El 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial se acerca

Saaler Sven [Perfil]

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En 1995 el primer ministro Murayama Tomiichi pronunció la que para muchos es la declaración definitiva sobre el pasado bélico del país por parte de Japón. (© Jiji Press)

¿Qué es lo que le espera a Japón durante el 2015? Uno de los eventos más importantes este año será el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, una ocasión simbólica en la que se esperan grandes discursos por parte del Gobierno y la Dieta. En 1995, durante el 50 aniversario del fin de la Guerra, el primer ministro Murayama Tomiichi hizo una declaración en la que se disculpaba por el pasado de agresión del país, aludiendo a las guerras de Japón como “una política nacional equivocada”. Esta declaración fue ampliamente reconocida en todo el mundo, y ha sido apoyada por prácticamente todos los Gobiernos de Japón desde entonces.

Poco después de llegar al poder a finales de 2012, el primer ministro Abe Shinzō anunció su intención de sustituir la declaración de Murayama con un nuevo discurso que sería realizado durante el 70 aniversario del final de la Guerra(*1). Desde entonces ha ofrecido algunas pistas sobre cuál podría ser el contenido de esta declaración, aclarando que no hay una definición de agresión aceptada de forma general (al menos ninguna que él podría aceptar), y que duda de si Japón hizo una guerra de agresión o no(*2). También ha insistido en numerosas ocasiones en sus dudas sobre la implicación directa de las autoridades japonesas en el recrutamiento de las llamadas “mujeres de solaz” para su uso por parte del ejército japonés durante la Guerra. Todo esto ha hecho que tenga la reputación de un revisionista de la historia, influyendo negativamente en la imagen de Japón en el mundo y dañando la posición del país como un miembro de confianza de la comunidad internacional. 

Consenso europeo en torno a la Guerra

Este año, en la primavera y el verano respectivamente, los aniversarios del fin de la Guerra en Europa y Asia Oriental atraerán la atención de los medios de comunicación de todo el mundo. No obstante, pocos representantes de los medios y políticos en Europa parecen haber pensado hasta ahora en el aniversario que está por llegar en mayo. ¿Por qué razón hay tan poco interés general? Aunque hay programadas algunas ceremonias conmemorativas, en Europa no existen grandes controversias sobre la Guerra. No hay apenas intentos por alterar las interpretaciones aceptadas sobre el conflicto, o incluso las ideas unilaterales sobre los juicios de Nuremberg, en los que los oficiales alemanes fueron juzgados como criminales de guerra.

A pesar de que hay personas que recelan de la legitimidad de los bombardeos aéreos sobre las ciudades alemanas y de la expulsion de los alemanes del Este de Europa durante la posguerra, no hay un debate sobre si las Potencias del Eje —Japón, Alemania e Italia— fueron culpables de librar una guerra de agresión. Este asunto en particular es uno de los que parecen estar universalmente considerados como evidentes, dado que estas tres potencias atacaron otros países sin una provocación militar previa, en algunos casos incluso sin una declaración de guerra. La mayoría de estos ataques sin provocación previa fueron conducidos por Alemania (en Polonia, Dinamarca, Noruega y la Unión Soviética—todos sin  una declaración de guerra), aunque Italia (Etiopía, Albania) y Japón (China, Malasia Británica, Estados Unidos, y las Indias Orientales Neerlandesas) también contribuyeron a la escalada de las hostilidades a nivel mundial.  Ninguna de las Potencias del Eje fue atacada unilateralmente por otro país. 

En Europa la lección más importante que se aprendió de la Guerra es que en el futuro este tipo de conflictos tienen que ser evitados a toda costa. Por ello los Gobiernos europeos confirman de manera rutinaria las declaraciones de sus predecesores sobre la Guerra, incluso aunque algunos políticos no estén del todo de acuerdo con la interpretación de la historia que presentan. Poner por encima de las opiniones personales el bien general cuando se trata de este tipo de cuestiones es algo considerado por la mayoría como un pequeño precio a pagar a cambio de la paz y la estabilidad en Europa.  

El asunto familiar del primer ministro

En Asia Oriental la situación es diferente. La complicidad del abuelo del primer ministro Abe, Kishi Nobusuke (1896-1987) en las políticas del Gobierno de Tōjō Hideki (1884-1948) durante la Guerra, en el que desempeñó el cargo de viceministro de municiones desde 1941 hasta el final de la Guerra, hace que Abe vea la historia desde una perspectiva distinta— de forma personal, incapaz de separar los asuntos familiares de sus deberes en el Ejecutivo. Abe Shinzō es también culpable en ocasiones de no seguir los consejos que él mismo da. Aunque aseguró en el pasado que “juzgar la historia debe ser una cuestión para los historiadores”, frecuentemente rechaza el consenso histórico e intenta “corregir las cosas”, a menudo motivado por el consejo de personas que no tienen ninguna autoridad académica. 

Abe Shinzō a los dos años de edad (izquierda) juega con su abuelo (entonces primer ministro) Kishi Nobusuke y su hermano mayor Hironobu en 1956. (© Mainichi Shimbun/Aflo)

Debido a este trasfondo familiar, Abe ha estado en el centro de lo que algunos han considerado un movimiento por el revisionismo histórico, empezando por su participación en el Comité interno del Partido Liberal Democrático para la Investigación de la Historia (Rekishi Kentō Iinkai, 1993–1995). Por el bien de la paz y la estabilidad en Asia Oriental, se espera que en 2015 el primer ministro ponga su estrecha agenda personal por debajo del bien común de Japón y que no dañe aún más la imagen del país en el mundo con provocativas declaraciones sobre el papel de Japón en la Guerra. Si la “armonía” (和, wa) es realmente la fuerza del pueblo japonés, entonces la “reconciliación” (和解, wakai) con sus antiguos enemigos no debe ser tan difícil de conseguir 70 años después del final de la Segunda Guerra Mundial.

(*1) ^ Ver, por ejemplo, la entrevista con el primer ministro Abe en el Sankei Shimbun el 30 de diciembre de 2012.

(*2) ^ Ver la colección de “Analectas” en su página web. (En japonés)

(Traducido al español del original en inglés escrito el 5 de enero de 2015. Fotografía del encabezado: el Emperador y la Emperatriz ofrecen sus respetos en una ceremonia memorial de la guerra celebrada en Tokio, el 15 de agosto de 2014.  © Jiji Press.)

  • [16.01.2015]

Profesor asociado de Historia Japonesa Moderna en la Universidad Sofía de Tokio y representante de la Fundación Friedrich Ebert en Japón. Nació en Alemania en 1968. Estudió historia y ciencias políticas en la Universidad de Mainz, en la Universidad de Colonia y en la Universidad de Bonn. Después de cuatro años de estudio en la Universidad de Kanazawa, Japón, se doctoró en Estudios de Japón en la facultad de Literatura de la Universidad de Bonn en 1999. Desempeñó el cargo de jefe del Departamento de Humanidades del Instituto Germano de Estudios del Japón. Posteriormente también ha sido profesor asociado en la Escuela de Postgrado de Artes y Ciencias de la Universidad de Tokio. Junto con otras publicaciones de su autoría, es coautor de Meiji shoki no nihon doitsu gaikōkan Karl von Eisendecher kōshi no shashin chō yori (El Japón de los inicios de la era Meiji –Del álbum de fotos del diplomático Karl von Eisendecher–);OAG Asociación Alemana para el Estudio de la Cultura Oriental y Iudicium, 2007, edición bilingüe en japonés y alemán; y de Pan-Asianism: A Documentary History (Pan-asianismo: Una historia documentada); Rowman & Littlefield, 2011, 2 volúmenes.

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