La expansión de las opciones de política exterior de Japón: el fortalecimiento de nuestra relación con la UE

Sakai Kazunari [Perfil]

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El Gaikō Seisho (Libro azul de la diplomacia) publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores en septiembre de 1957 identificaba tres principios de la política exterior japonesa: diplomacia centrada en las Naciones Unidas, mantenimiento de la posición de Japón como miembro de Asia y cooperación con los países liberales; desde entonces, los sucesivos gobiernos han desarrollado sobre estas bases su diplomacia. La “cooperación con los países liberales” hace hincapié en la alianza EE.UU.-Japón, y en lo que respecta al “mantenimiento de la posición de Japón como miembro de Asia”, las relaciones entre Japón y China se han convertido en su eje central.

Sin embargo, estos pilares de la diplomacia soportan una serie de problemas considerables. En las relaciones entre Estados Unidos y Japón, hay un estancamiento con el asunto de la reubicación de la base militar estadounidense de Futenma, en Okinawa. A partir de la confusión provocada por la declaración del ex primer ministro Hatoyama de trasladarla “al extranjero o, como mínimo, fuera de la prefectura”, en Okinawa se ha generado una creciente oposición a la manera en cómo trata este tema el gobierno y aún no se ha llegado a una solución. En lo que respecta a la participación en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), Japón, en comparación con Estados Unidos, que quería una participación en una etapa temprana, no ha logrado participar a causa de la oposición de las organizaciones agrícolas del país y de los desacuerdos de fondo del partido gobernante. En las relaciones con China hay muchos problemas: el problema de las restricciones que pone China a la exportación de tierras raras, la confrontación territorial relacionada con las islas Senkaku, la explotación de yacimientos de gas en el Mar Oriental de China, y otros tantos.

UE fomenta una imagen favorable de Japón

Las relaciones bilaterales de Japón con Estados Unidos y con China son componentes esenciales de la política exterior japonesa; Japón debe seguir fortaleciendo la relación con cada uno de estos países. Sin embargo, por el contrario, la diplomacia japonesa no debe depender únicamente de estas dos relaciones porque podría llevarla a un callejón sin salida. Evidentemente, también es importante apuntalar la diplomacia con las Naciones Unidas, uno de los tres pilares de la diplomacia japonesa, para obtener beneficios a través de ella. Con todo, aunque la iniciativa que quiere convertir a Japón en miembro permanente del Consejo de Seguridad consiga el apoyo de los Estados Unidos, no debe perderse de vista el hecho de que no será nada fácil conseguir el apoyo de China. Bajo esta circunstancia, deberíamos tener en cuenta el conseguir una nueva alternativa que permita superar las obstrucciones de la situación diplomática.

La alternativa más factible sería Europa. Las actuales relaciones entre Japón y Europa han venido fortaleciéndose desde que se firmó la Declaración Conjunta de 1991 entre Japón y la Comunidad Europea (firmada en La Haya), mediante la cual ambas partes se reconocieron mutuamente como potencias económicas mundiales y expresaron su deseo de construir relaciones de cooperación tanto a nivel económico como político y de seguridad. Sin embargo, no se puede decir que las relaciones se hayan fortalecido explícitamente tras el estallido de la burbuja económica de Japón y de su posterior estancamiento, ni tampoco durante la confusión inmediatamente posterior a la Guerra Fría como fue la guerra en la ex Yugoslavia durante la década de los noventa. No obstante, se ha cultivado el reconocimiento mutuo como actores que comparten los valores comunes de la democracia, el imperio de la ley y los derechos humanos. Desde el lado europeo se tiene una imagen favorable de Japón y un fuerte sentido de confianza en ella, además de haberse establecido las bases para continuar la cooperación internacional.

 El coincidente interés político en el Norte de África y en el Medio Oriente

Me gustaría centrarme ahora en la situación en el Norte de África y en Oriente Medio. Japón depende mucho del petróleo de esta región (la dependencia de importaciones de crudo del Medio Oriente en el año fiscal 2010 fue de aproximadamente el 87%, según las estadísticas del Ministerio de Economía, Comercio e Industria), que alberga muchos tipos de conflictos, empezando por la cuestión palestina, y muchos de sus países, además del Norte de África, son pro-Japón. Por otra parte, para Europa esta región es una región geopolíticamente adyacente, y su inestabilidad regional le supone un problema de vital importancia. Se puede decir con certeza que hay una coincidencia en los intereses políticos de Europa y de Japón en la importancia de esta región. De hecho, las medidas contra la piratería se están reforzando en la costa de Somalia, entrada marítima a esta región: desde el año 2008, la UE está ejecutando la “Operación Atalanta”, unas medidas de seguridad marítima enfocadas no sólo en asegurar los recursos económicos de su interés sino también en proteger los barcos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) cuya misión es aliviar el hambre. En lo que respecta a este tema, Japón también ha enviado desde 2009 dos aviones patrulla y dos buques escolta tripulados por oficiales de la guardia costera. En 2011, estableció una base en Yibuti para el envío de fuerzas aéreas de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.

Es importante notar que, mientras que los Estados Unidos tienen una fuerte intención de profundizar su participación en Oriente Medio desde la perspectiva del poder político, la intención principal de Europa y de Japón difiere en que está relacionada con la estabilidad y desarrollo de la región; es decir, quieren participar para estabilizar la economía y garantizar los recursos, además de hacerlo desde un punto de vista humanitario. Por otra parte, los Estados Unidos están orientados a solucionar los problemas mediante la fuerza militar, mientras que Japón y Europa están enfocados básicamente en la resolución por medios civiles. Japón y Europa comparten los objetivos y medios relacionados con la estabilidad de la región y los están desarrollando en la práctica.(*1)

De un marco bilateral a uno multilateral

La palabra “indiferencia” ha sido utilizada a menudo para representar la relación entre Japón y Europa; empero, en medio de los cambios en el entorno internacional y la necesaria revisión de las estrategias que los acompañan, no es deseable dejar que la relación entre Japón y Europa se debilite a pesar de que ambos digan que están alejados geográficamente el uno del otro. Especialmente en la región del Mediterráneo, desde el Norte de África hasta Oriente Medio, muchos países han experimentado directamente cambios políticos, a consecuencia de la “Primavera Árabe”, por lo que es una oportunidad ideal para que Japón y Europa profundicen su cooperación teniendo por objetivo ayudar a esos países a estabilizarse tanto política como económicamente(*2). Sin embargo, si intentan cooperar a ciegas los resultados no serán visibles. Para Japón, el comunicar su visión basada una perspectiva global provocará un gran efecto en esa cooperación. Para tal fin, no bastarán las relaciones bilaterales entre Japón y Estados Unidos, Japón y China, y Japón y Europa; sería indispensable emplear un marco multilateral que abarque, por ejemplo, tanto el tema medioambiental como otros muchos temas.

(Escrito el 1 de mayo de 2012)

(Traducido al español del original en japonés)

(*1)^Japan and Europe in the Mena (Middle East and North Africa) area: Towards a New Bilateral Agenda? ” (Japón y Europa en el área MENA (Oriente Medio y el Norte de África):¿Hacia una nueva agenda bilateral?), Yōroppa ni okeru ta minzoku kyōzon to EU ― gengo, bunka, jendā o megutte ― oyobi nichiō kankei no rekishi bunka seiji (La coexistencia multiétnica en Europa – el idioma, la cultura, el género- y las relaciones entre Japón y Europa: historia, cultura y política) págs. 116 – 119, Noemí Lanna, (edición de Sakamoto Chiyo) Kōbe daigaku daigakuin kokusai bunka-gaku kenkyū-ka ・ Bunka kenkyū kōryū sentā, marzo 2012.

(*2)^ Ver también: “La ‘Primavera Árabe’ y la diplomacia japonesa: lo que se deja ver desde el Mediterráneo”, Sakai Kazunari, Nippon.com, noviembre 2011.

  • [11.06.2012]

Miembro del Subcomité Francés-Español de Nippon.com. Profesor titular para el curso de posgrado de Estudios Interculturales de la Universidad de Kobe. Graduado en 1992 por la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio, Departamento de Estudios Franceses. Obtuvo un Máster de Investigación en Cultura de Área, para luego doctorarse en Ciencias Sociales por la Universidad de Hitotsubashi. Entró en el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura en 1996 (como encargado de investigaciones extranjeras). Profesor invitado en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de París, cargo que también ha ocupado en Nanterre La Défense, París occidental. Entre sus obras destaca Yōroppa no Minzoku Tairitsu to Kyōsei (“Oposición y simbiosis de los pueblos de Europa”, Editorial Ashishobō, 2008.)

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