La mexicanización de la comida japonesa
El éxito de “maruchan” en México

Isami Romero [Perfil]

[25.06.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 |

México y los productos japoneses: una historia de mercadillos y trastiendas

En la década de 1980, en aquel México donde todavía existían numerosas televisiones a blanco y negro, el ir de compras resultaba muchas veces una actividad turbia. En los supermercados mexicanos escaseaban los artículos y los pocos que se podían encontrar eran de muy mala calidad. Por lo tanto, teníamos que recurrir a los tianguis (mercadillos ambulantes) y a la fayuca (expendios de productos contrabandeados) para adquirir productos tanto de primera necesidad como de lujo. Para los que éramos niños en esa época gris de la historia de México, estos mercadillos turbios nos parecían un paraíso, ya que podíamos surtirnos de dulces y chocolates provenientes de Estados Unidos, como los Snickers o los M & M’s.

Probablemente, esa escena sea comprensible para muchos japoneses que sufrieron durante su infancia la escasez de productos durante la ocupación estadounidense (1945-1952) y tuvieron que frecuentar los mercados negros de Tokio, ubicados en los barrios de Ueno, Shinjuku o Shimokitazawa; sin embargo, para un niño japonés de este siglo, este tipo de expendios ilegales deber ser ininteligible. Incluso para un niño de México de la actualidad resulta extraño, ya que en nuestros días estos productos se pueden conseguir en cualquier lugar sin la necesidad de recurrir a espacios ilícitos.

Ahora bien, los productos estadounidenses no fueron los únicos que entraron ilícitamente en esos “Años Maravillosos”. También, se colaron a México diversos artículos de Japón. Abundaban muchos artículos electrónicos, pero también, aunque en menor escala alimentos. Recuerdo que para poder adquirirlos, teníamos que ir a uno de esos lugares turbios. Mi madre que era japonesa me llevaba a una dulcería ubicada en algún lugar del centro de la Ciudad de México. El dueño era un mexicano de origen japonés y una vez que se cercioraba que ella era su “paisana”, nos permitía entrar a un lugar secreto. Ahí estaban todo tipo de productos: salsas de soya Kikkoman, fideos instantáneos de Nissin, pastas de curry de S&B, caramelos de Glico y extractos de Calpis, entre otras. Algunos habían cruzado todo el Pacífico para llegar a este lugar clandestino, pero otros provenían de Estados Unidos o Canadá.

El boom de la gastronomía japonesa en América del Norte de la década de 1980

Pero ¿cuándo comenzaron a entrar los productos alimenticios japoneses a la región de América del Norte? Fue en la década de 1970. En esos años comenzaba a gestarse un boom de la comida japonesa y muchos estadounidenses comenzaron a consumir con mayor frecuencia la gastronomía de este país asiático. Para la década de 1980, se establecieron numerosos restaurantes japoneses en toda la Unión Americana y la comida japonesa logró posicionarse como una de las cocinas internacionales más populares. Por lo que toca a México, en este país norteamericano ocurrió algo similar. En la década de 1980 comenzaron a proliferar principalmente en la Ciudad de México restaurantes cuyos propietarios eran en su gran mayoría mayoría japoneses, y con el establecimiento del Restaurante Suntory (una cadena internacional de restaurantes japoneses), la comida japonesa logró una gran reputación. No obstante, en esos años, la comida japonesa era inaccesible para muchos sectores de la sociedad mexicana, además muchos mexicanos seguían mostrando una reticencia a comer el pescado crudo.

La gastronomía japonesa, más cerca tras el nacimiento de Sushi Itto  

Sin embargo, con el establecimiento de Sushi Itto, la comida japonesa se volvió más accesible. El creador de esta cadena de comida rápida japonesa no fue un japonés sino un mexicano de nombre Alberto Romano Hadid, quien lanzó el primer Sushi Itto en 1988. Romano Hadid tomó muchos elementos de la comida japonesa pero implementó cosas que no eran parte de ella. Actualmente, esta cadena de comida japonesa es la más importante de México y se ha expandido incluso hasta Centroamérica. De acuerdo con los datos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, el sushi es el segundo platillo más pedido a domicilio en México, después de la pizza. Además, la comida japonesa ostenta el primer lugar de las comidas extranjeras más consumidas en el país(*1). Esta posición singular de la gastronomía japonesa explica por qué en 2013 la empresa japonesa Sukiya haya decidido incursionar al mercado mexicano de comida rápida.

La dieta japonesa no es tan saludable como popularmente se cree

¿Por qué ha tenido tanto éxito la comida japonesa en México? Hay dos razones fundamentales.

Una está ligado a los problemas de salud existentes en esta nación latinoamericana. México es el país con más gente obesa en el mundo, superando por un pequeño margen a Estados Unidos. Esto ha hecho que muchos mexicanos busquen comidas más saludables para poder vencer esta enfermedad crónica y ha sido justamente la gastronomía japonesa una de las más populares en este rubro. Sin duda alguna, la comida japonesa tradicional (arroz, sopa de miso, verduras y pescado) es sana y el número de personas que sufren de obesidad en Japón es menor a los que existen en México y Estados Unidos, así como otros países latinoamericanos como Chile o Venezuela. Aunque no sé si el sushi sea la comida más sana de Japón.

De hecho, Japón enfrenta, según sus autoridades, una preocupante deficiencia alimentaria. En los últimos diez años, el Ministerio de Trabajo y Salud ha mostrado estudios en que se sostiene que muchos ciudadanos japoneses son candidatos potenciales a padecer el síndrome metabólico, el cual puede hacer que aumenten los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares. De este modo, el Gobierno japonés ha emprendido una campaña para fomentar el ejercicio; ha alentado evitar la “occidentalización de la comida”; y ha incentivado el consumo de pescado, así como verduras y frutas. La meta es que cada japonés consuma a lo menos 200 gramos de fruta al día y en el caso de las verduras 350 gramos. Algo difícil dado el tipo de vida que llevan muchos japoneses pero también a lo caro que son muchas frutas en Japón.

El difícil acceso a las frutas en Japón

Pero ¿qué tan es deficiente la alimentación de los japoneses? Una forma de verlo es analizar su consumo de verduras y frutas. En el caso del consumo de verduras (tabla 1), realmente son muy pocos los países que puedan jactarse de comer diariamente los 350 gramos que busca fomentar el Gobierno japonés. Además, Japón no es uno de los países líderes en el consumo de verduras. Irán, Turquía y la República de Corea consumen más verduras. Incluso, Estados Unidos consume más. Un dato que llama la atención es que Cuba supera también a Japón. Este país caribeño ha sufrido durante muchos años los efectos negativos del embargo impuesto por Estados Unidos. Por lo que toca a México, este y en general los demás países latinoamericanos consumen menos verduras que Japón, pese a tener el clima y las condiciones geográficas favorables para producirlas.

Por lo que toca a las frutas, el consumo de frutas japonés es muy pobre (Tabla 2). En algunos casos como Ghana o Brasil, son los factores climáticos los que explican el alto consumo de frutas, pero hay otros como Holanda y Noruega que no tiene necesariamente las condiciones propicias. Asimismo, de nuevo Cuba consume una cantidad importante de frutas, incluso superando a México (el país que consume la mayor cantidad de limón y cítricos en el mundo). En el caso de Japón, sin duda las condiciones geográficas, pero también los altos precios explican el consumo moderado de las frutas. Con esto no quiero negar que la comida japonesa no sea saludable ni que los japoneses sufran de algún problema de salud crónico como México. Sin duda hay algo en la comida de este país que los mantiene sanos, prueba de esto es la alta esperanza de vida de los japoneses, pero creo que se ha sobreestimado en México y en otras latitudes la dieta de los japoneses. 

Tabla 1. Ranking de consumo de verduras por día (g / per cápita / día)

1 China 338.12
2 Irán 249.96 14 Francia 103.63
3 Turquía 241.04 15 Japón 101.31
4 Grecia 232.13 16 Australia 95.82
5 Rep. de Corea 221.68
6 Israel 167.73 31 Uruguay 51.73
7 Italia 144.51 32 México 51.63
8 Cuba 129.66 33 Tailandia 49.06
9 España 123.83 34 Costa Rica 47.7
10 Canadá 113.98 35 Paraguay 46.18
11 Estados Unidos 113.09      

(países seleccionados)
Fuente: Datos elaborados por el autor con base en el FAO STAT

Tabla 2. Ranking de consumo de frutas por día (g / per cápita / día)

1 Ghana 472
2 Ecuador 470 21 Tailandia 292
3 Holanda 444 22 México 276
4 Cuba 425 23 Estados Unidos 266
5 Italia 386
6 Brasil 381 38 India 141
7 Irán 380 39 Japón 140
8 Noruega 378 40 Sudáfrica 107

(países seleccionados)
Fuente: Datos elaborados por el autor con base en el FAO STAT

Gastronomía japonesa con estilo mexicano, el éxito de Sushi Itto y los cacahuetes japoneses

Pero volvamos al caso de la comida japonesa en México. He mencionado que un factor que explica el éxito de ésta es que es una gastronomía saludable. Pero hay otra razón y probablemente más importante, ésta es la forma en cómo los mexicanos hemos adaptado la gastronomía de este país insular a nuestros gustos. Un claro ejemplo es Sushi Itto. En uno de sus menús aparece un producto que jamás podría venderse en Japón: un rollo de sushi que lleva aguacate y plátano frito servido con salsa chipotle. Pero hay otros dos ejemplos que demuestran el éxito de la mexicanización de la comida japonesa.

El primero son los cacahuates japoneses. El cacahuate (cacahuete o maní) es un producto oriundo del continente americano. Por lo tanto, no es originario de Japón. Los holandeses lo trajeron en el periodo Edo (1603-1868) y aunque tiene una historia relativamente larga en el archipiélago, no ha sido realmente un producto que haya logrado trascender en la dieta japonesa como la soya. De hecho, el cacahuate japonés como lo conocemos en México no existe en Japón. Si bien se asemeja a un mamekashi (semillas cubiertas de harina de arroz condimentado), es un producto creado en México por un inmigrante japonés.

Yoshigei Nakatani, un japonés que llegó a México en la década de 1930, creó el primer cacahuate japonés en 1945 y lo comenzó a vender con su empresa Nipón. Por alguna razón, nunca patentó el producto y en la década de 1970 diversas empresas, incluida el emporio Sabirtas, comercializaron masivamente este alimento híbrido. A partir de esa fecha, el cacahuate japonés se transformó en una de las botanas predilectas de los mexicanos y actualmente se pueden conseguir en cualquier lugar del país. Yo suelo traerlos como regalo a mis colegas y amigos en Japón. Muchos quedan fascinados con su sabor, pero luego quedan atónitos cuando ven que les echo una gran cantidad de salsa picante.

La guerra de los fideos instantáneos japoneses en el mercado mexicano

El segundo producto que demuestra el éxito de la mexicanización de la comida japonesa y que ha cambiado por completo la dieta mexicana es la Sopa Maruchan (algunos la llaman Sopa de Maruchan), elaborado por la empresa japonesa Toyō Suisan.

Las sopas de fideos instantáneas japonesas comenzaron a comercializarse primero en Estados Unidos. En la década de 1970, la empresa Nissin buscó penetrar el mercado estadounidense, pero en esos años el consumista de la Unión Americana no veían con buenos ojos la presentación que prevalecía en Japón: el fideo metido en una bolsa de plástico. De este modo, Nissin creó el Cup Noodle, el primer vaso de sopa instantánea. Este vaso de fideos logró un éxito inmediato, ya que eran baratos y fáciles de transportar, además su preparación no requería mayor ciencia. Nada más era necesario tener agua caliente o en su defecto un horno de microondas. Posteriormente, otras empresas buscaron incursionar en el mercado estadounidense pero la única que logró darle competencia a Nissin fue justamente Toyō Suisan.

El ramen instantáneo Maruchan en Japón.

Para el decenio de 1980, estos vasos de fideo llegaron a México. De acuerdo con Hiroyuki Anzai y Tetsutarō Nakabayashi, un mexicano que se fue a trabajar a Estados Unidos trajo la primera Sopa Maruchan a México, cuando volvió a su tierra natal. Lo trajo como un regalo para sus familiares y sus amigos(*2). Esto hizo que se difundiera dentro del país la sopa. La verdad este dato es sumamente trillado. Ellos no señalan el nombre de esa persona ni a qué lugar llegó exactamente en México. Asimismo, no explica realmente, por qué fue Maruchan y no otra marca la que logró posicionarse como una de las comidas rápidas más consumidas en el México de nuestros días.

Presentó entonces una explicación alterna. Toyō Suisan estableció su sucursal mexicana en la segunda mitad de la década de 1980 y junto con Nissin buscaron incursionar en el mercado de México. En los primeros años no tuvieron éxito, ya que tenían que competir con otro tipo de comidas rápidas, en particular con los puestos de tacos de la calle.

La carrera que Toyō Suisan ganó con Maruchan

¿Por qué Maruchan logró un éxito? Hay varias razones. En primer lugar es un producto barato. El precio oscila actualmente entre los 7 y 10 pesos mexicanos (50 a 70 yenes) y es accesible para muchas personas. Otra razón es que es una comida fácil de transportar. Una tercera razón es que su entrada coincidió con el aumento masivo de los hornos de microondas en México. En las postrimerías de la década de 1980, gracias a la liberalización de la economía mexicana y a la burbuja económica creado bajo el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), aumentaron los hornos de microondas en las casas y en los expendios mexicanos, esto coadyuvó a que la Sopa Maruchan pudiera prepararse en cualquier lugar. Finalmente, fue la tenacidad de Toyō Suisan de invertir en México, uno de los factores importantes. Después de la crisis de 1994, Nissin y otras empresas de comida japonesa huyeron de México pero Toyō Suisan se mantuvo y esto hizo que pudiera dominar  el mercado mexicano de los vasos de fideo.

Cabe señalar que los mexicanos cambiaron por completo la forma como se consumen este tipo de vasos de fideo. En primer lugar, comen el tallarín aguado. De hecho, todas las sopas de fideos mexicanas tienen esa consistencia, algo que pondría los pelos de punta a cualquier japonés. Un segundo punto es que usan un tenedor y no unos palillos japoneses para comer el fideo. De hecho, el fideo está cortado en pequeños pedazos y no es largo como en Japón. El mexicano no sorbe ni hace ruido al comer, como los japoneses. Un tercer punto a destacar es que aunque la Sopa Maruchan tiene un determinado sabor (camarón, pollo o cerdo), el mexicano condimenta la sopa echándole limón y mucha salsa picante.

Los peligros del “fast food” de Japón

Ahora bien, en años recientes diversos grupos de la sociedad mexicana han señalado los peligros que tiene la Sopa Maruchan. Muchas de ellas contienen aditivos químicos, colorantes y saborizantes artificiales, así como mucha sal. También se han señalado que contienen el glutamato monosódico (Aji-no-Moto). Existe todo un debate sobre sus efectos sobre la salud y en algunas ocasiones se han exagerado las cantidades de saborizantes artificiales que tienen, pero no cabe duda que el consumo en México de este tipo de sopas es alto y eso sí puede generar problemas de salud. Además, como hemos señalado, México es un país que no consume muchas verduras y si persiste solo un consumo masivo de las Sopas Maruchan, eso va a incrementar los problemas de salud. Es una paradoja cómo por un lado la comida japonesa sea el símbolo de una dieta sana y por el otro un producto creado en Japón sea una de las “comidas chatarras” más nocivas de México.

Como palabras finales quisiera señalar lo siguiente. Hace casi 10 años, el escritor japonés Tetsuya Akikawa publicó un libro llamado ¿Por qué los mexicanos no son calvos y no se mueren?(*3) Es una novela en la cual su personaje principal, un japonés, viaja a México y descubre que este país tiene uno de los índices menores de suicidio (algo opuesto a Japón).

La clave al parecer es su alimentación. En particular, la comida tradicional de México: el tomate, el frijol y el chile. La conclusión de Akikawa es que si los japoneses consumen este tipo de comida, podrían eliminar muchos de sus males. He aquí otra paradoja más de este mundo.

(*1) ^ Marissa Sánchez “La inovación hace al líder” . Soyentrepreneur.com

(*2) ^ Hiroyuki Anzai y Tetsutarō Nakabayashi, ¿Por qué Maruchan se volvió en la comida nacional de México? (Tokio: Nikkei BP, 2011)

(*3) ^ Tetsuya Akikawa, ¿Por qué los mexicanos no son calvos y no se mueren? (Tokio: Shobunsha, 2003)

  • [25.06.2015]

Profesor Asistente del Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de Agroveterinaria de Obihiro (Hokkaido) desde 2012. Su especialidad es la Política Comparada, la Historia Diplomática y la enseñanza del idioma español. Nació en la Ciudad de México en 1975. Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) (1999) de México. Maestro en Estudios Sociales e Internacionales por la Universidad de Tokio (2004). Candidato a doctor por la misma institución (2007). Ha laborado como Asistente de Investigación del Departamento de Estudios de Área de la Universidad de Tokio y como profesor asistente de la Escuela Internacional de Estudios Liberales de la Universidad de Waseda. También se ha dedicado a la traducciones de obras literarias japonesas. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra el artículo “Imperialism, Modernism, and Literature: Why detective fiction did not become popular in Early 20th Century Mexico” (Keio Communication Review , 2015); la traducción del bestiario de Sekien Toriyama, Guía ilustrada de monstruos y fantasmas de Japón (Editorial Quaterni, 2014) y la traducción conjunta del libro Un gran descubrimiento. Doce cuentos japoneses (Editorial Quaterni, 2015), donde están compilados cuentos de Ryunosuke Akutagawa, Osamu Dazai, Soseki Natsume, Ogai Mori, Kan Kikuchi, Atsushi Nakajima, Kanoko Okamoto y Sanjugo Naoki.

Artículos relacionados
Otras columnas

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Opinión
  • Detrás de la noticia