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El Gobierno japonés se lanza a fomentar la natalidad
[22.12.2014] Leer en otro idioma : ENGLISH | 日本語 | 简体字 | 繁體字 | FRANÇAIS | العربية | Русский |

El encogimiento de la población infantil a causa de la disminución de la tasa de fertilidad es un problema que comparten los países occidentales y los asiáticos; y Japón, con sus menguantes cifras demográficas, no es ninguna excepción. La disminución del número de niños, que son los que en un futuro deberán relevar a las generaciones actuales, es un gravísimo problema que erosiona la potencia del país. Por eso el Gobierno japonés se ha propuesto aumentar la tasa global de fecundidad (*1) hasta 1,8 con una serie de medidas para promover la natalidad.

La población japonesa caerá hasta los 97 millones en 2050

Se dice que las previsiones demográficas son las más exactas de entre todas las previsiones económicas. Según el informe Proyecciones demográficas para Japón , basado en datos como el resultado del censo demográfico que elabora cada 5 años el Instituto Nacional de Investigaciones Demográficas y de la Seguridad Social, la población total de Japón alcanzó su pico en 2010 con 128 millones de personas. Posteriormente la población empezó a decrecer, y se estima que para 2040 llegará a los 107 millones y 280.000: un descenso de 20 millones de personas respecto a la población actual. Según los cálculos del Ministerio del Territorio, Infraestructuras, Transporte y Turismo, para 2050 la población japonesa habrá caído por debajo de los 100 millones, con solo 97 millones de personas.

El declive demográfico constituye una amenaza no muy lejana para la sociedad en varios sentidos. Al disminuir la población en edad laboral (15-64 años de edad), que es la que compone la mano de obra del país, se pierde potencial de crecimiento y el PIB encoge. Además, supone un problema para el mantenimiento del sistema de la seguridad social —pensiones de jubilación, etc.— y puede rebajar el nivel de vida de los ciudadanos. También hay informes que aventuran que, en las regiones que más sufren los problemas de la disminución de la población infantil, el envejecimiento demográfico y la despoblación, el encogimiento demográfico amenaza la supervivencia de los gobiernos locales y puede hacer peligrar la estabilidad administrativa.

La medida más potente para aliviar la disminución de la población infantil es aumentar la tasa de fertilidad. En Japón la tasa global de fecundidad (en adelante, tasa de fertilidad), que expresa la media de hijos nacidos por mujer en toda la vida, fue de 1,43 en 2013. La tasa de fertilidad necesaria para mantener el nivel de población, también llamada “umbral de reemplazo generacional”(*2), se sitúa entre 2,07 y 2,08. Con tasas inferiores a este nivel, la población disminuye necesariamente.

Récord de baja fertilidad en Japón en 2005, con 1,26

La tasa de fertilidad japonesa ha mostrado una evolución decreciente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En este período destaca la caída en picado del año 1966, cuya tasa de 1,58 fue un 25 % inferior a la del año anterior. El motivo del inaudito descenso fue que muchos japoneses evitaron tener hijos para impedir que naciesen en el llamado “año del caballo de fuego”(*3).

Sin embargo, lo que hizo saltar la alarma entre los especialistas del problema demográfico fue la tasa de 1,57 de 1989, que batió el récord de mínima de 1,58 registrado en 1966. Este polémico hito fue bautizado como shock del 1,57. Después de 1989, la tasa de fertilidad siguió a la baja hasta alcanzar la mínima de 1,26 en 2005, y posteriormente se recuperó un poco, pero el descenso del número de nacimientos no se ha logrado frenar por completo.

Las causas de la disminución de la población infantil son varias. El Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar la achaca a la subida de los costes de alumbramiento y crianza de los hijos, así como a la aprobación de la Ley para Asegurar la Igualdad de Oportunidades y de Tratamiento del Empleo entre los Hombres y las Mujeres en 1986, con la que aumentó el número de mujeres trabajadoras. En general, se trata del resultado de una intricada serie de factores como el retraso de la edad para contraer matrimonio, el aumento del número de personas que no se casan, el mayor acceso de las mujeres a la educación superior, la degradación de la situación económica y la transformación del entorno residencial y social. Japón ya realiza ciertos esfuerzos para aumentar el número de nacimientos, pero la tasa de natalidad no mejorará sustancialmente a menos que se tomen medidas drásticas para solucionar los problemas que acabamos de mencionar.

Francia, ejemplo de éxito de una campaña de promoción de la natalidad

Vamos a comparar la tasa de fertilidad de Japón con la de otros países. Según los datos elaborados por el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar japonés sobre seis países occidentales en los que se incluyeron Estados Unidos, Francia y Reino Unido, hasta los años sesenta todos los países analizados tenían una tasa de fertilidad igual o superior a 2,0. En la siguiente década, factores como la subida del coste de crianza de los hijos, los divorcios, el cambio de los valores relacionados con la procreación y la difusión de las medidas anticonceptivas desencadenaron una tendencia general a la baja de la tasa de fertilidad.

Sin embargo, a partir de los años noventa la evolución de la tasa de fertilidad empezó a mostrar distintas tendencias según los países, y en los últimos años ha empezado a recuperarse en algunos de ellos. Francia y Suecia han mejorado especialmente: tras caer hasta 1,6, la tasa empezó a recuperarse y en 2011 alcanzó un 2,01 en Francia y un 1,90 en Suecia.

Francia, que protagoniza el aumento más destacado, es un referente mundial de éxito en la promoción de la natalidad. La combinación de las medidas de apoyo económico —como un sistema de subsidios familiares que resulta más ventajoso cuantos más hijos se tienen— con las medidas de conciliación de la vida familiar y laboral —como la abundancia de servicios de guardería y la variedad de opciones para compaginar el alumbramiento y la crianza de los hijos con el trabajo— está dando fruto.

Además, como en Francia las parejas no casadas legalmente gozan de reconocimiento social, el porcentaje de hijos nacidos fuera del matrimonio, que era del 6 % en 1970, se disparó a partir de mediados de los ochenta y alcanzó el 52 % en 2008. En el contexto de esta evolución encontramos un concepto de familia que permite aceptar socialmente que la mitad de los niños nazcan fuera del matrimonio, combinado con una legislación acorde a las circunstancias. Estas son algunas de las grandes diferencias entre Francia y Japón.

Si observamos países y regiones asiáticos como Tailandia, Singapur, Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán, en 1970 todos superaban a Japón en la tasa de fertilidad, pero posteriormente iniciaron una tendencia descendente y en la actualidad no llegan al umbral de reemplazo generacional. Excepto Tailandia, con un 1,60 (2010), el resto presenta una tasa inferior al 1,39 de Japón (2011): Singapur con 1,20, Corea del Sur con 1,24, Taiwán con 1,07 y Hong Kong con 1,20 (todos los datos son de 2011).

Apuntando a una tasa de fertilidad de 1,8

La recuperación de la tasa de fertilidad no es algo que se logre de la noche a la mañana. La Oficina de Construcción Urbana, Humana y Laboral, creada por la segunda Administración Abe, presentó en otoño de 2014 un objetivo a largo plazo y una estrategia para frenar el descenso demográfico. El objetivo a largo plazo consiste en lograr mantener la población japonesa por encima de los 100 millones para 2060, y la tasa de fertilidad a la que se aspira para cumplir dicho objetivo es de 1,8.

Las generaciones jóvenes de la actual era de abundancia tienen un sistema de valores muy diverso, pero en general la mayoría de los japoneses sigue deseando casarse y tener hijos. La Oficina de Construcción Urbana, Humana y Laboral trabaja para mejorar las condiciones de las nuevas generaciones para trabajar, casarse y tener hijos, siguiendo el principio de que, cuanto antes se eleve la tasa de fertilidad, mejor será para frenar el declive demográfico. Esperemos que se tomen medidas de apoyo familiar efectivas para que la tasa de fertilidad empiece a recuperarse.

Fotografía del titular: Sigue el descenso de la población infantil japonesa. Escuela primaria en la ciudad de Hiroshima. (Cortesía de Jiji Press)

(*1) ^ Tasa global de fecundidad: índice que calcula la proporción de hijos nacidos por franja de edad entre las mujeres consideradas en edad fértil (de 15 a 49 años). Expresa la media de hijos que tiene una mujer en toda su vida. En contraposición con este término, la “tasa bruta de natalidad” es el número de nacimientos que tienen lugar por cada 1.000 personas, y representa la proporción de nacimientos por año entre la población registrada a mitades de año.

(*2) ^ Umbral de reemplazo generacional: estimación de la tasa global de fecundidad necesaria para mantener el nivel de población de un determinado momento. Según las estadísticas demográficas de 2013 publicadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Demográficas y de la Seguridad Social, la tasa de reemplazo generacional de Japón en 2010 era de 2,07.

(*3) ^ Año del caballo de fuego: año que tiene lugar cada 60 años según el antiguo calendario de origen chino (el cómputo de años en este sistema combina 12 signos con 10 elementos, dando lugar a ciclos de 60 años). Desde el período Edo existe la superstición de que las mujeres nacidas en este año son de temperamento muy fuerte y acortan la vida de sus maridos.

  • [22.12.2014]
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