Teresa Teng: una cantante asiática querida en Japón

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Popularidad intacta

En 2015 se cumplió en vigésimo aniversario del deceso de Teresa Teng, una leyenda del pop asiático cuyas canciones le hicieron muy famosa en Japón. Teng contaba con tan solo 42 años cuando sufrió un fatal ataque de asma en 1995 en un centro turístico de Chiang Mai, en Tailandia. En Japón sus canciones siguen siendo tan populares como antaño en las listas de karaoke, y desde su fallecimiento se han vendido casi 3 millones de CDs y DVDs en el país. Es extraño que los japoneses profesen un cariño tan duradero a una cantante extranjera, y esto no se debe solamente a su magnífica voz o a su apariencia angelical.

Fotografía gentileza de Universal Music Japan.

La madre de Teng amaba la música. Desde su tierna infancia la estrella aprendió canciones tradicionales chinas, y es tal vez por ello que entendió la importancia de las letras. En China, la letra de las canciones (ci) solía considerarse una forma de expresión menor en comparación con la poesía (shi). Pero en la Dinastía Song (960-1279), obras ejemplares de reputados escritores ayudaron a convertirla en un género literario reconocido.

El álbum de Teng de 1983 Dandan youqing (Dulce y exquisito sentimiento) es un magnífico ejemplo de letras de la Dinastía Song incorporadas a melodías contemporáneas. Teng interpreta lamentos sobre la naturaleza de la vida y odas a la añoranza del hogar escritos por antiguos literatos, en una cascada de emociones que transciende el tiempo y el espacio.

Nexo entre Japón y sus vecinos asiáticos

Cuando cantaba también canciones japonesas, Teng prestaba especial atención a la letra. Con la ayuda de intérpretes, preguntaba repetidamente a los autores y productores de las canciones el significado de las distintas palabras y no entraba en el estudio de grabación hasta que consideraba que las había entendido plenamente. En sus actuaciones robaba el corazón de sus fans imbuyendo cada palabra de significado y cantándolas sobre la melodía de una forma que parecía estar hablando directamente con todas y cada una de las personas que la estaban escuchando.

Aparte de sus propios éxitos, Teng interpretó canciones pop japonesas kayōkyoku traducidas al chino. Grabó muchas de ellas cuando vivió en Los Angeles en 1980. Estos temas fueron posteriormente distribuídos en cassette y CD en Taiwán, Hong Kong y China así como en el Sudeste asiático, y llegaron a ser ampliamente conocidos en toda la región.

En 2002, el primer ministro Koizumi Jun’ichirō cantó la balada japonesa “Kitaguni no haru” (Primavera en el Norte) junto con miembros del Gobierno vietnamita en un banquete durante su visita a ese país. Este hecho fue recogido ampliamente por los medios de comunicación locales, pero la destreza vocal de Koizumi sólo despertó tanto interés porque Teng ya había hecho popular el género kayōkyoku en el Sudeste asiático.Yo misma he notado las ventajas de esta popularidad, ya que me ha permitido profundizar mi amistad con personas de toda Asia cantando canciones japonesas en sesiones de karaoke en todas partes, desde Taiwán y China hasta Vietnam y Camboya.

Una identidad compleja

Las palabras y acciones de Teng hicieron reflexionar también a los japoneses sobre la diversidad de Asia y el área de influencia china en particular.

Su debut en Japón se produjo en 1974, dos años después de que Japón cortase sus lazos diplomáticos con Taiwán para poder normalizar sus relaciones con la República Popular China. Teng ya era muy famosa en Taiwán, Hong Kong y el Sudeste asiático, y ahora deseaba hacerse un hueco en Japón, el mercado más grande y más desarrollado de la región, como paso previo a un salto a escala global. Pero para el público nipón en general, Teng comenzó como una cantante asiática desconocida más que acudía al país por las posibilidades que le ofrecía para convertirse en una gran estrella.

Teng se había establecido en Japón cuando fue deportada en 1979 por haber entrado en el país con un pasaporte indonesio. Posteriormente se le prohibió la entrada durante un año. En esa época muchos japoneses no conocían la dura situación en que se encontraba Taiwán debido a su falta de reconocimiento diplomático.

Cuando China se reformó y se abrió al mundo en la era post Mao, la fama de Teng se extendió por todo el país. Su apellido se escribía con el mismo carácter que el del nuevo líder Deng Xiaoping, y allá por 1982 en China se solía decir que la gente escuchaba al “viejo Deng” durante el día y a la “pequeña Teng” por la noche. Pero no todo el mundo apoyó su aumento de popularidad. Una campaña orquestada por cuadros veteranos contra la “contaminación espiritual” se cebó en su canción “Heri jun zailai” (¿Cuándo volverás?) para criticarla. Este hecho cambió la percepción de los japoneses sobre sus vecinos más próximos y el público nipón fue prestando cada vez más atención al complejo sentido de identidad de Teng.

La artista más influyente de China. Fotografía aportada por la autora.

Los incidentes de Tiananmen frustran los planes de un concierto en China

En 1984, Teng relanzó su carrera en Japón y cosechó éxitos con “Tsugunai” (Redención), “Aijin” (Amante), “Toki no nagare ni mi o makase” (Déjate llevar por el flujo del tiempo), y “Wakare no yokan” (Premonición de despedida) entre 1984 y 1987. Teng ganó también el Gran Premio Japan Cable durante tres años consecutivos. En 1985 cumplió su sueño de actuar en el concurso musical de Nochevieja de la NHK Kōhaku uta gassen.

Cuando se acercaba a la cumbre del mundo artístico en Japón, Teng abandonó todas sus otras actividades para centrarse en la grabación de música. Su hermano menor Teng Chang-hsi dijo que esto se debía al “cansancio después estar en el mundo del espectáculo durante tanto tiempo” pero el enorme flujo de dinero que recibió en concepto de derechos de autor desde Japón le permitió pensar también en lo que realmente quería hacer. Una opción era ofrecer un concierto en la China continental, lugar de nacimiento de sus padres, pero esto acabó desestimándose tras la brutal represión de las protestas a favor de la democracia de 1989 en la Plaza de Tiananmen. Teng cambió rápidamente su base de operaciones de Hong Kong a París.

Nuevo papel como “china expatriada”

En 1991 tuve la oportunidad de hablar con Teng cuando estaba viviendo en París. Recuerdo que me dijo que su cambio de residencia no era una huída, sino un modo de prepararse para “regresar un día a una China democrática”.

Al igual que muchas otras personas, los padres de Teng huyeron a Taiwán después de que las fuerzas del Kuomintang fueran derrotadas en la Guerra Civil China. Teng se enfrentó durante mucho tiempo a cuestiones de identidad, atrapada entre el país donde había nacido y el de sus antepasados. Pero cuando vivió en Francia pareció encajar bien en un nuevo papel como “China expatriada”, que le permitía definirse a sí misma en términos de cultura tradicional china sin citar su nacionalidad. Teng continuó soñando con actuar en un concierto benéfico en la Plaza de Tiananmen en una fecha futura y habló de cómo estaba entrenando su voz y de sus estudios de composición, además de la inspiración que la nueva música le aportaba.

En 1993 regresó a Japón tras una larga ausencia. Durante su visita apareció en televisión declarando “Soy china. Viva donde viva, esté donde esté en el mundo, soy china”. Eso pudo hacer a los japoneses entender qué siente el corazón de las personas de China, Taiwán, y Hong Kong, junto a muchos chinos expatriados que residen por todo el mundo. Tal vez sus palabras se dirigían especialmente a los fans chinos que llenaron la Plaza de Tiananmen en 1989.

Para los japoneses, Teresa Teng fue más que una cantante famosa. Al interpretar kayōkyoku, conectó a Japón con sus vecinos asiáticos. Ella nos enseñó la profundidad de la cultura china, tanto la de su lugar de nacimiento, Taiwán, como la de su hogar ancestral, China, o la de Hong Kong, enclave que amó durante toda su vida. Nosotros, sus fans japoneses, nunca olvidaremos su voz aterciopelada y el breve y hermoso fulgor de su vida.

Escrito originalmente en japonés el 28 de mayo de 2015 y publicado el 15 de junio de 2015. Foto principal gentileza de Universal Music Japan.

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