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Población de Japón: rondar los 100 millones de habitantes dentro de cincuenta años
[27.06.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

El Gobierno japonés reveló en sus Políticas Básicas para la Gestión Económica y Fiscal y la Reforma Estructural, dadas a conocer en junio, su objetivo de lograr que la población del país ronde los 100 millones de habitantes dentro de 50 años, en la década de 2060. Para solucionar el grave problema demográfico al que se enfrenta el país, se propone aumentar la tasa de fertilidad y aceptar inmigración.

El inevitable futuro de Japón: una sociedad superenvejecida por el actual descenso de la población

El Comité Eligiendo el Futuro, un grupo de expertos establecido por el Consejo de Políticas Económicas y Fiscales del Gobierno de Japón, hizo público en mayo un informe provisional en el que sentencia que la población del país continuará descendiendo en los próximos cincuenta años, y que, si las tasas de fertilidad siguen como hasta ahora, el número total de habitantes será de aproximadamente 87 millones, dos tercios de la cifra actual. Además, el ente gubernamental advierte que un 40 % de los habitantes tendrá más de 65 años, una cifra sin precedentes que indica la notable tendencia de Japón a convertirse en una sociedad superenvejecida.

Aunque la tasa de fertilidad específica –el número de hijos que una mujer tiene a lo largo de su vida– remonte rápidamente de aquí a 2030 y se sitúe en 2,07, cifra que permite mantener la población de manera constante y a largo plazo, el número de habitantes de Japón se reducirá aproximadamente hasta los 100 millones dentro de cincuenta años. De hecho, se espera que el descenso de la población no se frene hasta mediados de la década de 2090, es decir, dentro de unos ochenta años.

En este contexto, cabe destacar el caso de la población activa –cifra que se obtiene al sumar el número de personas que desempeñan un trabajo remunerado y el de desempleados, todos ellos mayores de 15 años–, que en el año 2013 ascendía a 65.770.000 personas. En el peor de los casos; esto es, si las mujeres y los ancianos no entran en el mercado laboral, en 2060 la población activa de Japón descenderá hasta 37.950.000 personas, un 42 % menos que el dato actual. Se estima que, incluso si la tasa de fertilidad se recupera hasta 2,07 en 2030, las mujeres japonesas trabajan del mismo modo que las suecas y se retrasa la jubilación 5 años (en la actualidad es a los 60 años), en 2060 la población activa disminuirá hasta los 55 millones de personas.

Un desequilibrio poblacional y una espiral de reducción de la economía derivados del descenso de la población activa

Si se acelera el descenso de la población activa y se deja que la tasa de crecimiento de la productividad siga siendo baja, resultará difícil que la economía japonesa en su conjunto continúe creciendo. La contracción de esta última traerá más influencias de las economías extranjeras y de los mercados financieros internacionales, y habrá un mayor riesgo de inestabilidad económica a corto plazo.

Además, si desciende la proporción de personas con un empleo, se producirá un desequilibrio poblacional, ya que disminuirá el número de trabajadores en comparación con el de aquellos que no trabajan y reciben prestaciones. Esto obstaculizará el crecimiento económico. El descenso de la población conlleva una disminución de los mercados nacionales y, por lo tanto, ahuyenta las inversiones; también dificulta la innovación fruto de los intercambios entre personas. En cuanto la economía comienza a contraerse, aumenta el riesgo de que esta caiga en una espiral de reducción.

Este fenómeno afecta gravemente a las provincias también: si la emigración de las zonas rurales a las grandes ciudades continúa produciéndose al ritmo actual, en el año 2040 el número de mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 39 años disminuirá más del 50 % en comparación con las cifras de 2010 en 896 localidades (un 49,8 % del total); de estas, 523 (un 29,1 % del total) tendrán una población de menos de 10.000 habitantes, y correrán el peligro de desparecer. El envejecimiento de la población en Tokio y sus alrededores es inevitable.

Japón podría extinguirse como nación, de ahí que sea necesario frenar el descenso de la población y el superenvejecimiento de la sociedad.

Destinar más recursos a la infancia para cambiar la tendencia actual

El citado informe aboga por una pronta reforma del sistema y las políticas, y por cambios en la mentalidad de la gente; esto es, “Crear un entorno en el que sea posible que los jóvenes y las futuras generaciones cuenten con abundantes recursos y puedan casarse y tener hijos”. Esta es la única forma de cambiar el futuro de Japón; se trata de elegir el mañana. De esto depende el objetivo que se propone en el documento: que la población de Japón ronde los cien millones de personas. “Aspiramos a que la población ronde también los cien millones de habitantes dentro de cincuenta años, y a seguir siendo un país que garantice una composición poblacional estable en el futuro”, señala el informe.

“Si comparamos Japón con otros países, la distribución de recursos para el mantenimiento de la sociedad japonesa se inclina claramente hacia la tercera edad. Es necesario destinar más recursos a los jóvenes. Espero que se haga más énfasis y se trabaje más para hacer eficaces políticas relacionadas con la tercera edad como alargar la vida laboral hasta los setenta años, y que las medidas para paliar la baja fertilidad sean más audaces”, afirmó en conferencia de prensa Mimura Akio, presidente del Comité Eligiendo el Futuro. El propósito del ente que preside Mimura es concluir su informe final, siguiendo esta senda, antes de que termine el año.

Comparación por países de índices relacionados con el descenso de la fertilidad

  Japón Francia Suecia EE. UU.
Edad promedio a la que las mujeres se casan por primera vez 29,2
(2012)
30,8
(2011)
33,0
(2011)
25,8
(*1)
Edad promedio a la que las mujeres tienen el primer hijo 30,3
(2012)
28,6
(2006)
29,0
(2011)
25,1
(2005)
Proporción de hijos nacidos fuera del matrimonio
(2008)
2,1 % 52,6 % 54,7 % 40,6 %
Proporción de trabajadores sometidos a largas horas de trabajo (más de 49 horas a la semana)
(2012)
Total 22,7 %
Hombres 31,6 %
Mujeres 10,6 %
Total 11,6 %
Hombres 16,1 % Mujeres 6,5 %
Total 7,6 %
Hombres 10,7 %
Mujeres 4,2 %
Total 16,4 %
Hombres 21,8 %
Mujeres 10,2 %
Horas que el hombre dedica a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos
(2006)
1:00 2:30 3:21 3:13

(※1) La información relativa a Estados Unidos se corresponde con los promedios de 2006 a 2010.
Fuente: Comité Eligiendo el Futuro

Para cambiar el futuro, el informe concede importancia a fomentar las reformas económicas impulsadas por el Gobierno del primer ministro Abe Shinzō, la denominada Abenomics, con el objetivo de salir de la prolongada deflación y entrar en un proceso de desarrollo económico a largo plazo. En particular, el documento resalta que se ha de reconocer la necesidad de detener el descenso de la fertilidad y el envejecimiento de la población para 2020, año en que Tokio albergará los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, dado que será en la segunda mitad de esta década cuando la generación del baby boom supere los 75 años de edad, la tasa de envejecimiento sobrepase el 30 % y se acelere el descenso de la población.

Cinco preceptos para que se produzcan reformas

El informe enumera cinco preceptos imprescindibles para que se produzcan reformas, a saber:

1. Preservar un entorno en el que se puedan tener hijos.

El número ideal de hijos por matrimonio sería de aproximadamente 2,4; sin embargo, la cifra se sitúa en 1,7 en la actualidad(*1). Es necesario fomentar medidas destinadas a paliar la baja fertilidad, tales como otorgar ayudas especiales para el parto, el cuidado y la educación a partir del tercer hijo, disponer de un entorno que permita materializar la cifra ideal de hijos por matrimonio y hacer que la tasa de fertilidad se recupere hasta la franja de los dos hijos. Una vez duplicadas las ayudas, el coste de las mismas no será responsabilidad de la siguiente generación, sino que será la actual la que se haga cargo del mismo. Además, es preciso replantearse las medidas para paliar la baja fertilidad desde una perspectiva que vaya más allá de las ayudas al parto y la crianza, como “medidas para la infancia”, y trazar su ampliación de manera activa en calidad de “inversión para el futuro”.

2. Abrir la economía al mundo y prolongar el crecimiento “creando nuevos valores surgidos de la inventiva”.

El crecimiento y el desarrollo son imprescindibles para conservar los estándares y la calidad de vida de la población. Es necesario fomentar el rejuvenecimiento y la regeneración en las empresas y las industrias llevando a cabo reformas del sistema abiertas y flexibles, y realizar cambios dinámicos en la estructura industrial, al tiempo que se innova de manera continua. Crear un país abierto posibilita acumular personas, cosas, capital e información de otras partes del mundo y absorber el desarrollo y el crecimiento mundiales. Es imprescindible aceptar estratégicamente mano de obra extranjera, empezando por los trabajadores altamente cualificados, a medida que avanza el debate nacional al respecto.

3. Construir una sociedad en la que la gente pueda demostrar su potencial independientemente de su edad o sexo.

Es necesario enmendar la manera de trabajar, tanto de hombres como de mujeres, y eliminar la curva demográfica en forma de M, reflejo de la menor presencia en el mercado laboral de las mujeres de los 25 a los 39 años. Para ello es preciso crear un entorno en el que sea posible compaginar el trabajo con el cuidado de los hijos. Además, hay que replantearse el aprovechamiento de aquellos que trabajen hasta los 70 años como “nueva población productiva” y materializar una sociedad en la que las personas de la tercera edad que gocen de buena salud puedan desarrollar su actividad.

4. Fomentar estrategias locales para aprovechar la originalidad.

Es necesario aprovechar los recursos de los que disponen las distintas regiones (agrícolas, turísticos, etc.) a partir de ideas nuevas y crear lugares de trabajo en ellas. Es imprescindible sintetizar las zonas urbanas en el centro y trazar planes para la revitalización de las actividades económicas y la centralización de los servicios administrativos. Además, hay que establecer ciudades base estratégicas en las provincias que alberguen oficinas centrales de empresas competitivas y frenar la migración unipolar a Tokio.

5. Asegurar las bases de la seguridad y la tranquilidad.

Es necesario heredar y desarrollar la estética y los valores, y la cultura y las tradiciones originales cultivadas a lo largo de la historia, y establecer la marca Japón. Además, hay que contribuir a la comunidad internacional y participar en la creación de sus normas para preservar el sentimiento de existencia de Japón en el mundo y continuar extendiendo su presencia mundial.

Imagen de la cabecera: Cortesía de la agencia de noticias Jiji Press

(Traducción al español del original en japonés)

(*1) ^ A uno de junio de 2010, según la Encuesta Nacional sobre Fertilidad, elaborada por el  Instituto Nacional de Investigación sobre Población y Seguridad. Las estadísticas demográficas del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar señalan que la tasa de fertilidad específica fue de 1,43 en 2013. 

  • [27.06.2014]
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