Un punto de inflexión para la economía japonesa

Itoh Motoshige [Perfil]

[14.08.2015] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

La situación actual

Japón lucha por recuperarse de un estancamiento económico que ha durado más de veinte años. Este periodo de persistente deflación ha sido una nueva experiencia para Japón en su historia de posguerra. Como implica el término “trampa deflacionaria”, no es fácil derrotar a la deflación cuando se adueña de la economía debido a la dificultad de conseguir la recuperación del consumo y la inversión una vez que los ciudadanos y las empresas están inmersas en un espíritu deflacionario.

La Administración del primer ministro Abe Shinzō, formada hacia finales de 2012, ha puesto en práctica audaces medidas para acabar con la deflación conocidas con el término “Abenomics”. La inaudita inyección monetaria del Banco de Japón (BOJ) ha provocado cambios significativos en indicadores económicos como la tasa de cambio exterior y la cotización de las acciones. Pero aún así, levantar la economía en su conjunto no es una tarea sencilla. Influido por la caída global de los precios de petróleo, el BOJ se ha visto obligado a retrasar algunas de las medidas que tenía previsto aplicar para conseguir un objetivo de inflación del 2 %.

Sólida recuperación de los ingresos corporativos

Mediante sus estrategias de crecimiento, el Gabinete de Abe está planteándose objetivos de crecimiento real y nominal del 2 % y el 3 %, respectivamente. Pero estos objetivos son bastante ambiciosos. Muchos expertos en economía cuestionan que puedan lograrse unos índices de crecimiento tan altos.

No obstante, ya empiezan a notarse cambios positivos en la economía con el Gabinete de Abe. Además de la cotización de las acciones y la tasa de cambio exterior anteriormente mencionadas, un hecho alentador es la mejora sustancial de los ingresos corporativos, que pueden traducirse en inversiones y salarios más altos. A medida que la economía ha ido recuperándose, la situación del empleo ha mejorado ostensiblemente, y la tasa de desempleo ha caído hasta el 3,3 %, un nivel que puede considerarse prácticamente como pleno empleo.

Una Administración longeva puede aplicar reformas decisivas

Se prevé que la Administración de Abe, que recuperó el poder tras las elecciones a la cámara baja del año pasado, podrá mantenerse en el poder durante un periodo de tiempo largo. Antes de las elecciones de 2012, Japón tuvo un ciclo de seis primeros ministros en tan solo seis años, pero esta perspectiva de durabilidad de la nueva administración significa que cabe esperar reformas decisivas. Resulta innegable que las reformas serán de difícil implementación en muchos sectores donde las regulaciones están fuertemente defendidas por intereses particulares. Al mismo tiempo, existen también sectores donde los cambios están produciéndose a un ritmo nunca visto.

Un importante ejemplo lo encontramos en las reformas energéticas centradas en la red eléctrica; puede observarse mucha actividad en el mercado eléctrico, como la reestructuración de las empresas titulares y la aparición de nuevas incorporaciones. Se producen también importantes cambios en la gestión corporativa, y las empresas se ven obligadas a actuar ahora más que nunca por el interés de los inversores. Con el crecimiento de los ingresos corporativos, el rendimiento de las acciones sigue aumentando y la gestión corporativa está estrechamente relacionada con una tendencia a una asignación más activa de los ingentes activos financieros en posesión de los ciudadanos japoneses. Estas son las tendencias que está fomentando el Gobierno. Otra acción estrechamente relacionada es la reforma del Fondo de Inversión para las Pensiones del Gobierno.

Asimismo, están produciéndose importantes cambios en sectores como la agricultura, que muchos habían considerado hostil a la reforma. Aunque la reforma agrícola tiene un fuerte componente político, los cambios estructurales están ya acelerándose. Se dice que las diez principales granjas del país proveen más de la mitad de los productos agrícolas de Japón. Los agricultores que dependen de las subvenciones del Gobierno siguen jubilándose, y los agricultores competitivos están buscando nuevas oportunidades de negocio, incluso en los mercados de exportación.

¿Puede conseguirse un crecimiento del 2 %?

Como se ha señalado anteriormente, la economía japonesa está asociada a aspectos tanto positivos como negativos, y un factor clave a la hora de analizar su dirección futura será su tasa de crecimiento. Las medidas Abenomics están dirigidas a la consecución de un alto crecimiento, que afectaría significativamente al progreso de la recuperación de la salud de las finanzas gubernamentales.

Pero la tasa de crecimiento potencial de la economía calculada sobre el crecimiento anterior no es tan alta. La rápida contracción de la fuerza laboral será también un importante factor adverso para poder mantener un crecimiento sostenido de la economía japonesa. Si la productividad laboral y la productividad de factor total no aumentan de forma considerable, será difícil conseguir un crecimiento del 2 % en Japón.

No obstante, si partimos asumiendo que un crecimiento rápido resulta difícil, la recuperación de la economía no se conseguirá inmediatamente. Esta es la opinión que muchos defienden con firmeza en la Administración de Abe. Su énfasis en las estrategias de crecimiento refleja el deseo de la Administración de conseguir un alto crecimiento económico con todos los medios posibles.

El secular estancamiento de la economía japonesa

La hipótesis del estancamiento secular del profesor Lawrence Summers de la Universidad de Harvard es un útil punto de vista a la hora de considerar las perspectivas de crecimiento de la economía japonesa. Según esta hipótesis, la tasa de crecimiento de la economía está muy influenciada por el entorno macroeconómico precedente. Aunque existe la tendencia a asumir que la tasa de crecimiento a largo plazo está determinada por la oferta, Summers sostiene que las tendencias de la demanda anterior influyen en la tasa de crecimiento a medio plazo a través de los efectos de histéresis.

Esta hipótesis parece que puede aplicarse a la economía japonesa. Japón ha experimentado un estancamiento macroeconómico durante dos décadas. Durante este periodo, el estallido de una burbuja de activos dio paso a ajustes del balance general en la economía más amplia, con unos ajustes excesivos de los activos de empleo, de deuda y fijos. El país sufrió asimismo una crisis financiera y una deflación persistente durante este periodo. Según la histéresis del estancamiento secular, este tipo de estancamiento es lo que explica la baja tasa de crecimiento de la economía japonesa. Por lo tanto, si la economía continúa recuperándose, puede haber motivos para suponer que la tasa de crecimiento acabará aumentando.

A menudo explico esta situación a mis alumnos y les pido que imaginen unos grandes almacenes. Si tuviesen pocos clientes, la productividad de esos grandes almacenes se reduciría, como es natural. Pero si los clientes volviesen, la productividad aumentaría gradualmente. Y si hubiese todavía más clientes, la dirección podría asignar empleados y espacio de exposición de áreas de baja productividad a áreas de alta productividad, y si el número de clientes aumentase todavía más, la dirección podría considerar aumentar su espacio de exposición.

La clave está una productividad más alta

La economía japonesa se encuentra en una situación similar. El crecimiento de la productividad de factor total se ha frenado en seco en el periodo posterior al estallido de la burbuja de activos. Esto guarda una clara relación con la disminución de la demanda. Aunque el crecimiento de la productividad de factor total ha continuado siendo débil, ¿ocurrirá lo mismo en adelante?

En la teoría del estancamiento secular de Summers, la baja tasa de crecimiento potencial de la economía, como resultado de un débil crecimiento de la productividad, está muy influenciada por las condiciones macroeconómicas precedentes. Esta previsión de que las medidas Abenomics permitirán la recuperación de la economía japonesa se basa en la creencia de que, si se produce una mejora significativa de las condiciones macroeconómicas, esto tiene el potencial de aumentar la tasa de crecimiento de la productividad que ha se ha mantenido baja durante el periodo post-burbuja.

Mientras la expansión de la demanda dirija el crecimiento de la economía ¿hasta qué punto podemos esperar que aumente la productividad? Esto dependerá de las distintas reformas que se apliquen en las estrategias de crecimiento de la Administración de Abe. Un problema será que la expansión actual de la demanda dé paso a una escasez de mano de obra que acabe convirtiéndose en un cuello de botella que atasque la economía. Por esta razón, será esencial contar con una alta productividad que compense la escasez de mano de obra.

Escasez de mano de obra y productividad

Las tendencias descritas anteriormente se están ya materializando en la economía japonesa. La tasa de desempleo era del 4,1 % antes de la formación del Gabinete de Abe, pero ahora se ha reducido hasta un 3,3 %, y muchas industrias están expresando su inquietud por la escasez de mano de obra.

Esta escasez comportará sin lugar a dudas unos salarios más altos. El Gobierno prevé también este aumento de los salarios. Habrá que estar atentos a la naturaleza de los efectos que las tendencias del mercado laboral y las tendencias salariales tendrán sobre la productividad.

Si los salarios aumentan un 10 %, las empresas que no puedan incrementar la productividad o el valor añadido un 10 % perderán competitividad. La existencia de una grave escasez de mano de obra y una subida de los salarios significará que muchas empresas tratarán de aumentar la productividad laboral. Y lo harán revisando sus modelos de negocio, invirtiendo en recursos que les generen ahorro de mano de obra, y ofreciendo bienes y servicios de un valor añadido más alto.

No podemos garantizar que todas empresas logren estos objetivos. Las que no puedan seguir el ritmo irán quedándose gradualmente en la cuneta. Pero muchas empresas lograrán resultados. Con estos ajustes, será posible responder a la escasez de mano de obra e incrementar la productividad laboral de la economía en su conjunto. Por consiguiente, esta intensa reestructuración interna e inter-industrial servirá para aumentar la productividad y la tasa de crecimiento de la economía japonesa.

Escrito originalmente en japonés y publicado el 29 de junio de 2015. Foto principal: Personas dirigiéndose a su puesto de trabajo en el distrito Marunouchi de Tokio. © Jiji

  • [14.08.2015]

Profesor de la Escuela de Económicas (posgrado) de la Universidad de Tokio y presidente del Instituto para el Avance en la Investigación (fundación de interés público, NIRA por sus siglas en inglés). Nació en 1951 en la prefectura de Shizuoka. Licenciado en Economía por la Universidad de Tokio. Doctor en Economía por la Universidad de Rochester (EE.UU.). Ha impartido clases en las facultades de Economía de la Universidad de Houston (EE.UU.), de la Universidad Metropolitana de Tokio y de la Universidad de Tokio, centro en el que continúa su labor docente, tanto en el grado como en el posgrado. Dirige el NIRA desde 2006. Entre sus publicaciones destacan Sangyō seisaku no keizai bunseki (Análisis económico de las medidas de política industrial, Tōkyō Daigaku shuppankai, 1988) y Keizai kiki wa sekai ni nani wo motarashita ka (¿Qué ha significado para el mundo la crisis económica?, Tōyō keizai shinpōsha, 2009).

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