La situación de la atención sanitaria para los extranjeros en Japón

Hori Narumi [Perfil]

[11.01.2019] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | العربية |

Mientras Japón debate sobre la adecuación de sus sistemas para acoger a los visitantes y trabajadores internacionales, los profesionales sanitarios lidian con la atención de un flujo de pacientes extranjeros que crece a marchas forzadas. La autora de este artículo, experta en la gestión de pacientes de distintas nacionalidades e idiomas, analiza los problemas de la sanidad para los extranjeros en Japón.

Servicios sanitarios desbordados por la afluencia de extranjeros

En el Centro Nacional de Sanidad y Medicina Globales, situado en el distrito tokiota de Shinjuku, empezamos a recibir más consultas por parte de personas extranjeras que buscaban clínicas donde pudieran atenderles en su idioma a partir de 2015. Casi al mismo tiempo, aumentaron ostensiblemente los contactos por parte de otros organismos médicos que querían derivar pacientes extranjeros a nuestro centro porque carecían de servicio de interpretación.

Siempre ha habido muchos extranjeros que residían en la ciudad a corto o largo plazo, por lo que hasta la fecha los servicios médicos ya tenían que atender a un cierto número de pacientes que no hablaban japonés. Los profesionales del ramo sanitario explican que solían servirse de la comunicación gestual o de la ayuda de amistades de los pacientes para comunicarse con ellos. En los últimos tiempos, sin embargo, existe una creciente sensación de que el sistema sanitario requiere una reforma urgente. No hay ni que mirar las estadísticas para reconocer el obvio aumento del número de pacientes extranjeros en el día a día del sector.

Cada vez más centros médicos, no solo de las zonas turísticas y las grandes ciudades, sino de todo el archipiélago, experimentan problemas para atender el flujo cada vez más frecuente de pacientes extranjeros, que han pasado de ser de uno al mes a uno a la semana o incluso al día. No podemos esperar hasta los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio; la sanidad es una cuestión de vida o muerte.

En Shinjuku, por ejemplo, la población extranjera censada crece a un ritmo constante de alrededor del 12 % y representa más del 60 % del crecimiento demográfico total. El distrito tokiota requiere de unos servicios administrativos capaces de atender a una ciudadanía multicultural y multilingüe, compuesta por personas de todas las edades, desde adultos trabajadores hasta sus hijos menores de edad. Hay escuelas primarias que envían las circulares a los padres y tutores de los alumnos en siete idiomas distintos. En mi centro un 12 % de los pacientes ambulatorios nuevos son de nacionalidad extranjera, por lo que las consultas con intérprete se han convertido en algo habitual.

El objetivo que persigue el Gobierno japonés de alcanzar los cuarenta millones de visitantes de otros países en 2020 conllevará unas necesidades sanitarias mayores por parte de pacientes extranjeros no residentes. Con la relajación de la admisión de ciudadanos de otros países prescrita por las Políticas Básicas para la Gestión Económica y Fiscal y la Reforma Estructural, además, aumentará también el número de trabajadores extranjeros con residencia de larga duración. En definitiva, el sistema sanitario se enfrenta a dos necesidades principales: el establecimiento de un sistema sanitario regional y la atención de los extranjeros que visitan Japón. A continuación identificamos los principales problemas relativos a estas cuestiones.

La interpretación, a cargo de los centros médicos

Los médicos de Japón no logran que todas sus explicaciones se entiendan completamente ni cuando hablan con pacientes japoneses en su idioma nativo. La comunicación en el ámbito médico es harto compleja.

Como las instituciones médicas están obligadas a ofrecer explicaciones a los pacientes, se sirven de folletos y otros recursos informativos para facilitar la comprensión. Así pues, uno podría pensar que los servicios de interpretación para personas que no entienden el japonés han de ser una prestación mínima garantizada, pero en realidad la mayoría de las instituciones sanitarias en Japón carecen de intérpretes. La cuestión plantea dificultades diversas, como la limitación presupuestaria para contratar a intérpretes externos o la falta de disponibilidad de intérpretes suficientemente cualificados, aun en el caso de contar con la financiación necesaria.

Algunas entidades sanitarias recurren a los servicios de intérpretes voluntarios. Mientras que la policía y los juzgados cuentan con ciertos fondos asignados a la interpretación, el sector sanitario, en el que están en juego vidas humanas, se halla desamparado. Un estudio de campo que realicé en Canadá y Australia me reveló que ambos países ofrecían servicios de interpretación financiados públicamente para los ciudadanos que no podían comunicarse en inglés. Al considerarse un recurso necesario para garantizar la seguridad y los derechos humanos de los pacientes, dichos países cuentan con presupuesto y sistema de formación oficial para los intérpretes médicos.

Aunque cada vez son más las entidades sanitarias en Japón que contratan servicios de interpretación telefónica, las que no pueden asumir el gasto evitan a toda costa atender a pacientes extranjeros, siguiendo una tendencia diametralmente opuesta a la convivencia.

Panfleto de los cursos de formación de intérpretes médicos del Departamento de Formación Internacional del Centro Nacional de Sanidad y Medicina Globales

El sector sanitario debe tomar parte en el asunto. Escudarse en la falta de intérpretes o de conocimientos y capacidades no soluciona ningún problema. En mi centro, por ejemplo, organizamos cursos de formación de intérpretes médicos coordinándonos con otras entidades sanitarias y asociaciones. Ofrecemos esa formación de forma gratuita para los interesados en idiomas con una demanda elevada, como el vietnamita, el nepalí o el birmano. Otras iniciativas que los centros sanitarios pueden adoptar para evitar malentendidos y facilitar la comunicación con los pacientes son informarse de su situación antes de la consulta con interpretación, usar un japonés fácil de entender y facilitar folletos para complementar las explicaciones.

Con todo, no es realista esperar que los centros médicos privados ofrezcan servicios de interpretación solo con sus propios recursos. Algunos se coordinan con otros organismos de la misma región para ello. En la prefectura de Ishikawa, que dedica grandes esfuerzos a recuperar el turismo, la asociación de médicos prefectural tiene contratado un servicio de interpretación telefónica que todas las entidades sanitarias pueden usar cuando lo necesitan sin ningún coste, dirigido no solo a turistas, sino también a estudiantes de intercambio, profesionales en prácticas y empleados.

Soluciones al problema de los impagos médicos

Cuando se va al médico en Japón, no se sabe cuánto costará la visita hasta que termina el examen y el tratamiento en la clínica. Los médicos y enfermeros no pueden indicar el precio exacto del servicio en el momento de facilitarlo. Si eso no suele representar un gran problema, es porque en Japón los costes médicos no son muy elevados (comparado con países como Estados Unidos) ya que el sistema del seguro médico nacional, de suscripción obligatoria para todos los ciudadanos, cubre el 70 % de los gastos. Además, existen sistemas de reducción y exención de pagos para personas que no puedan asumir gastos más elevados, como los que derivan de una hospitalización.

Los estudiantes y trabajadores de otros países inscritos en el seguro sanitario nacional tienen acceso a los mismos servicios médicos que los japoneses. Para las instituciones médicas niponas, el problema son los extranjeros que visitan el país sin seguro médico nacional ni de viaje, realizan un gasto médico elevado y luego no pueden pagarlo. Esos impagos irrecuperables van a cargo de la clínica que atiende a los pacientes.

¿Por qué suele ser un problema el impago por parte de pacientes extranjeros? Los casos en que el impago se debe a la mala fe del paciente, que se niega a pagar o decide huir sin hacerlo, son muy infrecuentes. Lo habitual es que, aunque el paciente tenga la capacidad de abonar el importe, en el momento de la visita no pueda hacerlo.

Los impedimentos para el pago pueden ser varios, desde que en la clínica solo acepten efectivo y el paciente no lleve suficiente dinero, hasta que haya sobrepasado el límite de la tarjeta de crédito o que, a pesar de haber contratado un seguro de viaje, se vea obligado a cubrir él mismo el importe primero porque la clínica no puede tramitar el pago en inglés. Estos problemas, sin embargo, pueden solucionarse facilitando el pago con tarjetas, solicitando al banco un aumento del crédito, pidiendo a algún familiar que pague con su tarjeta o recurriendo a una empresa intermediaria para mediar con la agencia aseguradora extranjera.

Así pues, los servicios de interpretación facilitan la comunicación y la negociación de las opciones de pago de los pacientes, pero el problema que experimentan los centros médicos de tener que asumir costes médicos elevados sigue sin solucionarse.

La necesidad de tratar con otras culturas y costumbres

La atención de pacientes de otros países entraña problemas relativos a las diferencias culturales y de costumbres. Por ejemplo, prácticamente ninguna entidad médica en Japón podría atender a una paciente musulmana que solicitase ser tratada exclusivamente por mujeres porque su cultura le impide mostrar su cuerpo a ningún hombre que no sea de la familia. En las grandes ciudades existen clínicas de obstetricia que pueden atender solo con personal femenino, pero no abundan. Una opción que se da a las pacientes que lo necesitan para poder dar a luz cómodamente es regresar a su país y buscarse una clínica allí.

La alimentación también es objeto de solicitudes especiales, que van desde querer evitar ciertos alimentos o condimentos hasta pedir que el personal de cocina no utilice alcohol ni para desinfectarse las manos. Cuando no existen restricciones dietéticas por motivos médicos, el centro puede hablar con la familia del paciente antes o durante la hospitalización para organizar el suministro de alimentos desde casa o mediante cáterin.

Las medidas para prevenir enfermedades infecciosas, más importantes que nunca

El flujo cada vez mayor de personas que atraviesan las fronteras japonesas hace que sea más importante que nunca adoptar medidas para evitar la propagación de enfermedades contagiosas. Aunque las instituciones médicas japonesas toman las medidas preventivas estándares, se requiere también la colaboración de los pacientes y sus familias, pero los pósteres divulgativos y los folletos de información suelen estar escritos exclusivamente en japonés. Para evitar la propagación del sarampión o la rubeola, por ejemplo, es necesario mantener una tasa de vacunación del 95 %. Se impone distribuir folletos multilingües sobre el sistema de vacunación japonés dirigidos a extranjeros que tengan o críen a sus hijos en Japón, así como facilitar información en varios idiomas sobre servicios médicos en los sitios web de los Gobiernos locales.

Conviene pedir a los estudiantes de intercambio y profesionales en prácticas que van a residir en Japón una temporada que se sometan a exámenes médicos antes de entrar en el país. Ha habido casos de estudiantes que, debilitados por un descanso insuficiente debido a que compaginaban los estudios y el trabajo por horas, así como al estrés y la mala alimentación, han contraído tuberculosis y han contagiado a sus compañeros de la academia de japonés. Y, a pesar de que los profesionales en prácticas están obligados a someterse a examen médico al formalizar el contrato laboral y de forma periódica posteriormente, se siguen registrando casos de epidemia de tuberculosis entre los grupos con los que conviven. También existe el riesgo de que el sarampión y la rubeola se introduzcan desde otros países y se extiendan en radios extensos.

Los exámenes médicos previos a la llegada a Japón son cruciales para prevenir brotes de tuberculosis y de enfermedades para las que existe vacuna, así como para evitar que los extranjeros que llegan tengan que ponerse en cuarentena y se queden sin la educación o el salario que corresponde a su actividad. Sin embargo, son pocas las escuelas y zonas que exigen certificados médicos de forma estricta porque representa un impedimento para captar alumnos. Los más afectados son los propios extranjeros que enferman. La atención humanitaria para garantizar la tranquilidad y la seguridad de las personas sigue ocupando una posición discreta en el actual orden de prioridades económicas, y son los organismos sanitarios locales quienes asumen la pesada carga que de ello se deriva.

La hora de crear un sistema sanitario global

La necesidad de establecer un sistema sanitario para atender a las personas de otros países no es una cuestión para nada reciente. Si parece que el problema emergió repentinamente en 2018, es porque el aumento generalizado del número de pacientes extranjeros exacerbó la sensación de crisis en las cúpulas no solo del sector sanitario, sino también de los medios de comunicación y los Gobiernos regionales, conscientes de las terribles consecuencias de seguir ignorando la situación.

Resumiendo lo explicado arriba, los dos grandes temas que deben abordarse en el sector sanitario para la atención de los pacientes internacionales son garantizar la seguridad sanitaria para proteger la salud y la vida de los pacientes, y solucionar el problema de los impagos para que no lastren a las instituciones médicas. Ambas cuestiones tienen una vertiente eminentemente técnica, por lo que es posible minimizar sus riesgos introduciendo medidas estructurales de prevención en los centros médicos. Ha llegado el momento de implementar soluciones. La era en que cada entidad sanitaria se hacía cargo de la atención de los pacientes por su cuenta ha terminado. Y está en manos de los líderes de cada sector actuar con rapidez para crear un sistema que proteja tanto a los pacientes como a los profesionales de la salud.

(Traducido del original japonés, redactado en noviembre de 2018)

Fotografía del encabezado: La autora en la entrada del Departamento de Formación Internacional del Centro Nacional de Sanidad y Medicina Globales.

  • [11.01.2019]

Investigadora del Centro Nacional de Sanidad y Medicina Globales y del Centro de Atención Sanitaria Internacional. Graduada en la Facultad de Derecho de la Universidad de Kanagawa y en la Escuela de Enfermería de la Universidad Femenina de Medicina de Tokio. En 2009 completa el Programa de Formación Práctica en Epidemiología del Instituto Nacional de Enfermedades Contagiosas y entra en la Escuela de Enfermería St. Luke como profesora asociada. En 2013 pasa a investigar para el Centro Nacional de Sanidad y Medicina Globales, puesto que compagina con el de coordinadora médica del Centro de Atención Sanitaria Internacional desde abril de 2015 y el de investigadora especial del Departamento de Atención Médica Internacional del mismo centro desde agosto de 2018. Coautora de Inochi ni kokkyō wa nai – Tabunka kyōsō no jissenshatachi (La vida humana no tiene fronteras: los que trabajan por la convivencia multicultural; Keio University Press, 2017).

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