Koizumi, en contra de la energía nuclear

Harano Jōji [Perfil]

[30.12.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

Según palabras del ex primer ministro Koizumi Jun’ichirō, “Japón puede prescindir de la energía nuclear, siempre que el actual primer ministro Abe Shinzō tome la decisión necesaria”. Así se pronunció Koizumi en la conferencia de prensa celebrada el pasado 12 de noviembre en la Asociación Nacional de Periodistas de Japón, a propósito del accidente nuclear ocurrido en marzo de 2011 en la central nuclear de Fukushima Daiichi. Koizumi declaró además que la política de “cero energía nuclear” debería entrar en vigor cuanto antes.

Presionando a Abe

Koizumi se posiciona a favor de la desnuclearización en un momento de gran incertidumbre en torno a la reactivación de las centrales nucleares sin disponer de un lugar donde almacenar los residuos altamente radiactivos que estas producen. En la conferencia de prensa, Koizumi explicó que la visita al vertedero nuclear finlandés de Onkalo le había revelado la gran dificultad que supondría construir este tipo de instalaciones en Japón.

Las declaraciones del ex primer ministro fueron vehementes: “Debemos prescindir de la energía nuclear desde ahora mismo. Si reactivamos las centrales, la basura nuclear seguirá aumentando y, si no disponemos de un lugar donde desecharla, más vale que desestimemos esa fuente de energía”. Asimismo, Koizumi tachó de excesivamente optimista e irresponsable esperar que la búsqueda de emplazamiento para almacenar los residuos llegue a buen puerto.

Tras esa declaración, Koizumi instó al ministro Abe a tener en cuenta el apoyo de la ciudadanía y hacer uso de su autoridad para guiar el país en la dirección correcta. “En última instancia, todo depende del juicio y el parecer del primer ministro. La decisión está en sus manos.” —afirmó.

Desde el pasado octubre, el ex primer ministro ya se había pronunciado a favor de la eliminación de la energía nuclear en dos ocasiones, en conferencias que recibieron cobertura mediática. A mediados de octubre, además, publicó una carta en el Yomiuri Shimbun para rebatir un editorial del mismo periódico en que se criticaba su postura antinuclear. Sin embargo, la del pasado 12 de noviembre fue la primera conferencia de prensa propiamente dicha, y su participación suscitó tanto interés que logró reunir a 350 periodistas en la sede de la Asociación Nacional de Periodistas de Japón, más otros que se quedaron fuera por falta de espacio: todo un récord de convocatoria en los últimos años.

La polarización de los medios

La conferencia de prensa de Koizumi provocó una respuesta polarizada por parte de los medios de comunicación. De los seis periódicos de tirada nacional, Asahi Shimbun, Mainichi Shimbun y Tokyo Shimbun se mostraron favorables a las declaraciones de Koizumi. El partidario más acérrimo de la desnuclearización, Tokyo Shimbun, emitió el titular “Ya lo dice Koizumi: la reactivación no es un objetivo realista”. Por el contrario, Yomiuri Shimbun, Nihon Keizai Shimbun (Nikkei) y Sankei Shimbun se limitaron a reproducir objetivamente la intervención del ex primer ministro y a poner en duda la posibilidad de llevar a cabo su propuesta. Las cadenas de televisión señalaron un resurgimiento de la “política teatral” de Koizumi e interpretaron el acontecimiento como un punto de inflexión en el debate japonés sobre la energía nuclear.

Como era de esperar, el Partido Liberal Democrático, actualmente en el gobierno, reaccionó con notable moderación. La respuesta del partido se resume en la declaración de Hosoda Hiroyuki, secretario del Gabinete de la era Koizumi: “Si (prescindiésemos de la energía nuclear y) dependiésemos del carbón y la energía térmica, provocaríamos un mal aún mayor a la humanidad. Le profeso un gran respeto (a Koizumi), pero se equivoca en su conclusión”. Se trata de una crítica emitida desde una postura política realista que tiene en cuenta la necesidad de satisfacer la demanda energética de la actividad económica y la vida diaria de la ciudadanía, a la vez que intenta controlar las emisiones de gases de efecto invernadero. El actual secretario del Gabinete Ishiba Shigeru se mostró tajante en la declaración del 16 de noviembre: “El gobierno no va a modificar su postura”.

El Partido Liberal Democrático (PLD) cosechó una arrolladora victoria en las elecciones de la Cámara Alta del pasado julio, con su promesa de revisar la política energética desde cero y reactivar las centrales nucleares que la Autoridad de Regulación Nuclear considerase seguras. Además, en las elecciones generales de diciembre de 2012 que devolvieron al PLD al poder, todos los partidos que propusieron “eliminar” o “dejar atrás” la energía nuclear sufrieron una estrepitosa derrota. A pesar de que la energía nuclear no constituía un punto decisivo en ninguna de las dos elecciones que citábamos, resulta evidente que al bando que aboga por la desnuclearización le falta empuje. Y, por más que en la rueda de prensa Koizumi mantuviera que el PLD está dividido por la mitad en el debate de la energía nuclear, lo cierto es que los antinucleares no han logrado hacerse oír dentro del partido.

Sin vertedero definitivo hasta al menos 2040

La “basura nuclear” a la que se refería Koizumi son los fluidos residuales que quedan tras reprocesar las barras de combustible gastadas para eliminar el plutonio y otros materiales. En la actualidad Japón tiene un total de 17.000 toneladas de barras de combustible gastadas repartidas por las centrales de todo el país.

En el año 2000 el gobierno constituyó la Organización de Gestión de Residuos Nucleares (NUMO, por sus siglas en inglés) para atraer candidaturas de municipalidades que se ofreciesen voluntariamente para acoger un vertedero de residuos altamente radiactivos. Sin embargo, cuando el municipio de Tōyō de la prefectura de Kōchi presentó su candidatura, se alzaron airadas protestas populares y el alcalde se vio obligado a dimitir. En vista de la situación, se prevé que el plan energético básico que se aprobará este mismo año fiscal incluirá una nueva disposición para que el gobierno seleccione los emplazamientos candidatos a acoger el vertedero nuclear. Este plan ha empezado a cobrar visibilidad mediática desde las recientes declaraciones de Koizumi, lo cual revela la potente influencia que ejerce la postura antinuclear en las decisiones del gobierno.

Por lo que respecta al almacenamiento de residuos altamente radiactivos, la comunidad internacional coincide en que lo más seguro es enterrarlos en el subsuelo en terreno rocoso estable (sin volcanes), a más de 300 metros de profundidad. Este método implica vitrificar los residuos altamente radiactivos, encerrarlos en contenedores de acero y enfriarlos de 30 a 50 años, para finalmente cubrirlos con tierra formando un bloque hermético y enterrarlos a gran profundidad. Se considera que este método permite almacenar los residuos de forma segura y estable durante más de 100.000 años. Esta opción ya se ha adoptado en otros países, como es el caso de Onkalo (“cueva” o “escondite” en finés), situado en la isla finlandesa de Olkiluoto que visitó Koizumi, o de la localidad sueca de Forsmark, donde está proyectada la construcción de otro vertedero.

En Japón se planea iniciar las pruebas de almacenamiento de residuos altamente nucleares en Horonobe (isla de Hokkaidō) a partir del verano de 2014. Sin embargo, aún no se ha decidido dónde va a construirse el vertedero, que se prevé poner en funcionamiento en la década de 2040 como pronto. En la fase actual el coste de su construcción se estima en 3,5 billones de yenes (según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica).

Declaraciones efímeras para un problema permanente

El impacto de las declaraciones de Koizumi en la esfera política y los medios de comunicación se va desvaneciendo. Muchos apuntan que, si Koizumi quiere respaldar su audaz postura, debería expresar su arrepentimiento por haber apoyado el uso de la energía nuclear durante su mandato y presentar un plan concreto y factible para la desnuclearización. El consumo de petróleo, carbón y gas natural para suplir la parada nuclear en Japón cuesta unos 10.000 millones diarios, y los expertos advierten que, de seguir por ese camino, el país corre el riesgo de incurrir en un déficit crónico.

El accidente nuclear de Fukushima Daiichi puso de manifiesto el terror que provocan este tipo de desastres y las dificultades de lidiar con la radiación. Pero, además, la debacle de 2011 nos recordó que el problema nuclear no se limita a una mera cuestión política o económica, sino que engloba complejos problemas humanos e incluso de índole filosófica. Las declaraciones de Koizumi fueron valiosas en la medida en que nos recordaron los peligros que plantea la energía nuclear y, aunque su resonancia se disuelva con el tiempo, el enorme problema al que apuntan sigue alzándose ante nosotros.

(Traducido al español del original japonés, redactado el 25 de noviembre de 2013)

  • [30.12.2013]

Director representante de Nippon Communications Foundation. Ha sido reportero especializado en Política, corresponsal en París, subdirector asistente en Jiji Press, comentarista televisivo en TBS y miembro del comité de consejeros del Instituto Japonés de Asuntos Exteriores. Recibió la Orden de la Estrella de la Solidaridad Italiana en 2008.

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