La nueva estrategia diplomática de Japón en la TICAD VI

Endō Mitsugi [Perfil]

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La sexta edición de la Conferencia de Tokio sobre el Desarrollo de África (TICAD) fue la primera en realizarse en el continente africano. El primer ministro de Japón, Abe Shinzō, prometió allí que los sectores público y privado del país invertirían fondos por valor de tres billones de yenes. Otro de los puntos que acaparó la atención en el foro fue la oposición a China.

La primera TICAD en el continente africano

La sexta edición de la Conferencia de Tokio sobre el Desarrollo de África, la TICAD VI, se celebró los días 27 y 28 de agosto en Nairobi, capital de Kenia, y concluyó con la adopción de la Declaración de Nairobi y el Plan de Acción de Nairobi. Esta es la primera vez que se realiza en el continente africano desde que comenzara su andadura en 1993. En un principio, los encuentros se celebraban cada cinco años en Japón, pero se ha decidido que se lleven a cabo cada tres y se vaya alternando la sede. La TICAD VI es la materialización de ese acuerdo.

Una de las características peculiares de la TICAD reside en el hecho de que, aunque el Gobierno japonés se encarga de la organización, se trata de un foro multinacional coorganizado por diversas entidades internacionales, además de organizaciones africanas e instituciones internacionales como Naciones Unidas y el Banco Mundial. En esta ocasión, la cita, de patrocinio japonés, se ha materializado gracias a los esfuerzos conjuntos de las partes nipona y africana.

Las tres primeras ediciones de la TICAD –1993, 1998 y 2003– se organizaron bajo el copatrocinio de la Coalición Global para África, pero esta entidad que agrupaba a los líderes del continente desapreció en septiembre de 2007. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de que la Comisión de la Unión Africana, brazo ejecutivo de la Unión Africana, fuera copatrocinador de la cita en calidad de entidad representante del continente.

De hecho, la Comisión ya organizaba con China el Foro de Cooperación China-África, y la Cumbre UE-África con la Unión Europea; este ente se había propuesto lograr un gran apoyo también por parte de Japón. Además, en enero de 2010, la Unión Africana absorbió la Nueva Alianza para el Desarrollo de África, una iniciativa que refleja su deseo de realizar una mayor contribución al desarrollo aun cuando su principal foco de atención había sido la seguridad. La parte japonesa también era cada vez más consciente de la importancia de la Unión Africana. Por ello, en agosto de ese mismo año, Jean Ping, que entonces dirigía la Comisión, decidió que la entidad se convirtiera en uno de los organizadores de la TICAD.

Nuevas cuestiones para la TICAD VI

En cuanto al significado de celebrar la TICAD en el continente africano, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón hacía énfasis en que se trataba de una forma de responder a una mayor independencia de la parte africana, un aspecto en consonancia con el fortalecimiento de la autonomía por el que aboga la propia Unión Africana. En aquel entonces, el Ministerio señaló, además, que se trataba de una oportunidad para transmitir al pueblo africano, así como al resto del mundo, la contribución de Japón al desarrollo africano y los atractivos del país.

Desde la TICAD V, el escenario internacional del que forma parte África se ha transformado considerablemente: factores como la ralentización económica de China han causado un descenso global en el precio de los recursos naturales y una consecuente recesión de las economías; el brote de ébola ha revelado la fragilidad de los sistemas sanitarios; los grupos extremistas se han expandido en África Occidental y en la región nororiental del continente africano. La TICAD VI se celebró con todas estas nuevas cuestiones como trasfondo, en un momento en el que era necesario brindar un apoyo más flexible y efectivo.

Los frutos de esta edición, reflejados en la Declaración de Nairobi y en el Plan de Acción de Nairobi, se traducen en tres pilares para hacer frente a las nuevas cuestiones, a saber: 1) fomentar una reforma estructural económica a través de la diversificación económica y la industrialización, con el objetivo de disminuir la dependencia de los recursos. Para ello, es necesario invertir en infraestructuras de calidad y centrarse en la formación de personal. 2) promover sistemas de salud sólidos que garanticen la calidad de vida del pueblo; se trata de fortalecer la cooperación con vistas a lograr una cobertura sanitaria universal. 3) impulsar la estabilidad social en pos de la prosperidad, para lo cual es necesario hacer frente a todos los problemas relacionados con la seguridad.

El contenido de cada uno de estos pilares es diverso. La inversión anunciada por el primer ministro Abe – 30.000 millones de dólares, esto es, unos tres billones de yenes, de los sectores público y privado de Japón en los tres próximos años– debería traducirse en la puesta en práctica de medidas.

Por otra parte, la sexta edición de la TICAD destaca por presentarse como una oportunidad para que las firmas japonesas tengan contacto con el pueblo africano y las empresas del continente in situ. 84 compañías y agrupaciones niponas participaron en una feria; 22 de ellas firmaron 73 memorandos con entidades africanas. Todo esto sirvió para que los círculos empresariales de Japón expandan sus actividades en África. Además, uno de los resultados positivos de que la cita se celebrara en territorio africano es la participación de las firmas japonesas en la puesta en práctica de los objetivos de la TICAD por medio de marcos de colaboración de los sectores público y privado.

Una nueva estrategia diplomática de oposición a China

Otro de los puntos de gran interés de la TICAD VI es la clara oposición hacia China mostrada por Japón. En su alocución del 28 de agosto, el primer ministro Abe afirmó que su país tiene la responsabilidad de cultivar y hacer prosperar las relaciones entre los océanos Pacífico e Índico y entre Asia y África como vínculos en los que rijan la libertad, la economía de mercado y las leyes sin el uso de la fuerza ni la coacción. Con estas palabras, el mandatario nipón reveló la nueva estrategia diplomática japonesa y, al mismo tiempo, aludió al aumento de las actividades marítimas por parte de China sin ni siquiera mencionar este país. Desde la TICAD IV, que se celebró en 2008, Japón es consciente de que en la diplomacia africana China tiene una presencia de preferencia. De hecho, haber abordado la cuestión de las pretensiones chinas en aguas asiáticas en un foro como el de la TICAD VI puede interpretarse como una maniobra por parte de Japón para reposicionar a África en la estrategia total de su diplomacia. Zhang Ming, viceministro de Asuntos Exteriores, criticó las palabras de Abe, que tildó de “poco adecuadas”, algo que podría considerarse una prueba de la capacidad estratégica de Japón.

Por otra parte, en sus diferentes alocuciones y encuentros con los líderes africanos, el primer ministro nipón abordó la reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que contemplaría la membresía permanente de Japón. La voluntad de continuar con las negociaciones para materializar la reforma quedó reflejada también en la Declaración de Nairobi y el Plan de Acción de Nairobi. En realidad, esta situación se veía venir: en la declaración que se adoptó en diciembre de 2015 con motivo del Foro de Cooperación China-África, los participantes, encabezados por China, se comprometen a rechazar todo intento de tergiversar el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Estas palabras se interpretan como una firme oposición por parte de China a la membresía permanente de Japón en el Consejo de Seguridad de la ONU. La postura contraria a China se presenta como telón de fondo de los esfuerzos japoneses para lograr apoyos a la mencionada reforma.

Gracias a la sexta edición, la TICAD no se limita a la cooperación al desarrollo africano, principalmente mediante la Asistencia Oficial para el Desarrollo, sino que se ha convertido en una plataforma polivalente que permite a las firmas niponas aumentar su presencia en África y a Japón promocionar su estrategia diplomática a través del continente africano. Ahora está por ver si se puede materializar lo acordado en ella en momentos en los que China y Japón compiten por África. Algunas de las cuestiones resultan difíciles de llevar a la práctica a corto plazo, pero la capacidad de concretarlas podría convertirse en un criterio de importancia a la hora de valorar la diplomacia nipona en África.

Imagen de la cabecera: Los líderes que asistieron a la TICAD VI comparecen ante los medios de comunicación tras la clausura de la cita el 28 de agosto de 2016 en Nairobi, Kenia. En el centro, el primer ministro de Japón, Abe Shinzō. (AP/Aflo)

(Traducción al español del original en japonés)

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  • [27.09.2016]

Profesor del Departamento de Investigación Social e Internacional, Escuela de Graduados de Artes y Ciencias de la Universidad de Tokio, especializado en política y relaciones internacionales africanas contemporáneas. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Tokio, donde se licenció en 1987 y obtuvo la maestría en 1989. En 1993 completó el doctorado en el Centro de Estudios Surafricanos de la Universidad de York. Después de ejercer como ayudante de investigación y profesor asociado en la Universidad de Tokio, ocupó su puesto actual en 2007. Entre sus publicaciones se encuentra Funsō to kokka keisei: Afurika, Chūtō kara no shikaku (Conflicto y formación del Estado: la perspectiva africana y de Oriente Medio, varios autores; Centro de Investigación de JETRO sobre la Economía Asiática, 2012).

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