La revolución industrial en la era Meiji: la contribución del comerciante Thomas Glover

Harano Jōji [Perfil]

[21.05.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | Русский |

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –la Unesco– está estudiando la posibilidad de incluir en su Lista del Patrimonio Mundial 23 instalaciones de ocho prefecturas de Japón que simbolizan la modernización del país en la era Meiji, tras el final del shogunato de Tokugawa. Entre ellas, se incluyen dos enclaves de Nagasaki, las minas de carbón de Takashima y Hashima, esta última más conocida como Gunkanjima; la acerería de Yahata, en la prefectura de Fukuoka, y varios astilleros. Durante esta época, destacó la figura del comerciante escocés Thomas Glover (1838-1911), que fomentó la modernización industrial en los lugares mencionados.

De samuráis a tecnólogos gracias a Glover

Fotografía de Thomas Glover en su antigua residencia.

Desde el final del período Edo –y, consecuentemente, del shogunato de Tokugawa– hasta los primeros años de la era Meiji, el escocés contribuyó a la revolución industrial japonesa desde la ciudad de Nagasaki. De hecho, Glover participó en la fundación y construcción de algunas de las instalaciones que la Unesco está estudiando incluir ahora en su Lista del Patrimonio Mundial, como la antigua residencia del propio comerciante, el astillero de Kosuge y la mina de carbón de Takashima.

La modernización de la construcción de barcos, de la producción de acero y del sector del carbón en Japón se aceleró pronto gracias a las últimas tecnologías y a los expertos que Glover introdujo desde Occidente. En muchos casos, los esfuerzos del escocés y sus compañeros propiciaron que los samuráis del shogunato de Tokugawa abandonaran la espada y se convirtieran en tecnólogos; en apenas 50 años, el país pasó a ser una de las naciones del mundo más modernizadas en términos industriales.

La antigua residencia de Glover, el primer edificio de estilo occidental de Japón

Glover llegó a Nagasaki en 1859, año 6 de la era Ansei, a la edad de 21. En esta ciudad, el escocés visitó la oficina de la empresa Jardine, Matheson & Co., Ltd., fundada en 1832 por un médico de barco y un comerciante escoceses en la provincia china de Cantón; ahí comenzó a trabajar como asistente del representante de la firma. En 1861, cuando el apoderado abandonó Japón, Glover heredó el derecho de representación de este, y a la joven edad de 23 años fundó su propia compañía comercial, Glover Trading Co.

La casa en la que vivía Glover se construyó en 1863. En la actualidad, forma parte del Jardín Glover; es una Propiedad Cultural Importante y uno de los lugares más turísticos de Nagasaki. Aunque se trata de una construcción de estilo occidental retro que evoca los tiempos en los que la zona estaba habitada por extranjeros, para el escocés se trataba de un mirador desde el que observar el puerto de Nagasaki y su acerería. La vivienda, un bungaló de madera en ele, tiene un tejado con forma de abanico, una chimenea de ladrillo y grandes ventanas de estilo colonial, entre otros rasgos característicos. Además de ser la construcción de estilo occidental más antigua de todo Japón que se conserva a día de hoy, se la considera la primera del país en combinar la arquitectura local con la foránea.

A la izquierda, una maqueta de la antigua residencia de Glover. A la derecha, una vista exterior de la vivienda.

Ayudando a samuráis a llegar al Reino Unido a pesar de la prohibición nacional

Glover hablaba japonés con fluidez y medió en la importación de barcos extranjeros a petición del clan Satsuma. Además, realizó contrabando de embarcaciones, armamento y pólvora para grandes clanes del suroeste de Japón como los Satsuma (Kagoshima), los Chōshū (Yamaguchi) y los Tosa (Kōchi). Por este motivo, algunos lo consideraban un “mercader de la muerte”. Además, el escocés, de quien se dice ayudó a acabar con el shogunato de Tokugawa durante el período Edo, no solo era un contrabandista, sino que también colaboró en el envío al extranjero de samuráis de los clanes Satsuma y Chōshū, algo que violaba la prohibición nacional de la época; en 1863, Glover ayudó a que cinco jóvenes del clan Chōshū partieran en barco desde Yokohama con destino al Reino Unido. Entre ellos figuraban Itō Hirobumi, que ocuparía por primera vez en Japón el cargo de primer ministro; Inoue Kaoru, primer ministro japonés de Asuntos Exteriores; Yamao Yōzō, considerado como el padre de la ingeniería japonesa; Endō Kinsuke, que se convertiría en el director de la Casa de la Moneda, e Inoue Masaru, que sería ministro del Ferrocarril; en el Reino Unido se les apodó los Cinco de Chōshū. Dos años más tarde,  el comerciante ayudó también a 19 miembros del clan Satsuma, liderados por Godai Tomoatsu, a salir de Japón rumbo al Reino Unido. A su regreso, Godai fue una figura muy influyente en los círculos financieros en Osaka.

El primer ministro Itō Hirobumi, que asumió su cargo en 1885, era partidario de realizar más esfuerzos en la construcción de acererías bajo el lema nacional de “País rico, ejército fuerte”; en 1901, construyó la acerería de Yahata, en la actual ciudad de Kita-Kyūshū, con la ayuda de tecnologías alemanas. Esta acerería, que desempeñó un importante papel, es uno de los enclaves que la Unesco podría incluir en su Lista del Patrimonio Mundial.

El astillero de Kosuge, el Dique del Ábaco

El astillero de Kosuge, otro de los lugares que baraja la Unesco para su listado, también fue fruto de la cooperación entre Glover y Godai. En la última etapa del shogunato de Tokugawa, el shogun y los distintos clanes adquirieron barcos occidentales de las empresas extranjeras afincadas en Nagasaki, si bien una gran parte de las embarcaciones eran de segunda mano –se habían empleado en aguas chinas– y se averiaban continuamente; era imprescindible construir unas grandes instalaciones donde poder repararlas.

Glover importó del Reino Unido los materiales necesarios y creó un dique para alzar los barcos que necesitaran reparaciones utilizando cabrestantes impulsados por una turbina de vapor. El público, que vitoreó al ver cómo se levantaban los barcos, lo bautizó como el Dique del Ábaco, en alusión a su forma. En 1872, el emperador Meiji visitó Nagasaki y observó cómo funcionaba el primer cabrestante de Japón.

En la actualidad, se conserva todavía el aspecto de aquella época, ya que en la orilla opuesta se encuentra el astillero que Mitsubishi Heavy Industries tiene en Nagasaki. De hecho, el Gobierno adquirió Kosuge en 1869; en 1887, se lo enajenó a Mitsubishi. El astillero construido por Glover terminó siendo absorbido por el de Nagasaki.

Vistas del puerto y del astillero de Nagasaki desde la antigua residencia de Glover.

La mina de carbón de Takashima, la primera del país con un motor de vapor

Se cree que la primera vez que encontraron carbón en Takashima, en el puerto de Nagasaki, fue en 1695. El mineral de la zona era de buena calidad, pero el método que se empleaba para su extracción era sumamente primitivo. Además, cuando un pozo minero se inundaba, había que abandonarlo y buscar otro. Por este motivo, en 1868, Glover firmó un contrato para explotar la mina de Takashima, controlada por el clan Saga; era la primera vez que una empresa extranjera realizaba negocios en territorio nipón cooperando con los locales, y también la primera que se empleaba un motor de vapor en el pozo.

Sin embargo, la administración de la mina de Takashima no fue bien en todo momento, y en 1872 se llevó a cabo la que ha sido considerada como la primera huelga de trabajadores de Japón auténtica. Ante tales circunstancias, el Gobierno de Meiji adquirió la mina dos años más tarde, si bien la situación no mejoró. Glover hizo todo lo posible para mediar en la venta de la mina con Fukuzawa Yukichi, que posteriormente fundaría la Universidad Keiō. El resultado de estos esfuerzos fue que Yatarō Iwasaki, que por aquel entonces presidía Mitsubishi –fundada en 1873– adquirió los derechos de administración de Takashima como propietario de la firma comercial.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la mina siguió la corriente marcada por la restauración económica y se expandió rápidamente; en 1968, el número de personas relacionadas con su explotación ascendió hasta las 18.000. Sin embargo, con la posterior diversificación de las fuentes energéticas, los pozos dejaron de ser rentables; Takashima cerró en 1986.  

La primera grúa eléctrica de Japón y la cerveza Kirin

Otro de los enclaves que la Unesco podría añadir a su Lista del Patrimonio Mundial se sitúa también en la orilla opuesta al astillero de Nagasaki. Esta grúa cantilever de gran tamaño fue la primera de tipo eléctrico en instalarse en Japón, en 1909; tiene 61,7 metros de alto y es capaz de levantar hasta 150 toneladas. Ha pasado más de un siglo desde que comenzó a funcionar, pero a día de hoy sigue empleándose para cargar turbinas y grandes hélices en barcos.

Incluso después de desprenderse de la mina de Takashima, Glover continuó asistiendo en los negocios de Mitsubishi y realizando intercambios internacionales, en calidad de asesor de la firma.

No debemos olvidar otra de las labores que realizó el escocés, a pesar de que la Unesco no la haya tenido en cuenta en esta ocasión: la fundación de la empresa Nihonjōzō, antecesora del fabricante de cerveza Kirin. Suele decirse que la producción de cerveza comenzó en Japón justo después de la Restauración Meiji de la mano de un estadounidense que abrió su propia fábrica. En 1885, año en que dichas instalaciones salieron a la venta, Glover y su amigo Isono Hakaru, que presidía la firma de importación de comestibles Meiji-ya, establecieron la compañía Nihonjōzō; comenzaron a vender cerveza tres años más tarde, en 1888. Su producto se comercializaba bajo la denominación lager, y la botella tenía una etiqueta en la cual aparecía un animal legendario, un kirin, de ahí que años más tarde tanto la cerveza como la empresa cambiaran de nombre. En la antigua residencia de Glover se expone una estatua de este ser mitológico.

Grandes logros: introducir a los expertos occidentales y su tecnología en Japón

La modernización industrial de Japón probablemente no hubiera sido posible sin figuras como la de Thomas Glover, que se dedicó en cuerpo y alma a tender puentes entre este país y Occidente. Puede decirse que su inestimable contribución consistió en introducir activamente las últimas tecnologías occidentales y a los expertos que las conocían.

Que la Unesco esté considerando incluir en su Lista del Patrimonio Mundial estos enclaves símbolo de la revolución industrial de la era Meiji es también una forma de rendir tributo a los grandes logros de pioneros como Glover. De hecho, en 1908, el emperador Meiji le concedió la Orden del Sol Naciente en segundo grado. Itō Hirobumi e Inoue Kaoru, dos de los Cinco de Chōshū a quienes el escocés había ayudado a llegar al Reino Unido, lo recomendaron para el galardón.

Imagen de la cabecera: restos del astillero de Kosuge, en la ciudad de Nagasaki (cortesía de Jiji Press)

(Traducción al español del original en japonés)

  • [21.05.2015]

Director representante de Nippon Communications Foundation. Ha sido reportero especializado en Política, corresponsal en París, subdirector asistente en Jiji Press, comentarista televisivo en TBS y miembro del comité de consejeros del Instituto Japonés de Asuntos Exteriores. Recibió la Orden de la Estrella de la Solidaridad Italiana en 2008.

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