Enfoques Japoneses que no entienden el japonés
Niños que no pueden leer sus libros de texto
Qué hacer para que la inteligencia artificial no se quede con sus trabajos futuros
[23.04.2018] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | Русский |

En un artículo anterior hablamos sobre el hecho de que la inteligencia artificial no comprende las palabras. ¿Captamos entonces su significado? Quizá la prueba Reading Skill Test (RST) pueda ayudarnos a contestar a esa pregunta. Para conocer el funcionamiento de dicho examen, presentado en un foro en noviembre de 2017, así como sus alarmantes resultados, hablamos con Arai Noriko, profesora del Instituto Nacional de Ciencias de la Información.

Arai Noriko

Arai NorikoProfesora del Instituto Nacional de Ciencias de la Información, y directora representante del Instituto de Ciencias para la Educación. Se graduó en la Universidad Hitotsubashi y se doctoró en Matemáticas en la Universidad de Illinois. Su especialidad es la lógica matemática. En 2011 comenzó su proyecto “¿Puede un robot entrar en la Universidad de Tokio?”. En 2016 empezó a investigar y desarrollar su examen Reading Skill Test (RST), que evalúa la capacidad lectora.

La IA supera a los humanos en los exámenes de acceso a la universidad

¿Qué imagen nos da un proyecto con un nombre como “¿Puede un robot entrar en la Universidad de Tokio?” Quizá el lector crea que se trata de colar robots reales en dicha institución, pero lo cierto es que lo que buscaba Arai Noriko, del Instituto Nacional de Ciencias de la Información y líder del proyecto, no era que el robot entrara en la universidad, sino comparar con exactitud las capacidades de los humanos y la inteligencia artificial, y conocer así las posibilidades y los límites de esta.

Los resultados de esa investigación, que ha durado cerca de seis años, demuestran que aunque la IA no pueda entrar aún en la Universidad de Tokio, sí es capaz de conseguir un valor de desviación de 57 puntos, lo cual la coloca entre el 20 % superior de los estudiantes de último año de instituto, y dentro de las posibilidades de entrada a varias universidades privadas de mucho prestigio. Y sin embargo la IA no es capaz de comprender el significado de las palabras de un idioma o resolver problemas. Tōrobo-kun, IA desarrollada específicamente para este proyecto, solo puede sacar información de diccionarios y Wikipedia para redactar un texto, y después mejorarlo un poco, pero a pesar de ello su producción es muy superior a la de un estudiante normal. ¿Cómo es posible que una IA que no puede comprender lo que lee puntúe mejor que un humano? Al reflexionar sobre esta cuestión Arai comenzó a preguntarse también si los estudiantes de secundaria comprendían los textos realmente.

La situación real de los niños

Para poder medir la capacidad lectora, el equipo de Arai desarrolló un examen denominado RST (reading skill test, examen de habilidad de lectura), al que se presentaron 25.000 personas de todo el país, entre abril de 2016 y julio de 2017 (en la actualidad siguen presentándose participantes, y su número ya supera los 40.000). Según Arai, no existe precedente para una participación así en una investigación que ni siquiera es obligatoria.

Existen seis tipos de problemas en el examen: los anafóricos, en los que el estudiante debe identificar el referente de pronombres como sore (eso) o kore (esto), o un sujeto u objeto elididos, aquellos en los que se debe identificar el sujeto o el objeto -dependencia sintáctica-, los problemas de inferencia basados en lógica y sentido común, los que exigen al alumno que concrete a qué objeto o concepto hace referencia una definición dada, los de juzgar si dos frases significan lo mismo, y los de relacionar una frase con un diagrama. Los problemas se basan en materiales utilizados en libros de texto de secundaria e instituto, además de diccionarios y periódicos. Es decir, que si el estudiante no puede comprender las preguntas tampoco puede entender esos libros y materiales que en teoría utiliza en su vida diaria.

“Desde que empecé a escribir un libro de introducción a las matemáticas he visitado varios institutos. He almorzado y hablado con los estudiantes para poder descubrir desde su punto de vista qué les resulta más difícil de entender. Durante dos años visité semanalmente un centro de comidas de San’ya, una zona de viviendas baratas de Tokio, y me di cuenta de dónde se trababan las personas. Es algo relacionado con el RST”.

  • [23.04.2018]
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