Lanzamiento exitoso de un satélite norcoreano

Suzuki Kazuto [Perfil]

[04.02.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

El 12 de diciembre de 2012, Corea del Norte logró poner en órbita un satélite. Analizamos los cambios que acarrea este lanzamiento exitoso, así como la postura que debe adoptar Japón.

El 12 de diciembre de 2012 Corea del Norte lanzó al espacio su cohete Unha-3, pese a las rumoreadas dificultades técnicas que persistieron hasta el día anterior, y a que se hablaba de posponer el lanzamiento; el cohete colocó en la órbita designada un satélite artificial, demostrando Corea del Norte con ello poseer la capacidad tecnológica suficiente para enviar objetos al espacio exterior. Este lanzamiento contraviene a la Resolución 1874 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), que le prohíbe el uso de tecnología de misiles balísticos, y representa una acción de fuerza no solo contra Japón, Estados Unidos y Corea del Sur, sino también contra la propia China, que le había exhortado a contenerse.

La razón de la insistencia en el lanzamiento

¿A qué se debe que Corea del Norte se haya esforzado tanto de cara al lanzamiento, oponiéndose con ello a la comunidad internacional, y especialmente a China, de quien depende mucho económicamente?

En términos políticos, durante el año 2012, que representó el comienzo de la realización del eslógan coreano “Un gran país fuerte y próspero”, existía el deseo de hacer triunfar el lanzamiento de ese cohete, que representaba la imagen de ese “gran país”. Asimismo, para el primer secretario del Partido de los Trabajadores de Corea, Kim Jong-un, un líder que todavía no consigue consolidar su influencia, el éxito en el lanzamiento del cohete significa un refuerzo de su poder.

A cambio, Corea del Norte, cuya economía ya se encontraba en dificultades, ha recibido un nivel más de fuertes sanciones por parte de la comunidad internacional. El hecho de que, a pesar de ello, Corea haya lanzado el cohete con el que ha puesto en órbita el satélite, se debe a un motivo militar: con ello se asegura de demostrar que puede utilizar esta tecnología, la misma de la que sirven los misiles balísticos, con un alcance de hasta 10.000 kilómetros; o lo que es lo mismo, que puede plantar un misil en suelo americano.

La tecnología avanzada que ha conseguido Corea del Norte

A juzgar por el reciente lanzamiento, Corea del Norte ha logrado una tecnología bastante avanzada.

Por regla general, para el primer lanzamiento de un satélite se da la máxima prioridad a colocarlo en órbita; se suele lanzar hacia el este, una elección comparativamente simple para lograr el objetivo, y sin buscar una órbita específica. Sin embargo, Corea del Norte ha sido capaz de lanzar su satélite en esta ocasión hasta una órbita sincrónica al sol (en la que el satélite se encuentra en un punto determinado del cielo siempre a la misma hora) que pasa por el espacio aéreo de los polos norte y sur. Para lograrlo es necesario apuntar el cohete hacia el sur, separar sus fases 1 y 2, y tras controlar la fase 3 con precisión y cambiar su trayectoria en lo que se denomina un dogleg (una maniobra en la que la trayectoria cambia en forma de L), usar una técnica de alta precisión que hace ascender al cohete con una inclinación de entre 97 y 99 grados. El lanzamiento prueba que Corea del Norte posee una capacidad de lanzamiento de cohetes muy similar a la de muchos países desarrollados, y si domina esta tecnología será capaz de utilizarla con misiles balísticos de alta precisión.

Sin embargo, mientras que los satélites lanzados por los cohetes solo flotan en el espacio, los misiles hacen una reentrada en la atmósfera para atacar objetivos terrestres. Dado que se necesitan otras tecnologías, como la de desarrollar los paneles termorresistentes para frenar la subida de temperatura que conlleva la fricción, o la de controlar las ojivas, las cuales no es seguro que Corea del Norte haya podido conseguir, el éxito en el lanzamiento de un cohete no significa que de inmediato puedan lograr el mismo éxito con un misil. Por otro lado, suponiendo que el peso del satélite sea igual al de otro satélite cuyo lanzamiento falló en abril de 2012 -100 kilos-, tampoco se puede concluir que Corea del Norte pueda aligerar la carga de sus cabezas nucleares hasta ese nivel.

No obstante, si consigue la tecnología necesaria para controlar la reentrada en la atmósfera, y si completa su capacidad de lanzamiento de misiles nucleares reduciendo el tamaño de sus cabezas nucleares, la amenaza no solo será para sus países vecinos, sino también para Estados Unidos, que está muy alejado. En ese sentido, el reciente lanzamiento significa que Corea del Norte ha superado una barrera que antes se alzaba impidiéndole alcanzar su objetivo.

Influencia sobre la postura estadounidense en las negociaciones

Por otro lado, la demostración de las capacidades con misiles de Corea del Norte que ha puesto de relieve el reciente lanzamiento, no ha hecho crecer considerablemente la amenaza norcoreana hacia Japón y otros países del Este Asiático, porque los misiles Rodong que posee tienen un alcance de 1.300 kilómetros, y aún continúa el debate sobre si son capaces de transportar armas nucleares; el Este Asiático, Japón incluido, ya estaba en peligro por esos misiles desde antes.

Sin embargo, para Estados Unidos, que ahora sí está dentro del alcance, la capacidad tecnológica de Corea del Norte que demuestra este lanzamiento representa una gran amenaza. La estructura de las negociaciones que se han venido realizando hasta ahora, a través del G6 (Estados Unidos, Corea del Norte, Corea del Sur, China, Rusia y Japón) o las conferencias bilaterales entre Estados Unidos y Corea del Norte, puede haber cambiado drásticamente, y las políticas que los americanos adopten hacia el régimen norcoreano sin duda van a mostrar una tendencia a considerar a éste como una “amenaza militar”. De ser así, existe la posibilidad de que Estados Unidos lleve a cabo negociaciones para que se ofrezcan grandes recompensas para Corea del Norte, con el objetivo de lograr que abandone sus experimentos nucleares y tecnología de misiles; por el contrario, también aumentan las posibilidades de que crezca la tensión militar en el Este Asiático como consecuencia de negociaciones que incluyan el agravamiento de las sanciones económicas, o sanciones militares hacia dicho país. Sea como sea va a llegar una época difícil para la diplomacia japonesa, por otros asuntos a los que se ha dado preferencia, como el problema de los rehenes japoneses en territorio norcoreano.

Para Corea del Sur, pese a que el éxito del lanzamiento supone un aumento de la amenaza militar, el peligro más bien viene de la presión nacida del posible éxito que pueda tener el lanzamiento del KSLV-1 (Korea Space Launch Vehicle-1, comúnmente denominado Naro), aún sin resultados satisfactorios, ya que hasta ahora Corea del Sur se ha encargado de un papel en segundo plano, en lo que al campo del desarrollo de cohetes se refiere. El KSLV-1 es un cohete desarrollado con la colaboración tecnológica de Rusia: la primera fase la construyeron los rusos, y la segunda los surcoreanos; en dos ocasiones ha fallado su lanzamiento. El tercer intento estaba programado para octubre de 2012, pero debido a problemas técnicos se tuvo que posponer dos veces. El próximo lanzamiento será en primavera de 2013, y dado que será justo después de la toma de poder de la nueva presidenta se ha formado un ambiente en el que resultará aún más imperdonable que el lanzamiento falle de nuevo.

La actitud que debe adoptar Japón

Corea del Norte sufre sanciones muy estrictas sobre el comercio y las transacciones financieras con Japón desde hace mucho tiempo, debido a las pruebas nucleares y al desarrollo tecnólogico de misiles que ha venido realizando hasta ahora. Puede decirse que respecto al comercio entre Japón y Corea del Norte, que se encuentra en un punto casi inexistente, casi no hay nada que Japón pueda hacer.

El hecho de que las sanciones promovidas por el CSNU no tengan resultados se debe principalmente al hecho de estar manteniendo el comercio con China y Corea del Sur, y a haber logrado la liberación de las cuentas congeladas del Banco Delta Asia, la base financiera norcoreana para las transacciones con el extranjero, en el proceso de negociación de cara a la resolución del problema nuclear con la administración Bush; con ello no se llevaron a cabo las sanciones hacia Corea del Norte en su totalidad. Pese a que el reciente lanzamiento ha provocado que se convoque una reunión del CSNU para debatir sobre el aumento de las sanciones, resultará difícil que se adopte una resolución que incluya sanciones fuertes, ya que China puede hacer uso de su derecho al veto. En una situación así no resulta fácil pararle los pies a Corea del Norte. Si continúan las pruebas nucleares tras la estela del éxito de este lanzamiento, la atención de la comunidad internacional se dirigirá hacia el problema del desarrollo nuclear, más que hacia la tecnología de cohetes y misiles, y se hará cada vez más complicado frenarla.

Japón debe considerar su postura de cara a la tecnología norcoreana de cohetes y misiles, y en definitiva a esta situación, en la que ya existe la capacidad de causar una grave amenaza hacia Estados Unidos. Además, teniendo en cuenta que Japón ya se encuentra a tiro de los misiles balísticos de alcance intermedio de Corea del Norte, es de la máxima importancia que avance en el mejoramiento del sistema antimisiles, en la implementación de un sistema por satélite de alerta inmediata para detectar los misiles lanzados, así como en los avances necesarios para reforzar las redes de recogida de información, no solo con un sistema de inteligencia basado en las imágenes tomadas por satélite, sino también con sus comunicaciones, su encriptación, y sobre todo su capacidad humana.

En Japón y Corea del Sur han resultado elegidos nuevos líderes que claman por un refuerzo de las alianzas con Estados Unidos, y se ha establecido un ambiente político propicio para reforzar asimismo el sistema de defensa antimisiles. La cooperación entre esas nuevas fuerzas políticas en Japón y Corea del Sur, y la administración de Obama, en su segundo mandato, son las claves para las medidas a tomar de cara a Corea del Norte.

(Artículo escrito el 25 de diciembre de 2012, y traducido al español del original en japonés)

  • [04.02.2013]

Profesor de Derecho en la Escuela de Posgrado de la Universidad de Hokkaido. Nació en octubre de 1970. Se doctoró en septiembre de 2000 en el Instituto Europeo de la Universidad de Sussex del Reino Unido. Se especializa en: Economía y Política Internacional, Estudios Europeos, Política Científica y Tecnológica, Política Espacial. Desempeña su puesto actual desde abril de 2011.

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