok Rock, Man With A Mission o Sekai no Owari se han decantado por lo primero, mientras que conjuntos como Babymetal y Perfume han optado por lo segundo. En el caso de Utada Hikaru, que lleva más de 18 años en el mundo de la música como artista en solitario, aunque se tomara un tiempo de descanso, seguro que encontrará una forma original que no se ajuste a ninguna de las opciones anteriormente mencionadas. Esto se debe a que, sin lugar a dudas, la cantante ocupa una posición única en el mercado musical.

Tengo la impresión de que el próximo éxito de Utada Hikaru se generará gracias a una de las principales corrientes que garantiza que un artista se abra paso en la música actual: colaborar en el trabajo de otro cantante que ya goce de popularidad. Además, en este caso, no es algo que vaya a ocurrir por la capacidad de una discográfica de peso o por tratarse de alguien ya conocido en Japón, sino por una materialización activa de la creatividad de varios artistas en igualdad de condiciones. No sería lógico que el mundo ignorara el talento brillante que puede percibirse en la nueva música de Utada Hikaru, que el año pasado logró superar la barrera lingüística con su disco Fantôme y llegar a las cuatro esquinas del planeta.

(Traducción al español del original en japonés fechado el 10 de marzo de 2017)

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  • [31.03.2017]

Periodista especializado en cine y música nacido en Tokio en 1970. Tras trabajar en la edición de revistas como Rocking on Japan, Cut y Musica, se dedica principalmente a la publicación en línea Real Sound Eigabu. Entre sus obras, destacan 1998-nen no Utada Hikaru (La Utada Hikaru de 1998) y Kururi no Koto (Sobre Kururi), ambas publicadas en 2016 por la editorial Shinchōsha.

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