La imagen errónea sobre Japón que se tiene en China
Cerezos en flor, aguas termales y pornografía

Nakajima Kei [Perfil]

[11.06.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية | Русский |

¿La imagen precede o antecede?

Desde la primavera de 2015, estación que coincide con el Año Nuevo Lunar, no hay día en el que los medios de comunicación de Japón no informen sobre los chinos y sus compras masivas cuando visitan el país. En China, el calendario nacional tiene tres días festivos consecutivos que coinciden con las vacaciones de la Semana de Oro en Japón –entre finales de abril y principios de mayo­–; lo mismo ocurre en junio, por lo que se espera que un número considerable de turistas chinos visiten el archipiélago nipón a partir de estos dos meses.

El motivo de que estos viajeros se interesen tanto por Japón tiene su explicación en la holgura con la que viven las familias chinas en la actualidad gracias al desarrollo económico de su país, así como en el hecho de que en China no se pueden comprar productos de alta calidad a precios tan asequibles como en el mercado nipón; entre otros factores que podrían citarse se incluyen la relajación de la expedición de visados por parte del Gobierno japonés y el aumento del interés por Japón derivado de la popularidad de las redes sociales. A este respecto, se puede encontrar más información en mi libro Naze chūgokujin ha Nihon no toilet no toriko ni naru no ka? (¿Por qué los retretes japoneses fascinan tanto a los chinos?), publicado por la editorial Chūkō Shinsho La Clef.

Sin embargo, por mucha atención que despierten las compras masivas que los turistas chinos realizan en Japón, apenas se habla de la imagen que tienen antes de visitar el país, ni de qué suposiciones rondan por su cabeza cuando pisan suelo nipón.

Al investigar a este respecto en diferentes lugares de China, uno se topa con diversas discrepancias, y estas precisamente pueden convertirse en una clave para las relaciones de Japón con esta nación, que se encuentra tan cerca y tan lejos a la vez.

En primer lugar, los cerezos en flor

“Sin duda alguna, lo más característico de Japón son los cerezos en flor. Los japoneses se sientan bajo estos árboles y comen bentō [comida para llevar, casera o comprada]. Es muy bonito. Este año no he llegado a tiempo para la época del hanami [contemplar los cerezos en flor], así que el año que viene quiero ver los cerezos japoneses en flor.”

Estas son las palabras de una ama de casa de 60 años que reside en Shanghái. Recientemente, ha viajado por primera vez a Japón como parte de un grupo, pero los cerezos ya habían perdido sus flores. Aunque cuenta que quiere hacer hanami el próximo año, parece que tiene la idea equivocada de que los cerezos florecen en todo Japón al mismo tiempo. El archipiélago nipón equivale a una veinticincoava parte de la inmensa extensión de China. En un país tan pequeño como Japón existe lo que se conoce como frente de floración de los cerezos y, aunque las fechas del comienzo de este fenómeno difieren en función del lugar, todo apunta a que para personas como ella, que reside en un país gigante, esta noción es completamente inexistente.

Por norma general, lo más representativo de Japón para los chinos son los cerezos en flor, las aguas termales, los fideos chinos preparados al estilo japonés –el ramen–, el monte Fuji, el tren bala o Shinkansen y los dibujos animados, entre otros elementos. Además, los medios de comunicación de China ofrecen una gran cantidad de información sobre el país vecino. En comparación con otras naciones, en China la gente menciona muchas cosas que permiten formarse fácilmente una imagen de Japón, pero la comprensión sobre los detalles difiere bastante. Como japonesa, albergo a veces sentimientos encontrados al respecto.

“Todos los japoneses se bañan al aire libre bajo la nieve”

Un ejemplo de esto son las aguas termales. Debido a la cobertura de la televisión y otros medios de comunicación, los chinos sienten fascinación por la imagen que se les muestra de los japoneses que, ataviados con un yukata y unas geta –un kimono ligero y unas sandalias de madera–, callejean por zonas donde abundan los balnearios. Sin embargo, muy pocos se han bañado en termas. En China, particularmente en el norte, el clima es seco, así que no se suda tanto como en Japón, de ahí que apenas existe la costumbre de bañarse. Consecuentemente, la imagen que los chinos tienen de las caldas se limita a lo que han visto en vídeos y fotografías: la estampa de alguien que toma un baño al aire libre bajo la nieve de Hokkaidō –una isla del norte de Japón– con una toalla en la cabeza.

En el largometraje chino Fēichéngwùrǎo (título japonés: Neratta koi no otoshikata, que en español podría traducirse como “Cómo conseguir un amor anhelado”), que cosechó un gran éxito en 2008, la historia se desarrolla en Hokkaidō; gracias a esto, la isla japonesa pasó a tener mayor fama entre el público chino. Para los japoneses, bañarse en unas caldas contemplando la nieve no es algo tan generalizado; sin embargo, en China son muchas las personas que quieren probar ‘el lote de aguas termales y nieve’. Cuando les explico, como japonesa que soy, que en mi país no hay tanta gente que se bañe bajo la nieve, muchos muestran un atisbo de decepción en la cara. Una vez más, nos encontramos ante una sutil diferencia entre la realidad y la imagen que tiene la gente. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con el ramen, cuyo origen se encuentra en China –allí se llama lāmiàn−: el caldo y los ingredientes que se utilizan no son iguales; a simple vista se parecen, pero en realidad son muy diferentes. Todavía son pocos los chinos que conocen de forma concreta el sabor de los fideos chinos al estilo japonés.

Puede decirse que los ejemplos explicados hasta ahora representan lo que sería Japón para el ciudadano chino de a pie; a excepción de aquellos muy conocedores de lo nipón, quizás esta sea la imagen que se tiene por lo general en China. La realidad en torno a Japón llega en cierto grado hasta el país vecino, pero no de una forma completamente correcta.

“En Japón abundan los lugares donde se puede comprar pornografía”

No obstante, existe otro aspecto de Japón sobre el que la imagen que tienen los chinos difieren aún más: la pornografía. Si la imagen de Japón de cara a la galería son los cerezos en flor y las aguas termales, entre bambalinas se menciona el cine X. En China se está extendiendo la idea de que Japón es el país del entretenimiento para adultos por excelencia. Los japoneses no albergan esta noción, pero cuando traban amistad con sus vecinos chinos, este tema acaba formando parte de la conversación.

Recuerdo que una vez, al preguntarle sobre su imagen de Japón a un ingeniero de 31 años que vivía en Wuhan, en la provincia de Hubei, este inmediatamente respondió “las películas porno”. El joven había pasado tres meses en Japón por motivos laborales, pero apenas hablaba japonés. Sin embargo, me dijo que antes de ir, pensaba que encontraría películas porno en cualquier lugar.

Esta opinión tiene su explicación en el uso que se hace de Internet en China, donde existen restricciones al cine para adultos; por ello, no se encuentran páginas públicas con este tipo de contenidos, pero es posible acceder a webs que lo ofrecen si se utiliza un programa especial. La información sobre Japón de la que dispone el público chino es, principalmente, la que ofrece el Gobierno del país; Internet se presenta como el único recurso para aquellos que deseen acceder a datos de primera mano. En los últimos años, la red china se encuentra desbordada de información, de buena y mala calidad, disponible para quien la quiera; al mismo tiempo, es posible encontrar sitios sobre las películas porno japonesas. Consecuentemente, está creciendo esa fantasía bastante alejada de la realidad que han creado los chinos en torno a Japón.

Una mujer en la treintena que trabaja en una oficina de Shanghái me contó que cuando decía que había estudiado en Japón, sus compañeros, tanto hombres como mujeres, la acribillaban a preguntas sobre el cine para adultos: “¿Todos los japoneses son unos pervertidos como los protagonistas de las películas porno? ¿En Japón se pueden comprar películas X fácilmente en cualquier parte? ¿Las actrices porno pueden salir en programas normales y corrientes de la televisión japonesa? El interrogatorio era interminable; los que preguntaban tenían mucha curiosidad.

De hecho, la actriz porno japonesa Aoi Sora escribe mensajes en chino en Weibo, el equivalente a Twitter en China, red social en la tiene unos 15 millones de seguidores, y goza de una gran popularidad entre los jóvenes del país. Además, entre los hombres de la mediana y la tercera edad, que no navegan tanto por Internet, son muchos los que no consiguen olvidar la escena de amor que vieron en una película protagonizada por Takakura Ken y Nakano Ryōko; también hay muchas personas, orientales al igual que los japoneses, que muestran un gran interés por la información de temática sexual que se divulgó en Japón (la influencia del confucianismo y del socialismo están presentes en China, de ahí que no sea un país tan abierto como Japón en cuanto al sexo).

Difusión de información errónea por el acceso ilegal a Internet

El acceso ilegal a Internet explica que se haya extendido en China una imagen equivocada sobre Japón; no obstante, la parte japonesa carece de oportunidades para comprender correctamente esa información y de ocasiones para enmendarla, de ahí que se difundan los errores.

El poder de influencia de Aoi Sora es mayor en China que en Japón. El interés de los chinos por la relación entre la sociedad japonesa y el cine para adultos está ampliándose un poco hacia otros campos. Los fans de este género se hacen preguntas tales como “¿Ser actriz porno se considera un trabajo?” y “¿qué opinión tienen las mujeres japonesas acerca de ella?” Al ser una profesión totalmente inexistente en China, quizás les resulte difícil imaginar cómo sería la situación en su país.

Los chinos que tienen tales ideas, especialmente los hombres, quieren ir al barrio tokiota de Kabukichō, una zona repleta de tiendas en las que se ofrecen contenidos para adultos. Aunque es posible que una vez allí piensen que realmente Japón es el país del cine X por excelencia, quizás se den cuenta, por muy poco que sea, de que este tipo de información no se encuentra en cualquier parte, ni es cierto que abunda. Parece que los chinos que viajen a Japón podrán corregir los datos de que disponían antes de su visita.

Como ya se ha mencionado al principio, la popularidad de las redes sociales ha resultado en que los chinos tengan más datos sobre Japón en comparación con años anteriores. Además, la precisión de los mismos está aumentando gradualmente. Sin embargo, es cierto que es difícil alejarse e ir más allá de una imagen plagada de estereotipos, y que la información tendenciosa transmitida por medios como las películas para adultos corre como la pólvora.

Por otro lado, se encuentra la información de la que disponen los chinos que residen en Japón; por mucho que el Gobierno de su país regule los contenidos a los que la gente puede acceder, el interés por lo nipón no conoce límites. Si a partir de ahora más chinos visitan y experimentan ‘el verdadero Japón’, quizás se difunda información correcta y las ideas de estas personas cambien. Espero que les transmitan los conocimientos adquiridos a sus compatriotas en China, y que haya una mejora en todo el país respecto a lo que se sabe sobre Japón. Considero que los japoneses también deben esforzarse por percatarse de las divergencias que existen en la imagen que los chinos tienen de ellos y de su país y por transmitir información correcta a sus vecinos.

(Traducción al español del original en japonés)

Imagen de la cabecera: Turistas chinos realizando compras en Japón en primavera (cortesía de Jiji Press)

  • [11.06.2015]

Periodista nacida en la prefectura de Yamanashi en 1967, con estudios en la Universidad de Pekín y en la Universidad  Sun Yat-sen, en Hong Kong. Tiene experiencia profesional en prensa y su especialidad es Asia Oriental. Entre sus obras, destacan Chūgokujin elite ha nihonjin wo kō miru (La imagen que las élites chinas tienen de los japoneses) y  Chūgokujin no gokai, nihonjin no gokai (Malentendidos de los chinos, malentendidos de los japoneses), ambas publicadas por la editorial Nihon Keizai Shinbun.

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