Panorama La fruta de Japón
Las fresas de Tochigi: la joya de la agricultura japonesa

Julian Ryall [Perfil]

[26.06.2017] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

La prefectura de Tochigi, al norte de Tokio, es el principal productor de fresas de todo Japón. De hecho, los campos de cultivo de esta fruta organizan viajes para que los turistas puedan recoger tantas como quieran y llevárselas a casa, o degustarlas en el momento, y luego hablarles a sus amigos y familiares de estas delicias dulces y jugosas. Las fresas de Tochigi, además, se envían a diferentes puntos del archipiélago nipón, donde se emplean en la elaboración de postres exquisitos.

Una fruta digna de un emperador

Numao Hiroaki pasa los dedos por ambos lados del fino tallo de una fresa, tira de él suavemente y la expone a la luz del sol, gracias a la cual puede apreciarse su color, un rojo intenso. Es perfecta, tiene forma de corazón y un tamaño similar al de un huevo de gallina, el ejemplo ideal de las fresas Tochiotome. Podría venderla por mucho en alguno de los grandes almacenes más lujosos de todo Japón, pero, en su lugar, le da un mordisco y degusta el fruto de su trabajo.

Numao, de 41 años, dejó su trabajo de oficinista en un fabricante de fibra óptica en 2003 y decidió abrir Nikkō Strawberry Park en la prefectura de Tochigi, conocida como el “reino de las fresas” en Japón.

Numao Hiroaki, delante de algunos de sus invernaderos; al fondo, el monte Nyohō.

“Cuando llegué aquí, solo había arrozales; no teníamos ni luz ni agua corriente”, cuenta Numao al señalar una franja de terreno rodeada de cipreses al fondo de la cual se aprecian los montes Nantai y Nyohō cubiertos de nieve.

Al principio solo contaba con seis invernaderos cubiertos de plástico, pero en la actualidad suma hasta 29; tres de ellos los ha instalado en 2017. Cada año, el Emperador recibe las fresas de Numao como regalo. Además, más de 50.000 personas visitan estos campos; caminan cuidadosamente entre las filas de plantas, atendidas con mimo, para recoger las frutas que posteriormente se quedarán.

“Las fresas japonesas son dulces, jugosas y sabrosas, y gustan a todo el que las prueba”, cuenta el agricultor. “A los niños, en especial, les encanta venir a recogerlas. La mejor parte de mi trabajo es cuando la gente me dice lo ricas que están. Eso me hace muy feliz”, prosigue.

Una pareja procedente de la prefectura de Ibaraki degusta unas fresas en Nikkō Strawberry Park. Los días de mayor afluencia, más de un millar de personas acude a estos campos.

Fresas Tochiotome y Skyberry

El agricultor produce cuatro variedades de fresa: Tochitome, Yayoihime, Benihoppe y Skyberry. Muchas de ellas se cultivaron por primera vez en Tochigi como parte de los esfuerzos de la prefectura para lograr que esta fruta fuera más suculenta e incluso más sabrosa. Por ejemplo, la última de las cuatro variedades se desarrolló en 2014 gracias a un programa meticuloso de cruce y ha sido registrada como marca; de hecho, no se cultiva fuera de la prefectura.

Fresas Tochiotome.

“El cultivo de fresas a gran escala en Tochigi no comenzó hasta la década de 1960. Al principio, solo se podía recoger la cosecha entre febrero y abril; la producción no era estable”, explica Ōhashi Takashi, experto del Departamento de Agricultura del Laboratorio de Investigación de la Fresa, una institución que forma parte del Centro de Experimentos Agrícolas de Tochigi.

“En 1985, la prefectura produjo una variedad nueva de fresas, de nombre Nyohō, cuya cosecha puede comenzar en diciembre”, dice Ōhashi. Esto abrió la puerta a que los comercios elaboraran pasteles de Navidad decorados con la fruta. La popularidad de las tartas esponjosas de fresa y nata montada, persistente a día de hoy, aumentó la demanda. “Desde entonces, la industria trabaja constantemente en el desarrollo de fresas más grandes y dulces”, afirma. “Consecuentemente, los agricultores incrementan sus beneficios”, sentencia.

Macedonia y otros postres de fresa en la tienda Shinjuku Takano, en Tokio.

La pasión de Japón por las fresas se remonta a unas variedades producidas en los Países Bajos hace unos doscientos años. Los primeros ejemplares llegaron al archipiélago nipón a través de Nagasaki, el único puerto en el que estaba permitido el comercio con el extranjero durante los años del período Edo (1603-1868) en los que la isla se sumió en un aislamiento autoimpuesto.

La producción de fresas a pequeña escala comenzó en Tochigi en la era Taishō (1912-1926), pero se tardó tiempo en descubrir el potencial de esta fruta y dedicarle más extensión de tierra. “Tochigi lleva casi cinco décadas siendo el mayor productor de fresas de Japón”, señala Ōhashi. “Esto se debe a que antaño los productores de arroz buscaban cultivos a los que dedicarse fuera de temporada, y esta región era idónea para ello”, continúa.

“Durante más de dos décadas y empezando por la variedad Nyohō, los agricultores se decantaron cada vez más por dedicarse exclusivamente a la fresa como cultivo principal, ya que los nuevos tipos hicieron que fuera posible producirlas prácticamente todo el año. A día de hoy, ya no puede decirse que se trate de una fruta de temporada”, afirma. “Otro aspecto positivo derivado de ello es que los campos de cultivo de la fresa se han vuelto populares entre los turistas”, sentencia.

La variedad Tochitome, comercializada desde 1996, sucedió a la Nyohō debido a su mayor tamaño y dulzor. Además, los consumidores apreciaron su color, un rojo intenso, y su textura tierna. En la actualidad, el 90 % de las fresas de Tochigi son Tochitome, una realidad perfecta si se tiene en cuenta que este vocablo puede traducirse como “la hija de Tochigi”.

Además de esta, existe una nueva variedad que aspira a conquistar el corazón y el paladar de los amantes de la fresa: Skyberry, fruto de 17 años de investigación, goza del favor del público por su sabor, jugosidad y toque agridulce.

Según el Ministerio de Agricultura de Japón, los campos de fresas ocupaban un total de 5.450 hectáreas en todo el país en 2015 y produjeron 158.700 toneladas de esta fruta. Tochigi fue, con diferencia, el mayor productor, con 24.800 toneladas del total; la prefectura de Fukuoka quedó segunda con 16.000.

Un ingrediente de alta calidad para postres de lujo

Las fresas de Tochigi llegan a todos los rincones de Japón; las mejores frutas, de forma, brillo y tamaño perfectos, acaban en cajas expositoras en los grandes almacenes de lujo. Muchas otras se envían a pastelerías exclusivas o se sirven en Shinjuku Takano, una tienda de frutas que goza de un lugar privilegiado en el distrito tokiota de Shinjuku desde 1926.

Fresas Tochiotome (izqda.) y Benihoppe (centro) en la tienda Shinjuku Takano, en Tokio.

“Las fresas japonesas figuran entre las mejores del mundo, en gran parte debido a la increíble labor realizada para mejorar su calidad”, opina Kubo Naoko, responsable de marketing en Shinjuku Takano Co.

Kubo sabe aprovechar las fresas de la mejor forma posible, ya que diseña miles de recetas de tartas y otras delicias desde hace más de 20 años; además, ha escrito numerosos libros para Takano sobre temas como la fruta en el desayuno, así como propuestas para la elaboración de postres de frutas.

“Conseguir la tarta o el parfait de fresa perfecto depende de la variedad de la fruta, de dónde se haya cultivado, de su dureza, dulzor, acidez y color, tanto dentro como fuera”, afirma Kubo.

El parfait de fresa de Takano, que se sirve en una copa grande de cristal, es uno de los favoritos indiscutibles de los clientes y se promociona como plato destacado en la carta de temporada de la tienda durante cuatro meses al año. Lleva varias capas de helado, nata montada, trozos de fresas Sakuramomo y gelatina de fresa, y está decorado con una hojita de menta; es un festín tanto para el estómago como para los ojos.

Parfait de fresas de Takano, una de sus propuestas más aclamadas.

¿Son las fresas una comida rápida?

“La fresa es una de nuestras frutas más populares a lo largo de todo el año”, señala Kubo. “Se come con facilidad, ya que no es necesario pelarla, y se lava y prepara sin problemas. Casi se la puede considerar una comida rápida”, prosigue.

“Además, casan con la denominada cultura kawaii debido a su uso como motivo en ilustraciones y personajes de manga y anime”, señala. “Y son imprescindibles para elaborar la tarta de Navidad única de Japón, de textura esponjosa y decorada con nata montada y fresas”, sentencia Kubo.

La combinación de la ciencia y la naturaleza ha permitido disponer de fresas perfectas procedentes de Tochigi durante todo el año.

Imagen del encabezado: Fresas maduras de Nikkō Strawberry Park listas para su recogida.

Fotografías: Nagasaka Yoshiki
Texto elaborado con la contribución de Doi Emi, de Nippon.com.

(Traducción al español del original en inglés)

  • [26.06.2017]

Corresponsal de Japón y Corea del Sur para el periódico londinense Daily Telegraph. Se licenció en la Universidad de Wolverhampton y obtuvo la maestría en periodismo en la Universidad de Central Lancashire. Nacido en Londres. Llegó a Japón en 1992 y actualmente reside en Yokohama. Colabora como periodista independiente en periódicos como el South China Morning Post.

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