Dioses visitantes que alejan los desastres y otorgan fuerza para vivir

Ogawa Naoyuki [Perfil]

[17.01.2019] Leer en otro idioma : 日本語 |

Diez festejos representativos de los Namahage o “dioses visitantes” fueron registrados como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en 2018. No obstante, además de estos diez casos, hay otros muchos festejos de dioses visitantes por todo Japón, aunque existen diferencias en su apariencia según la región. Todos ellos se celebran en la época en la que se cambia de año, como la víspera de Año Nuevo o en el cambio estacional de verano a otoño, y sirven para alejar los desastres y llenarse de fuerza para vivir.

La importancia de su inscripción en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial

El 29 de noviembre de 2018, en el 13.o comité intergubernamental de la Convención para la Protección del Patrimonio Cultural de la UNESCO, se decidió inscribir la propuesta de Japón “Raihō-shin: Dioses disfrazados y enmascarados” a la lista de representantes del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Se propuso a la UNESCO añadir a Koshikijima no Toshidon, incluido en la lista representativa en 2009, otros nueve eventos folclóricos protagonizados por los dioses visitantes que están designados como un importante patrimonio cultural popular intangible en el país. En la lista representativa, dentro de los cinco tipos de patrimonio cultural inmaterial enumerados en la Convención, aparece descrito como “evento anual (rituales)” y es incluido en “costumbres sociales, rituales y eventos de festivales”.

Dioses visitantes registrados en la lista representativa del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO

Toshidon de Koshikijima (ciudad de Satsuma Sendai, prefectura de Kagoshima) Nochevieja Máscaras, impermeables de paja (waramino), hojas de palma y cícadas.
Suneka de Yoshihama (ciudad de Oofunato, prefectura de Iwate) Noche del Pequeño Año Nuevo (15 de enero) Máscaras de demonios y caballos. Cargan impermeables de paja, pieles y fardos.
Namahage de Oga (ciudad de Oga, prefectura de Akita) Nochevieja (antes el 15 de enero) Máscaras de demonios, impermeables de paja (kede).
Amahage de Yuza (pueblo de Yuza, prefectura de Yamagata) Noche de Año Nuevo Máscaras de demonios, impermeables de paja (kendan).
Mizukaburi de Yonegawa (ciudad de Tome, prefectura de Miyagi) Hatsuuma de febrero Caras pintadas de negro. En la cabeza cuerdas de estera (oshime) e impermeables de paja
Amamehagi de Noto (ciudad de Wajima y pueblo de Noto, prefectura de Ishikawa) Noche de Año Nuevo y de Setsubun Máscaras de demonios narigudos y chatos, impermeables de paja
Kasedori de Mishima (ciudad de Saga, prefectura de Saga) Noche de Año Nuevo Lunar Sombreros puntiagudos de paja, pañuelos enrollados en la cara, impermeables de paja.
Mendon de Satsuma Iōjima (aldea Mishima, prefectura de Kagoshima) Primer y segundo día de agosto del calendario lunar Máscaras de dego (dragón), impermeables de paja.
Boze de Akusekijima (aldea de Toshima, prefectura de Kagoshima) 16 de julio del calendario lunar (último día de Obon) Máscaras pintadas con tierra roja y tinta negra. El cuerpo envuelto con hojas de livistona (palmera).
Pantou de Miyakojima (ciudad de Miyakojima, prefectura de Okinawa) A principios de septiembre, último día del Ushi de diciembre en el calendario lunar La cara y el cuerpo están enrollados con hojas de hiedra cubierta con barro.

Lista creada por el autor.

Japón cuenta ya con 21 elementos en la lista representativa del Patrimonio Cultural Intangible. Entre los 178 países que firmaron la convención (hasta octubre de 2018), es la segunda mayor cifra después de China. Al ser incluido en la lista representativa, el festejo de los “Dioses visitantes” se posiciona internacionalmente como una cultura intangible que debe ser protegida y legada a las generaciones futuras. A través de su transmisión y difusión pública se espera que contribuya a fomentar el respeto por las diversas culturas del mundo y por la creatividad contenida en la humanidad.

Además, el festejo de los “Dioses visitantes”, en un sentido amplio del término, es uno de los festivales sagrados y expresa el mundo espiritual de los japoneses. Y no solo eso, hoy en día, a medida que el envejecimiento de la población aumenta y disminuye la natalidad, se espera que este festejo fortalezca los lazos comunitarios y desempeñe un papel importante en el mantenimiento los mismos.

El día en que vienen los Raihō-shin, los “dioses visitantes”

Tal y como dice la expresión que da nombre a esta tradición, en los festejos de los Raihō-shin (dioses visitantes) las personas se colocan máscaras y disfraces para representar la visita a las casas de la aldea de “los dioses con máscaras y disfraces” que vienen desde el mundo divino. No son dioses descritos en los libros religiosos, sino transmitidos y heredados por la creencia popular y cuya aparición se limita a un cierto día del año.

Muchos de ellos se celebran en un punto de inflexión como es la época del Año Nuevo, como por ejemplo el Toshidon de Nochevieja o el Suneka del Pequeño Año nuevo. Asimismo hay otros que se celebran los días 6, 14 y 20 de enero, o el Amamehagi en la noche de Setsubun. El Mizukaburi de Yonegawa se celebra el día del Hatsuuma de febrero (aunque en esta región es conocido como “Kasedori”) y hay lugares donde se lleva a cabo un festejo similar al Mizukaburi con dioses visitantes disfrazados que se celebra en el Pequeño Año Nuevo del calendario lunar. El Boze de Akusekijima se celebra en el momento del festival de Obon, que es un hito importante del año al igual que el Año Nuevo. También está el Mendon en el paso del verano al otoño, el Pantou en el último día del buey de diciembre antes del Año Nuevo y el hito estacional del paso del verano al otoño a principios de septiembre.

Amamehagi de Noto. Fotografía por cortesía de la Biblioteca de Haga.

En el decimonoveno pasaje del libro Tsurezuregusa (Ensayos en ociosidad) escrito por el monje Yoshida Kenkō (sobre el año 1330) aparece descrito un festejo celebrado durante la Nochevieja en Kioto en el que aparecen personas con antorchas golpeando las puertas de las casas en la oscuridad de la medianoche. Aunque no está descrito el motivo de la visita a las casas, por su contenido se podría decir que es el festejo de los dioses visitantes. En la sección Tsukuba-gun del Hitachi Fudoki, una descripción de la cultura, el clima, etc., de la provincia de Hitachi editada a principios del período Nara (en el año 720 aproximadamente), aparece escrita una historia en la que se cuenta que la divinidad ancestral Mioya no Kami visitó el monte Fukuji (el actual monte Fuji) y el monte Tsukuba en la noche del festival de la cosecha de otoño. La divinidad de Fukuji le negó el alojamiento a Mioya no Kami. En cambio, la divinidad de Tsukuba la acogió con gran hospitalidad, por lo que Mioya no Kami hizo que nevase en el monte Fukuji impidiendo que la gente pudiera subir y provocando que acudieran todos al monte Tsukuba a cantar, bailar y celebrar un festín.

La divinidad Mioya no Kami del Hitachi Fudoki también es un dios visitante que viene del mundo celestial y demuestra que la fe en los Raihō-shin y sus festejos existieron desde la antigüedad. Además, sugiere que es importante dar la bienvenida a los dioses visitantes, y que los dioses visitantes modernos, como Toshidon y Namahage, son bien acogidos dentro de casa.

Gracias al Tsurezuregusa y al Hitachi Fudoki podemos saber que desde antaño las visitas de estos dioses solían tener lugar durante el festival de la cosecha en otoño y la víspera de Año Nuevo.

Los dioses visitantes aparecen por todo Japón

Además de los diez enumerados en la lista representativa, actualmente se celebran otros festejos de los dioses visitantes. Si incluimos los festejos pasados, podemos decir que se trata de una tradición muy popular en Japón. Se ha podido confirmar su presencia en casi todo el país tal y como se muestra en el siguiente mapa a excepción de Hokkaidō, porque no se han podido confirmar tales festejos en la cultura ainu.

Los nombres del tipo: “Namahage”, “Amahage”, “Amamehagi”, “Namomi” los encontramos desde la región septentrional de Tōhoku hasta la región Hokuriku. Los del tipo “Kasedori” desde la región meridional de Tōhoku hasta la región de Kyūshū pasando por la de Kantō. También encontramos nombres derivados de las onomatopeyas que representan el sonido de los golpes que dan los dioses en la puerta como “Hotohoto”, “Kotokoto” y “Patapata”, entre otros, que se observan desde la parte occidental de la región de Kinki hasta la parte norte de Kyūshū y parte de la región de Kantō. Entre ellos, también hay festejos donde los visitantes no se ponen ni máscaras ni disfraces, sino lanzar dentro de las casas pequeñas miniaturas de herramientas del campo fabricadas con madera sin ser vistos y llevarse los pasteles de arroz o el dinero que la gente ha dejado para ellos en la veranda de sus casas.

Kasedori (Prefectura de Saga). Fotografía por cortesía de la Biblioteca de Haga.

Otorgar bendiciones y alejar los desastres

Los Toshidon de Koshikijima que visitan durante la Nochevieja preguntan sobre las actitudes habituales de los niños de la casa visitada, los alaban por su buen comportamiento o los regañan o amonestan por sus travesuras. Finalmente, colocan un pastel de arroz grande y redondo llamado toshimochi en la espalda del niño. Se dice que los niños al aceptar este pastel ganan un año de edad. En realidad, este pastel tiene la función de otoshidama (propina de Año Nuevo) y su función es la de otorgar fuerzas para vivir el nuevo año que empieza.

Namahage, Amamehagi y Amahagi visitan las casas con un cuchillo de cocina en la mano (una réplica) y se piensa que lo utilizaban para curar las quemaduras que la gente se hacía en brazos y piernas con el irori (hoyo cuadrado en el interior de las casas utilizado para cocinar y calentar el hogar). Aunque su significado es el de advertir y amonestar a los niños, podemos observar que su nombre “Kasedori” es una palabra compuesta por “kase”, que se puede interpretar como “eczema” o “enfermedad de la piel” y “dori” que significa “quitar”. Por lo que se puede estimar que los dioses visitantes realizaban su visita para alejar las enfermedades en el año nuevo que empieza.

Los Pantou de Miyakojima tienen el cuerpo cubierto con el lodo del manantial sagrado Nmagari y lo que hacen es embadurnar a las personas y las paredes de las casas. Esto se hace para alejar a los desastres y atraer la buena fortuna. Los Mendon de Satsuma Iōjima llevan en la mano una rama llamada subbe que sirve para alejar a los demonios de la persona que es golpeada por ella. Los Boze de Akusekijima también llevan un palo en la mano con lodo rojizo en su punta. Cuando ponen el lodo a alguien con el palo lo liberan de los demonios y bendicen a las mujeres con el nacimiento de un hijo.

Mendon (Iōjima). Fotografía por cortesía de la Biblioteca de Haga.

Aunque no se incluyó como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, los Mayunganashi de Ishigakijima visitan las casas y recitan el kanfutsu (invocación divina) en el que se explica cómo se cultivan los campos y se reza por la felicidad de la familia visitada.

Mayunganashi (Ishigakijima). Fotografía por cortesía de la Biblioteca de Haga.

Lo que tienen en común los dioses visitantes de cada región es que mediante sus actos y palabras otorgaban a las personas fuerzas para vivir y sabiduría, además de alejar los desastres. La gente creía que gracias a esto sus vidas continuarían prosperas y saludables.

“Las visitas y partidas de los dioses” y el “mundo eterno”

Raihō-shin son los dioses que visitan los pueblos en una fecha fija. Desde el punto de vista de la creencia de un japonés, se puede decir que los raihō-shin son una de las facetas de los kyorai-shin (los dioses que vienen y se van). Los kyorai-shin son los dioses que descienden del mundo celestial para visitar el mundo de los humanos cuando se celebra un festival, y que regresan al cielo una vez acabado. Es preciso señalar que la visita de los shōraishin (dioses invitados) es una presencia conceptual, como por ejemplo ocurre con la venida de los antepasados en el festival de Obon y con el dios Toshigami en Año Nuevo, a los cuales se invita respectivamente mediante un fuego de bienvenida (mukae hi) y con los adornos de pino que se colocan en la puerta (kadomatsu). Sin embargo, en el caso de los dioses visitantes, son ellos los que se acercan a los humanos por voluntad propia y su aparición es una experiencia real y visual.

Las máscaras y disfraces de los dioses visitantes vestidos con sombreros e impermeables de paja es la imaginativa manera japonesa de representar que son viajeros venidos de lejos, y sus máscaras de demonios y otros objetos expresan que su naturaleza divina es diferente a la de los humanos.

Según los clásicos japoneses como el Manyōshū (“Colección de la miríada de hojas”, la colección de poesía japonesa waka más antigua que existe), se pensaba que tanto los dioses visitantes como los dioses invitados vienen desde el tokoyo (mundo eterno). Se asumía que el mundo eterno podía estar en muchos lugares, tales como más allá del mar, en las montañas, en el interior de los bosques o incluso en los cielos. La característica principal es que este lugar era otro mundo al que llegaban las almas de los difuntos.

Y ya para acabar, me gustaría añadir dos puntos más sobre los dioses visitantes. El académico del folclore y literatura japonesa Orikuchi Shinobu (que también fue un cantante conocido con el nombre artístico de Shakuchōku, 1887-1953) se refería a los dioses visitantes como marebito (visitantes). Y nos legó una magnífica teoría cultural en la que señala que los hechizos y bendiciones que pronuncian los marebito evolucionarían con el tiempo hasta la categoría de literatura y que sus gestos progresarían hasta ser un tipo de arte escénica.

Además, también existen otros dioses visitantes con máscaras y disfraces similares a los de Japón que se pueden ver por todo el mundo. Por ejemplo: en Mitterdorf, Austria, el 5 de diciembre aparece el Krampus (que también riñe a los niños); en Suiza en la aldea de montaña Urnaesch en la víspera de Año Nuevo salen unos temibles hombres enmascarados llamados klaeuse; y en la región de Guangxi, en el sur de China se mantiene viva la tradición del dios llamado Mangao.

(Traducido al español del original en japonés.)

  • [17.01.2019]

Profesor de la Facultad de Letras de la Universidad de Kokugakuin. Doctor (Folclore). Nacido en la prefectura de Kanagawa en 1953. Graduado de la Facultad de Letras de la Universidad de Kokugakuin. En 1994 trabajó como profesor a tiempo completo en la Universidad Kokugakuin, y más tarde fue profesor asociado. Ocupa su puesto actual desde 2003. Es profesor visitante del Instituto de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Nankai, China, y director del Instituto de Investigaciones Folclóricas Conmemorativo Yanagita Kunio de Ina. También ejerció como profesor visitante en la Universidad Jawaharlal Nehru de la India (India). Entre sus numerosas publicaciones se encuentran: Nihon no saiji denshō (Almanaque de tradiciones de Japón; Kadokawa Sofia Bunko, 2018), Nihon no shoku bunka 1 shokuji to sahō (Cultura gastronómica de Japón: comida y modales; editor, Yoshikawa Kōbunkan, 2018), Orikuchi Shinobu shi to saisei, soshite tokoyo takai (Orikuchi Shinobu, Muerte y resurrección, eternidad y el otro mundo; editor, Arts and Crafts, 2018).

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