Panorama La animación japonesa después de Studio Ghibli
El futuro de la animación: el estilo clásico de Hosoda Mamoru

Hikawa Ryūsuke [Perfil]

[25.11.2016] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | Русский |

Han pasado tres años después de que Miyazaki Hayao anunciara su jubilación. Una mirada al mundo de los directores Hosoda Mamoru y Shinkai Makoto, autores de brillantes largometrajes. En esta primera parte nos dedicamos a Hosoda.

El fin de la época de Studio Ghibli

Tras el estreno de Kaze tachinu (El viento se alza), en 2013, Miyazaki Hayao anunció que abandonaba la silla de director para largometrajes de animación, y Studio Ghibli anunció a su vez, tras el estreno el año siguiente de Omoide no Marnie (El recuerdo de Marnie, dirigida por Yonebayashi Hiromasa), que aquella había supuesto la última cinta de su departamento de producción. Desde que Mononoke hime (La princesa Mononoke) batiera récords de taquilla tras su estreno, en 1997, recaudando 19.300 millones de yenes, los largometrajes de Miyazaki siguieron superando los 10.000 millones en taquilla y dominaron el mundo de la animación en términos de ingresos. Pero esa época ha llegado a su fin.

A nivel mundial son Disney y Pixar quienes llevan el testigo de la animación, y hace más de diez años que esa industria se volcó hacia los gráficos 3D por computadora. Ghibli, por el contrario, se basa en una animación bidimensional de estilo tradicional, que comenzó con Hakujaden (La leyenda de la serpiente blanca), largometraje que Tōei Dōga (actualmente Toei Animation Co. Ltd.) produjo en 1958; Ghibli utiliza un sistema híbrido que usa el 3D solo como apoyo para las imágenes básicas, en 2D. ¿Significa el cierre del departamento de producción de Ghibli el comienzo del fin para ese tipo de animación japonesa?

Para comprender el futuro de la animación en Japón quizá sea provechoso considerar las cualidades de Hosoda Mamoru y Shinkai Makoto, como directores que han sido capaces de lograr grandes éxitos en dos años consecutivos.

Récords equiparables a los de Ghibli

Hosoda Mamoru presentó en el verano de 2015 su último trabajo, Bakemono no ko (El niño y la bestia), que recaudó 5.850 millones de yenes y atrajo a 4.590.000 espectadores, resultados equiparables a los de las obras de Ghibli. Además, en la 29 edición del Festival Internacional de Cine de Tokio, que dio comienzo el 25 de octubre de 2016, se presentó una sección especial denominada “El mundo de Hosoda Mamoru” en la que se proyectaron algunas de sus obras más representativas. Su fama como director japonés no hace sino crecer a nivel internacional.

Por otro lado, el último trabajo de Shinkai Makoto, Kimi no na wa (Tu nombre) se ha convertido en un éxito sin precedentes del que se habla ya como “fenómeno social”, y que sigue batiendo récords. Desde su estreno el 26 de agosto de este año, se ha mantenido nueve semanas consecutivas en el primer puesto de recaudación, con un total de 16.400 millones de yenes a fecha de 24 de octubre, cifra que sobrepasa ya la película que mantenía el quinto puesto en la historia de la animación japonesa: Gake no ue no Ponyo (Ponyo en el acantilado), de Miyazaki Hayao. Si consideramos que solo existen nueve películas de animación, contando grandes éxitos estadounidenses de animación por computadora, como Frozen (El reino de hielo), que hayan sobrepasado los 10.000 millones de yenes de recaudación en Japón, comprenderemos que el éxito de Kimi no na wa es monumental.

Asomémonos, pues, al mundo de las películas de Hosoda Mamoru y Shinkai Makoto.

La versión perdida de El castillo ambulante

Hosoda Mamoru nació en 1967. Se cuenta que, cuando tenía 12 años, escribió en su redacción de graduación de la escuela primaria que quería ser director de animación, impactado por el estreno de Kariosutoro no shiro (El castillo de Cagliostro, 1979), el primer largometraje de Miyazaki Hayao. El joven Hosoda supo de la existencia de los dibujos y bocetos para películas de animación a través de un artículo escrito en el programa que repartían al entrar a ver la película.

Se cuenta que, tras terminar sus estudios en la Universidad de Bellas Artes de Kanazawa, suspendió el examen laboral de acceso a Ghibli Studio, pero recibió una nota efusiva de parte del propio Miyazaki. Según lo que recuerda Hosoda, Miyazaki le escribía: “Si permito que entres en el estudio, tu talento se verá mermado, así que he decidido no hacerlo” (de la revista Freestyle, número 7); consideradas desde el presente, resultan palabras significativas.

En 1991 Hosoda empezó a trabajar para Toei Animation, dando así comienzo a su carrera como animador. En 1995 logró aprobar el examen para ser transferido a la sección de la que deseaba formar parte: la de producción. Desde el principio acaparó la atención con cada episodio de series de televisión que dirigió, debido a su estilo personal. Su debut como director de películas se dio en la primavera de 1999, en la Feria de Anime de Toei Animation, cuando logró proyectar un cortometraje de veinte minutos en la sección Omnibus: Gekijōban Digimon adventure (Digimon: digital monsters). En 2000 estrenó una cinta de cuarenta minutos, con la que llenó la gran pantalla de espectaculares imágenes: Gekijōban Digimon adventure – bokura no uō gēmu! (Digimon: nuestro juego de guerra); la cinta centraba su historia en temas actuales en el momento -la era digital e Internet-, y recibió elogios unánimes de la crítica.

Justo después Hosoda fue transferido a Studio Ghibli para hacerse cargo de Hauru no ugoku shiro (El castillo ambulante) en calidad de director, pero el proyecto se vio cancelado por diversos motivos (la película del mismo título firmada en 2004 por Miyazaki posee diferente contenido a ese proyecto). Tras regresar a Toei, el artista contemporáneo Murakami Takashi eligió a Hosoda para realizar un cortometraje de animación para promocionar productos de Louis Vutton; Murakami llevaba fijándose en él desde la temprana época de Bokura no uō gēmu.

Toei Animation es una empresa de fuerte personalidad tipo “fábrica de anime”, que produce obras orientadas al público infantil siguiendo las tendencias de sus clientes y espectadores. Sin embargo el mundo de la animación es un arma de doble filo: se considera que, si la personalidad de los autores no queda patente en la obra, la calidad de la misma merma. Y es entre esos dos filos donde el trabajo de Hosoda comenzó a llamar la atención.

Hosoda Mamoru durante una charla en la sección “El mundo de Hosoda Mamoru” del 29 Festival Internacional de Cine de Tokio ©2016 TIFF

Los principios secretos del cine de entretenimiento

La actividad de Hosoda Mamoru como autor comenzó realmente tras dejar Toei Animation, cuando en 2006 presentó Toki wo kakeru shōjo (La chica que saltaba a través del tiempo, producida por Madhouse). Para adaptar la novela juvenil de Tsutsui Yasutaka, escrita a finales de los sesenta, Hosoda consideró que, si en esta época una estudiante de instituto pudiera viajar en el tiempo no se atormentaría por ello, sino que disfrutaría de sus poderes. La optimista Makoto, protagonista de la historia, se muestra audaz a lo largo de la película, y conquistó los corazones del joven público gracias a su juventud, su pasión y la pureza de su personalidad.

La versión animada de Toki wo kakeru shōjo insufla nueva vida en la exitosa novela de Tsutsui Yasutaka, adaptada a la gran pantalla en varias ocasiones. ©2006 Comité de producción de Toki wo kakeru shōjo

Está claro que son muchos los vínculos que unen el gran éxito de Kimi no na wa con Toki wo kakeru shōjo, cuya protagonista afronta su situación con valor y pureza, cruzando espacio y tiempo por el chico al que ama. Esas cualidades, no obstante, también son parte del trasfondo que le fue inculcado a Hosoda en su época con Toei Animation. El director, que comenzó haciendo esquemas y bocetos en el departamento de dibujo, desarrolló un extraordinario ojo como ilustrador, y esa base, fuerza motriz de la animación, es un punto que comparte con Miyazaki Hayao. En ese periodo inicial como dibujante participó en numerosos largometrajes, y recibió una aplastante influencia de los maestros de la época dorada de las películas de animación (los años sesenta) a la que pertenece el propio Miyazaki.

Otro punto importante son los cimientos de Hosoda como antiguo empleado de Toei Animation. Se trata de un director versado en las tendencias cinematográficas de entretenimiento para las masas, como son las películas heroicas de yakuza y chanbara (películas de samuráis) para adultos, o las historias de superhéroes y brujas para niños. Tras dirigir Toki wo kakeru shōjo Hosoda produjo un largometraje cada tres años: Summer wars (2009), Ōkami kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo, 2012) y Bakemono no ko (El niño y la bestia, 2015), todos los cuales contienen ciertos mensajes comunes: cuidar a la familia y los amigos, o hacerse fuerte frente a la adversidad, por ejemplo. En esas historias se perciben dos caraterísticas principales: que liberan el espíritu humano y que son capaces de mostrar el desarrollo de los personajes sin avergonzarse de nada. Podría decirse que Hosoda fue capaz de lograr esas habilidades solo gracias a lo que heredó de las obras de Toei Animation.

Summer wars ©2009 Summerwars Film Partners

Ōkami kodomo no Ame to Yuki (Los niños lobo) ©2012, Comité de Producción de Ōkami kodomo no Ame to Yuki

En las carreras profesionales de Hosoda Mamoru y Miyazaki Hayao se pueden encontrar numerosos parecidos: ambos comenzaron a trabajar en Toei Animation, fueron dibujantes antes de empezar a producir, llegaron a ser directores e implicarse directamente en la producción de sus obras. Hosoda Mamoru no solo representa una parte importante de las corrientes actuales del mundo de la animación japonesa; tal vez puede incluso percibirse una intención por su parte de conseguir crear un “nuevo cine”.

(Artículo traducido al español del original en japonés, escrito el 28 de octubre de 2016)

Imagen del encabezado: Bakemono no ko (El niño y la bestia), obra del director Hosoda Mamoru ©2015 The Boy and the Beast Film Partners

  • [25.11.2016]

Investigador de anime y tokusatsu. Profesor invitado de la Universidad Meiji. Nacido en 1958. Ha trabajado como ingeniero informático, y ahora escribe críticas sobre un amplio abanico de temas, incluyendo la tecnología relacionada con la cultura audiovisual de géneros como el anime y el tokusatsu.

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