¿Dará al traste Trump con la alianza Tokio-Washington?

Hosoya Yuichi [Perfil]

[31.08.2018] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية | Русский |

En un momento en que se ahonda el desencuentro entre Trump y los líderes europeos, la presencia japonesa en la esfera internacional está reforzándose. El autor del artículo sostiene que el papel que corresponde a Japón es el de liderar el fortalecimiento del sistema de libre comercio sin descuidar por ello su relación con Estados Unidos.

Ha transcurrido año y medio desde que Donald Trump asumiera su cargo como presidente de Estado Unidos. Durante este periodo, la situación internacional se ha alterado notablemente. Gran parte de las cosas que han ocurrido han tenido su origen en declaraciones hechas o acciones tomadas por el propio Trump. En un principio, la amistad personal entre Trump y el primer ministro Abe Shinzō contagió a Japón de un cierto optimismo en cuanto al futuro de la alianza bilateral. Pero últimamente este optimismo está perdiendo fuerza al tiempo que se asienta progresivamente el temor a que Trump socave las bases de dicha alianza.

Estados Unidos y Europa: un antagonismo con tintes trágicos

No es Japón el único país que ha expresado su preocupación por el comportamiento de Trump, imprevisible y fuera de la órbita tradicional norteamericana, en el campo de la política exterior. En la cumbre del G7 celebrada en Charlevoix (Canadá) durante los días 8 y 9 de junio de 2018, el antagonismo entre los Estados Unidos de Trump y los otros seis países (el anfitrión, Japón y cuatro estados europeos) se hizo escandalosamente patente, perfilándose un claro esquema de seis contra uno. Graficando perfectamente este esquema, se hizo pública la mañana del día 9 una fotografía que mostraba a Trump, cruzado de brazos en actitud displicente, sentado ante la canciller alemana Angela Merkel, que le hacía frente apoyándose ostentosamente con ambos brazos sobre su mesa.

La instantánea apareció en la cuenta de Twitter de la Cancillería alemana y se difundió rápidamente por todo el mundo. Resultaba muy significativa también la pose de Abe. Aparecía en el centro, de pie y con los brazos cruzados, encarnando de alguna manera el papel de su país, Japón, como mediador entre las partes enfrentadas. Pero el papel de Japón tiene sus limitaciones. Porque Trump, que no abandona su actitud provocativa y beligerante en su guerra comercial, continúa dirigiendo enconadas críticas también a Japón por el creciente déficit que sufre su país en la balanza comercial bilateral.

El enfrentamiento entre Trump y los mandatarios europeos se agudizó todavía más durante la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebrada los días 11 y 12 de julio, que tuvo trágicas consecuencias, pues quedó perfectamente de manifiesto hasta qué punto está resquebrajándose la unidad entre las democracias liberales que ha sustentado el orden internacional emanado de la Segunda Guerra Mundial.

Trump vincula de forma cada vez más clara el déficit comercial y las alianzas internacionales de su país, y expresa sin tapujos su malestar por la enorme carga económica que exige la defensa de sus aliados. Se está llegando a una situación insólita: mientras que en sus reuniones con el líder norcoreano y con el presidente ruso elogia el liderazgo de Kim y de Putin pese a que sus respectivos países han mantenido una actitud muy agresiva contra Estados Unidos, y parece dispuesto a mejorar las relaciones con ellos, frente a países aliados con los que Estados Unidos comparte muchos valores, se muestra desconsiderado y crítico. Nunca hemos asistido a nada parecido desde el fin de la guerra.

Japón, cada vez más importante en la defensa del libre comercio

Frente a esta realidad, el Gobierno japonés ha actuado con inteligencia, siguiendo dos líneas. La primera consiste en responder a esta complicada situación con un reforzamiento de la alianza bilateral. Desde que, en 2016, fue aprobada una importante ley relativa a la defensa nacional, en dicha área las relaciones entre Tokio y Washington se han estrechado todavía más. Además, tal como se especifica en la nueva estrategia de seguridad acuñada por Estados Unidos a finales del año pasado, los planes para hacer de la zona marítima Indo-Pacífico una zona libre y abierta se presentan como una visión estratégica a largo plazo compartida por ambos países. Onodera Itsunori, ministro japonés de Defensa, y su homólogo norteamericano, Jame Mattis, han desarrollado una muy estimable relación de mutua confianza y durante aproximadamente un año han mantenido una comunicación continua para hacer frente a la amenaza militar norcoreana. Así pues, a un nivel de trabajo, la alianza bilateral es cada vez más estrecha.

La segunda línea seguida por Japón está relacionada con el libre comercio, en cuya promoción está desempeñando un papel de liderazgo, pero tomando al mismo tiempo todas las precauciones del caso para no aislar o dejar fuera de las conversaciones a Estados Unidos. En ese sentido, en primer lugar, el pleno de la Cámara de Consejeros (Alta) de la Dieta (Parlamento) de Japón aprobó el día 29 de junio una ley sobre el TPP11 (Acuerdo de Asociación Transpacífica). El Gobierno de Japón espera que el acuerdo se haga realidad antes de que finalice el año. Con él, se creará una gigantesca área de libre comercio que unirá, bajo el liderazgo japonés, a 11 países de la región Asia-Pacífico. Las negociaciones para el TPP11 han sido arduas, pero finalmente ha sido posible sacar adelante el proyecto gracias al tesón y al liderazgo de Japón. Por eso, después de la ceremonia de firma celebrada el 8 de marzo de 2018, el presidente canadiense, Justin Trudeau, tuvo palabras de reconocimiento para el liderazgo ejercido por Abe.

El día 17 de julio, en su oficina, Abe se reunió con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y con el presidente de la Comisión Europea, Juan-Claude Juncker, para rubricar con ellos el acuerdo de asociación económica entre Japón y la Unión Europea. Este acuerdo significa la creación del área de libre comercio más importante del mundo, ya que su PIB equivale a cerca de un 30 % del PIB mundial. Improvisadamente, ambos líderes europeos tomaron la decisión de visitar Japón para firmar el histórico acuerdo, en un momento en que Abe tuvo que cancelar su viaje a Europa debido a las coordinaciones que exigían las lluvias torrenciales caídas sobre la mitad occidental de Japón por esas fechas. Fue un hecho sin precedentes, que expone a las claras la gran importancia que tiene para Europa la firma de este acuerdo y la protección del libre comercio.

En su cuenta personal de Twitter, Tusk expresó su entusiasmo en los siguientes términos: “[Este acuerdo] es un rayo de luz en la oscuridad de la política internacional. Estamos enviando un mensaje claro de que se puede confiar en la Unión Europea y en Japón (…). Somos predecibles, responsables y continuaremos defendiendo un orden mundial basado en normas, valores demócrata-liberales y sentido común”. Imaginamos que era un entusiasmo compartido por Abe.

Alianza nipo-estadounidense: búsqueda de valores superando las dificultades

A diferencia de la Unión Europea, Japón está rodeado por países en posesión de armas nucleares y con un estilo muy belicoso. Además, sostiene disputas territoriales con algunos de sus vecinos. Estados Unidos es el único aliado de Japón que se ha implicado profundamente en la defensa del territorio de nuestro país, y que ejerce suficiente influencia sobre el futuro de la seguridad regional en Asia Oriental. Mientras las condiciones geopolíticas y el equilibrio de poderes en la región se mantengan inalterados, la alianza Tokio-Washington no perderá su valor. Esta es la gran diferencia entre Japón y la Unión Europea, que está haciendo grandes avances en la cooperación en materia de defensa entre sus miembros. En el caso de Japón, no resultaría inteligente mostrar frente a Estados Unidos una postura de confrontación tan clara como la que muestran Alemania o Francia. Más bien, Japón debe trabajar para que Estados Unidos, como cabeza de los países liberales y democráticos, recupere el papel honorable y responsable que ha venido teniendo.

La política exterior japonesa afronta un reto sin precedentes, pues ha de tratar con un presidente cuya actuación se sale completamente de los esquemas tradicionales de la diplomacia norteamericana. Pero, al mismo tiempo, hoy más que nunca se espera de Japón que desempeñe un gran papel, que cumpla una misión tan importante como lo es la defensa junto a la Unión Europea del libre comercio y el sostenimiento junto a la OTAN de la paz y la estabilidad del orden internacional. Es igualmente importante que, con honradez, no cierre los ojos al hecho de que hasta el presente Estados Unidos ha soportado una carga y una responsabilidad excesivas en la alianza que une a ambos países, y que adopte una actitud constructiva en los aspectos que deban ser revisados.

Es fundamental que el pueblo norteamericano vuelva a ser consciente de la gran misión que le corresponde y que se convenza de que tiene que volver a una línea de política exterior pragmática, basada en el interés nacional. Entonces, sobre la base que aportarán un Japón dotado de un papel más amplio en política exterior y una relación corregida para ser más justa, la alianza nipo-norteamericana adquirirá una solidez todavía mayor.

Fotografía del encabezado: la canciller alemana Angela Merkel muestra un gesto severo ante el presidente norteamericano Donald Trump durante la cumbre del G7 en Canadá (9 de junio de 2018). (Fotografía: Gobierno de Alemania/UPI/Aflo)

  • [31.08.2018]

Nació en la prefectura de Chiba en 1971. Es profesor de la Universidad de Keiō. Licenciado en Derecho por la Universidad de Rikkyō en 1994. Finalizó sus estudios doctorales en Ciencias Políticas en 2000 y recibió un doctorado por la Universidad de Keiō. También ha impartido clases en la Universidad de Hokkaidō y en Sciences-Po, París.

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