La industria musical en Japón: regreso de la tendencia a la baja

Ian Martin [Perfil]

[15.04.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

En febrero de 2013, la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI por sus siglas en inglés) publicó su informe anual Digital Music Report. Los datos de este informe enviaron un mensaje a todo el mundo de la música: a diferencia de la tendencia global de descenso gradual, el sector de la música japonés había presentado cifras de crecimiento en 2012. Y no solo eso, sino que ese crecimiento había sido protagonizado en gran medida por un formato que supuestamente tenía los días contados, el CD. ¿Qué alquimia secreta estaba mostrando al mundo la manera de avanzar? ¿Qué se podía aprender de ello?

Pues la respuesta a esta última pregunta es tanto “no mucho” como “muchísimo”, según la interpretación que se haga de las últimas cifras, publicadas el 18 de marzo de este año. Según estas cifras, el resto del mundo sigue mostrando una tendencia más o menos estable, pero la música japonesa experimentó una caída del 16,7%.

Así pues, ¿qué está pasando en Japón?

Regreso a un descenso uniforme

La Asociación de la Industria Fonográfica de Japón (RIAJ) confecciona paneles estadísticos donde se detallan las cifras de la producción de la industria musical y sus ventas online. Las últimas cifras muestran que aunque en 2013 se produjo una caída anual muy marcada, no se trata tanto de un descenso repentino y catastrófico sino más bien de una vuelta a una tendencia de reducción gradual que, al igual que en los mercados de otros países, parece estar tocando fondo. En esencia, la industria musical japonesa alcanzó su punto más alto en 1998 y desde entonces ha ido cayendo. Las ganancias de 2012 fueron una estela fugaz causada por la confluencia de dos factores.

AKB48 tuvo un gran éxito de ventas en 2012, pero es difícil que su modelo de negocio tenga una larga duración en el mercado de la música. (Fotografía cortesía de Jiji Press)

En primer lugar, el descenso posterior a 1998 en Japón ha ido de la mano de un aumento de las ventas de grupos que han triunfado en concursos televisivos, siendo el ejemplo más claro el grupo AKB48. El modelo de comercialización de los grupos de éxito televisivo es encontrar nichos de mercado no cubiertos por la industria musical convencional y obtener ganancias sin escrúpulos mediante ventas de artículos o productos relacionados con estos personajes. La maquinaria de AKB48 tiene la mercadotecnia más extravagante de todas, con la posibilidad de interactuar con sus componentes y votar en las “elecciones” del grupo, fomentando la compra del mismo CD varias veces. Dicho llanamente, aunque grupos como AKB48 y sus agrupaciones hermanas dominan las listas de sencillos y generan más pedidos que nadie, en realidad los CD no son ventas de música: son meros productos, y la mayoría de los discos nunca se escuchan.

En segundo lugar, en 2012 asistimos al retorno de viejas glorias como Mr. Children, Yamashita Tatsurō, y Matsutōya Yumi con nuevos discos tras una larga ausencia y recopilaciones de “grandes éxitos”, que acabaron dominando las listas de discos más vendidos al final del año. Aunque las empresas discográficas intentaron repetir ese truco en 2013, ya no disponían de material con el que trabajar.

Las ventas de los CD de estos grupos televisivos a sectores específicos de mercado y la avalancha de reediciones de viejas glorias sirvieron para enmascarar el auténtico desplome del mercado de la música digital en Japón. En 2009, las ventas digitales acumularon más de 90 mil millones de yenes, pero en 2013 ya habían caído a menos de la mitad de esa cifra. El principal motivo de ello parece ser la transición del sistema de descargas móviles Recochoku propiedad de las grandes discográficas, que prohibía la copia entre dispositivos de canciones adquiridas (lo que exigía comprar la misma canción varias veces si querías escucharla en tu casa y en tu teléfono), a formatos digitales más portátiles que podían reproducirse en smartphones, ordenadores personales y equipos musicales convencionales.

En esencia, la industria musical japonesa ha mejorado sus cifras de venta no mediante la expansión de su mercado, sino exprimiendo los bolsillos de los seguidores ya existentes. Ha sido enormemente eficaz en la comercialización de tres cosas: caras bonitas, comedia y nostalgia. Y al mismo tiempo ha olvidado cómo comercializar la propia música.

¿Sigue habiendo espacio para el optimismo?

¿Y qué supone esto para el futuro? Las tendencias de Google muestran un marcado descenso en las búsquedas de AKB48 en 2013, y por ello puede resultar imprudente albergar demasiadas esperanzas en que la burbuja de los grupos televisivos sostenga al sector durante mucho más tiempo. Sin embargo, artistas como Momoiro Clover Z, Babymetal, Perfume, y Kyary Pamyu Pamyu se han labrado un gran éxito trabajando con compositores y productores no convencionales, como Maeyamada Ken’ichi, Narasaki Nobuki y Nakata Yasutaka. Esto permite insinuar que pueden producirse ganancias prolongadas si se vuelve a proporcionar el espacio y el dinero para que músicos con talento puedan desarrollar sus ideas.

Grupos como Momoiro Clover Z están cosechando el éxito con propuestas no convencionales. (Fotografía cortesía de Jiji Press)

Japón puede también extraer una lectura positiva de su posición de rezagado. Todos los que van en cabeza han cometido errores en su carrera por adentrarse en territorios inexplorados, y la industria musical japonesa está bien situada para aprender de esos errores y reedificarse alrededor de un modelo de negocio que tome lo mejor de Occidente y descarte lo mínimo de Oriente. Pocos días después de que las deprimentes cifras de 2013 fueran noticia de portada, la confirmación de que Spotify estaría operativo en Japón en verano de 2014 hizo crecer las expectativas de un posible (y rápido) cambio dentro del sector durante el próximo año.

Ese cambio puede llegar a traducirse en un giro hacia artistas contemporáneos con el potencial de obtener un éxito sostenible, en un mayor acento en la revalorización del fondo de catálogo de las principales discográficas, o en alguna síntesis de ambos conceptos, pero si ello va a hacer avanzar al sector, es necesario que las gestiones de comercialización puedan dar una mayor respuesta a la naturaleza heterogénea de los compradores. La industria musical japonesa debe dejar de verter música a través del cada vez más estrecho embudo de un modelo de venta que se atrofia rápidamente.

(Escrito originamente en inglés el 26 de marzo de 2014. Fotografía del encabezado: AKB48. Cortesía de Jiji Press.)

  • [15.04.2014]

Columnista musical en The Japan Times y propietario del sello tokiota de música indie Call and Response Records. Desde 2004 ha organizado espectáculos de música en Tokio y otros lugares de Japón. En Twitter escribe desde la cuenta @ianfmartin

Artículos relacionados
Otras columnas

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Opinión
  • Detrás de la noticia