El valor de la educación en Japón: “think different” (Parte 2)

Almoamen Abdalla [Perfil]

[28.05.2014] Leer en otro idioma : 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية |

Cuando vivía en Egipto, en mi vecindario había una bocadillería. Era muy barata y tenía cierto éxito. El establecimiento en sí se asemejaba a una parada callejera, con una cocina detrás de la barra donde el dueño cocinaba las hamburguesas. El sabor era más bien normal, incluso hay quien diría que era malo, pero por algún motivo a mí me gustaba y pasaba a comprar casi todos los días. Para mí lo mejor era la interesante conversación del dueño y los sabrosos encurtidos que regalaba para acompañar los bocadillos. Si ahora tuviera que valorar el atractivo de la tienda en términos de “valor esencial” y “valor añadido”, en valor esencial tal vez no podía competir con otros negocios, pero en valor añadido no tenía rival. Quizás incluso se pueda afirmar que la conversación del dueño y los encurtidos barrían a todos los establecimientos de la competencia.

¿Qué valor añadido ofrece estudiar en Japón?

El tema del valor esencial y el valor añadido es harto complicado y no se presta a análisis simples. Lo mismo sucede con la educación. En un país que destaca en ciencia y tecnología como es Japón, el valor esencial de la educación en cuanto a la técnica y el know-how que se ofrece no tiene parangón en ningún otro país. Lo que no está tan claro es cuál es el valor añadido de esa educación ni si Japón logra transmitírselo al resto del mundo.

“¿Cuál es el valor añadido de estudiar en Japón?”. Me pregunto cómo responderían los responsables de la educación en Japón si una organización o persona de otro país les hiciera esta pregunta. Creo que se trata de algo que la mayoría de las personas desconoce. El término “valor añadido” se puede definir como “utilizar una ‘cosa’ para crear otra ‘cosa’ nueva que tenga un valor superior a esa primera ‘cosa’ original”. Por ejemplo, aunque la excelencia de la ciencia y la tecnología japonesas sea mundialmente reconocida, Japón no es el único país que sobresale en estos sectores. Pero debe de haber alguna “cosa” que distinga a Japón del resto del mundo. Si yo tuviese que estudiar ingeniería mecánica en Japón, seguramente al plantearme la diferencia entre estudiar esta área en Japón, en mi país o en otros países, identificaría alguna “cosa” que solo puedo obtener si estudio en Japón.

¿Qué aprenden de los japoneses los estudiantes extranjeros?

“¿Crees que valió la pena hacer una estancia de estudios en Japón? Explica por qué.” Probé a lanzar esta pregunta a amigos y conocidos extranjeros que estudian en Japón. Se trata de una pregunta muy común, pero permite conocer qué aprendió esa persona con la experiencia y qué estuvo de más a su parecer. Veamos pues algunas de las respuestas que recibí.

“Cuando vivía en Arabia Saudí, prácticamente no me preocupaba de lo que los demás pensasen sobre lo que decía o hacía. Cuando supe que los japoneses actuaban siempre teniendo primero en cuenta la opinión de los demás, pude ver el mundo ya no desde mi propio punto de vista, sino desde el punto de vista del resto de la gente. Gracias a eso aprendí a autocontrolarme.” (Estudiante de Arabia Saudí, Facultad de Ciencias e Ingeniería)

“Los japoneses dan más importancia al proceso que a los resultados. Creo que el uso constante de la expresión ganbare, ganbare (ánimo, esfuérzate) es una manifestación de ese pensamiento. Aprendí que incluso a la hora de fabricar un producto, en Japón el proceso es el elemento más importante, por delante del resultado.” (Estudiante de Emiratos Árabes Unidos, Facultad de Ingeniería)

“En Japón existe un tipo de comunicación distinto del de Occidente, donde se intenta convencer a los demás utilizando solo la lógica y la razón. Durante mi estancia en Japón tuve la oportunidad de conversar y debatir con japoneses, y gracias a ello aprendí una forma de comunicación que prima la interactuación anímica con el interlocutor a la imposición de la opinión propia.” (Estudiante de Egipto, Escuela de Posgrado de Humanidades)

El “espíritu japonés” como fuente de valor añadido

Entre los estudiantes de otros países que han estudiado en Japón existen opiniones muy diversas sobre esa experiencia, pero lo que resulta evidente es que, desde su punto de vista, lo que más interés suscita no es el valor básico de la educación japonesa en ciencia y tecnología sino el valor añadido que aportan los aspectos espirituales propios de la cultura japonesa, como el sentido de comunidad, el respeto, la confianza, la lealtad y la estética.

El “Plan de 300.000 estudiantes extranjeros” del Gobierno japonés para atraer a más estudiantes internacionales y potenciar la proyección internacional de las universidades se centra en presentar a las universidades japonesas como un foco de innovación en materia de educación internacional. Sin embargo, en muchas de las universidades del país esa imagen de internacionalización no acaba de cuajar.

En primer lugar, creo que el sentido de la innovación yace en la construcción de un valor añadido nuevo. Utilizar un recurso barato como la lengua inglesa para maquillar un producto tan caro como la educación universitaria japonesa no servirá para aumentar el valor añadido de las universidades. Se trata de crear un nuevo valor para enriquecer la experiencia de los estudiantes que vienen de todas partes del mundo para disfrutar de ese producto llamado “estudios en Japón”. Lo que se espera de las universidades y la educación en general en Japón es que saquen a relucir ese valor propio que no puede ofrecer ningún otro país del mundo.

(Traducido al español del original en japonés)

Enlace a la primera parte del artículo.

  • [28.05.2014]

Profesor adjunto del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Tōkai. Nacido en El Cairo, (Egipto) en 1975. En 2001 se graduó en Lengua y Cultura Japonesas en la Facultad de Literatura de la Universidad Gakushūin. Doctorado en lingüística comparativa del japonés y el árabe en la Escuela de Postgrado de Humanidades de la misma universidad. Trabaja como profesor de árabe en la cadena televisiva NHK y ha hecho de intérprete de personalidades como los emperadores de Japón, los mandatarios de los países árabes y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abás en el espacio Al Jazeera News emitido por NHK-BS. Entre sus principales publicaciones se cuentan Chizu ga yomenai arabujin, michi wo kikenai nihonjin (Los árabes no saben leer los mapas y los japoneses no saben pedir direcciones; Shōgakukan) y Arabiago ga omoshiroi hodo mi ni tsuku hon (Libro para aprender árabe curiosamente rápido; Chūō Shuppan).

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