El TPP, un bien público internacional para la región Asia-Pacífico

Yachi Shōtarō [Perfil]

[12.01.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

El ex viceministro administrativo de Relaciones Exteriores y actual profesor de la Universidad de Waseda Yachi Shōtarō considera que la participación de Japón en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) puede ser una oportunidad para recobrarse de la tendencia negativa en que está inmerso el país desde la década de 1990. El TPP podría convertirse en un bien público internacional para la región de Asia-Pacífico y no debe ser mirado como una forma de hacer frente al poderío chino.

Japón se halla en un momento crucial. Está en juego si continuará la cuesta abajo que inició en la primera mitad de los años 90, al estallar la burbuja económica, o si renacerá como país avanzado, con las responsabilidades que ello implica. Para lograr la regeneración del país, deberemos reexaminar nuestra historia y nuestros logros desde la Segunda Guerra Mundial e ir abriendo brecha en diversos frentes. La participación en el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés) puede ser una de esas brechas.

La participación en el TPP, que es la única negociación abierta en la senda hacia el Área de Libre Comercio para Asia-Pacífico (FTAAP: Free Trade Area of the Asian-Pacific), es altamente significativa tanto para Japón como para el resto de los países del área, pues conlleva la creación de un importante bien público internacional.

Respuesta a los cambios en el orden económico mundial

La participación en el TPP sería importante para Japón desde cuatro puntos de vista. En primer lugar, sería una respuesta a los cambios en el orden económico mundial. La comunidad internacional moderna viene siendo liderada, desde mediados del siglo XVII, por Europa u Occidente, pero hoy en día el centro del crecimiento económico se está desplazando hacia la región Asia-Pacífico. Mediante un activo apoyo a la integración económica de la región, que necesita incrementar su productividad, Japón podría beneficiarse de su crecimiento económico. En la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) celebrada en Honolulu en noviembre de 2011, además de Japón mostraron su interés en adherirse al TPP Canadá y México. Si incluimos a estos dos países, el total de miembros del TPP ascendería a 12 países, que representan el 40% del total del producto interno bruto mundial. Este porcentaje es muy elevado si lo comparamos con el 26% que representa la Unión Europea, o con el 23% del ASEAN+3 (los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático más China, Japón y Corea del Sur). Si finalmente se forma esta gran área económica, las oportunidades para Japón serían también muy grandes.

Japón podrá ser quien fije las reglas

En segundo lugar, participar en el TPP supondría para Japón la posibilidad de tener, por primera vez, un papel protagonista en la fijación de las reglas en un foro internacional. Hasta el momento, desafortunadamente, Japón no ha estado entre los que fijaban las reglas, pese a haber estado presente en negociaciones internacionales como las sucesivas rondas del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) o de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En la Ronda de Uruguay (1986-1994) Japón, en razón del tamaño de su economía, fue uno de los miembros principales junto a EE.UU., la Unión Europea y Canadá, pero quedó marginado debido a los problemas surgidos en torno al sector agrícola, y lo que ocurrió finalmente fue que Japón se vio arrastrado a una posición en la que se veía obligado a aceptar lo acordado por el resto de los países. Se ha llegado así a la actual Ronda de Doha, en la que Japón ya ni siquiera está entre los miembros principales y su presencia en la fijación de las reglas apenas se deja sentir. Sin embargo, en la cuestión de la integración económica de la región Asia-Pacífico, Japón no solo está presente en el TPP: también lo está en ASEAN+3, ASEAN+6 (ASEAN con Japón, China, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda), así como en los proyectos de acuerdo de libre comercio o de asociación económica con China y Corea del Sur, y por lo tanto está en posición de convertirse en uno de los protagonistas en la fijación de las reglas para construir un orden comercial y económico libre y abierto en el conjunto de la región Asia-Pacífico.

El TTP fue, en su origen, fruto de la iniciativa de cuatro pequeños países: Singapur, Brunei, Nueva Zelanda y Chile. Ahora que la Ronda de Doha está estancada, el TPP se ha ampliado a otros muchos países y podría asentar un sistema económico y de comercio internacional libre y abierto a un nivel superior al conocido hasta ahora, lo cual representaría un fuerte estímulo para la economía mundial. Japón tiene la clave de su éxito.

Acuerdos económicos de amplio alcance en la región de Asia-Pacífico.

El TPP puede convertirse en un bien público internacional

En tercer lugar, teniendo en cuenta todo lo anterior, el TPP podría y debería convertirse en un bien público internacional para el área Asia-Pacífico. Existe la idea de que el TPP es una forma de contrarrestar el poder de China, pero esto no es cierto en absoluto. El establecimiento de un régimen económico de comercio internacional libre y abierto en la región de Asia-Pacífico presenta ventajas también para China. Para que, en el futuro, China reconozca también estas ventajas y pueda unirse al TPP, Japón debe ejercer su liderazgo. También para ello es imprescindible un acuerdo con EE.UU.. En realidad, debería ser Japón el que fuese implicando más y más a EE.UU. en el área Asia-Pacífico. 

La Administración de Obama, tanto en el aspecto político como en el de seguridad, está posicionando a su país como una “nación de la región Asia-Pacífico” y favoreciendo una mayor implicación en esa área. Japón, como aliado, debe apoyar firmemente este giro en la estrategia diplomática estadounidense. En Japón hay una tendencia a pensar que el TPP es un complot urdido por EE.UU., y que si Japón se suma al mismo ese país lo manejará a su antojo, pero esta idea se basa en un victimismo explicable por una serie de circunstancias históricas. La negociación diplomática comienza contraponiendo mutuamente intereses e intenciones, y considerarse perdedor ya desde el principio es una muestra de ese derrotismo que no ha cambiado un ápice en todo este tiempo, y de un verdadero complejo frente a EE.UU.. Japón debe confiar más en sus propias fuerzas y en la valoración que obtiene internacionalmente, y lanzarse más decididamente a elaborar, junto a aquellos países con los que comparte unos valores, las reglas internacionales. Se están dando las condiciones para que Japón dé el giro hacia una diplomacia activa. Es una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar.

También para favorecer una reforma en el interior de Japón

El cuarto punto en el que la participación de Japón en el TPP cobra sentido es que representa también una oportunidad para realizar reformas en el país. La participación en el TPP tiene, lógicamente, una parte difícil y dolorosa. El TPP afecta a 21 sectores, entre ellos la agricultura y la medicina, y de esto se deriva una gran variedad de problemas. Por otra parte, será una gran oportunidad para reformar sectores industriales e instituciones nacionales. Especialmente en el sector agrícola deben hacerse reformas para favorecer una agricultura de fuerte vocación exportadora. Con las actuales medidas proteccionistas no hay perspectivas de fortalecimiento de la agricultura. Existen precedentes de productos, como la cereza o la manzana, que han ganado competitividad tras una apertura del mercado, y debe seguirse adelante con las medidas que permitan aprovechar la gran competitividad latente de la agricultura japonesa. Sin embargo, asuntos como la apertura de mercados o los cambios en sistemas e instituciones deben ser debatidos suficientemente en Japón, y luego, en las negociaciones con otros países, debe tratarse también la posibilidad de establecer prórrogas en lo concerniente a artículos especialmente “sensibles” para cada país. Si el gobierno japonés debate estos asuntos intensamente dentro y fuera del país y pone remedio a los problemas de los que se deriven daños para los particulares, será posible convencer a la población.

Japón debe implicarse activamente en el TPP

Con motivo del gran terremoto con tsunami que afectó en marzo de 2011 al este de Japón cerca de 160 países de todo el mundo ofrecieron su ayuda. ¿Qué significa esto? Esta oferta es probablemente una expresión de gratitud hacia Japón, por la forma en que, tras resurgir como país de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, ha sabido hacer una gran contribución a la comunidad internacional. Y cabe pensar, asimismo, que el gesto significaba igualmente una gran confianza en que Japón no se dejaría desalentar por el desastre y seguiría haciendo frente a sus reponsabilidades y cumpliendo su función en la escena internacional. Creo que si nos hacían llegar su voz de aliento era también porque eran conscientes de que Japón se halla ante un momento decisivo. También en respuesta a esas voces, Japón debe implicarse activamente en el TPP.

(Traducido al español del original en japonés)

  • [12.01.2012]

Redactor en jefe de Nippon.com. Nacido en 1944. Tras terminar un master en la especialidd de Derecho y Política de la Escuela de Graduados de la Universidad de Tokio en 1969, ingresó en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde fue viceministro administrativo entre 2005 y 2008. Actualmente enseña en las universidades de Waseda, Keiō y Tokio.

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