Enfoques Fragmentos de Japón
‘Omikuji’ y ’ema’
Dos elementos relacionados con la buena fortuna básicos de los santuarios y templos de Japón
[27.12.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

El Año Nuevo es una de las celebraciones más importantes en Japón, sobre todo en el plano espiritual, ya que representa la renovación de la vida. Por este motivo, es costumbre acudir a un templo budista o un santuario sintoísta para rezar por el éxito en la 'nueva vida' o la seguridad de la familia. Durante esas visitas, los omikuji y las ema desempeñan un importante papel.

Omikuji, una especie de oráculo de la buena o mala suerte

En Japón es común visitar un templo budista o un santuario sintoísta durante los primeros días del año, costumbre que recibe el nombre de hatsumōde. Durante la ocasión, son muchos los que se preguntan si tendrán buena suerte durante los próximos doce meses, razón por la cual deciden consultar una especie de oráculo que ofrece sus mensajes por escrito. Se trata de los omikuji. Kichi, buena suerte; kyō, mala suerte; y daikichi, muy buena suerte, son las palabras que podemos encontrarnos en estas tiras de papel. A la hora de desenrollarlas se respira cierta tensión.

Se cree que los omikuji comenzaron a utilizarse en el período Edo (1603-1868). Su origen se remontaría a la costumbre de consultar la voluntad divina a la hora de decidir quién debería gobernar el país, con quién debería casarse uno o quién debería ser su sucesor.

Lugar para obtener un omikuji en el santuario Tsuruoka Hachiman, en Kamakura.

En primer lugar, hay que dirigirse al mostrador correspondiente y abonar el importe del omikuji, que suele ser de entre 100 y 200 yenes. Entonces, de una caja o cilindro de madera se saca un palillo en el que viene inscrito un número; este corresponde al mensaje que dictaminará la buena o mala suerte del portador. Además de los distintos grados de fortuna(*1), la tira de papel contiene información sobre aspectos como el amor, la salud y los estudios. Si se obtiene un mensaje de buena fortuna, se puede guardar, por ejemplo, en la cartera, pero en el caso de que el resultado haya sido malo, se ata la tira de papel en un árbol del santuario; el objetivo de esto es rogar a los dioses que cambien nuestra suerte.

Zona del santuario Gokoku, en Hiroshima, para atar las tiras de papel de los omikuji.

Omikuji en varios idiomas para los turistas extranjeros

Cada vez son más los tipos de omikuji disponibles. Por ejemplo, los hay específicos para saber qué nos depara el destino en cuestiones amorosas, o con explicaciones en inglés o chino para los turistas extranjeros. También podemos encontrar formatos originales, como figuritas de cerámica con forma de gato y un daruma de madera; los mensajes vendrían insertados dentro. Aunque el resultado sea malo y se ate la tira de papel a un árbol, siempre queda la opción de quedarse con la figurita o el amuleto como recuerdo de viaje.

Cuentan que durante el período Kamakura (1192-1333), cuando los agricultores no se ponían de acuerdo en el orden de riego de los arrozales o los pescadores no conseguían llegar a un entendimiento sobre la asignación de los caladeros, escribían sus nombres en un trocito de papel y se encomendaban a los dioses; realizaban una ceremonia de purificación antes de sacar uno a uno los papelitos para tomar una decisión. Desde tiempos antiguos existe en Japón la creencia de que tanto las deidades sintoístas como las budistas son justas, del mismo modo que las casualidades, de ahí que los omikuji se utilizaran también como instrumento para unificar a las comunidades sin complicaciones.

Un omikuji con el mensaje ‘Daikichi‘, esto es, ‘Muy buena suerte’.

Tablillas ema para pedir un aprobado en exámenes importantes

En los templos budistas y santuarios sintoístas es normal encontrarse unas tablillas de madera con distintos deseos y peticiones escritos en ellas, las ema. Por ejemplo, en la época en la que se realizan los exámenes de acceso a la universidad, santuarios como el Yushima Tenjin, en el distrito tokiota de Bunkyō, y el Dazaifu Tenman, en Fukuoka, se llenan de tablillas con mensajes pidiendo un aprobado.

‘Bienestar para la familia’, ‘Prosperidad en los negocios’, ‘Buena salud’ y ‘Éxito en el amor’ son algunos de los mensajes que la gente suele escribir en las ema. ‘Aprobar los exámenes’ es lo que acostumbran a pedir los estudiantes en los 12.000 santuarios de todo Japón consagrados a deidades relacionadas con la educación. Uno de ellos es Dazaifu Tenman, en el que se venera al académico Sugawara Michizane, considerado un dios de los estudios. La gente elige el santuario o templo cuya deidad se adecue al deseo o ruego que se quiera realizar. Una vez en el recinto, se compra una tablilla, se escribe el mensaje y se cuelga en el lugar correspondiente.

No hay reglas sobre cómo escribir en las ema. No obstante, la cara en la que aparece un dibujo corresponde al anverso; el deseo o petición se escribe en el reverso, junto con el nombre, la dirección y otros datos personales, aunque no hace falta poner el nombre si uno no quiere. Las tablillas se pueden colgar en el santuario, pero también es posible realizar la ofrenda en el hogar. Las ema cuestan entre 500 y 1.000 yenes.

El origen de las ema

En Japón, cuenta la leyenda que los dioses descendieron a caballo al mundo de los mortales. En el período Nara (710-794) era frecuente ofrecer a los templos budistas y santuarios sintoístas un caballo que sirviera de medio de transporte a las deidades. Posteriormente, se simplificó esa costumbre: en lugar de un animal vivo, se sustituyó por una tablilla de madera con un dibujo de un caballo, una ema. Este término se escribe con dos ideogramas chinos, e –dibujo– y ma –caballo–.

Durante su visita a Japón, el presidente estadounidense Barack Obama escribió su propia ema en el santuario Meiji (imagen cortesía de Jiji Press).

El calendario propio de la astrología china viene utilizándose en Japón desde mediados del siglo VI. Cada año corresponde a uno de estos doce animales, a saber: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el jabalí. Recientemente, el dibujo que aparece en las ema no se limita al caballo, sino que también se utilizan otros animales, en función del año que toque.

La costumbre de ofrecer estas tablillas no es exclusiva del Año Nuevo ni de la época de los exámenes de acceso a la universidad. ‘Buenos resultados en los estudios’, ‘Hacer muchos amigos’ o ‘Curarse de una enfermedad’ son peticiones que se pueden ver con frecuencia en las ema. Cuando se cumple lo que uno ha pedido, es costumbre realizar una ofrenda de agradecimiento. Las ema que podemos encontrar en los santuarios y templos representan deseos y agradecimientos de la gente que van más allá del tiempo.

Imágenes cortesía de:
Imagen de la cabecera: tablilla ema, cortesía de Wally Gobet
Santuario Tsuruoka Hachiman, cortesía de clio1789
Santuario Gokoku, cortesía de GetHiroshima.com
Omikuji con el mensaje ‘Daikichi‘, cortesía de cotaro70s

(*1) ^ Daikichi, muy buena suerte; kichi, buena suerte; chūkichi, suerte media; shōkichi, poca suerte; suekichi, suerte incierta; kyō, mala suerte; y daikyō, muy mala suerte, son algunos de los grados de fortuna de los omikuji.

  • [27.12.2015]
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