La “adicción al vínculo social” a través de internet en Japón

Hashimoto Yoshiaki [Perfil]

[23.01.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

Según el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón, en la actualidad el número de estudiantes de secundaria adictos a internet asciende a 518.000. El profesor de ciencias de la información de la Universidad de Tokio Hashimoto Yoshiaki examina el trasfondo de la adicción a internet en Japón y sus posibles soluciones, basándose en datos obtenidos en varios estudios sobre el uso de las redes sociales.

¿Cuántos jóvenes están en riesgo de caer en la adicción a internet?

Al igual que en los Estados Unidos y Corea del Sur, en Japón la adicción a internet representa un grave problema social. La difusión de los smartphones ha provocado el aumento de los casos de adicción entre los jóvenes, que son el estrato de población con mayor riesgo de desarrollar la dependencia a la red.

En febrero de 2013 mi equipo investigador, en colaboración con el Instituto de Política de la Información y la Comunicación del Ministerio de Asuntos Interiores y Comunicaciones, realizó una encuesta en línea a una muestra de 2.605 usuarios que incluía desde estudiantes de primaria hasta adultos trabajadores. El contenido de la encuesta se basaba en el test de 20 preguntas Internet Addiction Test (Test de Adicción a Internet) de la doctora Kimberly Young. Los resultados del test sirvieron para estimar los porcentajes de población susceptible a contraer una adicción a internet según el grupo de edad: un 2,3% de los estudiantes de primaria, un 7,6% de los estudiantes de secundaria inferior, un 9,2% de los estudiantes de secundaria superior, un 6,1 de los estudiantes universitarios y un 6,2% de los adultos trabajadores.

Los resultados también pusieron de manifiesto que el riesgo de adicción es mayor para aquellos que usan smartphones (6,9%) que para los que no (5,8%): una diferencia significativa desde el punto de vista estadístico. Los porcentajes de adicción oscilan ampliamente según los criterios de análisis aplicados y la muestra poblacional encuestada, por lo que no podemos afirmar que las cifras obtenidas presenten una validez incontestable. No obstante, vale la pena que nos fijemos en dos de las conclusiones obtenidas: que el porcentaje de adicción es especialmente elevado entre los estudiantes de secundaria superior, y que lo es asimismo entre los usuarios de smartphones.

La “adicción al vínculo social” es la más común entre jóvenes

Existen distintos tipos de adicción a internet. Algunos ejemplos son la adicción a los juegos en línea, la “adicción al vínculo social”, en la que los internautas pasan incontables horas en redes sociales como Mixi, Facebook y Twitter, la adicción a los contenidos, en la que se dedica un largo tiempo a visualizar contenidos en vídeo, y la adicción a las aplicaciones de apuestas, en la que los usuarios participan en subastas y juegos sociales de apuestas.

En Japón, la adicción al vínculo social parece ser la más extendida entre los jóvenes, al menos si atendemos a los resultados de nuestras investigaciones. La encuesta que citábamos más arriba indica que los adictos dedican una media de 36,6 minutos al día a consultar las redes sociales y 28,4 minutos a escribir en ellas. Además, si analizamos la relación entre los distintos tipos de servicios de internet y el nivel de adicción, encontramos que las redes sociales son el servicio que presenta un mayor porcentaje de adicción.

En una encuesta que llevamos a cabo con el Instituto de Política de la Información y la Comunicación en octubre de 2012, el 41,4% de los 1.500 encuestados declaró ser usuario de las redes sociales, elevándose la cifra hasta un 81,8% en el grupo de edad de 20 a 30 años.

Los motivos para sumergirse en las redes sociales son muy diversos, pero parece ser que las dos principales recompensas que ofrecen son la sensación de alivio de la soledad y la satisfacción de compartir los sentimientos y pensamientos con un gran número de personas. Otro motivo que empuja a muchos a acceder a las redes sociales frecuentemente es el miedo a ser excluidos del grupo social o a convertirse en el objeto de críticas en su ausencia.

En 2010 mi equipo de investigación realizó una encuesta conjunta con una de las principales empresas de gestión de redes sociales a la que respondieron 56.272 personas. Los resultados revelaron que un 52,1% de los encuestados en riesgo de adicción sentían que las relaciones humanas a través de las redes sociales eran una carga. Dicho de otro modo, muchos de los usuarios de las redes sociales no se consagran a ellas por diversión, sino porque no encuentran otra escapatoria.

Los smartphones aceleran la obsesión por estar “conectados”

A pesar de que no existen datos que permitan comparar el caso de Japón con los de otros países, podemos argumentar que el entorno cultural de Japón expone a su población a un mayor riesgo de dependencia al vínculo social que el de cualquier otro país. En primer lugar, el carácter prototípico nacional promueve la búsqueda de la conformidad, dando lugar a una estructura organizativa de “sociedad aldea”. Un buen ejemplo de ello son los grupos de chicas de secundaria o los grupos de madres cuyos hijos van al mismo jardín de infancia. En este tipo de grupos se exige adaptarse a un tipo de conducta común, y los que rehúsan participar en él acaban siendo ignorados o marginados por el resto de los miembros del grupo.

En casos extremos, los estudiantes de secundaria que desatienden sus relaciones en las redes sociales se convierten en objeto de acoso escolar. Cuando los líderes del grupo publican cualquier acontecimiento trivial o comentan cómo se sienten en las redes, el resto de los miembros no tienen más remedio que pulsar el botón de “me gusta” opinen lo que opinen sobre ello en realidad. Las preguntas enviadas o publicadas deben responderse inmediatamente. Los medios sociales, que en su origen servían para comunicarse de forma asíncrona, terminan por convertirse en un medio de comunicación eminentemente sincrónico.

Los smartphones permiten un acceso a internet más ágil y simple que los teléfonos móviles tradicionales. La gran mayoría de los jóvenes japoneses, duchos en el manejo de los teclados móviles, acceden a las redes sociales mediante dispositivos como los smartphones; como consecuencia, la presión por responder de inmediato estén donde estén es aún mayor que antes. Los adictos al vínculo social sienten una necesidad compulsiva de mantenerse conectados a su grupo de contactos en las redes sociales en todo momento, incluso cuando están en el baño.

El estrés posterior al terremoto

Los japoneses tienden a dar mucha importancia a los vínculos sociales en la vida cotidiana. En la encuesta sobre los valores de la sociedad japonesa que realiza cada cinco años la cadena de televisión NHK, a la pregunta de cómo pasan el tiempo libre,  la respuesta “profundizando los vínculos con mis amigos y mi familia” quedó segunda en el ranking de popularidad, solo superada por “disfrutando de mis aficiones”.

Tras el desastre provocado por el Gran Terremoto del Este de Japón en marzo de 2011, el concepto de “vínculo” ha adquirido una importancia vital. El papel de las redes sociales tras la catástrofe, que supusieron un medio muy efectivo para la difusión de información en tan difíciles circunstancias , es otro de los factores que han disparado el uso de las redes en los últimos dos años, resultando en una inmersión aún mayor de los jóvenes en ese mundo virtual.

En mi opinión, la religión es otro de los puntos clave para explicar la adicción a las redes sociales en Japón. En las sociedades occidentales, donde predomina el cristianismo, la costumbre de confesarse ha servido durante siglos como medio para liberar el estrés psicológico. A medida que se ha ido perdiendo la costumbre de ir a la iglesia, el rol de “confesores” ha recaído en manos de psiquiatras y psicoanalistas. En Japón, en cambio, el cristianismo es una religión minoritaria, y son muy pocos los que recurren a la psicoterapia, por lo que las redes sociales funcionan como sustituto para liberar la tensión psicológica.

¿Por qué las mujeres japonesas son tan proclives a la “adicción al vínculo social”?

Nuestro estudio muestra un mayor porcentaje de adicción al vínculo social entre las mujeres que entre los hombres, un hecho que también está intrínsecamente relacionado con las características culturales de Japón. A principios del siglo XI Murasaki Shikibu, una dama de la corte imperial, escribió su famoso diario La historia de Genji (Genji monogatari), considerado como la primera novela psicológica de la historia de la literatura universal. Asimismo, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian (Sarashina nikki) y Apuntes de una efímera (Kagerō nikki) son dos ejemplos más de obras del período Heian (794-1185) que contribuyeron a que el género del diario escrito por mujeres arraigase en la tradición literaria nipona.

En un análisis que realicé sobre el contenido de los blogs de autores estadounidenses, chinos y japoneses, extraje la conclusión de que la vasta mayoría de los blogs japoneses versan sobre la vida y los sentimientos del autor, y muy pocos hablan de temas como la política. Los japoneses, y en especial las mujeres, tienen la costumbre de relatar los acontecimientos cotidianos por escrito desde muy antiguo; es posible, pues, que esta tradición esté de algún modo ligada a la alta frecuencia de uso de las redes sociales en la actualidad.

Antes era común que las chicas de secundaria escribiesen cartas, notas y diarios compartidos entre el grupo de amigas de clase. Sin embargo, parece ser que últimamente este tipo de comunicación se ha visto sustituido por el uso de los medios sociales.

Las mujeres japonesas presentan una tendencia destacada a crear grupos con vínculos muy estrechos. Por ejemplo, las amigas que suelen ir juntas al baño en los descansos entre clase y clase antes solían conocerse como “amigas de baño” (toire furendo), y las madres que mencionaba más arriba, que entablan amistad porque llevan a sus hijos al mismo jardín de infancia, se llaman “mamás amigas” (mama-tomo).

Los miembros de este tipo de grupos comparten un vínculo que supera la simple amistad y se espera que muestren un nivel de preocupación y consideración extremo para con las compañeras. En el contexto actual, en que las redes sociales son el principal medio de comunicación, no pocas mujeres se sienten socialmente presionadas a pasar incontables horas conectadas a internet intercambiando mensajes banales, convirtiéndose al fin en víctimas de la adicción a los medios sociales.

Más educación y más asistencia especializada

El tiempo que los japoneses dedican a internet sigue prolongándose con la popularización de los smartphones. Podemos augurar que la llegada inminente de los dispositivos wearable (llevables), que se llevarán puestos como relojes o gafas, disparará la cifra de personas que permanecen conectadas a la red de forma continua desde que despiertan hasta que se acuestan. Como consecuencia, lo más probable es que cada vez haya más gente cuya adicción a internet impide el desarrollo de una vida social normal. Esta situación anómala supone un problema a nivel individual, pero también afecta a la sociedad en su conjunto puesto que provocará un descenso de la productividad en general.

A día de hoy no existe ninguna medida eficaz, curativa ni preventiva, para luchar contra la adicción a internet. En primer lugar, urge reforzar la educación en las escuelas para informar de los peligros de la adicción e ilustrarlos con ejemplos reales. Al mismo tiempo, las familias deben mantenerse alerta para detectar posibles síntomas y acudir a centros médicos adecuados al menor signo de peligro. Por desgracia, en estos momentos solo se dispone de dos centros especializados en este tipo de adicciones en todo el país. Corresponde al gobierno japonés ponerse manos a la obra y lanzar las medidas necesarias para ampliar el número de centros que ofrezcan ayuda para este grave problema social.

(Traducido al español del original japonés, redactado el 25 de octubre de 2013)

Las 20 preguntas en que se basa el estándar de diagnóstico de adicción a internet elaborado por la Dra. Kimberly Young de la Universidad de Pittsburgh, incluido en la obra de 1998 Caught in the Net (Atrapados en la red).

  1. ¿Con qué frecuencia se encuentra con que lleva más tiempo navegando del que pretendía estar?
  2. ¿Desatiende las labores de su hogar y la vida familiar por pasar más tiempo conectado a internet?
  3. ¿Prefiere pasar el tiempo en internet que con su pareja o amigos?
  4. ¿Establece relaciones amistosas con gente que solo conoce a través de internet?
  5. ¿Las personas de su entorno le recriminan que pasa demasiado tiempo conectado a internet?
  6. ¿Su actividad académica y sus resultados escolares se ven perjudicados porque pasa demasiado tiempo en internet?
  7. ¿Su productividad en el trabajo se ve perjudicada por el uso de internet?
  8. ¿Consulta el correo electrónico o servicios como SNS antes de realizar otras tareas prioritarias?
  9. ¿Se pone a la defensiva o se muestra reservado cuando alguien le pregunta a qué dedica el tiempo que pasa navegando?
  10. ¿Se evade de sus problemas de la vida real navegando en internet?
  11. ¿Se encuentra alguna vez pensando en lo que hará la próxima vez que se conecte a internet?
  12. ¿Teme que su vida sin internet sea aburrida, vacía y triste?
  13. ¿Se siente molesto, se enfada o responde con brusquedad cuando alguien lo/a interrumpe mientras está navegando?
  14. ¿Pierde horas de sueño por estar conectado a internet?
  15. ¿Se encuentra a menudo pensando en cosas relacionadas a internet cuando no está conectado?
  16. ¿Le ha pasado alguna vez eso de decir “solo unos minutitos más” antes de apagar el PC?
  17. ¿Ha intentado alguna vez pasar menos tiempo conectado a internet y no lo ha logrado?
  18. ¿Trata de ocultar cuanto tiempo pasa realmente navegando?
  19. ¿Prefiere pasar más tiempo en internet que salir con sus amigos en la vida real?
  20. ¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido cuando no está conectado a internet?

En la encuesta conjunta realizada en 2013, se puntuaron las respuestas a cada pregunta para calibrar el nivel de influencia del uso de internet sobre la vida cotidiana de los encuestados. Los encuestados debían responder a las 20 preguntas eligiendo entre las opciones “siempre”, “muy a menudo”, “con bastante frecuencia”, “algunas veces” y “casi nunca”, que sumaban de 5 a 1 puntos en el orden de enumeración. La puntuación total se obtuvo sumando la puntuación de todas las respuestas. Los resultados del test se interpretaron según la clasificación de la Dra. Young: un resultado de 70 o más puntos se consideró como “tendencia elevada a la adicción a internet”; un resultado de entre 40 y 69 puntos, como “tendencia media a la adicción a internet”, y un resultado de 20 a 39 puntos, como “tendencia baja a la adicción a internet”.

Fuente: Young, K. S. (1998). Caught in the Net: How to Recognize the Sign of Internet Addiction and a Winning Strategy for Recovery.

  • [23.01.2014]

Profesor de la Escuela de Posgrado de Ciencias de la Información Interdisciplinares de la Universidad de Tokio desde el año 2000. Nacido en Kioto en 1955, se licenció en Psicología en la Facultad de Letras de la Universidad de Tokio y obtuvo la maestría en Sociología en la Escuela de Posgrado de la misma universidad. Antes de ocupar su puesto actual ejerció como investigador en el Instituto de Estudios Periodísticos y como profesor adjunto de Sociología de la Información en la misma Universidad de Tokio. Especialista en teoría de la comunicación y teoría del comportamiento informacional, sus investigaciones se centran en el análisis de los cambios en el comportamiento informacional y sus implicaciones sociales, así como en los efectos del uso de los medios de comunicación en los jóvenes. Sus principales publicaciones incluyen Neodejitaru neitibu no tanjō (El nacimiento de la generación neodigital; Diamond, 2010) y Media to nihonjin—kawariyuku nichijō (Los medios de comunicación y los japoneses: cambios en el día a día; Iwanami Shoten, 2011).

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