La traducción de manga como vocación: entrevista a Marc Bernabé
[18.07.2017]

Desde 2012, Marc Bernabé ha estado recorriendo buena parte de Latinoamérica invitado por la Fundación Japón para hablar sobre manga y traducción. El autor de ‘Japonés en Viñetas’, una popular obra para aprender la lengua japonesa a través del manga, visitó la oficina de Nippon.com, donde habló sobre su profesión de traductor, su labor como divulgador de la cultura del manga y el anime en el mundo hispanohablante y el potencial que la cultura popular podría tener para reforzar la imagen de Japón en el exterior.

Marc Bernabé

Marc BernabéNace en la provincia de Barcelona en 1976. Se licencia en Traducción e Interpretación por la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de japonés. Es fundador y director de la empresa Daruma Serveis Lingüístics, SL. Entre sus publicaciones más importantes se encuentran la serie de cinco libros Japonés en viñetas (Norma, 2001-2006) y Kanji en viñetas (Norma, 2006), y la adaptación junto a Verònica Calafell del libro de J. W. Heisig Kanji para recordar al mundo hispanohablante (Herder). Ha publicado además un libro sobre su experiencia en Japón titulado Apuntes de Japón (Glénat, 2002). También es autor del blog Mangaland.

De aficionado al manga y al anime a traductor de japonés

ENTREVISTADOR ¿Qué te llevó a esta profesión?

MARC BERNABÉ No encuentro una explicación, pero Japón y el japonés siempre me atrajeron mucho desde pequeño. Siempre digo en broma que igual en una vida anterior fui japonés. Cada vez que aparecía una referencia a Japón en la televisión o en otro, sitio inmediatamente mi atención se centraba en eso. También tuve afición por los cómics en general desde pequeño. He leído cómics toda mi vida, como Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Tintín, Asterix, etc. Ambas cosas confluyeron. Para mi generación Dragon Ball supuso un boom a comienzos de la década de 1990. A mí me encantaba, y también Dr. Slump. Me llamaban la atención las letras en japonés que aparecían al comienzo de cada episodio, y pensaba que ojalá algún día pudiese entenderlas. Con el tiempo, cuando llegué a la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona, pude elegir el japonés. Allí descubrí mi vocación.

Creo que todos tenemos algún tipo de don para algo muy concreto, y la cuestión es encontrarlo o no. En mi caso creo que lo encontré. Como me gustaban los cómics y me gustaba el japonés, lo lógico era que intentara dedicarme a la traducción de manga. Tuve la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado. Envié currículums a varias editoriales, pensando que ocurriría lo normal, que no me contestasen. Pero tuve la suerte de que justo en ese momento una de ellas estaba buscando ampliar su plantilla de traductores de japonés. Fue una feliz coincidencia. Pude empezar a traducir animación primero, y poco después manga. Y kyō ni itaru ne (“Y así hasta el día de hoy”, comenta en japonés entre risas).

ENTREVISTADOR ¿Tenías entonces a algún traductor de japonés como referente en aquella época?

BERNABÉ En realidad no. Planeta de Agostini (hoy Planeta Cómic) siempre había trabajado traduciendo desde el japonés, aunque las dos personas que se dedicaban a ello sabían hablar japonés, pero no leerlo del todo bien. Siempre trabajaban con algún japonés que les leía el texto, para luego interpretarlo y traducirlo al español. Era un sistema poco eficiente. Y Glénat al principio trabajaba traduciendo del francés, con lo cual sucedía el “efecto juego del teléfono”. Realmente no tuve ningún referente.

ENTREVISTADOR También se te conoce por tu labor en la divulgación de la cultura del manga en España y Latinoamérica. Supongo que al principio fue algo difícil debido a la imagen negativa que el manga y el anime arrastraban desde la década de 1990.

BERNABÉ Efectivamente. La imagen que se tenía y que mucha gente sigue teniendo, aunque ya no tanto, es que el manga contiene mucho sexo y violencia. Esto es por culpa de que tradicionalmente las series de animación o el manga que más ha triunfado es el de acción, como Dragon Ball o Hokutonoken (El puño de la estrella del norte). Incluso Ranma 1/2 que tenía algunos factores eróticos. A raíz de esto se creó una imagen distorsionada de lo que es el manga, porque la mayoría de las obras que llegaron fueron de acción o un poco picantes. Mi “misión” es enseñarle a la gente que el manga y el anime no son solo esto, que hay todo tipo de obras y que incluso existe manga con el que se puede aprender, y mucho. Creo que el manga, y el cómic en general, es una muy poderosa herramienta educativa, pero no se está utilizando. El único lugar del mundo en el que se utiliza el cómic como herramienta educativa de forma normal (no como una excepción) es Japón. Esta es una de las cosas que trato de difundir.

Divulgando la cultura del manga en todo el mundo hispanoparlante

ENTREVISTADOR En 2017 has estado en Colombia, Chile, Perú y Uruguay ofreciendo charlas. ¿Hasta qué punto has percibido que ha llegado la cultura del manga a estos países y a otros de Latinoamérica?

BERNABÉ En España se edita más variedad, pero probablemente sea México el país en el que se saca mayor número de ejemplares, aunque allí sigue predominando el género shōnen. Pero hay interés por el manga y el anime en toda Latinoamérica, incluso en países como Cuba. En países con un acceso a internet más limitado los aficionados encuentran vías para acceder al manga y al anime que no está disponible en su país, aunque sea por medios ilegales. Incluso en Nicaragua, uno de los países más empobrecidos de la región, hay mucho interés. En Chile también hay mucho cómic de importación, y no solo manga. En los demás países, por otra parte, es todavía bastante difícil encontrar manga, aunque en la televisión se emite animación japonesa.

ENTREVISTADOR ¿Cómo ha sido la acogida de tus charlas en estos países de Latinoamérica?

BERNABÉ Siempre ha sido muy positiva. Mis charlas están enmarcadas en un programa de la Fundación Japón en colaboración con las embajadas japonesas en distintos países. El trato es exquisito porque los japoneses son muy organizados y trabajan muy bien, y hacen una labor de información muy importante para que la gente acuda a las conferencias. Casi siempre los locales están llenos y el público está muy interesado. Para mí es un honor y un orgullo ser, en cierto sentido, embajador de la cultura popular japonesa en toda Latinoamérica, y no solo en España.

ENTREVISTADOR Se podría decir que el manga y el anime están sirviendo como punta de lanza de la introducción de la cultura japonesa en distintos países.

BERNABÉ Hasta hace algunos años la cultura japonesa se asociaba con el bonsái, el ikebana, las artes marciales, etc. Que son fantásticos, pero ofrecían una imagen un poco “carca” (risas). Es como si la cultura española fuese únicamente presentada mediante el flamenco y los toros. Hacía falta ofrecer una imagen un poco más moderna. Los jóvenes son el presente y el futuro, y hay muchos que empiezan a conocer Japón a través del manga y el anime y luego se especializan. Ese fue mi caso exactamente, que me especialicé en la traducción. Hay otra gente que conozco que se ha especializado en la arquitectura, las artes, etc. Es muy común que el manga y el anime sean la puerta de entrada a Japón para muchas personas. Esto para Japón es una noticia fantástica.

ENTREVISTADOR Tengo entendido que también venís trabajando en potenciar la difusión de la cultura japonesa a través de Espai Daruma, una iniciativa privada. ¿Cómo habéis visto la recepción hasta este momento?

BERNABÉ Espai Daruma es un proyecto fundamentalmente de mi socia, Verònica Calafell, que tiene una fuerte vocación didáctica, y de nuestro gran amigo y compañero Oriol Estrada. Se trata de un centro cultural privado, ya que no recibimos ningún tipo de subvención, en el que tratamos la cultura japonesa. Lo que más hacemos es impartir clases de japonés, pero también hay charlas y conferencias. Las “noches temáticas” de Oriol son un pilar básico. Nuestro enfoque es tratar los distintos temas que presentamos apoyándonos en el manga y el anime. Si hablamos de política, mostramos ejemplos de manga en el que aparezcan temas políticos, y vamos desarrollando la charla a través de esto. Es algo novedoso el hecho de realizar actividades culturales relacionadas con Japón enfocadas para el público al que le gusta este país gracias al manga, el anime, el cine o los videojuegos. De momento está funcionando muy bien.

Los autores de manga japoneses y su apretada agenda

ENTREVISTADOR En cuanto a tu relación con los autores de manga. Hemos leído en varias ocasiones cómo en algunas de tus traducciones tienes que contactar con el autor, a través de la editorial, para resolver algunas dudas. ¿Suele ser fácil la relación con ellos?

BERNABÉ En general mi relación con los autores está más relacionada con mi trabajo en el Salón del Manga de Barcelona, al que cada año vienen invitados. Nuestra empresa Daruma se encarga de gestionar todos los servicios de interpretación, y yo me encargo de hacer de intérprete de uno de estos autores cada año. Pasamos juntos cuatro días durante prácticamente todo el día, y al final acabamos siendo amigos en muchos casos. Muchos me piden que les llame cuando voy a Japón.

Las editoriales japonesas son muy celosas en cuanto al contacto directo, y me parece lógico. Los autores japoneses trabajan durante muchas horas y a las editoriales no les conviene que sean molestados. Salvo excepciones cuando se trata de un autor un poco más relajado, siempre tengo que contactar primero con la editorial. Los autores más conocidos, como los que trabajan para la revista Shōnen Jump, tienen que entregar una media de veinte páginas cada semana, y eso es muchísimo trabajo. Aunque tienen un equipo de ayudantes, sigue siendo muchísimo trabajo.

ENTREVISTADOR Supongo que en el extranjero hoy hay muchos jóvenes artistas a los que les gustaría dedicarse a dibujar manga en Japón en el futuro. Tú que conoces bien este mundo, ¿podrías comentarnos como es la vida de un autor de manga en este país?

BERNABÉ Tenemos el caso de Felipe Smith, que estuvo trabajando en Japón e incluso llegó a publicar un manga que se titula Peepo Choo. En una entrevista que le hice explica cómo es la vida de un dibujante de manga en Japón y es muy interesante. Lo primero que tienen que tener en cuenta los que quieran trabajar en Japón es que los editores no entienden español, ni tienen por qué saber inglés tampoco. Para empezar, debes aprender japonés. Así que tienes que saber dibujar, hacer buenas historias y hablar muy bien el japonés, lo que son muchas condiciones. Pero a pesar de todo Felipe Smith lo consiguió.

Japón debe aprovechar mejor el manga y el anime para mejorar su imagen en el exterior

ENTREVISTADOR Parece que a Japón se le presenta ahora una batalla un poco más cruda con la diplomacia cultural de Corea del Sur y otros países de la región que se están fortaleciendo en este aspecto. ¿Está Japón perdiendo influencia en el exterior?

BERNABÉ Creo que Japón debería ponerse un poco más las pilas en este sentido. Recuerdo una anécdota de hace unos años en FITUR, la Feria Internacional de Turismo de Madrid. Fui allí invitado por la Fundación Japón para dar una charla en el stand de Japón sobre qué cosas puede ver en el país un turista otaku. El stand de Japón era muy típico, con kimonos, ikebana, bonsáis y ese tipo de cosas. Cerca del stand de Japón estaba en cambio el de Corea del Sur, donde se exponían ejemplos de K-Pop, bailarinas y otros aspectos de la cultura popular. A la gente le llamaba más la atención el de Corea del Sur, y eso me hizo pensar que Japón podría explotar un poco más su cultura de los videojuegos, el manga, el anime, la música, etc., sin dejar de lado la cultura tradicional. Esto resultaría muy atractivo a muchas personas, pero me da la sensación de que se está explotando poco.

No obstante, se están empezando a hacer cosas. Yo he hecho ya cinco viajes a Latinoamérica para hablar de manga y anime, y esto hasta hace poco era impensable. Este cambio en la visión que se tiene del manga y el anime como cultura ha sucedido en parte gracias a Asō Tarō, que se dio cuenta de su importancia y lo potenció en la estrategia Cool Japan.

ENTREVISTADOR A juzgar por el vídeo de presentación de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en la clausura de los juegos de Río de Janeiro, se podría decir que han captado la idea hasta cierto punto.

BERNABÉ Es cierto, aunque ya sabemos que Japón es un poco lento a la hora de adoptar ciertas cosas. En algunas librerías todavía se pone al manga bajo la etiqueta de subcultura, por lo que parece que la imagen negativa persiste. Y aunque muchos jóvenes diplomáticos que he conocido sí se han dado cuenta de esto, los más mayores todavía no son en absoluto conscientes de su potencial.

ENTREVISTADOR ¿Cuál crees que es el aspecto del manga y el anime que tiene un mayor atractivo en el exterior?

BERNABÉ Que tienen una variedad de historias muy grande y personajes bien construidos. Yo creo que hay un manga para cada persona. Hay tantas obras en Japón y tantos autores creando que la mayoría de lo que se produce es basura, hablando claro, pero entre tantas obras de vez en cuando aparecen auténticas obras maestras. Y esto la gente lo aprecia y lo consume con gusto. Dragon Ball fue el primer anime que se convirtió en un boom mundial, pero últimamente estamos viendo que esto es cada vez más común, como con One Punch Man, Ataque a los Titanes, One Piece, etc.

Otra cosa curiosa de los mangas es que en Japón se valora más la historia que el dibujo, mientras que en países como Francia es prácticamente lo contrario. En el manga de Ataque a los Titanes, por ejemplo, el dibujo no es gran cosa, pero aun así se ha convertido en un éxito porque la historia es muy buena.

Añadir en las traducciones guiños que se entiendan a pesar del paso del tiempo

ENTREVISTADOR ¿Hay alguna obra que no hayas traducido aún sobre la que te gustaría trabajar?

BERNABÉ Me gustaría traducir Dr. Slump porque me gustaba mucho cuando la veía en la televisión. Hay una versión traducida de mucho antes de que yo me dedicase a esta profesión. Ojalá algún día decidan retraducirla o hacer una versión en catalán.

ENTREVISTADOR He visto que en tus traducciones a menudo incluyes frases de programas de humor actuales.

BERNABÉ
Esos son pequeños guiños y procuro que sean imperecederos, es decir, que aunque no conozcas la broma no te suene raro. El que lo conoce se va a reír, y al que no lo conoce no le va a sonar raro.

ENTREVISTADOR Sin embargo, hay obras cuyas bromas ya no las entienden las nuevas generaciones.

BERNABÉ Sí, de hecho Dr. Slump es una de ellas. En su traducción al español cantan canciones de Julio Iglesias o las Spice Girls. Cuando te encuentras con alguna broma que tienes que traducir, es importante que no sea demasiado local o temporal. No se podrían poner cosas de Chiquito de la Calzada, porque muchas personas no lo entenderían. Por eso al traducir Shin Chan en lugar de poner “¿A ti te gusta la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla?” cuando le pregunta a una chica en japonés “¿Tú eres de las que echan cebolleta al nattō?”, lo que escribimos es si “le pone queso a la pasta”, algo que es más internacional. La idea es que sea una expresión que un japonés podría conocer y utilizar.

Un fan más

ENTREVISTADOR Muchos lectores de manga suelen aprender también japonés y se fijan en los detalles de las traducciones. ¿Sueles recibir muchos mensajes de los lectores de tus traducciones?

BERNABÉ Hubo una época, cuando estábamos traduciendo Naruto, que recibimos bastantes críticas. Adaptábamos el nombre de las técnicas, en lugar de transcribir el nombre en japonés. Esto a muchos lectores no les gustaba porque querían el nombre en japonés. Preferían Kawarimi no Jutsu a “Técnica de Sustitución”. Con el tiempo he ido aprendiendo esto, y como no me gusta dejarlo completamente en japonés, cuando hay espacio trato de incluir los dos nombres para que todo el mundo esté contento. No obstante, de un tiempo a esta parte apenas ha habido críticas y me siento muy afortunado porque creo que he podido dejar claro que soy un fan más. Soy un profesional, pero primero he sido un fan, y quiero que las traducciones salgan lo mejor posible. Hay veces que obviamente nos equivocamos, pero tratamos de minimizar esto mediante el proceso de control de calidad interno de Daruma, aunque como somos humanos siempre se nos puede escapar alguna errata.

ENTREVISTADOR ¿Y os ha llegado alguna vez algún comentario por parte de la editorial japonesa o el autor original?

BERNABÉ No. Generalmente lo que piden las editoriales japonesas es que les mostremos la sobrecubierta del tomo. Nos piden la traducción del comentario del autor, el resumen del tomo, etc. Para aprobar el diseño. En una ocasión ocurrió que habían hecho una revisión y pensaron que algo estaba mal. Era porque en japonés la autora comentaba algo como “A veces me siento muy cansada y quiero desaparecer”, y nosotros pusimos “Un día me compro una isla y me pierdo”. Los japoneses nos escribieron muy extrañados diciéndonos que en el original no decía nada de “comprarse una isla”, ¡pero es que era una expresión coloquial! Esto nos ocurrió solamente una vez. No suelen revisar el interior del manga.


Consejos para los futuros traductores de manga

ENTREVISTADOR Tengo entendido que has publicado una edición renovada de ‘Japonés en Viñetas’, tu obra para aprender japonés a través del manga.

BERNABÉ Ya han pasado 16 años desde que saliese la primera edición de ‘Japonés en Viñetas’, que fue creado como un método autodidacta que utiliza el manga como herramienta para el aprendizaje. Cuando salió por primera vez en 2001 en español la recepción fue excelente. Con el tiempo ha sido editado en seis idiomas más y hace dos años lanzamos una nueva edición. Originalmente la serie constaba de dos libros de texto y dos cuadernos de ejercicios complementarios. En la nueva edición juntamos cada libro de texto con su cuaderno de ejercicios, de modo que ahora hay solo dos libros, lo que llamamos la “versión integral”. Hoy mucha gente me dice que empezó a estudiar japonés gracias a ‘Japonés en Viñetas’. Mi idea era esa, que esta obra sirviese como puerta de entrada al idioma japonés, aunque también es cierto que hay gente que solo con esos libros ha llegado bastante lejos.

ENTREVISTADOR ¿Qué le recomendarías a todas las personas a las que les gustaría dedicarse a traducir manga en el futuro?

BERNABÉ Mi consejo es que no desistan. Hay veces que estudiar japonés es desesperante, porque parece que no avanzas y puedes pasar meses con esa sensación. Pero hay un momento en el que superas esa barrera y luego avanzas mucho más deprisa. En esos momentos yo les diría que no se rindan, que sigan ganbateando (esforzándose) y que tengan constancia, ilusión y especialmente motivación. Si tu motivación para estudiar es que quieres leer manga o ver anime en japonés, funciona muy bien intentar leer un manga o ver un anime en este idioma y ver que estás empezando a entender algunas cosas. Eso es gasolina para la motivación. Y si quieren ser traductores de manga, que lean mucho en español también. Puedes saber japonés, pero si no dominas perfectamente tu lengua materna, tus traducciones no van a ser buenas.

(Fotografía del encabezado: Marc Bernabé en la oficina de Nippon.com)

  • [18.07.2017]
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