Enfoques Promoviendo la integración de las personas con el Morbo de Hansen
El primer Simposio Internacional sobre el Morbo de Hansen en el Vaticano
Un debate entre curados de todo el mundo y religiosos sobre la erradicación de la discriminación
[11.07.2016] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | Русский |

Durante el Simposio Internacional sobre el Morbo de Hansen en la Ciudad del Vaticano, sede del Catolicismo, los días 9 y 10 de junio, se realizaron llamamientos para la erradicación de la discriminación contra los enfermos y curados de esa enfermedad. En el evento participaron cerca de 250 personas entre ellos antiguos afectados y profesionales de la medicina de 45 países, así como religiosos; entre todos debatieron la forma de resolver los problemas relacionados con el morbo de Hansen.

Esta es la primera vez que se celebra el Simposio Internacional sobre la Enfermedad de Hansen (lepra), en el Vaticano. En diciembre de 2015 comenzó para los católicos el Jubileo de la Misericordia, y el simposio se ha hecho coincidir con una de las celebraciones, el Jubileo de los Enfermos y Personas con Discapacidad. El tema elegido ha sido “Por una atención holística de las personas afectadas por el Morbo de Hansen, respetuosa de su dignidad”. El simposio fue organizado por el Consejo de Sanidad de la Curia Vaticana y la Fundación Nippon.

La religión también cumple una función importante contra la discriminación

En las conclusiones y recomendaciones basadas en las intervenciones y debates producidos en el simposio se señala que siguen sin respetarse en su totalidad los derechos humanos de los afectados por el morbo de Hansen, los curados y las familias afectadas, debido a los prejuicios y la discriminación que aún hoy día se mantienen en la sociedad. También se indica la necesidad de abolir de inmediato las leyes discriminatorias que aún persisten en la actualidad en ciertas áreas, además de solicitarse que el Gobierno de cada país tome medidas prácticas concretas siguiendo el documento “Principios generales y bases para la abolición de los prejuicios contra el morbo de Hansen”, publicado por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2010.

Además se recomienda que, en lo respectivo a la recuperación del respeto hacia los afectados y sus familias, se tengan muy en cuenta las opiniones de esas personas, se coopere con ellos y se les brinde el apoyo necesario.

Se enfatiza que, para lograr la erradicación de los prejuicios y la discriminación, el mundo religioso también debe cumplir una importante función; los participantes expresaron con vehemencia que es obligación de la Iglesia Católica, en lo sucesivo, reforzar las iniciativas destinadas a resolver los problemas relativos al morbo de Hansen, y que incluyen el estigma que acarrea la enfermedad, los términos que inducen al desarrollo de prejuicios, así como, sobre todo, evitar a toda costa el uso de los términos “leproso” y “lepra”, debido a sus connotaciones negativas.

Según las conclusiones del simposio, en lo sucesivo se espera que la Iglesia Católica dé nuevos pasos para eliminar los prejuicios y la discriminación hacia los enfermos del morbo de Hansen en las sociedades de países en zonas como África y Sudamérica, donde la presencia católica es más fuerte.

Hacia una correcta comprensión de la enfermedad

Sasakawa Yōhei, presidente de la Fundación Nippon, durante su discurso en el simposio

En la apertura del simposio Sasakawa Yōhei, presidente de la Fundación Nippon y embajador especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en nombre de los afectados por el morbo de Hansen, mencionó en su discurso que “Pese a haberse logrado un remedio para la enfermedad, pese a haberse curado, aún no se ha erradicado la noción de que esta enfermedad es un castigo divino”, y pidió que se dieran los pasos necesarios hacia una correcta comprensión de la dolencia.

Erwin Cooreman, jefe de equipo del Programa para la Lepra de la OMS, informó a los presentes de que, gracias al uso de politerapias (uso combinado de medicamentos), método estándar para el tratamiento de la lepra, entre 1985 y 2000 se redujo en un 90% el número de afectados por la enfermedad, cumpliendo de este modo el objetivo de la OMS de llegar a un paciente por cada diez mil habitantes. También señaló que las medidas que se aplican en la actualidad no son de carácter nacional, y los focos de la enfermedad se han trasladado a zonas que comparativamente poseen un mayor número de afectados.

En lo relativo a la situación de los derechos humanos de los enfermos de lepra, Yokota Yōzō, miembro en 2005 de la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y presidente del Centro de Educación y Entrenamiento sobre los Derechos Humanos de Japón, ofreció ejemplos concretos de la discriminación que sufren los enfermos y sus familias en diversos frentes que afectan a la dignidad humana, desde la educación hasta el empleo o el matrimonio.

Curados que dan testimonio de una vida de sufrimiento

También hicieron acto de presencia numerosos pacientes ya curados, que dieron testimonio de sus propias historias, vidas llenas de discriminación y prejuicios.

Valdenora da Cruz Rodriguez (56), que lucha actualmente por la reinserción social y la restauración de los derechos de los enfermos de lepra en Brasil, mostró a los ocho años los síntomas de la enfermedad y se dictaminó que sería ingresada en el hospital de una colonia (leprosería) a los nueve. Sin embargo se le denegó el acceso al barco de vapor que la iba a llevar hasta ese lugar, y tuvo que viajar en una lancha remolcada por el barco. A los dieciséis fue dada de alta y regresó a su pueblo natal, pero debido al desprecio injusto que sufrió, un año más tarde regresó a la colonia. Todos esos sufrimientos fueron el detonante para que se comprometiera con el activismo social.

Enfermos de lepra curados dan testimonio; de arriba a abajo: de India, Corea del Sur y Filipinas.

Yuan Yafua (41), de China, se convirtió tras su recuperación en ingeniero, y fabrica piernas artificiales en colaboración con una ONG de ayuda médica a los enfermos del morbo de Hansen en Guangzhou; cuando relató sus aventuras de un lugar a otro de la zona, trabajando para los pacientes que habían perdido sus piernas debido a la dolencia, recibió una gran ovación por parte del público.

Uno de los participantes japoneses fue Ishida Masao, vicepresidente del consejo autonómico del Sanatorio Nacional de Nagashima Aiseien (prefectura de Okayama). Se le diagnosticó la enfermedad a los diez años, y pasó los 70 años siguientes en Nagashima. Ishida recordó cómo era la situación después de la Segunda Guerra Mundial: “El empleo del Promin para el tratamiento del morbo de Hansen me dio ánimos para recuperar los deseos de vivir como una persona, formé la Asociación de Enfermos (para abolir el sistema de segregación que existía), y luchamos por nuestros derechos humanos por medio de huelgas de hambre y sentadas”.

Ishida Masao durante su intervención en el simposio

Además señaló que los estudiantes de primaria, secundaria e instituto que han visitado en los últimos años el sanatorio están ayudando a corregir los prejuicios que tienen los adultos. También presentó sus planes actuales: “Quiero poder convertir en patrimonio mundial las instalaciones de los trece sanatorios nacionales que tan cruel historia llevan grabada en sus paredes, y transformar Nagashima en ‘la isla de los derechos humanos’.”

Texto: Ishii Masato (comité editorial)

Imagen del encabezado: los participantes del Simposio Internacional sobre la Lepra rezan durante la ceremonia de apertura

En la siguiente página reproducimos el texto con las conclusiones y recomendaciones de este simposio internacional:

  • [11.07.2016]
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