Panorama La cultura contemporánea se globaliza, primera parte
30 años de aventuras: el Museo de Dragon Quest
[02.09.2016] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | FRANÇAIS |

Dragon Quest es una serie de 10 videojuegos de tremenda popularidad. Para conmemorar los treinta años desde el lanzamiento de su primera entrega se ha abierto el Museo de Dragon Quest en el distrito tokiota de Shibuya.

Un icono cultural japonés que atrae a niños y adultos por igual

Dragon Quest (o, como se suele abreviar en Japón, Dorakue) es una serie de videojuegos que vieron la luz de la mano de Enix (actualmente Square Enix) en 1986, con una primera entrega para la Famicom (NES) de Nintendo. Junto con el segundo título, Dragon Quest II – akuryō no kamigami (dioses de los espíritus malignos), que salió a la venta el año siguiente, se convirtió en un gran éxito, con un total combinado de 3.900.000 unidades vendidas; en 1988 apareció la tercera entrega, Dragon Quest III – soshite densetsu e… (y así hacia la leyenda), que por sí solo batió el récord vendiendo 3.800.000 copias. La gente hizo cola desde la noche anterior al primer día de venta ante las tiendas de electrodomésticos; el juego se convirtió en un fenómeno social, y ayudó a extender el éxito de la NES, recién estrenada en el mercado, entre las familias japonesas.

Dragon Quest es el título responsable de que un gran sector de la población japonesa, que no jugaba a juegos de rol o no los conocía, comenzara a hacerlo. Antes de su aparición los videojuegos eran sinónimo de acción y disparos, como en el caso de Space Invaders (Taitō), Xevious (Namco, actualmente denominada Bandai Namco) o Super Mario Brothers (Nintendo). Eran títulos para los que se hacía indispensable una buena dosis de reflejos, y los jugadores eran principalmente niños u hombres jóvenes. Sin embargo, Dragon Quest, con su historia contada a través de textos en pantalla, su combate basado en comandos y un tiempo total de juego de entre 40 y 50 horas, atrajo también a las mujeres y a los jugadores de más edad.

A través de la historia del videojuego, el jugador se convierte en el héroe protagonista y sale de aventuras (con un grupo de compañeros, desde la segunda entrega); derrota a monstruos, recibe puntos de experiencia y oro, y adquiere armas y armaduras. Asciende por torres, explora mazmorras y resuelve enigmas gracias a la información que adquiere en los poblados, hasta poder enfrentarse y derrotar al enemigo final y completar el juego.

Diseño del cartucho del primer Dragon Quest

Fuertes influencias de la cultura del manga

El género de los videojuegos de rol comenzó con anterioridad en Estados Unidos con el título Wizardry, pero fue Dragon Quest el que asentó el formato japonés. El guión de la historia, un elemento digno de mención, es una creación de un equipo dirigido por Horii Yūji, antiguo editor y escritor para revistas de manga. Por ejemplo, los tres primeros títulos de la serie, la “trilogía de Roto”, presentan una continuidad narrativa, y cronológicamente presentan el orden III, I, II. Esta forma de contar la historia, a través de un elaborado guión, se convirtió en estándar para los juegos japoneses que aparecieron posteriormente.

El diseño de los personajes corrió a cargo de Toriyama Akira, que había saltado en ese momento a la fama mundial por su manga Dragon Ball. Pese a que tenía una agenda terriblemente apretada debido a sus compromisos con Dragon Ball, fue capaz de sacar tiempo para crear maravillosos personajes y monstruos, como el emblemático slime, que se ha convertido en un icono de la cultura pop japonesa.

La característica cultura manga de Japón posee una gran influencia en los videojuegos, y pese a que los gráficos de los primeros títulos de Dragon Quest estaban compuestos por imágenes estáticas con escasos píxeles, los jugadores fueron capaces de usar su imaginación de forma natural para salvar las distancias entre los diseños originales y los gráficos del juego, creadas por las deficiencias técnicas del sistema (la primera consola de Nintendo era una máquina de 8 bits, con una paleta de color muy limitada e imágenes estáticas. Los personajes en pantalla estaban formados por unos pocos píxeles, muy alejados de los diseños de Toriyama que aparecían en el cartucho).

La música estaba compuesta por Sugiyama Kōichi, un compositor que ya había creado un buen número de éxitos, como el tema principal del anime Gatchaman (Kagaku ninjatai Gacchaman), o las canciones Gakuseigai no kissaten (del grupo Garo) y Amairo no kami no otome (del grupo Village Singers). El tema que abre Dragon Quest impresionó en su momento de tal forma que muchos japoneses, solo con oír las primeras notas, se emocionan.

Siempre presente en el centro del mundo de los videojuegos japoneses

Tras la trilogía inicial, la serie de Dragon Quest ha pasado por un buen número de plataformas -Super Famicom (SNES) de Nintendo, Playstation y Playstation 2 de Sony, Nintendo DS y Wii, también de Nintendo; en todos los casos los títulos se convirtieron en “aplicación asesina” (en este caso un juego que provoca una adopción masiva del hardware) para cada plataforma. En total la serie ha vendido más de 64 millones de copias en todo el mundo, y está registrada en el Libro Guiness de los Récords como la serie japonesa de videojuegos de rol más larga de la historia. El último título, Dragon Quest XI – sugisarishi toki wo motomete, se lanzará tanto para la Nintendo 3DS como para la Playstation 4 en 2016, y se está estudiando la posibilidad de adaptarlo también a la nueva consola de Nintendo, la NX.

El evento que nos ocupa se puede considerar una exposición sobre la historia de los videojuegos, que en definitiva es lo que representan los treinta años de historia de Dragon Quest. A medida que, durante esos treinta años, Japón asentaba su industria del videojuego y se consolidaba como un gigante en ella, Dragon Quest siempre permanecía en su centro.

En el museo se encuentran expuestos diseños, música, dioramas y demás que provocarán una agradable nostalgia entre quienes han experimentado los juegos de la serie. Al mismo tiempo también se puede disfrutar, sin importar la edad, de esos treinta años de historia a través de los contenidos que dieron luz a Dragon Quest.

Galería fotográfica del Museo de Dragon Quest

En la entrada, imágenes de los diferentes héroes de la serie, desde el primer Dragon Quest.

La exposición muestra los cartuchos originales de los diez títulos. Llama la atención el gran tamaño del cartucho de la SNES (derecha).

Equipo de Roto en las tres primeras entregas (armadura, espada, escudo y casco). La réplica se ha creado para representar el equipo a tamaño humano.

Existe un rincón (la “galería de la leyenda de Roto”) dedicado a imágenes que representan diversos lugares del juego. En la imagen, el castillo del Rey Dragón, en Alefgard.

Bajo cada ilustración se presentan imágenes reales de los juegos. La idea es capturar la imagen mental que el jugador quizá tenía al jugar.

Mural con enemigos del mago de Rondalkia de Dragon Quest II, una de las fases más difíciles de la serie.

Maqueta del castillo flotante de Zenithia, que aparece en las entregas IV, V y VI.

Los dioramas traen al recuerdo imágenes quizá ya olvidadas de los juegos, y también nos hacen recordar el momento en el que jugábamos.

El autor recordaba al slime knight (derecha) más grande…

En Dragon Quest V el héroe debe decidir si casarse con Bianca o con Flora, una gran decisión. Aunque quizá le llame más la atención el cofre que se ve tras ellas.

La última metamorfosis del enemigo final de Dragon Quest VI, Death Pisaro (Psaro). Muchos jugadores fueron derrotados en el primer intento.

La riada impide al héroe abrir un cofre que se encontraba al fondo. ¿Qué habría dentro? ¿Sería un mimic?

Hay muchas atracciones interactivas para las exposiciones de Dragon Quest VII, VIII, IX y X.

Las valiosas ilustraciones originales de Toriyama Akira en el rincón “El comienzo de la leyenda”. La ilustración de Dragon Quest III, a la izquierda, no está muy bien conservada…

Ilustraciones del Rey Dragón y otros monstruos.

También se encuentran expuestos los diseños de Horii Yūji para los mapas, realizados en papel cuadriculado.

Partituras de la música de Sugiyama Kōichi, de curioso tempo. En la exposición también se puede escuchar música de la serie.

La cafetería del museo ofrece platos basados en la serie, como el mini curry slime (azul, en el centro) o el granizado de frutas snowmon (detrás, a la derecha).

Junto a la salida también se venden objetos relacionados con la serie.

Al final se encuentra una exposición de obras creadas por los fans. Se pueden disfrutar desde obras a la altura de profesionales hasta dibujos creados por estudiantes de primaria; todas demuestran el amor de los japoneses hacia Dragon Quest. ¡Incluso hacia los monstruos!

Jiji, el ganador del premio para fans (centro izquierda), con su creación: un golem gigante sostiene un slime en sus manos. Horii Yūji, el “padre de Dorakue” le entregó el premio en persona, en la ceremonia del 21 de julio.

También se celebró un concurso en el que las fans realizaban el baile de Mānya, bailarina de Monbabara que aparece en la cuarta entrega. Masshiro (centro), ganadora del concurso, baila con pasión, vestida con el traje que recibió como premio extra.

La ceremonia de apertura.

Imagen del encabezado: el rincón “El comienzo de la leyenda” muestra valiosos diseños de la serie. Merece la pena visitar el museo simplemente por poder verlos.

Texto: Yoshimura Shin’ichi
Imágenes: Hashino Yukinori (comité editorial de nippon.com)

Datos del Museo de Dragon Quest

Fechas: del 24 de julio de 2016 (sábado) al 11 de septiembre (domingo)
Lugar: Shibuya Hikarie, piso 9, Hikarie Hall (Tokio, Shibuya-ku, Shibuya 2-21-1)
Horario: de 10:00 a 18:00 (solo se vende un número limitado de entradas matutinas, de 10:00 a 11:00)
Precio: adultos y universitarios: 2.800 yenes; estudiantes de secundaria e instituto: 2.200 yenes; de 4 años hasta primaria: 1.500 yenes
Página web oficial (solo en japonés): https://dqmuseum.jp/

(Artículo traducido al español del original en japonés)

  • [02.09.2016]
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