Sobrevivir a un desastre en Japón: las cosas más sencillas te salvarán

John F. Morris [Perfil]

[02.03.2018] Leer en otro idioma : ENGLISH | Русский |

He vivido en la prefectura de Miyagi, en Japón, desde 1974. Durante todo este tiempo he experimentado al menos tres grandes terremotos, incluyendo el gran desastre del 11 de marzo de 2011. No obstante, la probabilidad estadística de que un turista que venga por un período corto o medio de tiempo experimente algo más que un pequeño temblor es extremadamente baja.

No obstante, toda la región de la cuenca del Pacífico, incluyendo el archipiélago japonés, ha entrado en una nueva fase de actividad sísmica, y otros desastres de gran magnitud ocurrirán en algún momento del futuro. Es difícil, si no imposible, predecir cuándo y dónde sucederá un terremoto, tsunami o erupción volcánica, pero los sismólogos coinciden en que más terremotos de gran magnitud—y en algunos casos, grandes tsunamis—tendrán lugar, por ejemplo, en las áreas aledañas a Tokio, Shizuoka y Nagoya. A causa del cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas que traerá consigo, las personas que visiten Japón podrían verse atrapados por inundaciones o corrimientos de tierra después de un súper tifón. Los desastres provocados causas humanas también podrían empeorar estos desastres naturales.

Que no cunda el pánico

Si esas son las malas noticias, las buenas son que Japón tiene uno de los mayores niveles de preparación ante desastres del mundo. Los edificios actuales han sido construidos con normativas muy estrictas para soportarlo todo, salvo los terremotos más devastadores. A los japoneses se les prepara en simulacros de evacuación ante desastres desde el jardín de infancia. Incluso si te ves atrapado en un gran desastre, si sabes qué es lo que se avecina y sigues unas reglas sencillas, tus posibilidades de sobrevivir aumentarán considerablemente. Si mantienes la calma y actúas adecuadamente, incluso podrás ayudar a otras personas y hacer amigos para toda la vida.

Trabajadores sanitarios y otros funcionarios de todo Japón reunidos en Miyagino-ku, Sendai, para discutir cómo cuidar la salud de los evacuados tras el gran desastre del 11 de marzo de 2011. Fotografía tomada el 22 de marzo de 2011.

Para sobrevivir a un desastre, primero tienes que salir vivo del impacto inicial, ya sea un terremoto, tsunami, inundación o accidente en un reactor nuclear. Aunque ese momento es extremadamente intenso, con la excepción de los desastres nucleares, también suele ser corto. Las estadísticas nos enseñan que las posibilidades de sobrevivir a un desastre inicial son inusualmente altas, pero el problema de mantenerse con vida tras el mismo puede ser mucho mayor que el mismo desastre. Consecuencias como el colapso de las comunicaciones y el transporte, la escasez de comida y agua, y los peligros sanitarios e higiénicos pueden resultar mortales si no se gestionan adecuadamente.

Residentes locales forman una fila ordenada frente a una tienda de Sendai para comprar suministros el 15 de marzo de 2011, poco después del gran desastre.

Sobrevivir a un desastre

Si te ves envuelto en un desastre, lo primero que tienes que hacer es mantener la calma, pensar y centrar tu atención en lo que está ocurriendo a tu alrededor y lo que otras personas están haciendo. Aunque no sepas hablar japonés, seguir el ejemplo de las personas de tu alrededor es en general un buen comienzo. Si te encuentras dentro de un edificio en el momento de un terremoto, normalmente es más seguro permanecer en el sitio, cubrir tu cabeza ante la posible caída de objetos y esperar a que se detengan los temblores. Cuando sucede un gran terremoto, debes estar preparado para evacuar el edificio como medida principal de seguridad cuando el sismo haya pasado. No olvides con las prisas tu pasaporte y otros objetos de valor. Y si puedes, lleva contigo cuanto agua y comida de emergencia te sea posible. Después de un desastre, contar con suficiente agua y comida para sobrevivir hasta que llegue la ayuda será tu mayor preocupación. Si eres afortunado, todo volverá a la normalidad en uno o dos días, y podrás volver a tu alojamiento pronto. No obstante, en caso de que realmente suceda un gran desastre, puede que te veas obligado a trasladarte a un refugio y a pasar varios días viviendo de raciones de emergencia.

Vivir en un refugio

Si te encuentras en un refugio de grandes dimensiones en el centro de una gran ciudad, probablemente esté bien equipado con provisiones de emergencia, agua, mantas y otros artículos para desastres. Estará gestionado por funcionarios públicos entrenados para dirigir centros de emergencia y para hacer frente a un amplio abanico de personas con diferentes necesidades y problemas. El lado malo será que la mayoría de los ocupantes no se conocerán entre ellos, y las tensiones y el potencial para las disputas será alto.

En cambio, si tu refugio es el salón de eventos comunitario local, gestionado por gente del lugar, normalmente personas mayores, la situación será bien diferente. Improvisarán sobre la marcha, los recursos serán limitados y muchas de las personas que estén allí probablemente pertenezcan a la tercera edad. Es prácticamente seguro que la mayoría de ellas sean vecinos, y el nivel de cooperación y cohesión entre la gente de allí será muy alto.

En un refugio necesitarás confiar en otras personas y también hacer que ellos confíen en ti. Observa y sigue su ejemplo. Aunque no lo parezca, el nivel de estrés en cualquiera de estos centros de evacuados será muy alto, por lo que es mejor que tengas consideración con los que te rodean. Una vez te has asentado, comprueba si hay algo que puedes hacer para ayudar a otros—incluso cosas sencillas, como servir las raciones de comida o limpiar los aseos. Interactuar con otras personas es posiblemente lo mejor que puedes hacer para conseguir superar la sensación de desorientación que estarás experimentando.

Con la ayuda de la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokio, el Gobierno municipal de Sendai preparó información de emergencia en varios idiomas después del desastre del 11 de marzo de 2011. (Por gentileza de la Asociación Internacional de Turismo y Convenciones de Sendai.)

El verdadero secreto para triunfar

Ahora que el número de visitantes extranjeros que llegan a Japón está creciendo rápidamente, el Gobierno japonés está estudiando cómo asegurar que estos turistas son atendidos adecuadamente cuando suceda el próximo gran desastre. Sin embargo, las iniciativas del ejecutivo están demasiado orientadas a soluciones técnicas o tecnológicas como la difusión de información multilingüe a través de internet o la construcción de muros marinos como líneas de protección ante un tsunami. En cambio, la realidad de lo que sucedió en la prefectura de Miyagi, que sufrió el mayor número de muertes a causa del tsunami en 2011, sugiere que la solución real es mucho más simple, y también mucho más difícil de alcanzar.

La lección más importante del tsunami de 2011 es que la interacción entre las personas y las aptitudes básicas de comunicación son las que salvan vidas. En un desastre de gran magnitud, las redes de comunicación terminan congestionándose o colapsándose. Para sobrevivir al desastre debes averiguar cómo llegar a un refugio, y luego sobrevivir ahí. En cada paso necesitaras cooperar con las personas que te rodean. El inglés básico y el lenguaje por señas pueden convertirse en grandes herramientas de comunicación si las utilizas de forma imaginativa. Pensar que necesitarás un traductor o un aparato electrónico solo dificultará la comunicación.

En 2011, miles de residentes extranjeros se encontraban en la línea costera azotada por el tsunami, pero el número de víctimas fue asombrosamente reducido. Tanto en las grandes ciudades tierra adentro como en los pueblos y aldeas a lo largo de la costa, un número indeterminado de residentes extranjeros y turistas pasaron un tiempo en los centros de evacuación. En unos cuantos casos, la presencia de extranjeros trajo problemas en algunos centros. No obstante, las acciones acertadas de los residentes locales ofrecieron soluciones a esos problemas, y ahora la asociación de residentes incluye deliberadamente a la población local procedente de otros países en sus simulacros anuales de prevención de desastres.

El Gobierno que llegó tras el desastre y los reportajes periodísticos tienden a centrarse en “lo que salió mal”, pero la realidad es que en la mayoría de los casos las cosas salieron bien, dadas esas circunstancias extremas. El elemento más importante en estos casos son las aptitudes comunicativas en las relaciones interpersonales cara a cara. Una simple sonrisa es universal, y puede decir más que cualquier palabra.

La ciudad de Sendai, en la prefectura de Miyagi, ha publicado un informe en inglés detallando las respuestas de los residentes extranjeros al desastre del 11 de marzo de 2011 y mostrando qué medidas tomar en futuros desastres. Puede leerse en el siguiente enlace.

(Traducido al español del original en inglés. Fotografía del encabezado: estudiantes de la escuela secundaria Shichigō de Sendai reciben clases en unas aulas improvisadas en un gimnasio tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. Tomada el 19 de abril de 2011. Todas las fotos son por gentileza del Gobierno municipal de Sendai, a excepción de las que están atribuidas a otra fuente.)

  • [02.03.2018]

Después de graduarse con una especialidad en japonés en la Universidad Nacional de Australia, estudió historia de Japón en la Universidad de Tōhoku, en Sendai, desde 1974, donde obtuvo los títulos de máster y doctor. Ha vivido en la región de Sendai de la prefectura de Miyagi desde entonces, y en la actualidad enseña cultura japonesa en la Universidad Femenina Miyagi Gakuin. Ha publicado numerosos artículos en japonés sobre la historia de la región y ha sido consejero del Gobierno de la localidad. También ha trabajado en distintas áreas de promoción del multiculturalismo, la preservación del patrimonio histórico en la región, y desde 2011, ofreciendo y promoviendo apoyo psicológico por toda la prefectura de Miyagi.

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