La política energética en Japón y Alemania

Saaler Sven [Perfil]

[08.01.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 |

El debate sobre la futura política energética de Japón se ha intensificado estos últimos meses. A menudo se cita a Alemania como posible punto de referencia para Japón en este contexto. En octubre de 2012, Ozawa Ichirō, del partido La Vida de la Gente, lo Primero (Kokumin no Seikatsu ga Daiichi), insistió en que no era “una ingenuidad” el objetivo de su partido de abandonar progresivamente la energía nuclear en Japón en un plazo de diez años, generando una cantidad de energía renovable equivalente, y citó el ejemplo de Alemania. Kajiyama Hisashi, del Fujitsu Research Institute, uno de los ponentes de un simposio sobre energía organizada por Nippon.com y la Fundación Friedrich Ebert de Alemania en octubre de 2012, ha publicado recientemente un estudio sobre las políticas energéticas de Alemania (solo en japonés). En este estudio, Kajiyama llega a la conclusión de que el cambio energético alemán ya ha reforzado de forma apabullante la competitividad económica alemana, y que con toda probabilidad lo continuará haciendo durante los próximos años.

En Alemania, el uso de las energías renovables se ha disparado durante la última década desde la aprobación de la Ley de Energías Renovables de 2000. El porcentaje de renovables entre la energía generada en Alemania recientemente ha superado 25%, y para 2020 se prevé que alcance el 40%. Esto no solo hará posible el abandono gradual de la energía nuclear para 2022, sino que también permitirá a Alemania reducir su dependencia de las importaciones de carbón y otros combustibles fósiles.

Las muchas ventajas de las energías renovables

Intervención de Kajiyama Hisashi en el simposio “La política energética global en una encrucijada”.

Después de una serie de debates públicos sobre los pros y los contras de esta política, en Alemania se ha llegado a un amplio consenso de que los pros superan con creces a los contras. En primer lugar, el fomento de las energías renovables posibilita el abandono gradual de la energía nuclear y reduce el riesgo de que se produzca una gran catástrofe. También es la única manera de poner fin a la acumulación de residuos nucleares. Al igual que Japón, Alemania no ha encontrado todavía una solución al tratamiento de sus residuos nucleares.

En segundo lugar, las energías renovables consolidan la seguridad energética, puesto que eliminan la necesidad de importar combustible. Esto reduce la dependencia de países productores de gas y petróleo, muchos de los cuales se encuentran en regiones inestables del mundo.

En tercer lugar, el aumento de las energías renovables estimula la innovación tecnológica y crea empleo. En el caso alemán, el crecimiento de las renovables ha ayudado a estabilizar la economía durante la última década; se crearon cerca de 400.000 puestos de trabajo en industrias relacionadas.

En cuarto lugar, las energías renovables contribuyen a la reducción de las emisiones de CO2 y permiten una política medioambiental activa. Sobran las explicaciones.

En quinto lugar, y probablemente lo más importante, las energías renovables son esencialmente gratuitas. Y también ilimitadas. Las energías solar y eólica requieren una inversión inicial, pero el sol y el viento no nos reclamarán ningún pago por la energía que nos proporcionan. Además, los riesgos de la generación de energía solar y eólica son mucho menores, en especial si los comparamos con la energía nuclear. A la larga, estos factores conllevarán claramente una bajada de los precios de la electricidad.

En estos momentos, las inversiones iniciales exigen las denominadas feed-in tariffs (FIT, tarifas de medición neta). Sin embargo, en Alemania, como consecuencia del FIT y las subvenciones para las energías renovables, el coste adicional para una familia media no supera los cinco o seis euros mensuales (entre 500 y 600 yenes), o entre 60 y 70 euros al año. Si lo comparamos con la reciente subida del 8,46% de los precios de la electricidad en Tokio, que no ha tenido nada que ver con estimular el crecimiento de las energías renovables, parece una cifra bastante moderada, y mucho más fácil de explicar a la población, que se muestra claramente a favor del abandono gradual de la energía nuclear para sustituirla por fuentes de energía renovable. Los hogares alemanes dedican solo de un 2 a un 3% de sus gastos mensuales a la factura eléctrica, según la Agencia de Energías Renovables de Alemania (ver tabla más abajo). Por ese motivo, un aumento de entre cinco y seis euros al mes no afectaría demasiado a la mayoría de los presupuestos.

Adaptación de una tabla facilitada por la Fundación Friedrich Ebert sobre los datos publicados por la Agencia de Energías Renovables de Alemania.

Las energías renovables: una oportunidad de oro para Alemania y Japón

Por último, debemos recordar que Alemania no es un ejemplo único. Las energías renovables son una tendencia importante en todo el mundo. En 2011, representaron casi la mitad de toda la capacidad generadora de energía de reciente instalación en el mundo. En la UE, representó más de dos tercios. Los recursos de energías renovables han sido reconocidos por muchos gobiernos, inversores, compañías eléctricas e incluso fuerzas militares como el recurso energético futuro más fiable y prometedor. Para Alemania y Japón, es importante no perder las oportunidades que se nos presentan. Algunos describen a ambos países como “pobres en recursos naturales”. Esa afirmación resulta cierta en cuanto a combustibles fósiles, pero ambos países son ricos en recursos de energías renovables. Los combustibles fósiles han realizado importantes contribuciones al desarrollo de las sociedades humanas en el siglo XIX y principios del siglo XX. Pero en el siglo XXI, la era de los combustibles fósiles está llegando a su fin. Japón y Alemania deberían lograr utilizar esta circunstancia a su favor. En lugar de preocuparse por la falta de recursos, ambos países deberían aprovechar sus ricas reservas de recursos de energías renovables y liderar el desarrollo de nuevas tecnologías. Esto los ayudará a reducir su dependencia de las importaciones y a la vez reforzará su seguridad nacional.

(17 de octubre de 2012; traducción al español del original en inglés)

  • [08.01.2013]

Profesor asociado de Historia Japonesa Moderna en la Universidad Sofía de Tokio y representante de la Fundación Friedrich Ebert en Japón. Nació en Alemania en 1968. Estudió historia y ciencias políticas en la Universidad de Mainz, en la Universidad de Colonia y en la Universidad de Bonn. Después de cuatro años de estudio en la Universidad de Kanazawa, Japón, se doctoró en Estudios de Japón en la facultad de Literatura de la Universidad de Bonn en 1999. Desempeñó el cargo de jefe del Departamento de Humanidades del Instituto Germano de Estudios del Japón. Posteriormente también ha sido profesor asociado en la Escuela de Postgrado de Artes y Ciencias de la Universidad de Tokio. Junto con otras publicaciones de su autoría, es coautor de Meiji shoki no nihon doitsu gaikōkan Karl von Eisendecher kōshi no shashin chō yori (El Japón de los inicios de la era Meiji –Del álbum de fotos del diplomático Karl von Eisendecher–);OAG Asociación Alemana para el Estudio de la Cultura Oriental y Iudicium, 2007, edición bilingüe en japonés y alemán; y de Pan-Asianism: A Documentary History (Pan-asianismo: Una historia documentada); Rowman & Littlefield, 2011, 2 volúmenes.

Artículos relacionados
Otras columnas

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Opinión
  • Detrás de la noticia