Tras la primera derrota Japón debe mantener la ofensiva

Yanai Yumiko [Perfil]

[17.06.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 |

El 14 de junio de 2014, a las 22:00 horas los aficionados japoneses acudieron en masa al Pernambuco Arena, en Recife, Brasil, en la otra cara del mundo si miramos desde Japón. Aunque se comenta que han viajado desde Japón alrededor de 7.000 aficionados, la impresión que tuve es que había muchos más. Se sentía la emoción entre tantas personas.

El himno nacional de Japón resuena como en casa

Uno de los momentos en los que más emoción se sintió fue cuando cantamos el himno nacional. Nos sentimos completamente como si estuviésemos en un estadio de Japón, fue agradable oír todas esas voces cantar al unísono el Kimigayo. Hasta entonces no había tenido la oportunidad de oír el Kimigayo de esta forma en un partido en el extranjero. Tenía la impresión absoluta de que estábamos en casa.

Esto demostró el apoyo de los japoneses a su selección y las esperanzas que tienen en ella. Se puede decir que las voces que cantaron el Kimigayo, que sonaron cálidas y solemnes, fueron el símbolo de ello.

Honda Keisuke marcó el primer gol en el partido contra Costa de Marfil. (Fotografía: Jiji Shinpo)

Han pasado 21 años desde que comenzase la J-League y 16 desde que Japón debutase en un mundial. En esta Copa Mundial de Fútbol, la quinta consecutiva para Japón, la selección ha comenzado enfrentándose a Costa de Marfil, uno de los mejores equipos de África. Al frente de la selección está el entrenador italiano Alberto Zaccheroni, que ha ido avanzando día a día desde que tomara las riendas hace cuatro años.  

Al terreno de juego saltaron en primer lugar el capitán Hasebe Makoto (FC Nürnberg), Honda Keisuke (AC Milan), Kagawa Shinji (Manchester United), Nagatomo Yūto (Inter Milan) y Okazaki Shinji (FSV Mainz 05), jugadores que han participado desde hace tiempo en el “Japón de Zaccheroni” y que se han ganado una buena reputación. Además, aunque Hasebe estaba lesionado, de alguna forma logró recuperarse a tiempo para el primer partido.

Por Costa de Marfil salieron al terreno de juego el que ha sido elegido el jugador más valioso de África durante tres años consecutivos, entre 2011 y 2013, Yaya Touré, y Gervinho, cuya progresión ha sido notable. El carismático delantero Drogba comenzó el partido en el banquillo.

Demostrar la calidad del fútbol japonés, la gran ambición

A este partido los jugadores japoneses llegaron con una gran ambición: establecer un “estilo de juego particular” que fuese una puerta al futuro del fútbol japonés. Okazaki, que demostró su valía con 15 goles en esta temporada de la Bundesliga, lo afirmó de esta manera antes del partido: “desde 2010 los jugadores japoneses están destacando en las ligas de distintos países, y han aparecido futbolistas que dan muy buenos resultados. Creo que en el exterior también se está empezando a reconocer la calidad de los jugadores japoneses”.  

En línea con estas palabras, Kagawa logró en la temporada 2011-2012 ganar la Bundesliga con el Borussia Dortmund, y actualmente está jugando para el Manchester United en la Premier League inglesa. Nagatomo Yūto, por otra parte, se ha convertido en el jugador más destacado del Inter Milan en la Serie A italiana, y Honda Keisuke es el número 10 del AC Milan. Además, Okazaki Shinji ha quedado el 7.º entre el ranking de goleadores de la Bundesliga esta temporada. Tal como señala Okazaki, se puede decir que de un tiempo a esta parte los jugadores japoneses están obteniendo una buena valoración individualmente.

¿Pero qué ocurre cuando se trata de la selección y no de jugadores individuales?

Okazaki confiesa que saben que no se les reconoce tanto “cuando juegan como país”. Kagawa, por su parte, respondió que “el fútbol japonés no se conoce en absoluto”. Hasebe y Uchida, así como Sakai Hiroki (Hannover 96), afirman que cuando hablan con sus compañeros de equipo sienten que “se subestima el fútbol japonés”.

Un estilo que logran los japoneses, ágiles y de baja estatura, manteniendo la disciplina

¿Por qué ocurre esto? La respuesta es que en un país con una historia futbolística tan corta, no existe un estilo de juego concreto al que podamos llamar “fútbol japonés”.

Aunque recién recuperado de una lesión, Hasebe Makoto salió al campo desde el principio con el brazalete de capitán. (Fotografía: Jiji Press)

En Inglaterra se otorga importancia a la capacidad física, y en el estilo de juego predomina el contacto corporal. En Alemania el trabajo duro y no rendirse hasta el final forman parte del peculiar estilo del “alma germánica”. Por otra parte, aunque en los últimos años está arrinconado, existe el llamado “fútbol Champán” propio de Francia, un estilo futbolístico de primera categoría y con muchos pases. En España el estilo de juego se caracteriza por el movimiento del balón con pases cortos. El estilo de Italia se basa en una defensa firme conocida como catenaccio. En Brasil el fútbol transmite alegría y predomina la habilidad individual. En Argentina es una mezcla de habilidades individuales y juego tosco…

Es deseable que haya también un “estilo japonés” en nuestro fútbol nacional. Así lo apuntó también Hasebe, que habló por el equipo: “durante estos cuatro años hemos venido persiguiendo un estilo japonés de jugar al fútbol mientras pensábamos en ganar en todo el mundo peleando a la manera japonesa. En este mundial nos gustaría establecer lo que será el fútbol japonés del futuro”.

Ágiles y de baja estatura. Todos trabajan duro, manteniendo una disciplina, y doblegando al contrario con el movimiento continuo de los jugadores. El fútbol del “Japón de Zaccheroni”, construido durante los últimos cuatro años, se pone a prueba en el escenario más difícil para alcanzar la victoria y convertirse en un estilo reconocido en todo el mundo.

Este es precisamente el objetivo de los futbolistas japoneses en esta ocasión.

A pesar de la derrota es necesario mantener el juego ofensivo 

Efectivamente, el “Japón de Zaccheroni” sufrió una derrota en su primer partido por 1-2 ante Costa de Marfil, que le dió la vuelta al marcador.

En el minuto 16 de la primera parte Japón tuvo su momento de gloria cuando en una jugada maestra Honda recibió un pase cruzado de Nagatomo para rematarlo de manera brillante y adelantarse en el marcador. Pero el equipo nipón solo brilló en ese instante. 

Los jugadores japoneses desolados tras el gol que dio la vuelta al marcador. (Fotografía: Jiji Press)

En la mayor parte del encuentro Japón estuvo en desventaja, y en el minuto 15 de la segunda parte Drogba saltó al terreno de juego en el momento más crítico, haciendo que Japón se concentrase demasiado en él y relajara el marcaje de otros jugadores.

Este error provocó que en apenas dos minutos Japón recibiera dos goles en contra. Yaya Touré y Gervinho demostraron aquí su calidad. Fue una derrota absoluta en la táctica y en el uno contra uno.

Este resultado ante Costa de Marfil ha sido un mal comienzo, por lo que ahora está a debate la táctica de cara al partido contra Grecia. Hay quienes opinan que el juego ofensivo ya no sirve, y que hay que ver la realidad y volver a un sistema de juego defensivo. Zaccheroni también parece albergar algunas dudas.

Sin embargo, si esta Copa Mundial de Fútbol es “un evento en el que alcanzar el futuro del fútbol japonés”, es mejor no abandonar el camino que se ha seguido hasta ahora. Tal vez habría sido posible cambiar el estilo antes de entrar en este torneo, pero ahora no es el momento para eso. Si el cambio de estilo no resulta positivo, será un caos total. Incluso si se obtiene una victoria con otro estilo, nada cambiaría respecto a cuatro años atrás.

Este torneo es para mostrar la dirección que sigue esta nueva generación con valor y esperanza. Por eso es necesario mantener el estilo de juego ofensivo con el que se ha llegado hasta aquí, aunque sí son necesarias algunas rectificaciones.

Una multitud de aficionados japoneses se desplazaron ese día hasta el estadio de Recife precisamente porque sienten esa misma esperanza y ven ese mismo futuro. Atrincherarse en la defensa sería igual que tirar la toalla. Manteniendo el estilo ofensivo hasta el final es como se construye el futuro.

(Traducido al español del original en japonés publicado el 16 de junio de 2014)

Fotografía del encabezado: Alberto Zaccheroni compungido tras la victoria de Costa de Marfil. (Jiji Press)

  • [17.06.2014]

Reportera independiente y escritora especializada en deportes. Nació en Hokkaidō en 1966. Tras graduarse por la Universidad de Hokkaidō, ingresó en la empresa editora del periódico Sports Nippon, donde cubrió áreas como el tenis, el olimpismo o el fútbol. Pasó a ser independiente en 2006. Cuenta entre sus obras con J-League 15 nen no monogatari – Kazu & Gon-tachi no jidai (15 años de J-League: la época de Kazu y Gon; Kōdansha, 2009) o Zakku-Japan no ryūgi (El estilo Zaccheroni en la selección de fútbol de Japón; Gakken Shinsho, 2011).

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