Obokata Haruko se defiende de las acusaciones de mala praxis
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La doctora Obokata Haruko, durante la rueda de prensa el pasado 9 de abril. La doctora Obokata Haruko, durante la rueda de prensa el pasado 9 de abril.

La recomendación de retirar los artículos

Recientemente el Instituto de Investigación Científica RIKEN, una institución financiada por el gobierno, organizó un Comité para la Investigación de Artículos Científicos para averiguar las supuestas irregularidades en la publicación de dos trabajos sobre las células STAP (del inglés, stimulus-triggered acquisition of pluripotency, o Adquisición de Pluripotencia por Estrés). Estos artículos fueron publicados en enero por un equipo de investigadores del Centro de Biología del Desarrollo del RIKEN en Kobe, comandados por la doctora Obokata Haruko. El 1 de abril, el comité anunció sus conclusiones.

En una rueda de prensa a la que también asistió el rector del RIKEN y Premio Nobel de Química Noyori Ryōji, el comité declaró que de las seis acusaciones de mala praxis vertidas sobre el grupo, incluyendo la falsificación de datos y la manipulación de imágenes, había dos de las que se podía culpar de manera indiscutible a la doctora Obokata.

En una declaración de Noyori, el RIKEN sugirió que uno de los artículos debería ser retirado, pero también apuntó que esperaría las conclusiones de la repetición de una serie de experimentos que se espera sean llevados a cabo en el centro antes de certificar la existencia o no de las células STAP.

Los dos artículos sobre las células STAP fueron publicados en la revista británica Nature el 30 de enero, poco después de que el equipo del RIKEN anunciase el descubrimiento. En estos artículos, Obokata y su equipo de investigadores aseguran haber logrado producir células madre que pueden desarrollarse de manera versátil sometiendo a estrés a células tomadas de tejido de crías de ratones mediante un baño en una solución ligeramente ácida. Estas afirmaciones sorprendieron a muchos en el mundo de la biología celular, al apuntar a una revolución en el campo de la investigación de las células madre. La ausencia de experimentos que reprodujesen los resultados en otros laboratorios, en cambio, levantó algunas sospechas entre diversos investigadores respecto a este hallazgo.

Dos acusaciones de mala praxis confirmadas

El comité investigador confirmó dos de las seis acusaciones elevadas contra el equipo de investigadores como claros ejemplos de mala praxis. La primera en relación con las fotografías que aseguraban indicar el desarrollo de distintos tejidos a partir de células STAP, que al parecer habían sido copiadas de la tesis doctoral de Obokata Haruko. La segunda acusación afecta a las imágenes de fragmentos de ADN, que aparentemente resultaron ser fotomontajes.

Las otras cuatro acusaciones, sobre las que el comité no encontró evidencias de mala conducta, fueron las siguientes: (1) las descripciones sobre el método experimental que aparecen en los artículos contienen párrafos muy parecidos a los de otro artículo publicado por una institución de otro país; (2) otras descripciones del método experimental parecen ser diferentes a la metodología que se ha utilizado realmente en la investigación; (3) aparentemente, algunas de las imágenes de las células STAP provenientes de la investigación presentaban distorsiones artificiales; y (4) las imágenes de células de la placenta que se aseguraba provenían de distintos experimentos eran muy parecidas unas a otras.

Las dos evidencias de mala praxis detectadas por el comité fueron declaradas responsabilidad de la doctora Obokata. Mientras que los coautores del artículo, incluyendo el director adjunto del Centro de Biología del Desarrollo Sasai Yoshiki, y el profesor de la Universidad de Yamanashi Wakayama Teruhiko, no fueron declarados como culpables de ningún tipo de falta de ética profesional, aunque el comité apuntó que, considerando especialmente su posición y su experiencia, “cargan con una gran responsabilidad por la mala praxis en la investigación” derivada de su fracaso a la hora de verificar la validez de los datos antes del envío de los artículos a la revista Nature.

Obokata se defiende de las acusaciones

La doctora Obokata respondió al informe del RIKEN el 8 de abril con una apelación formal contra el informe del comité. En esta apelación, Obokata asegura que sus acciones, que en otras circunstancias habrían sido calificadas de errores no malintencionados según el propio código de conducta del RIKEN, han sido injustamente y unilateralmente declaradas como una manipulación y falsificación de los datos. Asimismo, se opuso de manera firme a la idea de que el propio descubrimiento de las células STAP pueda ser catalogado como una falsificación, basándose en las conclusiones del comité.

El 9 de abril la doctora Obokata hizo su primera aparición pública desde enero en una rueda de prensa en Osaka. En su declaración, se disculpó por su falta de atención a los detalles y su inexperiencia, que causaron los problemas en el artículo publicado por su equipo. Apuntó, sin embargo, que la naturaleza de estos problemas no merecen la dura sentencia pronunciada por el comité, e insistió que las células STAP son una realidad que ella ha confirmado de manera meticulosa. En respuesta a las preguntas de los periodistas, la doctora Obokata afirmó que con su técnica ella había logrado producir exitosamente células STAP en más de 200 ocasiones. Además, asegura que tiene más diarios de laboratorio detallando sus experimentos (sólo dos de ellos fueron enviados al RIKEN como parte del proceso de publicación), y que se mantendrá fiel a esta área de investigación, que afirmó, mostrando la única sonrisa del día, desea seguir llevando adelante en cualquier institución que le ofrezca una oportunidad.

El RIKEN ha aceptado su apelación y ha declarado que será procesada según las normas internas de la organización. No obstante, la polémica sobre las células STAP está lejos de terminar, ya que este asunto ha avivado discusiones en múltiples campos, con algunos observadores que ahora fijan la atención sobre jóvenes investigadores con metodologías de trabajo poco éticas, e instituciones que se centran excesivamente en publicar resultados mediáticos. Además, ahora algunas personas han expresado su temor a que el resto del mundo comience a perder la fe en las investigaciones llevadas a cabo en Japón, por lo que parece evidente que la polémica levantada tras este caso durará aún algún tiempo.

(Traducido del artículo en inglés publicado el 9 de abril. Fotografía: Obokata Haruko durante su primera aparición pública dos meses después de la publicación de los artículos. © Jiji Press.)

  • [10.04.2014]
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