Las peregrinaciones de anime: un fenómeno social que no se limita a los aficionados

Sakai Tōru [Perfil]

[19.05.2017] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

El gran éxito del anime Kimi no na wa atrae a muchos aficionados, tanto japoneses como extranjeros, a visitar la ciudad de Hida, en la prefectura de Gifu, o el lago Suwa, en la prefectura de Nagano. Hasta ahora eran solo los aficionados acérrimos al anime quienes emprendían este tipo de viajes, pero el fenómeno se está extendiendo con rapidez.

2016 fue un año que nos ofreció un éxito de animación tras otro: Kimi no na wa (Tu nombre), Koe no katachi (Una voz silenciosa), Kono sekai no katasumi ni (En este rincón del mundo)… Con la llegada de 2017 esta tendencia no parece haber cesado: Gekijōban sōdo āto onrain (Sword Art Online), estrenada el 18 de febrero, está recibiendo estupendas críticas.

Se denomina “peregrinaje de anime” a la práctica de visitar los lugares en los que se ambientan este tipo de obras; “peregrinaje de anime” (también llamado “visita a localizaciones de anime”) es una expresión tan popular que fue candidata para el Gran Premio a la Palabra de Moda You Can de 2016, y está generando mucha atención como fenómeno social. En el territorio nacional existen cerca de 5.000 lugares en total, de los cuales unos 700 poseen una gran popularidad.

Los aficionados visitan las localizaciones del “anime de adultos”

Hoy en día una de las razones que explican el éxito de ese peregrinaje del anime hay que buscarla en el hecho de que muchas obras hacen uso de localizaciones reales para ambientar sus historias. Se ha producido un incremento en los detalles, tanto en el contenido del anime como en las imágenes.

Los japoneses comenzaron a amar el anime durante la posguerra, pero hasta hace un cierto tiempo se consideraba un producto solo para niños. Sin embargo, una gran parte del anime más reciente está orientado a adultos entre los veinte y los treinta años. Esa tendencia comenzó en la mitad de la década de los noventa. Posteriormente, a principios del nuevo milenio comenzó a aumentar la emisión de anime de madrugada, a horas a las que solo los adultos lo ven. Se emiten más de 150 series de ese tipo al año. El público se fue haciendo más y más exigente, y por mucho que el número de obras aumentara, cada vez exigía una mayor calidad en cuanto a los personajes, la historia, la dirección, el guion y el dibujo. Esto hizo que los aficionados sintieran cada vez más deseos por visitar los lugares en los que se basaban las obras, retratados cada vez con mayor fidelidad. Así nació el peregrinaje del anime.

Aunque la idea de un peregrinaje es algo originalmente relacionado con religiones como el cristianismo o el islam, la palabra comenzó a usarse en este ámbito para mostrar el nivel de respeto que los aficionados sienten por las obras, similar al de un creyente.

El interés de los medios de comunicación

Asociación de comerciantes de Ōarai (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

Hay varias teorías sobre el origen de los peregrinajes de anime. Una de las primeras veces que se revelaron como fenómeno social fue en 2002, cuando un gran número de aficionados visitaron las inmediaciones del lago Kizaki en Ōmachi, prefectura de Nagano, lugar en el que se ambienta la serie Onegai tīchā (Onegai teacher). Sin embargo, en ese momento los aficionados visitaban el lugar por su cuenta, y ni las autoridades ni los comerciantes de la zona se preparaban para ellos.

El santuario de Washinomiya, en la ciudad de Kuki, en la prefectura de Saitama, en el que se basa la localización del anime Raki suta (Estrella de la suerte), emitido en 2007, atrajo el interés de los medios de comunicación y la atención de los comerciantes de la zona cuando los aficionados comenzaron a visitarlo en tropel. En un principio los comerciantes del lugar tuvieron problemas, pero pronto comenzaron a ofrecer servicios como un stamp rally (en el que los visitantes van consiguiendo matasellos de diversas partes de la zona) o productos especiales relacionados con la serie.

Interior de la estación Hida-Furukawa (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

Otros grandes éxitos posteriores fueron Keion!, serie emitida en 2009 y 2010, ambientada en Toyosato, en la prefectura de Shiga, y en la calle Sanjō de Kioto, To aru kagaku no rērugan (Un cierto cañón de riel científico, 2010, 2013), en Tachikawa, Tokio, Tamayura (2011, 2013), en Takehara, prefectura de Hiroshima, Hanasaku iroha (abreviada como Hanairo, 2011), en Kanazawa y Nakajimamachi, ciudad de Nanao, prefectura de Ishikawa, Ano hi mita hana no namae wo bokutachi wa mada shiranai (Todavía no conocemos el nombre de la flor que vimos aquel día, abreviada como Anohana, 2011) y Hyōka (2012), en Takayama, prefectura de Gifu, Gāruzu ando Pantzā (Girls und Panzer, abreviada como Garupan, 2013, 2014), ambientada en Ōarai, prefectura de Ibaraki, así como Rabu raibu! (Love live! School Idol Project, 2013, 2014), que ha llevado a los aficionados hasta el santuario Kanda Myōjin en el distrito de Chiyoda, Tokio.

Aunque anteriormente los peregrinajes de anime eran un fenómeno que se daba casi exclusivamente entre gente joven aficionada al anime, esto cambió a partir del rotundo éxito de Kimi no na wa (Tu nombre) en 2016, película que llegó a ser la segunda más taquillera de la historia de Japón, y que arrastró a aficionados de fuera de los círculos normales del anime a lugares como Hida, en la prefectura de Gifu, o el lago Suwa en la prefectura de Nagano, que habían servido de inspiración para las localizaciones de esa cinta. Esto hizo que los peregrinajes saltaran a la luz pública, y en septiembre de ese año varias empresas como la editorial Kadokawa unieron sus fuerzas para crear la Federación de Turismo de Anime, organización que se encuentra en el proceso de producir una lista de los “88 lugares sagrados del anime”, mediante votaciones por Internet.

Los peregrinajes de anime pueden renovar la economía de las zonas rurales. Desde 2012 son muchas las empresas de anime que han producido tie-ups en colaboración con las autoridades locales de ciertos lugares, desde el principio de la producción, tratando de fomentar la reactivación económica.

Las aguas termales de Yuwaku, Kanazawa: un festival de la imaginación

De entre todos los animes que han acaparado la atención del público por haber generado un peregrinaje, para mí son de especial interés Hanairo, dado que actualmente vivo en la prefectura en la que se basa, Ishikawa; Hyōka, Takayama, en la prefectura de Gifu, para cuyos aficionados el Gobierno local ha creado un mapa que ha sido muy bien recibido; y Garupan, el anime que ha logrado atraer a más gente a Ibaraki, la prefectura en la que está basado.

Hanairo es un anime original basado en un antiguo ryokan (hotel tradicional) que se encontraba en las aguas termales de Yuwaku, en la ciudad de Kanazawa; retrata las vidas y evolución de la nieta de la propietaria del ryokan, y de sus compañeros.

Uno de los eventos característicos dentro de la historia de Hanairo es un festival ficticio llamado Bonbori matsuri, que los habitantes de la zona decidieron recrear después de que se emitiera el anime, en octubre de 2011; este hecho infundió al mundo del anime de una nueva vida. Posteriormente el festival se ha celebrado cada año, llegando en 2016 a su sexta edición. La gente del lugar aspira a convertirlo en un elemento permanente de la tradición local.

Entre los festivales con orígenes en una obra de ficción es famoso el Meguro no sanma matsuri que proviene de una historia de rakugo. Pero el festival de Yuwaku es el primero que se adapta de un anime. Los aficionados también visitan la estación de Nishigishi, en Nanao (prefectura de Ishikawa), que se usó como modelo de la estación que aparece en el anime; la empresa ferroviaria que lleva la estación ha adornado los vagones de los trenes con personajes de Hanairo. Aunque se trata de una zona muy despoblada, esto ha provocado que aparezcan legiones de devotos del anime, cámara en mano, para hacer fotos de los trenes.

El festival de Yuwaku Bonbori matsuri (imagen cortesía de Sakai Tōru)

100.000 mapas para peregrinar en Gifu

Hyōka se basa en una serie de novelas de Yonezawa Honobu en las cuales un grupo de estudiantes de instituto resuelve misterios de poca monta. Las historias no tienen gran calado, pero la ciudad de Takayama, en la prefectura de Gifu, donde el autor de las novelas asistió a la escuela, queda retratada en el anime con belleza y fidelidad, lo cual ha impulsado a muchos aficionados a visitar la zona. El ayuntamiento de Takayama ha creado un mapa para peregrinos del anime que ha cosechado estupendas reseñas entre los aficionados, y se han visto obligados a seguir haciendo copias del mismo, hasta el punto de que ya han superado las 100.000. Al pasear por la zona es muy frecuente ver a grupos de jóvenes caminando por las calles de la ciudad, mapa en mano. En Marutto Plaza, en el centro de la ciudad existe un rincón dedicado a Hyōka. Los aficionados también visitan cafeterías y templos que aparecen en la obra.

El rincón de Hyōka, en Marutto Plaza (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

Garupan es la historia del desarrollo de las chicas protagonistas, colegialas que compiten en Japón alternativo en combates de tanques, en una disciplina denominada senshadō. La localización está basada en Ōarai, en la prefectura de Ibaraki, que por estar relativamente cerca de Tokio ha generado un mayor número de visitas. Las tiendas de la zona colocan carteles con los personajes de la serie a modo de bienvenida hacia los aficionados. Entre los visitantes no son pocos quienes desarrollan una afición por el propio Ōarai, independientemente de la serie. En el santuario Isosaki se pueden ver numerosos dibujos realizados por los fans en las tablillas de madera que se suelen utilizar para pedir deseos(*1). Muchos de ellos alcanzan niveles de profesionalidad muy altos.

Tablillas con dibujos del anime en el santuario Isosaki (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

Un millón de peregrinos al año

Según algunos cálculos, el número de personas que realizan peregrinajes de anime anualmente supera el millón, aunque es posible que el número sea aún mayor, gracias al tremendo éxito de Kimi no na wa. En cada lugar existe al menos un “cuaderno de peregrinos” en una cafetería, oficina de las autoridades locales, estación o similar, en el que los aficionados dejan registro de su viaje. Al ver esas páginas nos damos cuenta de que no solo acuden a estos lugares visitantes japoneses, sino de todo el mundo. El mundo entero cuenta con montones de aficionados jóvenes. En Asia, se trata especialmente de Taiwán, y también de Hong Kong, Corea del Sur, China, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia. También hay comentarios de aficionados franceses, estadounidenses y otros países occidentales.

El “cuaderno de peregrinos” de Hyōka (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

Sin embargo, no es buena idea contentarse con convertirse en un lugar de peregrinación para aficionados al anime. Dado que la revitalización regional a través del anime se está convirtiendo en algo muy común, por mucho que las autoridades locales y los comerciantes ansíen ver producciones ambientadas en su zona son muy pocos los sitios que se eligen. Los creadores son artistas y humanistas, y en muchas ocasiones su vista se aleja de lo local. Por otro lado, aunque se tenga la suerte de ser elegido como localización de una obra, si las críticas de esa obra no son buenas los aficionados al anime no visitarán el lugar. Por último, si los visitantes no reciben una buena acogida por parte de las autoridades y los comerciantes, no regresarán, con lo que la revitalización económica no se producirá.

Aunque es necesario hablar con reservas, está claro que las peregrinaciones de anime son un fenómeno actual que representa la cultura pop japonesa, y es de esperar que atraiga a más aficionados aún.

Imagen del encabezado: tren adornado con personajes de Hanairo (Imagen cortesía de Sakai Tōru)

(Artículo traducido al español del original en japonés)

(*1) ^ La tablilla sobre la que se dibujan los personajes de anime se denomina itaema (tabla de dolor). Es un vocablo de jóvenes, que se refieren al hecho de estar absorto en una afición como algo doloroso; los aficionados al anime llaman a estas tablillas itaema, y son típicas en lugares de peregrinación de anime y en los santuarios de sus pueblos.

  • [19.05.2017]

Profesor asociado del departamento de Información de Administración de la Universidad de Kanazawa Gakuin. Nacido en 1966. Graduado en Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad Waseda. Máster en Derecho en la Universidad de Taiwán. Además de investigar sobre política, economía y cultura de Asia, en los últimos años también ha investigado sobre la cultura del anime japonés y su influencia. Es autor de Anime ga chihō wo sukuu? - seichi junrei no keizai kōka wo kangaeru (¿Salvará el anime las regiones de Japón? - Consideraciones sobre los resultados económicos de las peregrinaciones; Wanibooks PLUS, 2016).

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