Enfoques El matrimonio en el Japón actual
Ilustrando el matrimonio de conveniencia: entrevista con la autora de manga Umino Tsunami
[08.02.2019] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية | Русский |

La serie de manga Nigeru wa haji da ga, yaku ni tatsu (Huir es vergonzoso, pero útil), que ofrece una mirada directa y honesta del matrimonio, se vio catapultada a la fama cuando la cadena televisiva TBS la convirtió en serie en 2016. Hablamos sobre el innovador enfoque del matrimonio que ilustra la obra y sobre cómo lo recibió el público, en una entrevista a la autora, Umino Tsunami.

¿Por qué un matrimonio de conveniencia?

La heroína de Nigeru wa haji da ga, yaku ni tatsu (Huir es vergonzoso, pero útil; en adelante, abreviado como Nigehaji), Moriyama Mikuri, es una joven de 25 años con estudios de posgrado y una certificación oficial de psicología clínica que está algo perdida en la vida. Incapaz de encontrar un empleo fijo a pesar de su alta cualificación académica, sobrevive con un trabajo irregular del que termina siendo despedida por reducción de plantilla. En el trasfondo de su desesperada situación se halla la llamada “edad de hielo del empleo” de 2012 y el anquilosado sistema de reclutamiento de las grandes empresas japonesas, que solo contratan a los recién graduados universitarios. La inestable posición social de Mikuri es un reflejo de la realidad actual de las mujeres trabajadoras en Japón.

Mikuri logra encontrar un empleo como trabajadora doméstica a través de los contactos de su padre. Así es como conoce a su empleador, Tsuzaki Hiramasa, un ingeniero informático graduado en la prestigiosa Universidad de Kioto que, a pesar de su aventajada posición social, sigue virgen a los 36 años. Inexpresivo, dispuesto a interaccionar socialmente solo lo justo y necesario, y con la mentalidad práctica de los técnicos, Hiramasa es todo un “soltero profesional”. El suyo, como el de la protagonista, es también un personaje arquetípico del Japón actual.

La protagonista se sirve de su ingenio innato y su perseverancia para irse ganando la confianza de Hiramasa. Cuando las circunstancias familiares la empujan a trasladarse a vivir a la casa donde trabaja, propone a su empleador un matrimonio de conveniencia. Los jóvenes se convierten en pareja de hecho (sin formalizar la unión oficialmente), pero duermen en camas separadas y ella sigue cobrando un sueldo (en la serie, de 194.000 yenes al mes) a cambio de hacerse cargo de tareas como la cocina, la colada y la limpieza del hogar. Poco a poco la relación que empezó siendo entre empleador y empleada se convierte en una “relación económica de beneficio mutuo óptimo”.

Viñeta en que Mikuri propone a Hiramasa el matrimonio de conveniencia (página 47, tomo 1). © Umino Tsunami, Kodansha.

Pero ¿por qué a la autora se le ocurrió contar la historia de un matrimonio de conveniencia? “Pensé que el matrimonio puede funcionar mejor si se basa en una relación laboral que si lo hace en una relación amorosa. Partiendo de una relación amorosa, los cónyuges se crean expectativas mutuas y al final se ven obligados a interpretar ciertos roles que les impone la sociedad. Hay que dar más de lo que el otro pide, pero si se da demasiado, el otro se enfada. Estos conflictos, sin embargo, no se discuten porque se tiene miedo a decir demasiado y perder el amor del otro. En cambio, si la relación es laboral, se habla sin tapujos. La mayoría de las personas creen que es maravilloso casarse con un gran amor, pero me pregunto hasta qué punto eso es verdad. Pensemos, por ejemplo, en aquel compañero de colegio que se sentaba en el pupitre contiguo y con el que acabamos manteniendo una amistad de treinta años. Si no nos disgustamos fisiológicamente, nos llevamos bien y la convivencia permite que nazca estimación de algún tipo, también me parece fantástico que nos casemos con alguien así. Eso amplía nuestras opciones. Escribí Nigehaji con esta idea en mente, y muchos lectores, tanto hombres como mujeres, comentaron que les gustaría tener un matrimonio como el que sale en mi historia”, explica Umino.

El rechazo hacia la “explotación del amor”

Aunque los protagonistas de la historia se casan por conveniencia, el hecho de que se conozcan a través del padre de Mikuri convierte su relación en una suerte de matrimonio concertado como los de antaño. Por eso las espectadoras octogenarias que vieron la serie basada en la obra de Umino tuvieron una reacción distinta a la del público de otras generaciones.

“Hubo quienes me comentaron que el matrimonio de la serie era como los de antes. Decían que les recordaba a las relaciones de cuando eran jóvenes porque los protagonistas se hablan en lenguaje formal y manteniendo las formas de cortesía. Es cierto que el hecho de que la relación empiece sin amor de por medio también se da en los matrimonios concertados. No obstante, cuando en la serie Hiramasa se queda sin empleo por reducción de plantilla y propone matrimonio a Mikuri, ella interpreta que la intención de él es ahorrarse el sueldo que le paga por las tareas del hogar y le espeta ‘¿Crees que está bien creer que puede hacerse cualquier cosa por amor? Me opongo totalmente a la explotación del amor’. Hubo espectadoras de edad avanzada que se sintieron incomodadas por la expresión ‘explotación del amor’. ‘¿Por qué la protagonista es tan interesada y no quiere dejar de cobrar un sueldo? En nuestra época lo hacíamos todo sin rechistar’, lamentaban. No solo se quejaron las señoras mayores; también hubo amas de casa jóvenes que opinaron ‘Pues a mi marido y a mí nos va muy bien (sin dinero de por medio). ¿No será que la protagonista es muy avariciosa?’. Aunque, por supuesto, también recibí reacciones contrarias de mujeres que decían ‘¡Al fin!’”.

Hubo una época en que pedir recompensa por el esfuerzo se consideraba una indecencia. Ese pensamiento no ha desaparecido del todo en nuestra época. “Persiste la idea de que encargarse de la casa y los niños sola es una muestra de virtud. Yo opino que habría que hacer como en otros países, donde lo normal es contratar a alguien para encargarse de los niños y las tareas de la casa. Creo que es mejor buscar ayuda externa”, afirma Umino.

La expresión one operation (“operación de uno”) es un término que en el contexto laboral designa la situación en que un solo trabajador debe encargarse de todo, y se relaciona con los turnos nocturnos de las cadenas de comida rápida y las empresas que explotan al personal. En el hogar, en cambio, eso se considera virtuoso. Sin embargo, en el momento en que consideramos el matrimonio como un “trabajo”, la incoherencia resulta evidente.

  • [08.02.2019]
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