¿Podrá la NHK World informar a fondo sobre la crisis de Corea del Norte? [Parte 2]
Ambiciones y fracasos de la emisión internacional en inglés desde Japón

Taniguchi Tomohiko [Perfil]

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Subcontratista de la NHK en un abrir y cerrar de ojos

Y así fue como nació la Japan International Broadcasting Inc. (JIB). Pero hoy, casi cuatro años después, la visión y los objetivos originales han sido abandonados y es evidente que la JIB no es más que una filial de producción de programas de la NHK.

En febrero de 2009, la propia NHK puso en marcha un nuevo canal en inglés que ponía noticias cada hora a nivel internacional bajo el nombre de NHK World. En ese momento, y de una forma totalmente desapercibida, la JIB pasó a ser una empresa que se encargaba de producir un 30% de los programas de la NHK World. Los ingresos, por supuesto, pasaron a depender mayoritariamente de los gastos de producción que le cobraba a la NHK World.

En otras palabras, la JIB, con sólo 42 empleados a tiempo completo a 1 de julio de 2011, se convirtió en una más de las incontables filiales del gigante cuasi estatal que es la NHK.

Presupongo que la responsabilidad de todo esto es compartida.

El gobierno, con la excusa de que no tenía dinero, solicitó inversiones del sector privado en un intento por preservar la escala del proyecto. Sin embargo, creo que las empresas de teledifusión comercial y otras empresas, mientras la NHK ostentara el derecho de voto en la JIB, sólo estaban dispuestas a relacionarse mediante acciones simbólicas.

A día de hoy, no hay ninguna teleserie de éxito ni programa de música que se emita en la JIB. No se podía esperar otra cosa, pues es obvio que las emisoras comerciales siempre tratarán de ganar dinero rentabilizando sus propios programas. Los cálculos iniciales del gobierno fueron demasiado optimistas.

El gobierno debería haber sabido que nunca antes una emisora de este tipo había conseguido sustentarse con un modelo de negocio basado únicamente en la publicidad. Por ejemplo, Al Jazeera, que transmite programas en árabe y en inglés, fue en un principio totalmente dependiente de la financiación del gobierno de Qatar. Cuando se estableció JIB, el gobierno japonés debería haber proporcionado un capital inicial similar al de Al Jazeera con una inversión de diez mil millones de yenes, o, por lo menos, unos pocos miles de millones de yenes. En el caso de la JIB, la contribución por parte del gobierno era nula, y su capital fue de apenas 390 millones de yenes.

Una caza de talentos inexistente

Parte de la responsabilidad también recae en la NHK, que limitó su búsqueda de personal para la JIB dentro de su propia organización. La NHK es el único caso que conozco de una cadena que se autodenomine canal internacional en inglés y que no haya realizado ningún intento de captar algún reportero estrella de, por ejemplo, la CNN o la BBC, en su búsqueda de talentos.

La NHK probablemente diría que el talento de fuera era un lujo que no podían pagar. Pero está claro que desde el inicio la NHK no tenía ninguna intención de hacer de la JIB una empresa totalmente independiente, ni tampoco de buscar en el extranjero a personas con talento para su equipo.

A falta de dinero, de una red de oficinas en el extranjero, y de un presupuesto de publicidad, la JIB esperaba de alguna manera obtener a través de su difusión por internet audiencia en todo el mundo. Por esa razón se hizo accionista minoritaria a la Microsoft Corporation. Ha de decirse, sin embargo, que su hipótesis de que la web de alguna manera podría atraer espectadores por sí misma se basa en un entendimiento profundamente erróneo de los modelos de negocio de Internet.

La página web de la JIB es una prueba de inactividad. El diseño que se sigue utilizando es el mismo que el del principio, sin el más mínimo cambio.

La JIB probablemente pensó que convertirse en una filial de la NHK era la única manera de sobrevivir y preservar los puestos de trabajo de sus 40 empleados. “Japan International Broadcasting” resultó ser un nombre demasiado pesado. Para ser honesta, la empresa debería haberse identificado a sí misma como proveedor de contenidos de la NHK World.

El cambio en la percepción del papel de la JIB se produjo menos de un año después de su creación. Por parte de la NHK debieron constatar que la JIB nunca sería autosuficiente. O tal vez el instinto de autopreservación como organización los condujo a monopolizar la teledifusión internacional y eliminar la interferencia externa. En cualquier caso, en febrero de 2009, la NHK decidió llevar a cabo la teledifusión internacional de noticias en inglés por sí misma a través de NHK World, en la que, de hecho, la JIB fue absorbida.

Uno podría aceptar esta medida, si la NHK World compitiese con bravura en el mercado oligopólico de la teledifusión internacional de noticias en inglés. Y esto nos lleva de regreso a mi tema original.

(Continuará en la [Parte 3])

(20 de diciembre de 2011)

(Traducido al español del original en japonés)

  • [15.02.2012]

Profesor invitado especial de la Universidad de Keiō. Licenciado por la Universidad de Tokio. Periodista de Nikkei Business. Tras ser miembro del comité editorial ocupó el cargo de secretario de prensa adjunto del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ha sido investigador invitado del programa Fulbright del Instituto Woodrow Wilson en la Universidad de Princeton e investigador invitado de los Institutos de Estudios Internacionales de Shangai. Es autor, entre otras obras, de Tsūka moyu: En, gen, doru, yūro no dōjidaishi (El drama monetario: historia contemporánea del yen, el yuan, el dólar y el euro). Es miembro del comité editorial de Nippon.com.

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