Enfoques Los secretos de los productos exitosos
Toallitas con cremallera
Un exitoso producto cuyas ventas superan los tres millones de unidades

Kitamura Mori [Perfil]

[05.12.2012] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية |

La inspiración para crear un producto exitoso se encuentra más cerca de lo que uno se imagina. En esta ocasión, presentamos las toallitas con cremallera Dot Pouch. Pese a su sencillez, han conquistado el corazón de muchos consumidores por tratarse de un práctico artículo multiusos.

Una idea de una joven empleada

En la imagen superior se puede ver una toallita con cremallera Dot Pouch, mientras que en la de abajo se aprecia un punto de venta de este producto.

Se trata de una mera toallita de unos 20 cm de lado; sin embargo, si se dobla por la mitad y se cierra su cremallera, puede hacer las veces de pequeño neceser.

Para fabricar este producto, sólo fue necesario poner una cremallera en el borde de una toalla de pequeñas dimensiones. A pesar de tal sencillez, se vende como el pan caliente. Lleva en el mercado desde el año 2008, y en mayo de 2011 sobrepasó el millón de unidades vendidas; este otoño ya ha llegado al triple de esa cifra.

Las toallitas con cremallera Dot Pouch son una creación de LAYUP Co., Ltd., una empresa que se dedica al diseño y desarrollo de juegos y juguetes, entre otros productos. Su comercialización corre a cargo de una filial de la misma compañía, EYEUP Co., Ltd. Las toallas de estas dimensiones suelen tener un valor de mercado de 500 yenes; sin embargo, su alto precio por unidad, 1.260 yenes, no ha supuesto impedimento alguno para que se hayan convertido en todo un éxito. Dicho sea de paso, LAYUP Co., Ltd., con sede en Shibuya, Tokio, apenas cuenta con 100 trabajadores.

Hemos hablado sobre el desarrollo de las toallitas Dot Pouch con Haga Mariho, empleada de LAYUP Co., Ltd. a quien se le ocurrió la idea que dio origen a este producto.

“Durante mis años como estudiante de secundaria, me daba vergüenza llevar encima compresas y tampones cuando tenía la menstruacíon. Además, pensaba que guardarlos en un neceser grande se veía mal; me preguntaba si no habría algo en lo que se pudieran meter sin que se notara mucho, sin que fuera antinatural”, recuerda Haga. Un día se dio cuenta de que la solución estaba ante sus ojos. “Cualquier cosa a la que se le ponga una cremallera se puede usar como neceser”, pensó. Por casualidad, en ese momento tenía a mano una toalla, así que se preguntó qué pasaría si le cosían una en los bordes… Y así fue como nacieron las Dot Pouch. En aquella época, Haga era una joven empleada que sólo llevaba dos años en la empresa.

Los fabricantes no aceptaban estas nuevas toallas

Aunque las Dot Pouch no son más que unas toallas de pequeñas dimensiones a cuyos bordes les han puesto una cremallera, uno debe preguntarse por la dificultad que entraña crear un producto así. Existen pocos artículos tan simples como éste, pero surgidos de una idea original, algo que tiene su explicación precisamente en lo complicado que es ponerlos a la venta. “La empresa aceptó mi propuesta enseguida, pero no conseguimos encontrar un fabricante de toallas que quisiera encargarse del proyecto “, cuenta Haga.

La etiqueta característica de la marca Imabari Towel Japan incluye tres colores: rojo, azul y blanco.

Los fabricantes de toallas rechazaron la propuesta de LAYUP Co., Ltd. alegando que no podían hacerse cargo de un lote con tan pocas unidades como el que ellos les pedían, o que no disponían de la técnica necesaria para coser las cremalleras. Al parecer, poner este tipo de cierre a toallas de pequeño tamaño les supone una carga de trabajo importante, así que algunos presentaban costes de producción que la empresa no podía aceptar, lo cual implicaba que se negaban a realizar el encargo.

Cuando parecía que producir las toallas Dot Pouch se había vuelto un sueño imposible, Haga decidió probar suerte con un fabricante que confecciona toallas para Imabari Towel Japan, afamada marca promovida por la Asociación de Industrias Toalleras de Shikoku, organización que garantiza la calidad de sus productos. El nombre de la marca tiene su origen en la homónima ciudad de Imabari, situada en la isla de Shikoku, y conocida por ser el mayor centro de producción de toallas de todo Japón. La joven pensaba que tampoco tendría éxito. Sin embargo, la respuesta de esa empresa fue toda una sorpresa, ya que accedieron a hacerlas. Además, explicaron que contaban con sus propios telares, así que las fabricarían con tejidos originales.

Y así fue como, de la manera más inesperada, LAYUP Co., Ltd. consiguió trabajar con la popular marca Imabari Towel Japan. A día de hoy, más de la mitad de las Dot Pouch se producen en esta ciudad, y a todas se les cose la etiqueta característica de la marca, lo que ha propiciado el éxito de este producto.

Toallas que se venden pese a su alto precio de 1.260 yenes

Las últimas dudas antes de poner a la venta las toallitas Dot Pouch surgieron a la hora de fijar su precio. Dentro de la propia empresa hubo discusiones respecto a comercializarlas a 1.260 yenes, ya que las toallitas normales y corrientes suelen costar unos 500 yenes, 800 a lo sumo. El debate giraba en torno a si era adecuado que valieran más de 1.000 yenes sólo por llevar una cremallera.

“Pensando en el precio de fábrica, no había más remedio que comercializar las Dot Pouch a ese importe. Ante todo, estaba el hecho de que no existía ningún producto que pudiera competir con ellas. Por mucho que algo sea caro, basta con que se trate de un artículo innovador para que los consumidores lo acepten; ésta fue la última conclusión a la que llegamos”, explica Haga.

En un principio, sólo las produjeron en cinco colores. No trazaron un plan de ventas, sino que se propusieron vender un lote; esto es, 500 unidades. No tenían la suficiente liquidez como para invertir en publicidad, así que se limitaron a su promoción en ciertos puntos de venta. Con todo, han conseguido extender su línea hasta los 100 modelos actuales.

Es un producto único que tiene tantos usos como usuarios. Por ejemplo, puede servir para guardar cosméticos, resultar de utilidad para envolver una botella de plástico de 500 ml y meterla en el bolso sin tener que preocuparse de que éste se moje por la condensación, o hacer las veces de funda para teléfonos inteligentes.

Las toallitas Dot Pouch tienen tantos usos como usuarios.

Un producto creado por una empresa dedicada a otro sector diferente

Como suele pasar con este tipo de productos, otras empresas han comenzado a vender artículos similares a las Dot Pouch. Aunque es un diseño registrado, parece que estas compañías hacen ligeros cambios en la forma para poder comercializarlos. Una vez creado un producto tan sencillo como una toalla de pequeño tamaño con una cremallera en los bordes, es fácil idear otro similar a pesar de su originalidad.

Una joven empleada con sólo dos años de antigüedad en su empresa consiguió crear un producto exitoso combinando dos elementos familiares. Su idea y esfuerzo son dignos de admiración; otras empresas del sector industrial deberían rendirle un poco más de culto a la originalidad. “Alguien que trabaja en un fabricante para la marca Imabari Towel Japan nos dijo que se nos había ocurrido una idea que a ellos, que tienen tantos años de experiencia en el sector, no se les había pasado por la cabeza. Quizás nosotros hemos sido capaces de desarrollar este producto precisamente porque somos una empresa de otra rama”, concluye Haga.

(Fotografías de Kitamura Mori. Traducción al español del original en japonés.)

  • [05.12.2012]

Nacido en la prefectura de Toyama en 1966, se gradúa en la Facultad de Derecho de la Universidad de Keio. En 1992, comienza a probar y valorar diversos tipos de artículos, campo en el que se inicia visitando hoteles como parte de su trabajo de editor para una revista. Desde 2005 toma las riendas de la redacción de la revista Nikkei Trendy durante tres años. Desde 2008 ejerce como periodista especializado en productos y servicios. “Criticar todo lo que los consumidores pueden adquirir usando su dinero” es el objetivo principal de su carrera profesional, que lo lleva a viajar a diferentes partes del país para documentarse, a dar conferencias y a escribir libros. En un mes prueba una decena de productos y servicios; también visita de incógnito algunos hoteles y restaurantes, tanto en Japón como fuera de sus fronteras.

Artículos relacionados
Otros artículos de esta serie

Últimos vídeos

Últimas series

バナーエリア2
  • Opinión
  • Detrás de la noticia