Fortalezcamos la diplomacia pública cultural
Francia avanza como superpotencia cultural mientras que Japón prefiere los recortes

Watanabe Hirotaka [Perfil]

[22.03.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

En diciembre de 2011 fui invitado a participar como panelista en un simposio en París sobre la “diplomacia cultural” organizada por el Institut Français, una nueva organización que está jugando un papel central en la diplomacia cultural de Francia. “France Culture”, un órgano del Ministerio de Cultura y Comunicación, se integró con el Departamento de Relaciones Exteriores y Asuntos Culturales del Ministerio de Asuntos Exteriores a principios de 2011 y reapareció como “Institut Français”. Esta nueva institución tiene un estatus de entidad pública de carácter industrial y comercial (EPIC por sus siglas en francés) y su característica distintiva es que, además del apoyo que reciben de los fondos del presupuesto nacional, estos organismos también pueden aceptar financiación del sector privado. Los ponentes en el simposio no fueron únicamente personas que trabajan en la primera línea de las actividades culturales relacionadas tanto con la educación como con la diplomacia de Francia, sino que también participaron figuras políticas de renombre como Frédéric Mitterrand, ministro de Cultura, y Alain Juppé, ministro de Asuntos Exteriores. La superpotencia cultural francesa se está preparando para revitalizar su diplomacia cultural de nuevo.

Déficit personal y económico de la diplomacia cultural japonesa

En Japón, por el contrario, a juzgar por los debates de los últimos años aún existe poco reconocimiento de la importancia de la diplomacia cultural. ¿Por qué los japoneses se resisten a comprender el valor de emplear el poder cultural para revitalizar la política exterior? Recientemente ha habido un debate sobre la reforma de las agencias administrativas independientes de Japón. Al parecer, una de las ideas es fusionar las cuatro instituciones que participan en actividades internacionales: JICA (Agencia de Cooperación Internacional del Japón), la Fundación Japón, JETRO (Organización de Comercio Exterior de Japón), y JNTO (Oficina Nacional de Turismo Japonés). Las ventajas potenciales de un enfoque integrado y estratégico para la diplomacia pública cultural no son difíciles de entender, incluso si no se va tan lejos como las recientes reformas de Francia. Si el plan es fusionar las instituciones separadas en una sola entidad con el objetivo de mejorar la cooperación mutua, establecer una división más clara de funciones entre sus componentes y adoptar una posición estratégica en cuanto a las relaciones públicas y a la diplomacia cultural, la idea puede tener sus méritos. Pero si el objetivo es simplemente reducir los costos, estoy en contra de ello.

Antes de embarcarse en la reducción de costos, la pregunta que deberían plantearse en su lugar es si sus sistemas son los adecuados para la realización de las tareas que les competen. Me acuerdo de mis propias experiencias como ministro consejero para asuntos culturales y de comunicación en la Embajada de Japón en Francia. Lejos de hablar de los recortes de presupuesto, sufría una escasez constante de personal y de dinero para llevar a cabo actividades culturales. Antes de enfrascarse en un debate sobre la fusión en un nuevo marco de las instituciones existentes, se debe tener en cuenta a qué tipo de servicios va a dedicarse la nueva organización y qué tipo de proyectos son deseables. Me pasma que se hayan lanzado a hablar de la restructuración sin haber resuelto primero los planteamientos estratégicos. Es cierto que existen problemas con el sistema administrativo vertical segmentado tal como existe ahora, pero un problema más grande en este momento es que cada una de estas áreas es demasiado débil como para que todas se enlacen.

Cualquier discusión sobre el estado actual de la diplomacia pública cultural de Japón debería comenzar por reconocer la necesidad de unos funcionarios públicos especializados y también la necesidad de organizar un órgano matriz firme que actuase como plataforma para los diversos ministerios y agencias involucradas.

Las esperanzas en las actividades culturales internacionales periódicas

Desde siempre he sostenido que para avanzar en la diplomacia cultural sería interesante dinamizar los actos conmemorativos anuales en el extranjero. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón no ha respondido con interés a esta propuesta porque tiene un fuerte impulso para proseguir con los recortes presupuestarios; sin embargo, en función de cómo se planifiquen los actos conmemorativos anuales en el extranjero, no tienen por qué costar mucho dinero. 2008 fue el año del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y Francia; en ese año se registraron 758 eventos culturales en la Embajada de Japón en París. La mayoría de estos eventos se sufragaron con financiación privada, y sólo un número relativamente pequeño recibió un apoyo financiero directo del gobierno japonés.

Además, si los eventos de este tipo se llevasen a cabo sobre una base regular, los ministerios y las agencias de Japón podrían mejorar su capacidad para trabajar coordinados a través de un proceso de ensayo y error. Dado que tales eventos serían parte de la política exterior de Japón, deberían ser discutidos desde la perspectiva de su posible impacto en el frente diplomático. Tengo puestas mis esperanzas en que el gobierno trabaje para desarrollar un programa regular de eventos culturales internacionales, tales como celebraciones de aniversarios, bienales y trienales.

Pero me preocupa cada vez más que decida en su lugar hacer de la reducción de costos su prioridad número uno. Esta forma de pensar tan corta de miras no es apropiada para Japón, la tercera potencia económica mundial. Con el fin de convertirse en un líder mundial cuyas normas, valores y cultura sean respetados y admirados en todo el mundo, tenemos que proyectar una imagen de paz y seguridad, y hacer hincapié en ideales como la humildad y el respeto como ejemplos del estilo y filosofía de vida japonesa. Transmitir una imagen más positiva a la comunidad internacional puede contribuir a mejorar la posición de Japón en el mundo. No hace falta mencionar una vez más que la prosperidad y la mejora de la situación de la industria cultural de Japón contribuirían significativamente a la transmisión de esta imagen al mundo.

(Escrito el 25 de diciembre de 2011)

(Traducido al español del original en japonés)

  • [22.03.2012]

Miembro de la subcomisión editorial de lengua francesa de nippon.com. Director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio (TUFS). En 1978 se graduó por el Departamento de Lengua Francesa de esa universidad, donde concluyó también un posgrado en Estudios Culturales Regionales (1980). En 1983 se doctoró en Derecho por la Universidad de Keiō. En 1988 completó también un doctorado en la Escuela de Posgrado de la Universidad de París 1. Enseña en la TUFS desde 1999. Entre 2008 y 2010 fue ministro consejero en la Embajada de Japón en Francia, encargándose de relaciones públicas y asuntos culturales. Ha estado presente en los consejos de redacción de revistas como Cahiers du Japon o Gaikō. Entre sus obras destacan Mitteran jidai no Furansu (“La Francia de Mitterrand”; Ashi-Shobō, 1990, Premio Shibuzawa-Claudel), Furansu gendaishi (“Historia Contemporánea de Francia”; Chūō Kōron Shinsho, 1998), Furansu no bunka-gaikō senryaku ni manabu (“Aprendiendo de la estrategia de la diplomacia cultural francesa”; Daishūkan Shoten, 2013), Gendai Furansu - Eikō no jidai no shūen, Ōshū e no katsuro (“Francia contemporánea: Final de la época gloriosa y el camino hacia Europa”; Iwanami Shoten, 2015), etc.

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