¿Puede el “base-up” resucitar la economía japonesa?

Harada Yutaka [Perfil]

[16.06.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS |

En la reunión entre los representantes de la patronal y los sindicatos celebrada en diciembre de 2013, el gobierno pidió a las empresas que aumentasen el salario base, y no un simple incremento en las dos pagas extra anuales. Las empresas principales han respondido favorablemente durante la tradicional “ofensiva de primavera” respecto al aumento de los salarios. ¿Qué efectos tendrá sobre la economía japonesa este aumento “impulsado” por el primer ministro de Japón? Harada Yutaka, profesor de economía de la Universidad de Waseda e investigador invitado de la Tokyo Foundation lo analiza en este artículo.

Un incremento del 2% en los sueldos, incluido el aumento de la primavera de 2014

En marzo de 2014 se hizo pública la respuesta de las empresas a la ”ofensiva de primavera” (el término con el que se designa en Japón a las negociaciones laborales), que incluye la exigencia de aumentar los sueldos, presentada por los sindicatos. Según la Federación de Organizaciones Económicas, que realizó los cálculos pertinentes (publicados el 16 de abril de 2014) sobre las condiciones en las principales empresas, los acuerdos para el aumento de los salarios a partir de abril de este año muestran una subida del 2,39%. Esto incluye la subida anual del sueldo, por lo que, si consideramos el aumento acordado del 1,88% del año pasado, cuando no hubo un incremento del sueldo base, podría pensarse que ese 0,51% de diferencia proviene precisamente del base-up, es decir, de la subida del salario base. Pese a que base-up es una expresión que proviene del inglés, está claro que no se utiliza en el extranjero como en Japón, ya que fuera de este país no existen ni el concepto del aumento anual del salario ni el aumento del salario base.

No obstante, esta investigación no pasa de ser la suma de una parte del total empresarial. Para poder conseguir cifras generales debemos esperar a que el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar publique su Informe sobre el Estado de los Acuerdos de Primavera con las Empresas Privadas. En estos momentos los datos que sí se pueden conseguir son las estimaciones sobre el aumento de los sueldos que proporciona el Instituto de Investigación sobre Políticas Laborales y Empresas. Con sus datos se han venido realizando predicciones bastante acertadas hasta ahora, y dado que el aumento registrado es de un 2,07% se piensa que los sueldos van a aumentar un 2% en todo el espectro empresarial.

La diferencia entre el base-up y el aumento anual del sueldo

Hasta 1990 se había dado anualmente una subida del sueldo base, pero a raíz de la explosión de la burbuja económica las empresas japonesas dejaron de efectuar subidas de sueldo; en este punto me gustaría dejar clara la diferencia entre el base-up y el aumento anual del sueldo.

El base-up no es un simple aumento del salario percibido, sino un aumento de la parte del salario que se considera la base. Dado que en Japón el sistema salarial contiene un componente de veteranía, el sueldo va aumentando a medida que pasan los años. Es a este aumento a lo que se llama “aumento anual del sueldo”. El gráfico 1 muestra cómo crece el salario con el paso del tiempo, como he explicado.

En el gráfico 1 se observa que al pasar de los treinta a los treinta y un años de edad el sueldo aumenta de 280.000 yenes a 285.000 (la flecha horizontal A); esto se debe a que con el salario base se da también el sueldo por veteranía. Por otro lado, en el año 2014 los salarios han aumentado 3.000 yenes a lo largo de todas las edades, una cantidad que equivale al base-up (flecha vertical B).

Pese a que, para las empresas, tanto el base-up como el aumento anual del sueldo se gestionan como costes laborales, existe una tendencia a rechazar el base-up. Al realizar tan solo el aumento anual del sueldo, dado que existe un sistema de jubilación, si cada año se contrata al mismo número de empleados nuevos la media de salarios no varía (por supuesto, si el número de empleados nuevos aumenta, la media de los sueldos baja, y si los empleados disminuyen la media sube).

Por otro lado, cuando se implementa el base-up también se incrementa no solo la media de sueldos, sino también la cantidad total de dinero a pagar. A raíz del estallido de la burbuja financiera las empresas sufrieron por el alza del yen y el descenso en la demanda, y aunque en tiempos de bonanza las ganancias se reflejan positivamente en pagas extra, el base-up se convirtió en algo a evitar para estas empresas, incapaces de asumir la presión financiera. Por estas razones las empresas han venido esquivando el base-up, y los medios de comunicación se han entusiasmado al presentar el primer base-up en veinte años.

No se puede hablar necesariamente de un base-up dirigido por el Gobierno

En el base-up actual llaman la atención las declaraciones de los cargos cercanos al Primer Ministro. Esto se debe a que los medios de comunicación y los partidos de la oposición han criticado duramente el hecho de que una de las “flechas” del Abenomics para la recuperación económica busque la salida de la deflación a través de una financiación más flexible y aumente tan solo el precio de los artículos de consumo sin aumentar los sueldos; se considera que así la ciudadanía simplemente sufrirá estrecheces sin obtener beneficios.

En este respecto el Gobierno instituyó el año pasado el Comité Laboral para la Circulación Económica, que reúne a empresarios y representantes de los sindicatos, y cuya función consiste en convertir en aumentos salariales los beneficios obtenidos por medio de la revisión del alza del yen y de la recuperación económica. Se considera que para lograrlo son los negociadores sindicales con los empresarios quienes deben decidir los beneficios, y que la intromisión del Gobierno sería un error. El autor también es de la misma opinión.

Sin embargo, no puede decirse que el presente base-up dependa necesariamente del liderazgo político. Y, por cierto, ya que el panorama está mejorando, en los sectores cuyas condiciones laborales se encontraban en pésimo estado también ha surgido una escasez de mano de obra de la que se deriva un inevitable aumento de los sueldos. Las empresas no son tan ingenuas como para ir subiendo el sueldo tal y como les indica el Gobierno. Sería justo decir que los sueldos se incrementan por pura necesidad, fingiendo que se colabora con el Gobierno.

El hecho de que hasta ahora no hayan aumentado los sueldos se debe a que no se han generado más puestos de trabajo regulares, y por el contrario sí han crecido las contrataciones temporales e irregulares. Desde el punto de vista de las empresas, si se hacen contratos regulares en determinado momento es muy complicado rescindirlos cuando la situación económica empeora. Por mucho que aumenten las demandas, cuando no se tiene seguridad sobre la durabilidad de los empleos es normal que se contrate a trabajadores irregulares, fáciles de despedir.

Dado que, en comparación con los puestos de trabajo regulares, el sueldo de los irregulares es menor, también es lógico que a medida que crece el número de puestos irregulares los salarios bajen. Por supuesto existe el problema de que los irregulares, aunque hagan el mismo trabajo que los regulares, cobran un sueldo menor, pero en los motivos para esto también se da el hecho de que, en comparación con los trabajadores regulares, los irregulares trabajan menos horas al mes. Visto así, se debería considerar el sueldo por hora trabajada.

Para poder saber si los sueldos suben o no hay que comprobar el salario por hora, y en el caso de Japón no existen datos en este respecto. No obstante, en la Investigación de las Horas Mensuales Trabajadas del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar aparecen los datos de los salarios totales, que incluyen las horas extra pagadas, y las horas laborales, que incluyen las horas extra trabajadas. Gracias a estos datos se puede conocer la relación entre la cantidad de sueldo percibida y las horas trabajadas, aunque los datos relativos a los sueldos incluyen las pagas extra, y por ello los meses en que estas pagas se reciben aparecen inflados. Si nos fijamos en esos datos, tras procesar los cambios relativos a esos periodos, podremos saber cuánto dinero se percibe mensualmente según las horas trabajadas.

Tendencia a un aumento de las horas trabajadas desde la implantación del Abenomics

En el gráfico 2 se pueden observar los movimientos de los salarios percibidos, las horas trabajadas, el sueldo por hora, el total de horas trabajadas y el total de los sueldos desde 1990 hasta la actualidad (partiendo del índice año 2010 = 100). Las horas totales trabajadas se calculan haciendo la media entre las horas trabajadas y el número de trabajadores, con lo que se obtiene la suma total de toda la plantilla. Los salarios totales se obtienen de la misma manera, multiplicando por el número de trabajadores. Los salarios percibidos, las horas trabajadas y el dinero pagado por hora aparecen como números individuales de cada trabajador, mientras que el total de horas trabajadas y el total de sueldos son cifras generales de todos los trabajadores.

Si nos fijamos en las inmediaciones de diciembre de 2012, cuando comenzó el Abenomics, no resulta posible comprender si los sueldos percibidos, las horas trabajadas y el sueldo por hora han aumentado o disminuido. Sin embargo el número de horas totales y los sueldos totales sí que han aumentado desde diciembre de 2012. Es decir, que hasta principios de 2014, aunque los sueldos no hayan subido la cantidad total de dinero percibido sí que lo ha hecho, debido a que ha aumentado la cantidad de empleados. Si los sueldos hubieran subido, en términos netos, la ciudadanía habría notado una mejoría en su calidad de vida.

Más allá de esas conclusiones no se puede saber nada, a no ser que se reúnan datos precisos, pero como ya he mencionado a partir de abril de 2014 se esperaba un incremento de los sueldos, y eso también significará un aumento en la paga por hora trabajada. Pero además, si uno mira estos datos con una visión a largo plazo, se dará cuenta de algo más interesante.

Los sueldos excesivos frenan la economía

En el gráfico 2 podemos ver que, si nos remontamos hasta 1990, entre el 90 y el 97 se incrementaron los salarios y se redujo la cantidad de horas trabajadas. Por supuesto, el dinero percibido por hora trabajada aumenta proporcionalmente a la relación entre estos dos factores. El dinero percibido por hora y el total de los salarios entre 1990 y 1998 subieron un 23% y un 25% respectivamente. A pesar de que la economía empeoró varias veces en ese periodo, el PIB nominal no llegó a subir más de un 15%. Cuando las condiciones económicas son adversas, si solo suben los sueldos se reducen los beneficios y las inversiones de capital, de modo que es natural que se estanque la economía. Esta es una de las razones por las que la economía japonesa ha venido cojeando desde los noventa.

Posteriormente los sueldos descendieron y la situación empezó a estabilizarse a partir de 2002. Los salarios, que habían sido demasiado altos hasta entonces, se vieron ajustados, pero aunque la economía empezó a recuperarse y Japón comenzó a crecer a un ritmo de un 2%, la quiebra de Lehman Brothers estancó de nuevo la situación financiera. Actualmente la economía japonesa se está recuperando de nuevo gracias al Abenomics.

Como hemos visto anteriormente, son los salarios en contradicción con la realidad económica los que bloquean las finanzas. Dicho de otro modo, si se intenta forzar una subida de sueldos existe la posibilidad de que la economía, lejos de mejorar, empeore. En tiempos del gabinete Koizumi los sueldos subieron, pese a que no existía conciencia de que estuvieran haciéndolo. Para que la situación mejore en el futuro, con el Abenomics, lo primero es lograr que se reduzca el desempleo de los trabajadores de la base, y después esperar a que los sueldos suban debido a la escasez de mano de obra.

(Artículo escrito el 23 de abril de 2014, y traducido al español del original en japonés)

Imagen del encabezado: Jiji Press

  • [16.06.2014]

Nacido en 1950. Profesor en el Instituto de Política y Economía de la Universidad de Waseda. e investigador en la Tokyo Foundation. Después de estudiar economía agrícola en la Universidad de Tokio, entró a trabajar en la Agencia de Planificación Económica. En 1979 obtiene un máster en economía en la Universidad de Hawái. Ha sido investigador senior en el instituto de investigación económica y social del secretariado del primer ministro de Japón. Ha sido asimismo economista jefe en el Instituto Daiwa. Entre sus obras destaca Wakamono wo migoroshi ni suru nihon keizai (La economía japonesa que deja morir a los jovenes; Chimuma shinsho, 2013), Naze Nihon keizai wa umaku ikanai no ka (¿Por qué la economía japonesa no va bien?; Shinchōsha, 2011) y Nipponkoku no gensoku - jiyū to minshu shugi o toi naosu (Los fundamentos de Japón: repensando la libertad y la democracia; Nihon Keizai Shinbunsha, 2007) con el que obtuvo el premio Ishibashi Tanzanshō.

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