Luchando contra los tabús desde el cuarto de baño

Katō Atsushi [Perfil]

[14.01.2016] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

Japón es conocido por sus váteres high-tech. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer en los viejos baños de las escuelas de primaria y en los servicios sanitarios de emergencia para casos de desastres. Un vistazo a las actividades y planteamientos de personas que llevan 30 años trabajando por mejorar estos espacios, adaptarlos a la creciente diversidad social y hacer y contribuir al bienestar del mundo.

Reconocer el problema y aportar soluciones

Hace 30 años, los urinarios públicos japoneses quedaban bien definidos mediante las 5 “K”: kurai, kitanai, kusai, kowai, kowarete iru, un poco elogioso muestrario de adjetivos equivalente a “oscuros, sucios, malolientes, pavorosos y siempre averiados”. Para poner coto de algún modo a esta situación surgió un grupo de estudios cuyo nombre tenía algo de utópico: Toilettopia-no-kai. La idea de crearla se originó en un think tank (laboratorio de ideas) para revitalizar las ciudades y barrios llamado Chiiki Kōryū Center, al que yo había pertenecido. Según me dijeron, en torno a esa sociedad se reunió una amplia gama de profesionales: arquitectos, diseñadores, maestros jardineros, médicos, investigadores, funcionarios de los Gobiernos regionales y locales, fabricantes de sanitarios, empresas de limpieza, etcétera, de forma que nunca faltaban puntos de vista en los debates.

¿Por qué se llegó a plantearse este problema de los urinarios? Miembros del think tank que estudiaban el problema de la basura diseminada por las zonas turísticas hallaron que entre los turistas los baños públicos en estado de abandono tenían una pésima fama. El propio personal que realizaba el estudio sobre las basuras supo por experiencia lo desagradables que podían ser estas instalaciones.

Ue Kōo, uno de los fundadores de Toilettopia-no-kai e impulsor de diversas actividades orientadas a la mejora de los baños públicos, señala como una de las causas del retraso sufrido por Japón en este aspecto el tabú que rodeaba todo lo relativo a los váteres y excrementos. Con este tabú no era posible formular los problemas como tales, lo cual, a su vez, impedía que se realizaran mejoras.

Las actividades de mejora de los urinarios públicos, iniciadas en 1984, han ido cambiando en respuesta a las necesidades de cada momento. Durante los primeros 10 años se trató de arrojar luz sobre estas instalaciones, liberándolas del tabú. Durante el siguiente decenio, hasta 2005, se consideró un campo más amplio, incluyendo los baños de las escuelas, los de emergencia para casos de desastre y los situados en las áreas naturales. En el tercer periodo, que se extiende hasta el presente, se está avanzando en un proyecto para establecer mecanismos permanentes que comprometan a la Administración, las empresas y los ciudadanos. Mi implicación personal en estas actividades parte de 1997. En 2009, a fin de dar un nuevo impulso a las actividades del tercer periodo, fundé la organización sin ánimo de lucro Japan Toilet Labo.

No hemos solucionado el problema del estrés

Los váteres japoneses han experimentado una compleja evolución gracias a la introducción del agua corriente, los tratamientos de aguas y otras tecnologías que mantienen los espacios en mejores condiciones higiénicas, lo que ha permitido pasar de las viejas letrinas de hoyo a los váteres de agua, y del estilo japonés de agacharse al occidental de taza, hasta llegar a los modernos váteres con vidé incorporado de agua templada. Hoy en día, la tecnología japonesa está a la cabeza del mundo en este aspecto. Pero en los váteres, la tecnología no lo es todo.

Para conseguir un buen váter es necesario crear el entorno que permita utilizarlo sin sentir estrés, de forma segura, relajada y cómoda, y tal entorno solo puede crearse cuando su importancia es asumida en la vida diaria de la gente por la propia sociedad.

En su labor de creación de entornos sanitarios, Japan Toilet Labo ha dirigido gran parte de sus esfuerzos a los niños, las situaciones de emergencia y el respeto a la diversidad social.

La costumbre de aguantarse conduce al estreñimiento

Los niños japoneses de hoy en día se han acostumbrado a usar los váteres de taza en sus casas y no son pocos los que utilizan por primera vez los váteres tradicionales de agacharse cuando ingresan en la primaria. Muchas de estas escuelas fueron construidas hace ya más de 30 años y tanto sus instalaciones como sus espacios van deteriorándose. Los niños sienten estrés cuando tienen que hacer allí sus necesidades.

La divertida “Aula de la Caca” (unchi kyōshitsu), en la que los niños aprenden sobre los váteres y las necesidades orgánicas.

Según los estudios que hemos realizado, cerca del 40 % de los niños tiende a aguantarse las ganas de defecar mientras están en la escuela. En torno a un 20 % muestra señales de padecer estreñimiento. A fin de reconducir esta situación, estamos implementando el programa de actividades Toilet Carpenters, con el que pretendemos elevar la calidad de esos espacios mediante actividades participativas de limpieza y decoración en escuelas y baños públicos. Además, estamos colaborando en las actividades de la farmacéutica Kobayashi, que hace donaciones de inodoros de taza a las escuelas primarias del país, y llevamos a cabo también, con la colaboración de la papelera Ōji Nepia el servicio itinerante “Aula de la Caca”, mediante el cual divulgamos entre los pequeños temas relacionados con el váter y las necesidades orgánicas.

Si queremos unos niños más saludables física y mentalmente, debemos esforzarnos por crear urgentemente entornos sanitarios que les permitan hacer sus necesidades sin sentir estrés. Aguantarse acaba afectando a su alimentación, sus capacidades físicas y sus estudios. La escuela primaria tampoco da ocasión a aprender sobre estos temas. Junto a la educación alimentaria debería impartirse también una educación sobre el váter y la evacuación.

Izquierda: Foto colectiva de los Toilet Carpenters de la escuela primaria de Kuragano. Derecha: Pintando los exteriores de los baños de dicha escuela.

  • [14.01.2016]

Nacido en la prefectura de Aichi en 1972. Formó parte de un think tank de revitalización local. Actualmente dirige la organización sin ánimo de lucro Japan Toilet Labo. Sus actividades son muy variadas: organización de servicios sanitarios para festivales al aire libre, construcción de retretes en zonas de montaña, estudios sobre la situación sanitaria en casos de desastre, mejora de instalaciones en escuelas primarias, grupos de estudios para responsables de enfermerías en escuelas, aulas itinerantes para niños, etcétera. Organiza también clases para estudiar la gestión sanitaria en casos de desastre y contribuye a la formación de personal especializado en estos temas. Es coautor de Genki no shirushi asaunchi (Ir al baño por la mañana, señal de buena salud; Shōnen Shashin Shimbunsha, 2010) y Yon-kai no susume (Conozca los cuatro placeres; edición de Kōyama Jun, Shinyōsha, 2011).

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