México y Japón, paraísos de la lucha libre

Isami Romero [Perfil]

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El mexicano más famoso en Japón: Mil Máscaras

Vivo en Japón desde hace casi trece años. Durante este tiempo, uno de mis “dolores de cabeza” ha sido mi apellido. Romero no es una palabra difícil de pronunciar pero por alguna razón se suelen equivocar. Si me apellidara, por ejemplo, Martínez, Cabrera o Fernández, los apellidos hispanos más famosos en Japón, la historia sería diferente. No obstante, me ha tocado que en algunas ocasiones asocien mi apellido con George Romero (1940), director estadounidense famoso por sus películas de zombis. Cuando eso sucede, les digo con ironía: “No he visto La noche de los muertos vivientes (1968)”. Otros me han preguntado si mi apelativo tiene algo que ver con la “Romero Special”: una llave de lucha libre, conocida en México como la Tapatía. Ésta fue creada por el luchador mexicano Rito Romero (1927-2001), quien fue uno de los entrenadores de Aarón Rodríguez Arellano, conocido comúnmente como Mil Máscaras (1942). Sin duda alguna, el mexicano más famoso en Japón, incluso más que Javier Aguirre (1958), actual entrenador de la selección de fútbol de este país.

Owashi Toru con un sombrero de charro, en el Evento Lucha Fiesta, Zepp Tokio. (Fotografía: Rodrigo Reyes Marin)

En lo personal, no me gustan los deportes de contacto, incluida la lucha libre, pero sí me interesa mucho cómo ha impactado ésta en la cultura popular mexicana. La lucha libre es un deporte popular en el mundo, pero México es uno de los países donde se ha vuelto un espectáculo económicamente redituable.

El Santo, un super héroe

Desde antaño, este país latinoamericano ha sido una de las tres mecas de la lucha libre profesional (las otras dos son Japón y Estados Unidos). Algunas fuentes señalan que la lucha libre entró a México durante la Intervención francesa (1861-1867), pero esta información no está sustentada en fuentes primarias. Lo que sí podemos decir con certeza es que fue un deporte importado de Estados Unidos.

Para los albores del siglo XX, con el establecimiento de las primeras arenas de boxeo, la lucha libre logró un espacio para crecer como un espectáculo deportivo y en la década de 1950, con la construcción de las Arenas Coliseo y México, la lucha obtuvo las condiciones para poderse desarrollar de manera independiente y convertirse en uno de los deportes más populares.

Este éxito fue posible gracias también a la inmensa popularidad que tuvieron El Santo (1917-1984), Black Shadow (1921-2007), Blue Demon (1922-2000) y el Huracán Ramírez (1926-2006). Muchos de ellos se transformaron en personajes de historietas y protagonistas de películas de acción. En particular, El Santo se convirtió en el súper héroe de una nación cuyo cuerpo policíaco era sinónimo de corrupción y estupidez. Su popularidad fue tan grande que muchos no podía diferenciar al luchador de la vida real y al de la ficción.

Dos japoneses que han luchado en México

Las característica principales de la lucha libre mexicana es el uso de llaves espectaculares, múltiples acrobacias, la separación de los luchadores en los técnicos (buenos) y rudos (malos) y el uso de máscaras. Muchos luchadores portan sus capuchas todo el tiempo y suelen asistir a diversos eventos de esa manera, incluida la fiesta anual auspiciada por el presidente de la república a todos los deportistas mexicanos destacados.

Actualmente, existen dos asociaciones de promoción de la lucha libre cada uno con sus propios luchadores. Una es el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), la asociación de lucha libre más vieja del mundo (establecida en 1933) y otra es la Asistencia Asesoría y Administración (fundada en 1992). En ambas compiten no sólo luchadores mexicanos sino de otras nacionalidades. Algunos japoneses destacados han sido el Gran Hamada (1950) y el Último Dragón (1966).

Último Dragón patea el pecho del Dragón Negro con una patada japonesa en el Evento Lucha Fiesta, Korakuen Hall. (Fotografía: Rodrigo Reyes Marin)

Una mayoría de mexicanos entre los extranjeros que luchan en Japón

En el caso de Japón, la verdad desconozco mucho de su historia. Todo indica que entró a Japón vía Estados Unidos en la década de 1920 y se convirtió en un deporte popular durante la ocupación de las Fuerzas Aliadas (1945-1952). Para la década de 1950, gracias a la fundación de la Asociación de Lucha Libre Japonesa y su estrella Rikidōzan (1924-1963), un luchador “japonés” cuyo lugar de nacimiento había sido la actual Corea del Norte, este deporte de los cuadriláteros logró posicionarse como uno de los más populares del Japón de la Posguerra, codeándose en algún momento con el sumo y el béisbol. Esta popularidad trascendió fronteras y miles de luchadores provenientes de Estados Unidos, América Latina y otras latitudes vinieron en busca de fama y fortuna.

En el caso de los luchadores latinoamericanos que han venido a pelear a Japón, la presencia mexicana es abismal. Aunque no pueda corroborarlo al cien porciento, todo indica que el primer luchador mexicano que apareció en un cuadrilátero japonés fue Sergio Romero, un luchador enmascarado, cuya llave maestra era la Tapatía(*1). Después de Romero vinieron muchos mexicanos a luchar a Japón, la gran mayoría jamás regresaron. El más exitoso ha sido Mil Máscaras, pero también destacan su hermano Dos Caras (1951), Canek (1952) y el Perro Aguayo (1946). Otros que se aventuraron fueron el Huracán Ramírez, Ray Mendoza (1929-2003), Villano Tercero (1952), Villano Cuarto (1965), Villano Quinto (1962), Ángel Blanco (1936-1986), Ultraman (1950), El Psicodélico (1950), El Solitario (1945-1986), Tinieblas (1939), Jerry Estrada (1958), Cien Caras (1949), Solar (1955), Doctor Wagner (1936-2004), Pirata Morgan (1962), Fishman (1951), Brazo de Oro (1959) y Brazo de Plata (1963).

La lucha libre japonesa arraiga como cultura popular

Sin embargo, a pesar de ser una de las tres mecas de la lucha libre mundial, en los años recientes su popularidad ha descendido dramáticamente en Japón. El desinterés de las televisoras japonesas por trasmitir este deporte es una explicación, pero también se debe al relativo éxito del fútbol como “nuevo deporte” y la existencia de otro tipo de deportes de contacto que han desplazado a la lucha libre de su lugar privilegiado. Además, no podemos negar que las grandes figuras han fallecido o bien han envejecido demasiado. A esto hay que añadir que no hay estrellas como Rikidōzan o Giant Baba (1938-1999), que puedan acaparar el cariño de millones de japoneses. Asimismo, algunos luchadores han optado otros escenarios, en particular la política como son los casos de Antonio Inoki (1943) y Hiroshi Hase (1961).

A pesar de este declive, la lucha libre sigue presente en la cultura popular japonesa. En la televisión, aparecen cómicos imitado a Antonio Inoki, Riki Chōshū (1951) o Keiji Mutō (1962). Por otro lado, algunas estrellas de la televisión, por distintas razones, han buscado fortuna en la lucha libre y sus “hazañas” son trasmitidas. Destaca también mucho la presencia de personajes que emulan a los luchadores enmascarados mexicanos. Me ha tocado ver en la televisión que los propios japoneses usen la palabra castellana “máscara” y también he encontrado infinidad de productos de luchadores enmascarados en las tiendas, desde cuadernos, lápices, bolsas, monederos, entro otros.

Los luchadores enmascarados: el éxito de Tiger Mask

El mundo del manga también ha retomado a la lucha libre como una temática importante, destacando sin duda Tiger Mask, caricatura publicada en la revista semanal Shūkan Shōnen Magazine. Esta historia, logró una gran éxito en las postrimerías de la década de 1960 y en los albores del decenio de 1970. El protagonista, Naoto Date, se crió en un orfanato y por gajes del destino, es obligado a pelear en los cuadriláteros, portando una máscara de tigre. Lo más interesante, no fueron las llaves, golpes y patadas, sino la postura del protagonista. Cada vez que ganaba, Naoto Date destinaba todo ese dinero al orfanato donde vivió la mayor parte de su vida.

¿Por qué tuvo tanto éxito este personaje? En las décadas de 1960 y 1970, Japón no era todavía el monstruo económico que es ahora. Un luchador que peleaba a favor de los niños pobres, tuvo una gran aceptación, posicionándose como uno de los héroes favoritos de miles de japoneses. Tanto que aún ahora hay personas quienes donan dinero y cosas a los orfanatorios utilizando el seudónimo de Naoto Date.

El “Tiger Mask” mexicano: Fray Tormenta

Por cierto, en México existe un luchador de carne y hueso muy similar a Naoto Date. Me refiero a Fray Tormenta, un sacerdote enmascarado quien luchó en los cuadriláteros para mantener a los niños de su orfanato. La inspiración de Sergio Gutiérrez Benítez (1945), el verdadero nombre de Fray Tormenta, no fue Tiger Mask, sino una película mexicana: El Señor Tormenta (1962) estelarizada por Julio Aldama (1931-1989) y Eric Del Castillo (1930), en donde participaron luchadores de verdad como Rito Romero, Black Shadow y Ray Mendonza. Este luchador ficticio era también un sacerdote que luchaba para salvar a los niños de su orfanato.

Fray Tormenta debutó en 1974 y pese a la negativa de los grupos católicos siguió haciéndolo siguió luchando hasta retirarse en 2011. Llama la atención cómo en una misma época, pero en dos países tan distantes y diferentes existieron dos historias similares la de Fray Tormenta y la de Naoto Date. Como datos adicionales, en la segunda mitad de la década de 1990, Shūkan Shōnen Magazine hizo una versión manga de su vida y en años recientes Jack Black (1969) protagonizó el filme Nacho Libre (2006), el cual claramente está inspirado en la vida del sacerdote luchador, aunque en lo personal me parece mala como película.

El Hijo de Fishman aplica una Cruceta a las piernas de Hurricane Kid. Fukumen Mania 20, Shijuku Face. (Fotografía: Rodrigo Reyes Marin)

Fray Tormenta se retiró, pero uno de los niños de su orfanato decidió seguir con su legado transformándose en Fray Tormenta Jr. En la lucha libre mexicana, es común que los hijos de los luchadores sigan los mismos pasos que sus padres y hereden las máscaras de sus padres, como ha sido el caso de el Hijo de El Santo, pero también sus discípulos en algunas ocasiones reciben el honor de ser lo herederos de sus maestros, como ha sido el caso de el Fray Tormenta Jr. Desgraciadamente, el joven luchador no ha tenido una carrera brillante pero sigue manteniendo los objetivos del padre Sergio. Cabe señalar que en años recientes, Fray Tormenta apareció en la tira cómica Místico, el príncipe de oro y plata, como mentor del protagonista.

Lo que le falta a la lucha libre japonesa

En los últimos diez años, Místico (1982) fue toda una revelación, algunos lo equiparaban con El Santo y fue muy querido por emprender actos de beneficencia, pero en 2011 emigró a la WWE (World Wrestling Entertaiment). La CMLL y Fray Tormenta promovieron la continuidad del personaje y actualmente existe un luchador llamado Místico II.

A lo mejor esto es lo que le falta la lucha libre japonesa, un tipo como Fray Tormenta. No sé qué futuro le depara a la lucha libre del país donde vivo desde varios años. Si su popularidad decrece, probablemente su presencia desaparecerá, aunque nunca va a desaparecer como un ícono importante de la cultura popular. Y quién sabe, a lo mejor en unos años veremos a un nuevo Naoto Date peleando por los desamparados en alguna parte de Japón.

 

Fuentes

Grobet, Lourdes. Espectacular de lucha libre (México: Trilce, 2005).

Criollo, Raúl, José Xavier Návar y Rafel Aviña. ¡Quiero ver sangre! Historia ilustrada del cine de luchadores (México: UNAM, 2011).

Levi, Heather. The World of Lucha Libre: Secrets, Revelations, and Mexican National Identity (Durham: Duke University Press, 2008).

Showa Proresu http://www.showapuroresu.com

(*1) ^ Información tomada del sitio Showa Proresu

 

Fotografía del encabezado:  Místico obtiene el título IWGP Heavy Weight tras vencer a Tiger Mask IV. (Fotografía: Rodrigo Reyes Marin) 

  • [06.11.2014]

Profesor Asistente del Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de Agroveterinaria de Obihiro (Hokkaido) desde 2012. Su especialidad es la Política Comparada, la Historia Diplomática y la enseñanza del idioma español. Nació en la Ciudad de México en 1975. Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) (1999) de México. Maestro en Estudios Sociales e Internacionales por la Universidad de Tokio (2004). Candidato a doctor por la misma institución (2007). Ha laborado como Asistente de Investigación del Departamento de Estudios de Área de la Universidad de Tokio y como profesor asistente de la Escuela Internacional de Estudios Liberales de la Universidad de Waseda. También se ha dedicado a la traducciones de obras literarias japonesas. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra el artículo “Imperialism, Modernism, and Literature: Why detective fiction did not become popular in Early 20th Century Mexico” (Keio Communication Review , 2015); la traducción del bestiario de Sekien Toriyama, Guía ilustrada de monstruos y fantasmas de Japón (Editorial Quaterni, 2014) y la traducción conjunta del libro Un gran descubrimiento. Doce cuentos japoneses (Editorial Quaterni, 2015), donde están compilados cuentos de Ryunosuke Akutagawa, Osamu Dazai, Soseki Natsume, Ogai Mori, Kan Kikuchi, Atsushi Nakajima, Kanoko Okamoto y Sanjugo Naoki.

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