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El debate sobre la pena de muerte en Japón: amplia aceptación de la opinión pública
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La abolición de la pena de muerte es una corriente que están siguiendo muchos países. Japón es hoy una de las pocas naciones desarrolladas que mantienen el sistema de la pena de muerte. Según una encuesta reciente de la Oficina del Gabinete, el índice de aceptación de la pena de muerte entre los japoneses es aún alto, del 80,3 %, y solo un 9,7 % pide su abolición. Pese a estos datos, además de la corriente de la opinión pública, no son pocos los debates que tienen lugar sobre el sostenimiento de la pena de muerte o su derogación.

Solo el 9,7 % de los japoneses cree que es necesario abolir la pena de muerte

La última encuesta de opinión sobre el sistema de la pena de muerte en Japón fue llevada a cabo por la Oficina del Gabinete en noviembre de 2014 entre 3.000 adultos de todo el país, y obtuvo un índice de respuestas del 60,9 %. En cuanto al índice de aceptación del sistema de la pena de muerte, solo un 9,7 % de ciudadanos encuestados han contestado que “es necesario abolir la pena de muerte”, frente a un 80,3 % que afirma que “la pena de muerte es inevitable”. Este tipo de encuestas de opinión pública se realizan a nivel nacional desde 1965, y a partir de 1989 tienen lugar cada 5 años.

Entre las razones ofrecidas por las personas a favor de la abolición de la pena de muerte (entre varias opciones a elegir), destacan “si hay un error en el juicio, la pena de muerte, una vez ejecutada, no puede revertirse” (46,6 %), “acabar con la vida de una persona como castigo es algo inhumano y propio de la barbarie” (31,5 %), “no creo que vayan a aumentar los crímenes violentos aunque se derogara la pena de muerte” (29,2 %), y “creo en la posibilidad de que las personas que han cometido crímenes violentos se reinserten en la sociedad” (28,7 %) entre otras.

En contrapartida, las personas que se han mostrado a favor de la pena de muerte han ofrecido las siguientes razones (entre varias opciones a elegir): “si se derogara la pena de muerte no se tendría en cuenta el dolor de las víctimas y sus familias” (53,4 %), y “los crímenes sangrientos deben pagarse con la vida” (52,9 %), entre otras respuestas.

Opiniones divididas sobre la pena de muerte como elemento para disuadir el crimen

En cuanto al poder disuasivo de la pena de muerte, más de la mitad de los encuestados, un 57,7 %, opinaron que la abolición de la pena capital llevaría a un aumento de los crímenes de sangre, aunque no fueron pocos los que opinaron que no aumentarían (14,3 %), o que no podían afirmar nada de manera categórica (28,0 %). Si lo comparamos con los resultados de la investigación de 2009, el porcentaje de encuestados que piensan que los crímenes de sangre aumentarían ha descendido del 62,3 % al 57,7 %, mientras que los que opinan que no aumentarían ha subido del 9,6 % al 14,3 %.  

En la encuesta de 2014 se ha preguntado también sobre el mantenimiento o la abolición de la pena de muerte en caso de que se introdujese la cadena perpetua sin libertad provisional, a lo que un 37,7 % ha respondido que “sería adecuado derogar la pena de muerte si se introdujese la cadena perpetua”, mientras que un 51,5 % ha afirmado que “no sería deseable la derogación de la pena de muerte aunque se introdujese la cadena perpetua”.

El Gobierno prefiere mantener el sistema de la pena de muerte

Apoyándose en los resultados de esta encuesta, el Ministerio de Justicia mantiene que “no es necesario derogar el sistema de la pena de muerte”. Por ello, aunque se adoptó la asamblea general de las Naciones Unidas en 1989 el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (sobre la abolición de la pena de muerte), Japón aún no ha firmado ni ratificado el pacto. Sin embargo, a escala nacional el debate sobre el sistema de la pena de muerte y los movimientos para la derogación de la misma continúan. En 1994, por ejemplo, se fundó la agrupación transpartidaria de parlamentarios para la abolición de la pena de muerte (cuyo presidente es el miembro de la cámara de representantes Kamei Shizuka), un grupo recientemente ha planteado establecer la “cadena perpetua no revisable”(*1) .

Por otra parte, a partir de la década del 2000 está recibiendo un mayor apoyo la perspectiva que da más importancia al sufrimiento y a los derechos de las víctimas y de sus familiares, así como la opinión de aquellos que piden castigos más severos como medida diasuasoria. Actualmente en Japón el número de crímenes continúa disminuyendo, y en los últimos años tanto el número como la tasa de asesinatos están renovando sus mínimos históricos. A pesar de esto, a menudo tienen un fuerte impacto en la sociedad crímenes abyectos como aquellos cometidos contra menores de edad, provocando una sensación entre la ciudadanía de aumento de la criminalidad, un hecho que da fuerza a las voces que piden castigos más severos.

Llegar a una conclusión sobre la disyuntiva de la pena de muerte no es una tarea sencilla

Desde el principio la disyuntiva sobre la pena de muerte ha sido un tema de extrema complejidad que concierne a áreas como la religión, la filosofía o la situación nacional. Tanto los partidarios como los abolicionistas han presentado desde la antigüedad hasta hoy diversas argumentaciones antagónicas. En los países que han abolido de manera tajante el sistema de la pena de muerte se yuxtaponen también las ideas de aquellos que sostienen que debería volver a introducirse este castigo con las de los que, por el contrario, desean que continúe estando derogado.

Al ordenar las principales ideas a favor y en contra de la pena de muerte en el debate que continúa en Japón, obtenemos la tabla que pueden leer abajo. Por otra parte, las diferentes posturas basadas en las ideas sobre la pena de muerte y su filosofía fundamental, así como sobre la manera en la que se debe tratar al criminal ante la justicia, o las distintas opiniones sobre el tipo de castigo o la teoría de la vida que atañen a la filosofía del derecho, entre otras cuestiones, hacen que los expertos en jurisprudencia también mantengan diferencias en sus opiniones. Hay una profunda brecha entre los que están a favor de mantener la pena de muerte y los que desean abolirla.

Claves del debate en torno al sistema de la pena de muerte

Ideas y filosofía fundamental
En contra
  • Es un castigo cruel e inhumano.
  • Aun el Estado no debería poder quitarle la vida a una persona.
  • El culpable debe indemnizar a las familias y vivir con el remordimiento.
A favor
  • Una persona que ha robado una vida no puede más que pagarlo con su propia existencia.
  • La abolición de la pena de muerte, que supone respetar solo la vida del asesino, no es justa.
Sobre la capacidad para disuadir el crimen que tiene la pena de muerte
En contra
  • El ser humano siempre ha asesinado, y la pena de muerte no va a disuadir a nadie de matar.
  • La pena de muerte no disuade a las personas desesperadas. A los que desean suicidarse la pena capital les puede parecer una forma de obtener una muerte inducida.
  • No existen pruebas empíricas ni científicas sobre los efectos disuasorios de la pena de muerte.
A favor
  • Es evidente que la pena de muerte tiene poder disuasorio. No es convincente el pensamiento de que la pena de muerte no tiene efectos disuasorios.
  • La lógica de no poder aplicarse la pena capital a los asesinos aunque maten a muchas personas minusvalora la vida de las víctimas.
El temor a las condenas erróneas y al castigo a falsos culpables
En contra
  • Siempre existe la posibilidad de que se condene a una persona inocente. La posibilidad de aplicar la pena de muerte a un inocente es una de las injusticias extremas del sistema de la pena de muerte.
  • No se puede devolver la vida a una persona inocente que ha sido injustamente ejecutada.
A favor
  • En realidad los casos en los que se ha aplicado la pena de muerte son aquellos en los que hay un 100 % de certeza.
  • El problema de las condenas erróneas es un asunto que se resolvería mejorando todo el procedimiento jurídico, como ampliación de los abogados de oficio o de la exposición de las evidencias entre otras cosas.
Las víctimas y el dolor de las familias
En contra
  • Las víctimas no determinan que exista la pena de muerte. El sentimiento de las familias va cambiando con el tiempo y las circunstancias.
  • En los países de Europa se compagina un amplio apoyo a las familias de las víctimas con la abolición de la pena de muerte.
A favor
  • En casos en los que los familiares de las víctimas sufren especialmente ante la crueldad del crimen,  es justo que se alivie su tristeza e indignación aplicando la pena capital.
Sobre la posibilidad de que el criminal se reinserte en la sociedad
En contra
  • Incluso las personas que han cometido crímenes abyectos pueden reinsertarse en la sociedad.
A favor
  • Aunque el criminal se reinserte en la sociedad, el crimen que ha cometido no desaparece.
¿Cómo interpretar las encuestas de opinión pública?
En contra
  • La abolición del sistema de la pena de muerte es una corriente internacional. Cuando se trata de respetar la legislación internacional de derechos humanos, mantener la pena de muerte en función del resultado de las encuestas de opinión pública no es razonable. 
  • Los políticos no deben contemporizar con la opinión pública, sino guiar a la ciudadanía con su liderazgo para abolir la pena de muerte.
A favor
  • El mantenimiento o la abolición de la pena de muerte es uno de los temas más fundamentales e importantes para la ciudadanía. La opinion de los ciudadanos debe reflejarse de manera destacada.
¿Cómo interpretar la corriente abolicionista internacional?
En contra
  • La legislación internacional de derechos humanos se tiene que respetar, y Japón no puede ser la única que vacile ante la situación de la nación ni de las encuestas de opinion.
  • Es posible que los países que han abolido la pena capital nieguen a Japón la extradición de criminales fugados debido a la existencia del sistema de la pena de muerte.
A favor
  • La abolición o no de la pena de muerte es algo que debe determinar la propia ciudadanía de cada país, teniendo en cuenta el trasfondo cultural y religioso, el pensamiento de la población, la criminalidad y la situación política entre otros factores.
¿No es inconstitucional la pena de muerte?
En contra
  • La pena de muerte corresponde a los “castigos brutales” que prohibe el artículo 36 de la Constitución
A favor
  • La Corte Suprema sostiene en su jurisprudencia que la pena de muerte no contraviene la Constitución.

Europa no aplica la pena de muerte, Japón y Estados Unidos la mantienen

¿Qué postura mantienen otros países sobre la pena de muerte? La organización no gubernamental para la defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional publicó en 2014 el informe sobre Condenas a muerte y ejecuciones en 2013, en el que se refleja que a finales de 2013 98 países de todo el mundo habían abolido la pena de muerte. Esta cifra aumentó respecto a la de 2004 (85 países). Por otra parte, en 2013 ejecutaron la pena de muerte 22 países, un leve descenso respecto al año 2004 (25 países). De este modo, Amnistía Internacional señala que “el número de países que derogan la pena de muerte tiende a aumentar, mientras que el de aquellos que la ejecutan continúa disminuyendo”.

En cada país y region hay diferentes posturas sobre el mantenimiento o abolición de la pena de muerte, así como las circunstancias para su aplicación. Podemos resumir de la siguiente manera los aspectos generales de la situación en 2013 que se refleja en el informe de Amnistía Internacional.

En primer lugar, entre los países del G8 solo Japón y Estados Unidos ejecutaron la pena de muerte. Además, en el continente americano solo Estados Unidos lo hizo. No obstante, aunque las leyes federales de los Estados Unidos mantienen el sistema de la pena de muerte, la situación de cada estado respecto a la abolición o no de la pena capital es diferente al disfrutar cada uno de poder sobre su soberanía, y en mayo de 2013 Maryland se convirtió en el decimoctavo estado entre los 50 que componen el país en abolir este castigo.

En Europa y Asia Central el número de ejecuciones fue cero. De los 54 países de la Unión Africana 5 aplicaron la pena de muerte (Botsuana, Nigeria, Sudán, entre otros), y 37 países la han abolido bien por ley o con la no aplicación. Además, entre los 21 países de la Liga Árabe, 7 realizaron ejecuciones (Iraq, Kuwait, Arabia Saudí, entre otros). Por otra parte, entre los 10 países de la ASEAN, 3 aplicaron la pena capital (Indonesia, Malasia y Vietnam). De los 193 países pertenecientes a la Organización de las Naciones Unidas, 173 no llevaron a cabo ejecuciones de reos.

En cuanto al número de ejecuciones, países como China, Vietnam o Bielorrusia lo mantienen como “secretos de Estado”. Aunque se estima que en China se producen miles de ejecuciones, al no hacerse públicas, Amnistía Internacional dejó de ofrecer datos sobre este país a partir de 2009. En otros casos, hay países en los que el régimen nacional o su inestabilidad política impiden obtener datos verificables, como Egipto, Malasia, Corea del Norte o Siria.

Los países con más población tienden a mantener la pena de muerte

Si lo observamos desde otro punto de vista, en el presente son los países con más población los que mantienen el sistema de la pena de muerte. El primero de ellos es China, el segundo La India, el tercero los Estados Unidos, el cuarto Indonesia, el sexto Paquistán, el séptimo Nigeria, el octavo Bangladesh, el décimo Japón, el decimotercero Vietnam, etc. 8 de los 10 países más poblados, o bien 13 de los 20 países con mayor número de habitantes mantienen el sistema de la pena de muerte. En proporción, alcanza a más del 50 % de toda la población mundial. 

Entre estos países, a excepción de Japón y los Estados Unidos donde el Gobierno mantiene una serie de derechos y hace pública la información a este respecto, hay muchos en los que no es posible verificar los datos sobre el número de condenas a muerte, la cifra de reos condenados, o el número de ejecuciones. Por este motivo la ONU y otras organizaciones no pueden más que realizar estimaciones sobre el número de ejecuciones en el mundo.

Texto: Harada Kazuyoshi (Editor senior de Nippon.com)

Fotografía del encabezado: Hakamada Iwao, arrestado en 1966, es arropado por el apoyo de muchas personas tras volver a su ciudad natal, Hamamatsu, después de 48 años. Hakamada insistió durante todos esos años sobre su inocencia tras ser condenado a muerte como culpable de un asesinato masivo en un incendio premeditado durante un robo con violencia. En marzo de 2014 fue suspendida la condena a muerte y su encarcelamiento y se decidió volver a celebrar el juicio, siendo liberado poco después. La fotografía fue tomada el 27 de mayo de 2014 en la estación de JR Hamamatsu. (Jiji)

(*1) ^ “Cadena perpetua no revisable”: Una pena cuya introducción se está debatiendo en Japón por la que a un condenado a perpetuidad no se le reconoce la posibilidad de que le sea concedida la libertad en algún momento. Las personas condenadas no tendrían la posibilidad de reinsertarse en la sociedad, y estarían encerradas en prisión de por vida. Se le aplica la traducción al inglés de “life imprisonment”.

  • [18.03.2015]
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