Unos Juegos Olímpicos pacíficos bajo la amenaza terrorista
Valoración de los primeros días en Sochi

Yanai Yumiko [Perfil]

[27.02.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية |

Ya han finalizado los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, marcados por la amenaza terrorista y la discriminación hacia las minorías sexuales; la seguridad durante la competición ha sido motivo de preocupación, pero la impresión que yo tengo es que las olimpiadas se han desarrollado pacíficamente hasta el final. Veamos cómo han sido los primeros días de este gran acontecimiento deportivo en Rusia.

Un parque olímpico similar al Disneylandia de Tokio

Es fácil hacerse una idea de cómo es el Parque Olímpico de Sochi, donde se sitúan las principales instalaciones de esta olimpiada, si uno piensa en el Disneylandia de Tokio. Además del lugar donde se celebran las ceremonias de apertura y clausura, alberga dos pistas, una grande y otra pequeña, para los partidos de hockey sobre hielo, una para las pruebas de patinaje de velocidad, otra para las de patinaje artístico y patinaje de velocidad sobre pista corta, y una para el curlin. También cuenta con una pista específica para los entrenamientos, una zona donde llevar a cabo la entrega de medallas y un centro de prensa donde los distintos corresponsales pueden establecer su base para realizar su labor informativa. Las pruebas de esquí, snowboard, bóbsled y otros deportes similares se llevan a cabo en una zona montañosa a unos 50 kilómetros de la ciudad.

El Parque Olímpico de Sochi se encuentra a una distancia ideal de la Villa Olímpica como para desplazarse en bicicleta.

Si lo miramos desde arriba, el Parque Olímpico tiene forma de círculo deforme. El lugar más lejano se encuentra a unos 30 minutos a pie, y se puede dar una vuelta a todo el complejo si uno se esfuerza un poco. Es posible ver a deportistas y a otros enviados haciendo footing por aquí y por allá; también hay participantes de algunos países que llevan bicicletas. El ambiente es sumamente tranquilo en la zona. Además, el tiempo es agradable, con una temperatura diaria que ronda los quince grados, y los voluntarios que trabajan al aire libre no parecen tener frío, excepto por la mañana y por la noche.

Estos días se suceden en las distintas instalaciones de Sochi competiciones de alto nivel propias de toda olimpiada que se precie y, aunque surjan problemas en distintos aspectos relacionados con la gestión de estos lugares, no ha ocurrido nada que pueda poner en peligro la seguridad de los espectadores. Existía preocupación acerca de la seguridad en torno a los juegos, pero cabe destacar que no hay diferencias respecto a olimpiadas pasadas que han terminado sin incidentes.

Prohibido el acceso sin entradas por motivos de seguridad

No obstante, existe un aspecto que diferencia los Juegos Olímpicos de Sochi de otras ediciones: no se puede acceder al Parque Olímpico si no se tienen entradas para alguna de las pruebas. El motivo de esta prohibición está claro.

Además de las entradas, se han registrado previamente los datos de los pasaportes y fotografías de los espectadores. Para acceder a las instalaciones del Parque Olímpico es necesario llevar consigo un documento de identidad especial que expiden los organizadores y las entradas correspondientes, y pasar por un puesto de control en la estación de tren.

En otras palabras, aquellas personas que no tengan entradas para las competiciones no podrán pasar a los lugares donde estas se celebran ni acceder al recinto del Parque Olímpico. Los que no puedan permitírselas por su alto precio no tendrán la oportunidad de disfrutar del ambiente del complejo, por muy cerca que vivan; ni siquiera uno podrá presenciar de lejos la ceremonia de entrega de medallas aunque los héroes de su país se hagan con el oro.

Puestos de venta de recuerdos en la ciudad de Sochi.

Todo esto forma parte de las medidas para garantizar la seguridad. Con un presupuesto de cinco billones de yenes, la mayor inversión en unos juegos olímpicos de toda la historia, es obvio que se están tomando medidas contra el terrorismo. El Comité Organizador ha decidido facilitar la vigilancia de las instalaciones concentrándolas todas en un lugar determinado. Solo existe una entrada para que accedan los espectadores, de ahí que el control de la zona sea relativamente sencillo.

Sin embargo, todo esto esconde también ciertas desventajas. Lamentablemente, los Juegos Olímpicos de Sochi sufren de una gran carencia, representada por el hecho de que los residentes locales que no tienen entradas para las competiciones no pueden disfrutar, aunque quieran, simplemente del ambiente de la zona olímpica; tampoco los visitantes que se desplacen desde el extranjero podrán acceder al Parque Olímpico los días para los que no tengan entradas, y se les ha privado de experimentar esa parte de la euforia característica de los juegos. Esta es la razón por la que siento que, a pesar de que son funcionales, a los Juegos Olímpicos de Sochi les falta algo.

Obras sin terminar y perros callejeros

Continúan las obras en los alojamientos para los enviados de los distintos medios de comunicación a pesar de que estos han ido ocupando las habitaciones.

Si echamos un vistazo fuera del Parque Olímpico, observamos que hay muchos lugares en obras todavía a pesar de que ha pasado una semana desde el comienzo de los juegos. En los complejos hoteleros donde se hospedan los enviados de los distintos medios de comunicación faltan toallas, y las cambian aproximadamente una vez cada tres días, con suerte. En mi habitación, por fin han puesto jabón y una bolsa de basura -sigo sin papelera-, a los siete días, y desde hace poco tengo el cartel de “no molestar”.

Apenas ha pasado una semana desde que me hospedo en mi alojamiento, pero los pomos de las puertas y la barra que sujeta la cortina de la ducha, entre otras cosas, ya se han roto. Está claro que los materiales son de mala calidad.

El otro día tuve la desagradable experiencia de quedarme encerrada de madrugada en un ascensor durante una hora. Al parecer, un miembro del equipo de bóbsled de Estados Unidos tuvo que hacer uso de una fuerza hercúlea para romper la puerta y salir de la sala de duchas en la que se había quedado atrapado, algo imposible para una persona normal y corriente. No son pocos los que han sufrido situaciones similares, sino que, aparentemente, la mayoría de los que nos encontramos aquí estamos enfrentándonos a alguna que otra dificultad.

Dos perros callejeros se calientan al sol en Sochi.

Otra peculiaridad de la ciudad de Sochi es la gran cantidad de perros callejeros que viven en ella. El otro día presencié una pelea entre dos de estos canes, y se podría decir que uno de ellos acabó con una pata magullada.

El simple hecho de que los perros callejeros puedan transmitir la rabia al morder da miedo. Recuerdo un día que uno se me acercó moviendo la cola cuando iba caminando, sin darme cuenta, con comida en la mano. Por suerte, el autobús llegó enseguida, pero tuve un poco de miedo. Me di cuenta de que no se debe menospreciar el olfato canino. Aunque estoy vacunada contra la rabia, una mordedura no deja de ser un asunto serio.

No obstante, el número de perros callejeros ha disminuido considerablemente. Según cuentan personas que vinieron a Sochi durante la temporada 2012-2013, cuando se llevaron a cabo ensayos de las distintas disciplinas olímpicas, son un tercio de los que había aquel entonces.

Voluntarios sonrientes que han cambiado la imagen de Rusia en el exterior

Hasta ahora he hablado de los aspectos negativos de estos juegos olímpicos que me han llamado la atención, pero no debo dejar de lado puntos positivos, como los maravillosos voluntarios que trabajan en Sochi.

Hay una gran cantidad de voluntarios, tantos que se ha llegado a decir, con ironía, que superan en número a los espectadores; estos nunca pierden la sonrisa, ni muestran una actitud intimidatoria a la hora de revisar los documentos de identidad y los equipajes de los espectadores, y de cachearlos. Su cálida sonrisa ha hecho que cambie esa imagen de gente fría que se tiene en el extranjero de los rusos. Sin duda alguna, la sonrisa es un pilar de la paz.

Además, los autobuses llegan a la hora, su recorrido es fácil de entender y no son difíciles de usar. Esto es algo que nos facilita el trabajo a los enviados de los medios de comunicación, que controlamos todo al minuto. Aunque es imprescindible habilitar carriles especiales para los vehículos olímpicos, se puede decir que Sochi comparte con Tokio el concepto de “juegos compactos” del que esta última hizo gala al promocionar su candidatura a sede olímpica. Los atascos son un aspecto que influye negativamente a la hora de valorar unas olimpiadas, de ahí que se desee que los transportes circulen sin ningún tipo de problema durante su celebración.

(Artículo traducido al español del original en japonés publicado el 17 de febrero de 2014)

Imágenes: Yanai Yumiko

Etiquetas:
  • [27.02.2014]

Reportera independiente y escritora especializada en deportes. Nació en Hokkaidō en 1966. Tras graduarse por la Universidad de Hokkaidō, ingresó en la empresa editora del periódico Sports Nippon, donde cubrió áreas como el tenis, el olimpismo o el fútbol. Pasó a ser independiente en 2006. Cuenta entre sus obras con J-League 15 nen no monogatari – Kazu & Gon-tachi no jidai (15 años de J-League: la época de Kazu y Gon; Kōdansha, 2009) o Zakku-Japan no ryūgi (El estilo Zaccheroni en la selección de fútbol de Japón; Gakken Shinsho, 2011).

Artículos relacionados
Otras columnas

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Opinión
  • Detrás de la noticia