El Bachillerato Internacional en el sistema educativo japonés

Iwasaki Kumiko [Perfil]

[02.12.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

El gobierno japonés se ha propuesto aumentar el número de centros educativos que impartan el Bachillerato Internacional, con el objetivo de formar a personas capaces de ejercer el liderazgo en la actual sociedad global. Para ello, es preciso mostrar cierta flexibilidad a la hora de reformar aspectos como el sistema de las pruebas de acceso a la universidad.

Un mayor interés por el Bachillerato Internacional

En los últimos tiempos se ha despertado entre los miembros de la comunidad educativa de Japón un repentino interés por el Bachillerato Internacional (BI), un programa de estudios que permite obtener un título para acceder a la universidad válido en todo el mundo.

La Organización del Bachillerato Internacional coordina y gestiona el BI. Se trata de una fundación educativa sin ánimo de lucro que se rige por lo estipulado en el Código Civil de Suiza, país que alberga su sede central. Establecida en 1968, la Organización del Bachillerato Internacional se encarga desde sus oficinas de Ginebra de proporcionar el currículo escolar a aquellos centros educativos que deseen obtener la autorización para convertirse en un “Colegio del Mundo BI”, de elaborar los exámenes del BI y de conceder los diplomas que certifican la obtención del mismo, entre otras labores. En Japón, obtuvo el reconocimiento oficial en 1979, año desde el que el BI tiene validez en el proceso de acceso a las universidades del país.

En sus primeros años de andadura, el Bachillerato Internacional se extendió principalmente entre las escuelas internacionales. En aquel entonces, estos centros escolares, en los que normalmente estudiaban los hijos de diplomáticos y de personal de las organizaciones internacionales, tenían sus propios programas educativos destinados a la obtención del título necesario para acceder a la educación superior, algo que iba en contra de la filosofía de estos colegios y suponía, además, una gran carga desde el punto de vista administrativo. Por ello, la comunidad educativa se dio cuenta de que era necesario contar con un programa de estudios común que facilitara el acceso a las universidades de todo el mundo una vez finalizada la educación secundaria en las escuelas internacionales, y con un título de validez mundial que lo acreditara.

En Japón, las primeras instituciones educativas que adoptaron el BI fueron también las escuelas internacionales. Posteriormente, les siguieron los centros escolares, privados en su mayoría, que contempla el Artículo 1 de la Ley de Educación en su definición de “centro educativo”, a saber: jardines de infancia, escuelas primarias, secundarias (medias y superiores), de educación especial, de formación profesional y universidades. Los que deciden introducir el Bachillerato Internacional lo hacen respetando, al mismo tiempo, las directrices curriculares del Ministerio de Educación japonés.

Los estudiantes de estos centros suelen realizar sus estudios superiores en universidades europeas y norteamericanas, y en universidades japonesas con un enfoque internacional, tras cursar la educación secundaria en inglés y japonés y obtener el correspondiente diploma. En marzo de 2012, de los 16 centros educativos de Japón que contaban con el programa para la obtención del BI entre los estudiantes de segundo y tercer curso de la enseñanza secundaria superior, 11 eran escuelas internacionales, mientras que los cinco restantes eran instituciones privadas según estipula el Artículo 1.

Extender el BI y crear una educación basada en los recursos humanos globales

A pesar de que en Japón existen aún pocos centros educativos que cuenten con el Bachillerato Internacional, la razón de que en los últimos años haya aumentado el interés hacia él reside en una iniciativa, encabezada por el gobierno nipón, para la introducción del BI en las escuelas de educación secundaria de todo el país. De este modo, en el informe publicado en junio de 2012 por el Consejo para la Promoción de los Recursos Humanos para el Desarrollo de la Globalización, el Ministerio de Educación se propone conseguir en cinco años que el número de centros educativos en los que los estudiantes puedan adquirir el BI, o los conocimientos equivalentes a este, sea de aproximadamente 200.

Este objetivo tiene su explicación en que tanto la industria como la comunidad académica y el gobierno se han dado cuenta de que, en un mundo global como el actual, es necesario disponer de un sistema educativo que permita formar a personas capaces de ejercer el liderazgo y, por consiguiente, que tengan iniciativas e ideas propias, en sociedades en las que existen valores y colectivos heterogéneos. Esto explica también que se haya comenzado a abordar el tema de una educación basada en los recursos humanos globales como un asunto político de importancia.

Japón ha sido durante muchos años un país en el que se fomenta la cultura propia y la educación se utiliza como un instrumento para transmitirla. Sin embargo, parece que ha llegado el momento de que los programas educativos, que hasta ahora estaban enfocados a formar a los integrantes de la nación y de la sociedad propiamente japonesas, se adapten a las exigencias de un nuevo marco social fruto de la globalización. En este contexto, el país tiene que hacer frente a más situaciones en las que se exigen una comunicación, unas normas, un comportamiento y unas ideas propios de Europa y América del Norte, lugares cuya historia está marcada por la coexistencia de diferentes razas y etnias.

Un adelanto de la educación superior

Además de todo esto, en los últimos tiempos la comunidad educativa japonesa otorga una mayor importancia a que los alumnos desarrollen su propia manera de aprender y adquieran conocimientos sobre cómo formarse, y se busca de alguna manera materializar un currículo escolar que contemple las destrezas necesarias en la sociedad del futuro: capacidad de aplicación, de uso y de resolución de problemas, entre otras. En resumen, un programa de estudios que sea un reflejo de la “fuerza de vivir”, concepto principal en el que se basan las directrices educativas actuales.

Por lo general, el Bachillerato Internacional incluye clases semejantes a los cursos y métodos de aprendizaje que ofrecen las universidades. De este modo, se exige a los estudiantes que escriban informes sobre experimentos, redacten ensayos cortos y realicen debates, entre otras tareas basadas en su propia subjetividad. Podría decirse que representa un adelanto de lo que será la educación superior. Precisamente por esto mismo es necesario adquirir conocimientos de manera sistemática y en un volumen de aprendizaje adecuado durante las etapas básicas de la educación antes de comenzar el BI.

El Bachillerato Internacional es, por lo tanto, un programa en el que los estudiantes que han ido madurando a ese nivel intelectual aplican los conocimientos adquiridos y desarrollan aún más sus capacidades. Asimismo, se trata de un sistema adecuado para la formación de personas con recursos humanos globales y de individuos capaces de asumir el liderazgo.

El BI ha sabido adaptarse a los cambios que se producen en la sociedad global y presenta un currículo escolar equilibrado que contempla las destrezas de aplicación de conocimientos que exige el nuevo orden social. Por ello, ha conseguido despertar el interés no solo de los centros educativos privados de Japón, sino también de las instituciones públicas.

Programa de Bachillerato Internacional Dual en Lengua Japonesa

La siguiente cuestión reside en determinar si el gobierno japonés puede cumplir con el objetivo de conseguir en cinco años que el número de centros educativos en los que los estudiantes puedan adquirir el BI, o los conocimientos equivalentes a este, sea de aproximadamente 200.

En primer lugar, será necesario contar con un gran número de profesores, cuya mayoría se suponen extranjeros, con la formación adecuada para impartir las clases del BI en inglés, algo especialmente difícil de conseguir. En Japón hay muy pocos docentes de otros países. A esto se suma el hecho de que las escuelas internacionales son mucho más generosas en lo que respecta a salarios y a prestaciones sociales tales como las vacaciones, si se las compara con los centros educativos de Japón que contempla el Artículo 1 de la Ley de Educación. Estos últimos se rigen por la legislación y el sistema japoneses, por lo que no resulta fácil asegurar un trato especial para los profesores extranjeros.

Para solucionar el problema que supone garantizar el número de profesores extranjeros capaces de dar clases en inglés, el Ministerio de Educación nipón ha decidido tras llegar a un acuerdo con la Organización del Bachillerato Internacional desarrollar e introducir el denominado Programa de Bachillerato Internacional Dual en Lengua Japonesa, que consiste en impartir algunas asignaturas en este idioma.

De este modo, se hará posible que sean profesores japoneses los encargados de la enseñanza de una parte de las materias que forman el currículo, y se reducirán las trabas que impiden que los centros de enseñanza secundaria superior de Japón, especialmente los públicos, oferten el Bachillerato Internacional. Además, se está barajando la posibilidad de hacer uso del Programa de Intercambio y Enseñanza de Japón (JET) e invitar a especialistas extranjeros en educación con la colaboración de las autoridades nacionales, regionales y locales.

El BI en las universidades japonesas

En segundo lugar, es necesario reflexionar sobre el futuro de los estudiantes. En el Bachillerato Internacional cada clase suele tener un máximo de 25 alumnos. Si multiplicamos este número por 200; esto es, la cifra de centros educativos que impartan el BI o los conocimientos equivalentes a este que aspira a conseguir el gobierno japonés, obtendremos un total de 5.000 alumnos que podrían optar al correspondiente diploma. A este respecto, surge la duda de si habrá suficientes universidades que reconozcan el Bachillerato Internacional y acepten a los estudiantes en función de la puntuación que obtengan en el mismo.

A decir verdad, el número de universidades que reconocen el BI en Japón es mayor en la actualidad; incluso algunas lo valoran y admiten a personas que lo tengan. Sin embargo, esto no quiere decir que todas hagan lo mismo: para entrar en las universidades públicas, y en algunas privadas, es necesario presentar las notas de los Exámenes del Centro Nacional de Acceso a la Universidad.

El sistema de puntuación del Bachillerato Internacional está estandarizado, algo que no da lugar a que se produzcan grandes cambios. Por ello, las universidades de Europa y Norteamérica confían en gran medida en él en sus procesos de admisión de estudiantes. Teniendo esta situación en cuenta, vale la pena considerar también la posibilidad de establecer un sistema que permita convertir la nota del BI en la de los citados exámenes.

Otra medida deseable sería, por ejemplo, realizar exámenes de acceso especiales tras fijar la nota del Bachillerato Internacional necesaria para entrar en cada universidad. Para que el BI se extienda, la clave reside en si la sociedad podrá mostrar una flexibilidad excepcional en la interpretación de las leyes y los sistemas por los que se rigen los centros educativos en Japón respecto a cuestiones como el número de profesores y el futuro de los estudiantes.

Ahora lo único que queda por ver es si el Bachillerato Internacional se extiende en el país y en qué medida lo hace. De momento ya son varios los centros que se han mostrado dispuestos a adoptarlo, por lo que el interés respecto a esta cuestión va en aumento.

En cualquier caso, si Japón acepta el Bachillerato Internacional como un modelo educativo más, los japoneses percibirán su sentido y quizás se vayan dando cuenta de que se puede emplear como un programa idóneo en el contexto del país para reformar la educación tradicional.

En este sentido, puede decirse con toda certeza que la esencia de los programas y la filosofía del BI se extenderán en Japón a medida que avanza la globalización, incluso si el propio Bachillerato Internacional no lo hiciera.

(Traducido al español del original en japonés publicado el 7 de octubre de 2013)

  • [02.12.2013]

Investigadora en el Departamento de Investigación de Políticas para la Formación de Por Vida del Instituto Nacional de Investigación de Políticas Educativas. Cursó estudios de doctorado en la Escuela de Posgrado de la Universidad de Tsukuba. En la actualidad, se dedica también a la investigación para la elaboración de un modelo japonés del Bachillerato Internacional destinado a las escuelas públicas de educación secundaria superior. Entre sus obras, destaca Kokusai baccalauréat: sekai ga mitomeru takuetsu shita kyōiku programme; editorial Akashi shoten, 2007.

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