Enfoques Reflexiones sobre la política exterior de Japón tras la Guerra Fría
Análisis de la diplomacia japonesa en la región Asia-Pacífico

Watanabe Akio [Perfil]

[27.12.2011] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | FRANÇAIS |

Cuando la economía asiática despegó en la década de los años setenta, la diplomacia japonessa fijó su mirada en la región Asia-Pacífico. Después de que finalizara la Guerra Fría, la relación tripolar entre China, Japón y EE.UU. atraía el interés del mundo; ¿cómo ha evolucionado la diplomacia de Japón respecto a la región Asia-Pacífico?

Al argumentar la diplomacia japonesa en la región Asia-Pacífico durante el periodo posterior a la Guerra Fría debemos prestar especial atención a dos cuestiones. En primer lugar, puesto que los años transcurridos desde el fin de la Guerra Fría forman una era dotada de un claro significado global, debemos preguntarnos qué postura adoptó la diplomacia japonesa respecto a la región Asia-Pacífico en esa era. Y en segundo lugar, dentro del flujo de la consciencia del pueblo japonés respecto al mundo exterior durante un periodo más largo, en que la percepción de la región Asia-Pacífico ha estado sistemáticamente presente desde el inicio de la era Meiji (1868-1912), o al menos desde la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, debemos preguntarnos ¿qué características definen la era que siguió a la Guerra Fría?(*1)

La caída del Muro de Berlín en 1989 suele considerarse como el suceso más representativo del fin de la Guerra Fría. El Anuario Diplomático publicado por el Minsterio de Asuntos Relaciones Exteriores de Japón (MOFA, por sus siglas en inglés) de ese mismo año empieza con este párrafo: “La comunidad internacional está experimentando una importante transición. El orden internacional que dio forma al mundo de la posguerra se está viendo obligado a adaptarse a estas circunstancias radicalmente alteradas y en la actualidad se están llevando a cabo varias pruebas y acciones”. Obviamente, los estados y los pueblos que formaban la comunidad internacional vieron que debían adaptarse a esas circunstancias e incluso más directamente, y también lo hizo la diplomacia japonesa.

El final de la Guerra Fría coincidió con el fin de la extensa era Shōwa (1926-1989) y el comienzo de la era Heisei (1989-). Esta transición proporcionó un empuje añadido, y en las páginas del Anuario Diplomático de 1989 pueden encontrarse señales de esperanza mezcladas con sentimientos de inquietud hacia la nueva era. Este tono coloca el informe al margen de los documentos oficiales burocráticos que normalmente suelen utilizar un estilo seco que se limita a presentar los hechos.

Cambio de orientación desde el inicio de los años ochenta

En este contexto, ¿qué tareas específicas trató de abordar la diplomacia japonesa cuando se inició la nueva era? Y más concretamente, ¿qué postura adoptó la diplomacia japonesa hacia la región Asia-Pacífico? Los autores del Anuario y de otros documentos similares no hablan como individuos. Incluso cuando observamos sólo lo que sale del MOFA, debemos entender que existen varios departamentos y secciones implicados en el proceso de redacción, cada uno de los cuales intenta transmitir su mensaje, y al menos en teoría, también deben considerarse las posturas y cálculos de los líderes políticos del Gabinete y la Dieta Nacional. Puesto que los documentos gubernamentales oficiales de esta índole se convierten en un mosaico de distintos puntos de vista, no podemos esperar que un tema destaque con claridad por encima del resto.

Al leer el Anuario Diplomático de 1989 con esta consideración en mente, uno queda impresionado por el énfasis que se otorga a la diplomacia que Japón debe fomentar como miembro de la región Asia-Pacífico. Aun reconociendo que la región estaba sujeta a una considerable influencia de los cambios repentinos acaecidos en Europa Central y Oriental, donde el Muro de Berlín había caído, y con el trasfondo de una rápida alteración de las relaciones entre EE.UU. y la Unión Soviética, el anuario menciona, por ejemplo, que en 1985 el comercio trans-Pacífico total superó por primera vez al comercio trans-Atlántico. Los autores no habían olvidado que incluso antes de que se hiciese patente que la Guerra Fría tocaba a su fin, ciertos acontecimientos habían hecho perfectamente visible a la región Asia-Pacífico, como demuestra su afirmación de que “una tendencia internacional reciente que cabe destacar es el aumento de la importancia de la región Asia-Pacífico”.

Así pues, sería totalmente simplista argumentar que la creciente importancia de la región Asia-Pacífico sólo se produjo tras el fin de la Guerra Fría. Dentro del contexto más amplio de la globalización, la región Asia-Pacífico estuvo desde luego influenciada por la situación en Europa, pero los característicos acontecimientos internos de esta región ya estaban en marcha. Las iniciativas diplomáticas japonesas motivadas por la importancia de la región se iniciaron a comienzos de los años ochenta a más tardar. En 1977 el primer ministro Fukuda Takeo (1976–1978) pronunció su “Discurso de Manila”, en el que articuló la diplomacia hacia el Este Asiático conocida como la “Doctrina Fukuda”, y en 1980 el primer ministro Ōhira Masayoshi (1978–1980) propuso un “Concepto de Comunidad del Océano Pacífico”.(*2)

Esto significa que para rastrear en toda su amplitud la evolución de la diplomacia japonesa sobre la región Asia-Pacífico no debemos limitar nuestra perspectiva a los últimos veinte años, o a lo que el analista político Tanaka Akihiko ha bautizado como “los veinte años de la nueva crisis”. Al menos hay que añadir otros diez años, ampliando la perspectiva a las últimas tres décadas.

De hecho, esto no significa que debemos negar que “desde el fin de la Guerra Fría, los problemas y perspectivas de la región Asia-Pacífico han captado una mayor atención entre los estudiosos de la política internacional y la política exterior”, como han afirmado algunos expertos estadounidenses.(*3)

¿Cuáles fueron los motivos del aumento del interés por la región Asia-Pacífico entre los intelectuales, especialmente occidentales, después del fin de la Guerra Fría? Durante la guerra, muchos centraban su atención principalmente en las relaciones entre EE.UU. y la Unión Soviética y en la situación europea, pero esta orientación se debilitó con el deshielo de las relaciones entre los bloques Este y Oeste. A partir de entonces, el interés se trasladó a los acontecimientos de la región Asia-Pacífico, con la relación tripolar entre China, Japón y EE.UU.. En la década de los setenta, con el acercamiento entre China y EE.UU. y el restablecimiento de relaciones entre China y Japón, la importancia de China en la política internacional y en la economía mundial se hizo evidente. Por consiguiente, la importancia de la región Asia-Pacífico ya estaba aumentando antes de que finalizase la Guerra Fría, y como he sugerido, los diplomáticos y expertos ya estaban fijando su punto de mira en esa dirección. Y quisiera dejar claro que China no fue de ninguna manera el único factor del aumento de la presencia de la región. Las Nuevas Economías Industrializadas de Asia (ANIEs, por sus siglas en inglés) que consisten en Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán y los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) estaban experimentando un rápido desarrollo económico y también estaban haciendo escuchar su voz de forma más activa en el terreno político. Cabría destacar que este proceso también se fraguó en los años setenta y continuó hasta los años ochenta.

Lo que sí provocó el fin de la Guerra Fría fue un impulso extra a esta marea global que provenía de los años setenta. A su vez, ¿qué nuevos frentes se abrieron en la diplomacia japonesa respecto a la región Asia-Pacífico? Analicémoslo a continuación.

(*1) ^ Para obtener un análisis de la perspectiva histórica a largo plazo ver mi artículo “Taigai ishiki ni okeru ‘senzen’ to ‘sengo’” (Las nociones de los periodos de “preguerra” y “posguerra” en las percepciones japonesas del mundo), editado por Satō Seizaburō y otros, además de “Kindai Nihon no taigai taido” (Actitudes hacia el mundo en el Japón moderno; Tokio: University of Tokyo Press, 1974). Para obtener un análisis de los discursos en la Dieta Nacional de primeros ministros utilizando las técnicas más modernas ver “investigating macroscopic transitions in Japanese foreign policy using quantitative text analysis” (Investigación de las transiciones macroscópicas en la polí-tica exterior japonesa mediante análisis de textos cuantitativos), Suzuki Takafumi; In-ternational Relations of the Asia-Pacific, vol. 11, nº 3, 2011.

(*2) ^ Para mayor información, consultar “Ajia Taiheiyō rentai kōsō” (25 años de la Iniciativa Ōhira de cooperación en la región Asia-Pacífico: historia y perspectivas, Watanabe Akio; Tokio: NTT Publishing, 2005), así como “Ajia Taiheiyō to atarashii chiiki shugi no tenkai” (La región Asia-Pacífico y el auge de un nuevo regionalismo, Watanabe Akio; Tokio: Chikura Shobō, 2010).

(*3) ^ International Relations Theory and the Asia-Pacific (Teoría de las relaciones internacionales y la región Asia-Pacífico, G. John Ikenberry y Michael Mastanduno; New York: Columbia University Press, 2003).

  • [27.12.2011]

Nacido en 1932. Es licenciado en Historia de Japón por la Universidad de Tokio. Doctor por la Universidad Nacional Australiana. Ha impartido clases en la Universidades de Hong Kong, Meiji, Tokio y Aoyama Gakuin. En la actualidad es profesor emérito de la Universidad de Tokio y de la Universidad de Aoyama Gakuin, además de  vicepresidente del Instituto de Investigaciones para la Paz y la Seguridad y presidente de la Sociedad Japonesa de Estudios de Defensa. Es autor, entre otras obras, de Ajia Taiheiyō no kokusai kankei to Nihon (“Relaciones internacionales en la región Asia-Pacífico y Japón”) y Ajia Taiheiyō to atarashii chiiki shugi no tenkai (“La revolución de los nuevos regionalismos y la región Asia-Pacífico”).

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