El acoso escolar japonés

Sugimori Shinkichi [Perfil]

[09.11.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

A la vez que indagamos las características del acoso escolar en Japón, exploramos las iniciativas que se están tomando para encarar este problema cada vez más grave.

El acoso escolar puede ocurrir en cualquier país o región. Del mismo modo que existen puntos común en su forma de hacerse visible, también se observan diferencias en los tipos de acoso, en el tipo de respuestas que tienen las personas cuando son testigos de un acoso, o en la propia reacción psicológica del acosado. Conocer las diferencias nos permitirá observar las particularidades del ijime o acoso escolar japonés.

Puntos en común a nivel internacional del acoso escolar

Entre los tipos de acoso escolar, los más comunes a nivel internacional son las burlas e insultos. Como son recursos sencillos y fáciles de llevar acabo, tienden a ocurrir con facilidad desde la primera etapa del acoso escolar (Diagrama 1).

Por otro lado, en las sociedades donde impera la violencia y en las que existe una fuerte tendencia meritocrática, predomina el acoso escolar mediante la violencia física. Cuando en una sociedad los recursos socioeconómicos necesarios para vivir (ingresos, estatus social, oportunidades educativas, etc.) están extremadamente concentrados en un grupo de personas, se genera una competencia por dichos recursos y prevalece la ley del más fuerte. La infracción de las reglas y el decaimiento moral destacan y la estructura de la sociedad adulta también se ve reflejada en la forma de relacionarse de los niños.

En la sociedad del Japón de la posguerra, época de penurias económicas, había muchos crímenes y violencia, y el tipo de acoso basado en la ley del más fuerte era muy numeroso. En una sociedad así el acoso es algo natural. Se tiende a pensar que si uno es acosado es por culpa propia, de modo que es mejor ser acosador que acosado. Predomina la lógica de que el acoso es algo necesario para la saludable socialización de los niños.

Acoso basado en la ley del más fuerte en una sociedad estratificada

Japón, después del colapso de su burbuja económica, tiende a ser una sociedad con disparidades sociales cada vez mayores, y en la que prima la supervivencia de los más aptos. Por consiguiente, el suicidio de un estudiante de segundo de secundaria en Ōtsu (prefectura de Shiga) en octubre de 2011, y el caso de suicidio que ocurrió en el colegio privado Takigawa (prefectura de Kobe) en 2007, más que acoso escolar deberían ser llamados ataques criminales basados en la ley del más fuerte.

Si en el entorno en el que se crece predomina la ley del más fuerte, el número de niños que se rigen por esa lógica aumenta. Se podría definir este tipo de acoso como “orden de picoteo”. Este término, que proviene originalmente de la biología, y posteriormente fue adaptado por la sociología, se utiliza para definir la jerarquía basada en el poder dentro de una bandada de pájaros o grupo de animales: el más fuerte picotea al débil, y el débil picotea a otro todavía más débil. Cuando llega el momento de comer, el más fuerte aparta a los débiles y van comiendo por orden de fuerza. En caso de que la cantidad de comida esté limitada (el equivalente a los recursos en la sociedad humana) y no llegue para todos, tiende a darse el sistema del orden de picoteo.

En la sociedad de Internet cualquiera puede ser un acosador

Otro punto en común sobre el acoso es que el acosador siente algún tipo de frustración. Esto se puede entender desde el punto de vista de la Psicología Social con su teoría de la frustración-agresión (la acumulación de frustración aumenta la agresividad del individuo). De hecho, cuanto mayor es el estrés de los niños provocado por la frustración experimentada en el hogar y la escuela, más propensos son al acoso. Por lo tanto, también es eficaz la terapia dirigida al acosador.

En el acoso cara a cara, la parte débil nunca acosará a la parte fuerte. Sin embargo, en el caso del cyber bullying o ciber acoso escolar el empleo de los teléfonos móviles y de los ordenadores personales de forma anónima permite el acoso con independencia de la fuerza que se tenga, e incluso a veces también posibilita el hacerse pasar por más de una persona. En esta sociedad de Internet en el que cualquiera podría ser un agresor, es posible que el ciber acoso se produzca paralelamente en proporción al número de personas insatisfechas. Es un tema importante en la educación fomentar que los niños no traten de acosar a otros aunque sientan frustración.

Otro aspecto en común que se da en los acosadores es que hay muchos casos en que los niños que acosan disfrutan de fama dentro de su grupo, son listos y tienen bien desarrolladas las habilidades sociales. Como disfrutan del agrado y confianza de los profesores y adultos, tienen una gran habilidad para ocultar el acoso; los niños que cuentan con el apoyo de sus compañeros tienen facilidad para que su acoso sea comprendido y respaldado.

En las sociedades cooperativas hay muchos ataques a las relaciones personales

El acoso escolar abarca conductas que van desde aquellas que dañan físicamente el cuerpo o las pertenencias (se dan más en los chicos y tienden a disminuir a medida que aumenta la edad de los estudiantes), hasta ataques a los vínculos personales como los rumores, exclusiones del grupo de compañeros o ignorar a la persona, para dejarla fuera de las relaciones entre compañeros (se dan más en chicas y tienden a incrementarse a medida que aumenta la edad).

Para las chicas, la seguridad que sienten al estar unidas a sus compañeras es una de sus fuentes de alegría y existe una fuerte tendencia a que prefieran un estilo de comunicación activo. En el caso de los chicos, las relaciones con compañeros también se convierten en la fuente de un sentimiento de seguridad, pero a menudo en vez de charlar prefieren hacer deportes juntos u otras actividades físicas como medio para vincularse. Si miramos el diagrama 1, observamos que los casos de “ser ignorado, excluido del grupo de compañeros” son más numerosos en las chicas que en los chicos, y son especialmente numerosos entre las chicas japonesas.

De esta manera, en una sociedad que fomenta este tipo de relaciones en las que se siente ansiedad si no se está siempre en contacto con los compañeros, el ataque a las relaciones genera mucho daño a la víctima y se convierte en un poderoso medio para el acoso. Por otro lado, a aquellas personas que piensan que cada individuo es diferente y que es cómodo que cada uno viva de manera independiente, los ataques a las relaciones no les causan apenas daños (esto es más frecuente en sociedades como la europea o estadounidense en las que prima el individualismo y la independencia).

El Instituto Nacional de Investigación de Política Educativa, en el estudio de seguimiento que realizó entre los años 2004 y 2009, concluyó que el número de estudiantes que experimentaron “ser ignorados, excluidos del grupo de compañeros, sufrir rumores” pasó del 41,6% en primero de secundaria en junio de 2004, a un 80,3% en tercero de secundaria en noviembre de 2006. Además, de los niños que estaban en cuarto curso de primaria en 2004, al llegar a tercer curso de secundaria un 90,3% había experimentado “ser ignorado, excluido del grupo de compañeros, sufrir rumores”.

Mantenerse al margen, reacción de autodefensa en las sociedades colectivas

En otros países, la proporción de personas que respondieron “Sí” a la pregunta: “¿Intentaste detener un acoso cuando lo viste?” tiende a aumentar a medida que aumenta la edad. Sin embargo, en Japón hay una tendencia a la baja en el período en el que se producen más casos de acoso escolar (aproximadamente, desde el quinto curso de primaria hasta el segundo curso de secundaria). Es decir, aunque durante la etapa de la adolescencia se den más casos de acoso escolar, el número de jóvenes que se mantienen al margen y lo ignoran aumenta temporalmente. Tal vez esto esté relacionado con la diferencia entre el honne (lo que una persona realmente piensa) y el tatemae (lo que se dice públicamente) tan característico de la sociedad japonesa. A veces se crean unas reglas del grupo de compañeros conformes a lo que realmente se piensa (por ejemplo, “quiero acosarlo”) pero esas reglas internas entran en contradicción con las reglas oficiales (“no se debe acosar”). Y hay una etapa en la adolescencia en la que se aprende a priorizar las reglas propias sobre las de la sociedad. Así, en el momento en el que muchos chicos comparten la misma idea, se crea cierto tipo de código no escrito que fomenta un entorno propicio para seguir expresando sus verdaderas intenciones.

Las reacciones que se tienen cuando se es acosado se pueden dividir en dos tipos: por una parte está la reacción de autocastigo que aparece cuando la persona que ha sido acosada siente que ha sufrido el acoso porque él es malo o culpable, y por otra parte está la reacción de querer castigar al agresor porque su conducta es mala. Por lo general, si el autocastigo se endurece, en ocasiones puede provocar que se llegue al suicidio; en cambio, el que se reaccione culpabilizando al agresor facilita que acabe vengándose. En las sociedades con una fuerte tendencia individualista existe un código de conducta que establece firmemente que uno debe protegerse a sí mismo; cuando una persona sufre un acoso, no se autoculpabiliza, sino que culpa a la otra persona por su mala conducta.

Frente a esta conducta de defensa propia, en las culturas donde la autodefensa es colectiva, se pueden establecer relaciones de compañerismo donde los individuos se protegen mutuamente. En lo que respecta a la vida personal de los japoneses, como no queremos que los demás piensen mal de nosotros, tenemos un vehemente deseo de mejorarnos a nosotros mismos y tratamos de encontrar y corregir nuestras deficiencias para no ser criticados. En el caso de ser criticados, tendemos a pensar que lo han hecho porque nuestra conducta ha sido mala y fácilmente caemos en el autocastigo. En Japón la mayoría del acoso escolar ocurre dentro de las relaciones entre compañeros; de este modo al sufrir un ataque dentro de las relaciones que deberían posibilitar el protegerse mutuamente, se considera que el daño personal a nivel interno es mucho más grave.

El camino para prevenir el acoso escolar que acaba en suicidio

En Japón, el suicidio de estudiantes varones es dos o tres veces más numeroso que el de chicas. Según la encuesta realizada por el Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, en el año fiscal 2011 el número de suicidios se contabilizó de la siguiente manera: 27 chicos y 12 chicas estudiantes de secundaria, 111 chicos y 46 chicas estudiantes de bachillerato (Diagrama 2). Por otra parte, las estadísticas de la Policía Nacional indican que el 70% de las víctimas totales de suicidio son hombres. La Policía y el Ministerio de Educación en los últimos años no han publicado datos sobre la proporción por sexos de suicidios debido al acoso escolar; de la tendencia general se estima que el número de chicos que se suicidan motivados por el acoso escolar es el doble o el triple que el de chicas.

En el caso de las chicas, como suelen hablar con mucha gente cuando están estresadas, es fácil detectar el problema y ayudarlas. En cambio, se supone que en el caso de los chicos, como se callan e intentar resolver el problema por sí mismos, acaban cediendo a la presión, se autocastigan y tienden a elegir la muerte. Es necesario enseñar a los chicos a que no deben cargar solos con todo el peso del problema y que deben consultar su situación con muchas personas. Además, es vital que exista una interacción entre niños de diferentes grupos de edad (en Japón tradicionalmente se fomentaba la sociabilidad formando grupos de niños de distintas edades), y la creación de un ambiente en el que los niños puedan construir relaciones cálidas con una variedad de adultos, de modo que esta red de relaciones les vaya enseñando la crueldad que implica un comportamiento antisocial como lo es el acoso escolar.

(Escrito el 4 de octubre de 2012; traducido al español del original en japonés)

 

Bibliografía

Child Research Net (Red de Investigación sobre la Infancia) (en japonés, chino e inglés)

Ijime no kokusai hikaku kenkyū ― Nihon, Igirisu, Oranda, Noruuē no chōsa bunseki (Estudio comparativo sobre el acoso escolar a nivel internacional. Investigación y análisis del Reino Unido, Japón, Países Bajos y Noruega, Morita Yōji; Kaneko shobō, 2001)

Cross-Cultural Perspectives on Youth and Violence (Perspectivas transculturales sobre la juventud y la violencia, Watts, M.; JAI Press, 1998)

Ijime tsuiseki chōsa 2007 – 2009 (Estudio de seguimiento del acoso escolar 2007-2009; Centro de Investigación sobre Orientación Estudiantil del Instituto Nacional de Investigación de Política Educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología) 

  • [09.11.2012]

Profesor asociado de la Facultad de Educación de la Universidad de Tokyo Gakugei. Nació en 1965. En 1994, finalizó su doctorado en la Universidad de Tokio (Departamento de Sociología). Director del Instituto para el Futuro de la Infancia (Kodomo Mirai Kenkyūsyo), una organización sin fines de lucro, de la Universidad de Toyko Gakugei. Esta llevando a cabo investigaciones sobre: Psicología Social, especialmente vista desde la perspectiva de la cultura que rodea las relaciones entre el individuo y el grupo, Psicología Grupal (medición del trabajo en equipo, psicología del sistema de jurados, resultados de las actividades vivenciales), y la psicología de la toma de riesgos, entre otros temas.

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