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Los nuevos shinkansen de levitación magnética perfilan el futuro de Japón
[21.11.2013] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | العربية | Русский |

La empresa de ferrocarriles JR Tōkai ha explicado detalladamente cómo será la línea de trenes de levitación magnética que unirá Tokio y Nagoya en 40 minutos a partir de 2027. Los trabajos de construcción, que comenzarán en 2014, servirán para hacer realidad un gran sueño del siglo XXI.

De Tokio a Nagoya en 40 minutos

El 18 de septiembre de 2013, la empresa de ferrocarriles JR Tōkai dio a conocer los detalles acerca del recorrido que realizarán y las estaciones por las que pasarán los trenes bala (shinkansen en japonés) de levitación magnética de su línea principal que cubren el trayecto desde la estación de Shinagawa, en Tokio, hasta la de Nagoya, en la prefectura de Aichi, a partir de 2027, año en el que está previsto que concluyan las obras de construcción. Tras producirse disputas entre los gobiernos locales a los que afectan estos cambios en el trazado ferroviario, se ha conseguido que la nueva ruta sea prácticamente directa. Además, el 86% de los aproximadamente 286 km de vía con los que contará pasará por túneles. Una vez finalizados los trabajos, que comenzarán durante el próximo año fiscal, el viaje entre Tokio y Nagoya se podrá realizar en 40 minutos. Todas las líneas de trenes bala que circulan a Osaka estarán en funcionamiento para 2045, y el trayecto desde la capital hasta esta ciudad del oeste de Japón; esto es, unos 438 kilómetros, podrá realizarse en tan solo 67 minutos.

Los nuevos trenes bala serán de levitación magnética o maglev. Esto quiere decir que su tracción y suspensión se realiza mediante la fuerza magnética que se genera entre los imanes colocados en el propio ferrocarril y los situados en las vías. La fuerza magnética hace que los shinkansen se eleven 10 cm, y permite que circulen a alta velocidad, a unos 500 km/h. La línea de shinkansen Tōkaidō, que comenzó a funcionar en 1964 con motivo de los Juegos Olímpicos de Tokio, se convirtió en pilar social fundamental para la economía japonesa durante la segunda mitad del siglo pasado; en este, los nuevos trenes bala podrían revolucionar el mundo del ferrocarril nipón.

El primer ministro Abe promociona el nuevo shinkansen en Nueva York

Durante la visita que realizó a Estados Unidos para asistir a la reunión de la Asamblea General de la ONU, el primer ministro Abe Shinzō pronunció un discurso en la Bolsa de Nueva York el 25 de septiembre. Además de explicar sus políticas económicas y estrategias de crecimiento, el mandatario japonés aprovechó la ocasión para hablar de los atractivos de los nuevos trenes bala de levitación magnética. “Si se usara esta tecnología en este país, se podría viajar desde Nueva York hasta Washington en una hora”, dijo.

Con todo, estamos hablando de un futuro lejano, ya que estos trenes no comenzarán a funcionar hasta dentro de 14 años. A este respecto, son muchas las incógnitas que quedan por resolver; por ejemplo, qué impacto tendrán en la sociedad y en la economía japonesas, o si realmente será posible llevar el proyecto a la práctica.

El nuevo shinkansen podría suponer un aumento en los enormes gastos de mantenimiento para JR Tōkai y para los gobiernos locales y demás entidades a las que concierne el plan. La rentabilidad del servicio una vez entre en funcionamiento y los efectos que las obras tendrán en el medio ambiente son también cuestiones que suscitan preocupación. Otro tema es el de los cambios que se producirán no sólo en la ciudad de Nagoya (prefectura de Aichi), sino también en localidades como Sagamihara (prefectura de Kanagawa), Kōfu (prefectura de Yamanashi), Iida (prefectura de Nagano) y Nakatsugawa (prefectura de Gifu), ya que está previsto que la nueva ruta tenga estaciones en todas ellas. Además, está la cuestión de cómo afectará el trazado a los desplazamientos de personas entre Tokio y Nagoya, y si el servicio influirá en el transporte aéreo, sector con el que rivaliza el ferroviario. Es difícil hacerse una imagen fidedigna de cómo será el futuro.

“Existe la posibilidad de que se produzca una gran crisis [en Nagoya]. La gente de Nagoya podrá desplazarse hasta Tokio en 40 minutos, ver una obra de kabuki y volver”, declaró Kawamura Takashi, alcalde de esta localidad. En estos momentos, la atención se centra en los pronósticos y estudios que realicen los expertos.

El archipiélago nipón se hará más pequeño

En 1973 se puso de moda en Japón la frase Semai Nihon, sonnani isoide doko he iku, que podría traducirse como “Con lo pequeño que es Japón, ¿a dónde vas con tanta prisa?” Estas palabras son el eslogan de una campaña de seguridad vial de la época, pero bien podrían usarse ahora también a modo de generalización. Los shinkansen Nozomi que realizan el trayecto entre Tokio y Nagoya en la actualidad tardan una hora y cuarenta minutos, mientras que el viaje desde la capital hasta Osaka dura dos horas y media; con los trenes de levitación magnética estas cifras se reducirían más de la mitad: el archipiélago nipón se hará más pequeño si cabe en términos de tiempo.

Entre tanto, la población de Japón continúa descendiendo, y se prevé que disminuya hasta situarse en los cien millones de personas durante la segunda mitad del siglo XXI. La incógnita reside en si habrá suficientes usuarios para los shinkansen que conectarán Tokio y Nagoya en 40 minutos; incluso hay quienes apuntan la posibilidad de que los trenes de levitación magnética propicien una mayor concentración social y económica en la capital. Respecto a aspectos más prácticos, surgen dudas acerca de cómo parar estos trenes en caso de emergencia, y sobre su seguridad ante desastres naturales como un seísmo cuyo epicentro se encuentre en Tokio, o un nuevo terremoto de Tōkai.

50 años de investigaciones

JR Tōkai hace énfasis en el significado de construir su nueva línea de trenes bala de levitación magnética en medio de las expectativas y la incertidumbre que suscita el proyecto, para el cual la empresa ferroviaria desembolsará la friolera de nueve billones de yenes. La línea de shinkansen Tōkaidō, que podría considerarse como “la gallina de los huevos de oro” del ferrocarril en Japón, tiene ya unos horarios muy apretados, de ahí que sea difícil aumentar su frecuencia. Por otra parte, es necesario establecer una línea alternativa que una la arteria principal del país (Tokio-Nagoya-Osaka) en caso de que los servicios de los trenes bala de la línea Tōkaidō se vieran interrumpidos por un gran terremoto u otro desastre natural.

Equipos de ingenieros de la antigua Red Nacional de Ferrocarriles Japoneses fueron los primeros en realizar proyectos de investigación sobre trenes de levitación magnética en 1962, dos años antes de que comenzara a funcionar la línea de shinkansen Tōkaidō. Diez años más tarde, se logró que un tren con conductor hiciera un trayecto levitando, y en 1979 se alcanzó la mayor velocidad del mundo, 517 km/h. Posteriormente, se han realizado más pruebas en la prefectura de Yamanashi.

No debemos dejar pasar la oportunidad de admirar este proyecto, que es el resultado de 50 años de esfuerzos y perseverancia con las miras puestas en el siglo XXI.

(Artículo traducido al español del original en japonés. Fotografía de la cabecera cortesía de JR Tōkai)

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