Enfoques Fragmentos de Japón
Wadaiko
Profesionales elegidos tras duros entrenamientos
[20.03.2016] Leer en otro idioma : ENGLISH | FRANÇAIS | العربية | Русский |

El wadaiko es un instrumento con una antiquísima tradición. Dado que se trata de un instrumento percusivo toda su expresión se basa en el ritmo, y pese a poseer un sonido simple también presenta una gran profundidad. Su reverberación, capaz de despertar a un ogro, sacude no solo los cuerpos sino también los corazones del público.

Un sonido único rebosante de fuerza

El wadaiko es una parte esencial de la cultura tradicional japonesa.

El principal encanto del wadaiko, el tambor japonés, reside en su poderoso sonido, que hace temblar tanto el cuerpo como el corazón. Pero para tocar este instrumento no basta con golpearlo con toda la fuerza posible; dado que es un instrumento percusivo el ritmo es de vital importancia, y es mediante el uso del cuerpo entero como se consigue “hacer cantar” al tambor y dotarlo de una profunda expresividad.

Los movimientos de los músicos, semejantes a un baile, también son característicos del wadaiko. Ese sonido de una fuerza que quita el aliento, sumado a la actuación dinámica con todo el cuerpo de los percusionistas, ha captado la atención del mundo entero. Se estiman de forma especial las magníficas actuaciones de los músicos, capaces incluso de sincronizar su respiración y no salirse un ápice del ritmo.

Natsu matsuri (festival de verano)

El wadaiko es originario del continente asiático, desde el que fue introducido en Japón. Los primeros restos encontrados de este tipo de tambor son del periodo Jōmon (10000 – 300 a.C.).

En la antigüedad, el wadaiko se utilizaba para enviar señales a aliados, para espantar a los animales dañinos para la agricultura, y para levantar los ánimos de los guerreros en la batalla. Por otro lado también se utilizaba para los festivales religiosos y el baile de Obon (que se realiza en los festivales de agosto), y para pedir lluvia; el wadaiko cumplía una importante función en las vidas de los japoneses.

Pequeña percusionista en un festival

Posteriormente el wadaiko comenzó a utilizarse también en las artes tradicionales de Japón, como el kabuki, y su presencia sobre los escenarios fue aumentando. A principios del siglo XX se desarrolló un tipo de actuación que se ha hecho muy frecuente denominado kumitaiko, en el que grupos numerosos de percusionistas tocan en sincronización.

Existen varios tipos de wadaiko, pero el más ortodoxo es el nagadōdaiko (tambor de cuerpo largo). Se utiliza con frecuencia en los templos budistas y los santuarios sintoístas, y por eso también se denomina miyadaiko (tambor de santuario). El nagadōdaiko se fabrica con los anillos interiores del tronco de árboles como la Zelkova serrata, de madera robusta y hermosa, y su membrana se hace con piel de vaca y se sujeta al cuerpo del tambor con clavos de metal. Otras variantes características son el shimedaiko (tambor apretado), de timbre agudo, ampliamente utilizado en actuaciones de orquesta tradicional (la denominada hayashi), el ōdaiko (gran tambor), que suele ejercer las funciones de bajo, el okedōdaiko (tambor de cuerpo de tonel), que se puede tocar colgándolo al hombro, etc. La membrana es una parte fundamental del tambor de la que dependen su tono y timbre, y cuyo grosor y material cambian por completo el sonido final.

Un grupo profesional de wadaiko

Kodō – Kojima Chieko ©Karen Steains

El wadaiko no solo lo utilizan los profesionales en el escenario; cada vez hay más colectivos, escuelas, empresas y demás, que forman grupos de aficionados en cada vez más lugares de la geografía japonesa. También son cada vez más los grupos profesionales creados que llaman la atención no solo en Japón sino también en el extranjero.

Kodō- Nakagome Kenta ©Maiko Miyagawa

Pioneros en este terreno son grupos reconocidos internacionalmente como Ondekoza o Kodō. Kodō nació en 1971 en la isla de Sado, en la prefectura de Niigata, y debutó en el Festival de las Artes de Berlín en 1981. Desde entonces ha visitado 47 países y realizado más de 5.500 actuaciones. Los miembros se eligen de entre aspirantes que han pasado dos años practicando duramente en las instalaciones del grupo, antiguamente un colegio, en la isla de Sado. Tras un año de preparación son reconocidos oficialmente como candidatos. El grupo cuenta actualmente con 29 miembros oficiales, de los cuales 23 son hombres y 6 son mujeres (datos de abril de 2015).

Las actuaciones musicales de Kodo son, por supuesto, espectaculares, pero los hermosos cuerpos de los percusionistas, cultivados por el riguroso entrenamiento de los métodos tradicionales también son dignos de verse, e incluso se venden libros de fotografías de los músicos en acción.

Ondekoza – Fuji san no fumoto kara sekai e (Desde el pie del monte Fuji hasta el mundo). Imagen cortesía de Ondekoza

Imagen del encabezado: Kodō – Nakagome Kenta ©Maiko Miyagawa

Créditos de las fotografías:
Festival de verano Matteo Kutufa
Pequeña percusionista David A. LaSpina

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  • [20.03.2016]
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