Osaka, la tercera ciudad más cómoda del mundo para vivir (para sorpresa de sus habitantes)

Inoue Yūsuke [Perfil]

[21.02.2019] Leer en otro idioma : 日本語 | 简体字 | العربية |

Hablar de Osaka trae a la imaginación del japonés medio el distrito de negocios popularmente conocido como Minami, cargado de luces de neón; en la famosa calle Dōtonbori, por ejemplo, se puede ver el gigantesco rótulo comercial de Glico, un corredor que alza las manos al cielo azul y el sol rojo, que ha aparecido una vez tras otra en diversos programas de televisión. En los últimos años se ha convertido en una parte indispensable del recorrido turístico de los extranjeros que visitan la ciudad.

Los restaurantes y bares de la zona no cuentan con letreros al uso, sino figuras gigantes de un cangrejo, de un pez globo… de colores vivos y diseños llamativos. Los vendedores sacan sus productos hasta la calle, para mostrarlos, y llaman a voces a los posibles clientes. Se trata de un ambiente bastante diferente al que se puede percibir en las calles de Tokio.

Según un amigo chino, “Osaka parece una ciudad china: la gente no se da aires. No me disgusta”. Parece que muchos turistas chinos que visitan Japón también adoran el famoso restaurante del cangrejo.

Increíble pero cierto: una de las ciudades más cómodas del mundo

Según la “Lista de las ciudades más cómodas del mundo”, publicada en agosto de 2018 por Economist Intelligence Unit (EIU, el departamento de investigación de la revista The Economist), Osaka ha superado a la zona metropolitana de Tokio (en séptimo lugar), y se ha colocado en el tercer puesto. Muchos ciudadanos de Osaka se sorprendían por las redes: Honma ka? (“¿De verdad?”, en el dialecto de Osaka).

En la citada clasificación, en la que se tienen en cuenta cinco aspectos de las ciudades –la estabilidad política y económica, la sanidad y la infraestructura de transporte, entre otros–, en 2018 Viena quedaba en primer puesto con 99,1 puntos, seguida por Melbourne con 98,4 y Osaka con 97,7.

La imagen que tanto los lugareños como los forasteros tienen de Osaka es la de una ciudad energética, de gente sin pretensiones. También se ve como un lugar lleno de vida, pero sin demasiado refinamiento. La seguridad ciudadana no se halla en un estado como para enorgullecerse, y según los datos estadísticos sobre los delitos de 2017 publicados por la Agencia Nacional de Policía, la prefectura de Osaka contaba con el mayor número de delitos por persona de todo el territorio nacional. Es evidente que los oriundos de la ciudad la aman más que a ningún otro lugar, pero casi nadie piensa que sea uno de los lugares más cómodos para vivir del mundo. Ni siquiera creo que haya japoneses provenientes de otras regiones que sientan por Osaka una cierta admiración.

Y sin embargo esta imagen no se corresponde con la realidad. Si nos fijamos en las categorías de la clasificación del EIU comprobaremos que Osaka ha logrado buenas puntuaciones en todas ellas. El tamaño de la ciudad no es excesivo, y carece de congestiones de tráfico de la gravedad de Tokio. Dado que sus funciones urbanas apenas difieren de las de Tokio, es más cómoda para vivir.

Una imagen adornada por tópicos de manga y comedia

Me da la impresión de que la imagen de Osaka que existe entre los japoneses actualmente la han creado el manga, el cine y los humoristas. Entre los mangas ambientados en esta ciudad me llama la atención Jarinko Chie (de Haruki Etsumi, publicado por Futabasha). También existe una versión en anime. La historia transcurre en un puesto de horumon yaki (achuras asadas) de un barrio popular, en torno al cual giran las vidas de Takemoto Chie, la protagonista, estudiante de escuela primaria, sus padres y los clientes habituales del establecimiento. Otra obra destacable es Naniwa Kin’yūdō (The Way of Osaka Financing, “El camino de las finanzas de Osaka”, en su traducción al inglés; Aoki Yūji, Kodansha). El protagonista trabaja como vendedor para Teikoku Kin’yū, una empresa de crédito al consumidor afincada en Osaka, y muestra en clave de humor las tribulaciones de quienes arruinan su vida a base de préstamos; también ha sido llevada a la gran pantalla.  La Osaka que muestran las páginas de este manga está llena de vida, pero también es bastante vulgar. Da la impresión de que la mayor parte de los mangas y las películas que usan la ciudad como localización para sus historias tratan de los aspectos más sombríos de la existencia de gente normal, sin pretensiones, de barrios populares.

Los humoristas exitosos del manzai (un tipo de comedia en vivo similar al monólogo humorístico occidental) y otros similares también ejercen una fuerte influencia sobre la imagen que se tiene de la ciudad.

La agencia de artistas Yoshimoto Kōgyō, basada en Osaka, ha lanzado a un nutrido grupo de humoristas locales, que han cosechado el éxito en televisión y otros medios a nivel nacional. Muchos hablan a toda velocidad en el dialecto de Kansai, y utilizan el lenguaje, un tanto vulgar, típico de los barrios populares. En cierta ocasión escuché en televisión decir a Kitano Takeshi, que también ha trabajado como humorista, que “En la comedia de Tokio también hay que utilizar lenguaje de los barrios populares; de lo contrario no se tiene gracia”. Quizá la forma de hablar de los humoristas haya creado la impresión en el público de que en Osaka nadie habla de forma refinada.

Y tampoco puedo comprender, por cierto, por qué el takoyaki se ha convertido en la imagen gastronómica de Osaka. Se trata de un plato muy simple: harina de trigo amasada, en la que se mezclan trozos de pulpo para formar bolitas del tamaño de pelotas de pinpón, que se asan y condimentan con salsa, copos de bonito seco, puerro y similares. Del mismo modo que en China se dice que para comer bien hay que ir a Guangzhou, Osaka se considera un lugar para comer hasta reventar, una ciudad para sibaritas que representa lo mejor de la comida japonesa. La gente de Osaka no repara en gastos para comer bien. Me encanta el takoyaki, pero no puedo aceptar que la imagen de la gastronomía de la ciudad esté asociada a un plato tan simple.

Una rica herencia: una gran ventaja

Yo nací en Tokio, pero la familia de mi madre es de Osaka, y cuando era estudiante de primaria a veces mi madre me llevaba a esta ciudad. La casa de la familia estaba cerca de una estación de la línea de tranvía Hankai, que pasa por el sur de la ciudad, y solíamos ir a menudo al santuario Sumiyoshi Taisha, rebosante de vegetación. Eran los setenta, y el aire estaba tan limpio que los días en que hacía buen tiempo podíamos llegar a ver desde allí el monte Ikoma, en la frontera con la prefectura de Nara, algo que para un oriundo de Tokio como yo era el colmo de la claridad. Tokio está en mitad de la amplia planicie de Kantō, y en aquella época el aire de la capital estaba tan contaminado que no recuerdo haber visto nunca un monte desde ella. Osaka me causó una impresión de tranquilidad.

Los parientes ancianos que vivían en Osaka solían bromear con mi abuela, comparando la ciudad con otras ciudades del mundo. “Dicen que Osaka es el Mánchester de Oriente”, decían, porque se trataba de una ciudad industrial a escala internacional. Aquello de “el mejor de Oriente” estaba pasado de moda para aquel entonces, pero comprendí que Osaka había sido una vez más grande que la propia Tokio.

Me impresionó Midōsuji, la calle principal de Osaka, completada en 1937, de edificios perfectamente igualados en altura y hermosas hileras de árboles de gingko biloba, y las elegantes cúpulas, altos techos y amplios andenes de la línea de metro Midōsuji, que comenzó a funcionar en 1933. Las líneas de metro de Tokio, como la Ginza, me parecían estrechas y agobiantes. Son incontables las empresas comerciales, bancos y fabricantes que comenzaron a existir en Osaka y llegaron a tener proyección internacional. La ciudad es también la cuna de muchos de los principales periódicos del país.

Osaka fue en un tiempo la ciudad más avanzada de Japón, y no contaba únicamente con su falta de pretensiones como encanto, como ocurre ahora. La ciudad cuenta con una rica tradición, y sin duda eso es parte de lo que la ha colocado en el tercer puesto de las ciudades más cómodas para vivir.

Me gustaría que Osaka dejara de utilizar su campechanería como imagen para venderse. Quizá llegue un día en el que Tokio solo pueda enorgullecerse de sus avances y se convierta en una ciudad muy superficial, pero Osaka cuenta con una gran ventaja para resultar atractiva a los habitantes del mundo entero.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen del encabezado: la calle Dōtonbori, repleta de turistas extranjeros y otras personas – 19 de enero de 2018, distrito Chūō de Osaka – Jiji Press)

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  • [21.02.2019]

Nacido en Tokio en 1963. Graduado en la Facultad de Derecho de la Universidad Waseda. Aprendió chino como estudiante de intercambio en la universidad Nankai. Fue periodista para Kyodo News. Tras trabajar como secretario de un representante de la Dieta, periodista para un periódico económico y otros trabajos, ahora es escritor autónomo.

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